viernes, 5 de junio de 2015

CONSIDERACIONES DE UN VIEJO DESCREIDO

5 de junio de 2015 a las 8:46

Por  Juan Carlos Pagotto.
A los argentinos sensibles, todavía se les aparecen por las noches los fantasmas insepultos del pasado reciente.- Son aquellas visiones que quedan de las continuas tragedias que se han ido sucediendo, cuando ya todo está calmo y se produce la sensación de que todo ha ocurrido como tenía que ocurrir, y se ha resuelto (o creemos que se ha resuelto) por lo mejor en el mejor de los mundos posibles.- 
Hoy se vuelve la vista atrás y se ve el fondo del abismo que se ha bordeado, y se oyen los gritos de terror; y se examinan las conductas, se juzgan los heroísmos, las insensateces, las cobardías.- Bah se reescribe la historia con nuevos héroes y sangre coagulada en una loa permanente, costosa, parcializada y mentirosa, con atribución de romanticismo ideológico, violencia justificada del ayer e incapacidades evidentes de hoy.- 
Pero siempre nos queda el escalofrío de sentir, consciente o inconscientemente que todo vuelve a empezar (la inflación es algo que ha vuelto a nosotros, los escándalos, las muertes oportunas, la corrupción como percepción diaria, etc.).- Nos queda una casi la certidumbre: estamos dispuestos para las elecciones generales de 2015, y todos esos seres que ahora están aparentemente amansados y entregados a la rutina, sea de gobernar u oponerse, van a volver a la vida y a la actividad (a pesar de todo y como si nunca hubiera pasado nada).- Son nuestra clase política, los jóvenes turcos; el pensamiento en acción, los unidos, los renovadores, los opositores a ultranza, los que no lo son tanto (a la espera de la señal del Olimpo)por un lado y por el otro los muchachos de La Campora de Unidos y Organizados, la auto elegida e impresentable Hebe de Bonafini, el profeta Nac & Pop D’elia, y tantos otros colgados de las enaguas de Cristina Fernández y su pretensión de reinado.- No tenemos otra, y pasarán muchos años antes de que surja una nueva generación ponderada y sabia.- Si cuaja, si se forma, si la dejan.-
El internismo con su carga de fiebre eleccionaria que se ha asentado en los partidos políticos, es la piedra de toque que nos señala nuevamente el abismo, no permite ver lo que pasa; y la democracia va, dañada y herida pero va.- 
El daño infligido es grave porque la democracia como se la práctica hoy (un sistema de partidos con poco militantes, pero con extensión de puestos, cajas inmensas y disciplina seca de votos) debe ser mantenida por todos los argentinos.- Pensamos que es el trabajo de nuestra clase política y escasamente el nuestro, que si falla esa clase política, falla la democracia.- Debemos, por tanto, esclarecer algo de lo que ha pasado y pasa en nuestra democracia.-
En primer lugar, hay una configuración de lucha permanente entre el nuevo y antiguo régimen es lo que, dirigido eficazmente, viene movilizando la opinión pública desde hace pocos años.- El nuevo régimen no es enteramente independiente del antiguo; las nuevas clases se educaron en él, y al mismo tiempo contra él.- Se formaron una idea del poder y de cómo asumirlo o representarlo; y creyeron que en esa forma podían verter alguno de sus idealismos y mucho de su ambición utilitaria o pecuniaria, como se prefiera.- Al mismo tiempo, la vieja clase, la que medró en el proceso, ha sido eliminada, y la que vino después, con nuestra democracia ochentosa y noventosa se ha elaborado para sí misma un vocabulario y una imagen para representar los nuevos papeles a su vez se le han elaborado demonizaciones o entronizaciones santorales de la más diversa laya.- Todo esto crea una confusión notable, no solo en los argentinos memoriosos sino en las nuevas oleadas de ciudadanos.-
Es que la nueva clase en el poder se ha hecho muy numerosa.- Ha tenido que acudir a cubrir concejalías, intendencias, asesorías, directorios, ministerios, secretarias, subsecretarias, y una infinidad de burocracia estatal de libre disposición y caja.- Los cargos están por encima de sus medios; muchos han surgido como “buenos chicos”, gente de confiar.- 
A otros se les han supuesto méritos simplemente porque antes no les dejaron demostrarlos.- El idealismo de aula, comité o barricada se da de bruces con la realidad.- Al mismo tiempo se han constituido en generación, y han tomado los términos de juventud arrolladora y sapiente y de absoluta contemporaneidad como valores indiscutibles derivados de una verdad revelada.- Así agazapados en sus despachos pueden publicitar, en los medios oficiales, buenos resultados; pero cuando se toca al ataque y tienen que luchar a cuerpo descubierto, no dan la medida de su asignada brillantez.- Es que este tiempo es implacable: está lleno de cámaras, de micrófonos, y de bolígrafos, y cualquier cosa que se diga, sobre todo si se dice mal, alcanza una amplificación inmediata.- La consciencia hipercrítica de la sociedad que se había insinuado en los años de la dictadura, se ha agudizado por los desaciertos y mediocridades expuestas; estaba contenida por el miedo, luego por la esperanza y ahora, con tanto declive se ha liberado y se exagera.-
En un país en donde la disciplina de voto (Bah, la obsecuencia) se considera como un mérito en lugar de como una torsión (o extorsión) de consciencia, la disciplina militante amplía superlativamente este concepto; pero como la militancia no da la ciencia infusa y como la conversión experimentada por los jefes partidarios, sub partidarios, caudillos, punteros y punteras no son necesariamente construcciones de ingeniería genética, ni de clonación, ni de generación espontánea, estos pequeños propagandistas de la fe han tenido que tomar de la hora la uniformidad de la consigna, y hasta el vocabulario y las actitudes públicas vacías de contenido tanto del oficialismo como de la oposición.-
Y es así, que en esta nuestra democracia muchos han alcanzado el cenit de la grandeza del despropósito y disparate, pero aún así van por más, están dispuestos a ser entronizados por tales logros en el libro “Guiness”.-
En todo este asunto, no saben ver más allá de una verdad muy simple: que se cometen errores, dejándose flancos débiles, y que hay que atacar, aun cuando el gobernante sea del propio partido (no señalar, ni criticar).- Les ciega la sangre y la codicia; y la naturaleza del designio soberbio enarbolado como bandera suprema de propiedad de verdades y realidades, el reflejo de trinchera, de justicia adiestrada y domesticada, de barricada, de aula, de clandestinidad y publicidad sublimada, de impunidad asegurada puede más que cualquier instinto republicano.-
Y así las cosas caminamos hacia otro turno electoral, las elecciones generales de 2015 con las mismas torpezas, los mismos gestos adustos, la misma hostilidad congénita, la sociedad dividida y con esa división potenciada a niveles superlativos y, en muchos, lamentablemente, el mismo optimismo insensato.- 
Claro que por encima de todo ello está esta democracia que supimos conseguir, el futuro que debemos construir y la pregunta que brota siempre a flor de labios o que se esconde en la profundidad de la conciencia ¿podremos?.-
Estos pensamientos no son originales, nada en este mundo lo es, pero seguramente muchos argentinos (los riojanos entre ellos) piensan de igual forma y tienen las mismas incertidumbres.-
La Rioja, 3/6/2015

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