Juan Carlos Pagotto 12/11/2020
Así como Hugo Arana y Tato Bores
inmortalizaron el SUGIRA (Sindicato
único de Giles de la República Argentina) pocos, por no decir nadie se
ocupó de esa noble profesión que ha cundido cual pandemia sempiterna de la
Argentina, y no dudamos de otros países del mundo, aunque en la realidad mágica
de nuestra Latinoamérica todo es posible y exagerado hasta el hartazgo, de la
noble profesión de OBSECUENTE, Bah “Chupamedias”· en el lenguaje popular.-
Este eterno arte, se ja ido
perfeccionando con el correr del tiempo y es de aquellos oficios que se aggiorna
constantemente, sin necesidad de teorizaciones o actualizaciones doctrinarias,
o de constantes cursos de perfeccionamiento.-
Diremos, y esto es una verdad de
Perogrullo que algunos vienen con condiciones innatas para el ejercicio de la
obsecuencia, algunos son detectables a simple vista y otros por el rastro de
saliva y genuflexión que van dejando en su desempeño zigzagueante dentro de una
determinada sociedad o comunidad.-
Es en la vida política, aunque no
se excluye de todos los demás ámbitos de la vida, donde los Chupamedias cobran
una importancia capital, algunos de publica comprobación, otros ejerciendo de
felpudo de algún que otro político o funcionario devenido en razón de su cargo
en autotitulado semidiós o definido así por su corte de los milagros.-
El común de la gente tiende a
estigmatizar a esos personajes, sin ponerse a pensar en el entrenamiento tanto
físico, como intelectual que requiere el ejercicio de la obsecuencia, no diré
entrenamiento moral porque es incompatible el ejercicio de ella con la ética y
la integridad.-
En algunos casos se requiere el
desarrollo de una capacidad estomacal de gran envergadura, que le permitan al
obsecuente digerir, medias, pensamientos absurdos, banalidades, barbaridades,
sandeces, latrocinios y perversiones, de las obscenas y de las otras, en fin toda una gama de difícil enunciación,
y cuya simple enunciación no es taxativa, ni se trata de cuestiones herméticas,
sino que quedan abierta a la imaginación y a la realidad que supera a aquella.-
Es quizás por eso que se ha
entronizado el culto a la mediocridad, que tan brillantemente describiera José
Ingenieros en su obra “El hombre mediocre”.- Se trata de un intento real y
concreto de igualar a tabla rasa a todos, haciendo que la obsecuencia y falta
de capacidad sean la norma de aplicación coactiva y políticamente correcta, al
decir del gran Discepolin “…lo mismo un burro que un gran profesor/No hay aplazaos (Que va a haber)/ ni
escalafón/ Los inmorales nos han iguala'o
Si uno vive en la impostura / Y otro hala en su ambición/ Da lo mismo que sea
cura/ Colchonero, Rey de Bastos/ Caradura o polizón”.- Trágico, pero no por eso menos real,
aun cuando no se quiera verlo y como decían nuestros abuelos “de
eso no se habla”.-
Esta abnegada profesión de “Chupamedias”, conlleva la
necesidad de realizar alguno de los siguientes ejercicios diarios: Gárgaras de
orina, lavado de medias y pies con la lengua, la alabanza exacta en el momento
justo y si se trata de una gansada del adulado, con una justa sonrisa de aprobación,
ejercicio de conocimiento diario de cada miembro de la familia del adulado, de
ser posible hacer extensivas la obsecuencia a ellos también, en fin la gama es
infinita y depende de las condiciones de cada uno de los practicantes.-
Así como se escribieron libros sobre la traición, resulta
imprescindible el escribir sobre esta noble profesión de cortesano y adulador
obsecuente que compone la fauna política de nuestra sociedad.- Como decía un
viejo sobreviviente, al ser consultado sobre una de las tantas intervenciones que
tuvo la provincia: “De qué lado me hablas, porque yo estoy con los que han venido ahora”
se llama oficialismo a ultranza.- Esta dicho, que cada uno agregue
lo que quiera SOBRE ESTA BELLA ARTE.-
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario