DONDA VA, DONDA VIENES, NO SABES SI VAS O VIENES
Siempre que aparece algún personaje glorificado por el periodismo amarillo de PAGINA 12, inmediatamente me prendo en la lectura del artículo, porque de esa manera me reencuentro con el realismo mágico de esta América Latina y sobre todo con los absurdos de la Argentina, país de contradicciones elevadas a su máxima expresión, de barbaridades y de memoria extremadamente frágil.
Victoria Donda Pérez (en la foto en…HOLANDA), elegida o electa, como se prefiera, Diputada Nacional por el Partido del (mal) “cineasta” y pésimo político Fernando “Pino” Solanas, ex peronista devenido en Castrista progre, es la representante más elocuente de un “setentismo”, que recuerda la violencia de los unos y, como no puede ser de otra manera, glorifica la violencia de los otros, de manera tal que su “martirio”, oportunamente transformado en indemnizaciones y subsidios como a muchos otros que deambulan promoviendo el odio y la discordia entre los argentinos en nombre de unos pocos que, en aquella época, se arrogaban el nombre del pueblo y su representación.
Luego, como está de moda, aparece en las redes sociales, con fotos que la muestran sexy, si a uno le gustan las morochas rellenitas y luciendo un extenso álbum de fotografías que, no solo resultan un insulto para los “pobres” que ella dice defender, sino, es una demostración más del “cholulaje” que denigra al interior, tanto como ayer que nos llamaban los “cabecitas negras”.
Esta “representante” del pueblo de la Nación Argentina, es digna de un estudio psico – social, sobre lo que debemos evitar los argentinos como sociedad. Es una muestra del rencor, del odio y de la parcialización extremista, que eleva su “sacrificio militante” al nivel de “candidata” al Premio Nobel.
Lo que digo, no es gratuito, por el contrario, se basa en las opiniones de la Diputada sexy, y algunas de ellas, no tienen desperdicio, por ejemplo, en el reportaje aparecido en la inefable PÁGINA 12 dice: “El libro cierra una etapa. Soy hija de desaparecidos, pero antes soy militante y espero ahora seguir adelante desde otro lugar” –Toda una declaración de principios o de guerra, como el lector lo profiera.
La biblia castro-chavista-evista, pero no moralista, transcribe algunos de los párrafos del libro de Donda, que son una verdadera vidriera del contrasentido: “María Hilda Pérez y José María Donda, los padres de Victoria. La vida de esta joven, además, está cruzada por una serie de encuentros y desencuentros fraternales: el hermano de José María es el represor Adolfo Donda, uno de los responsables del centro clandestino donde dio a luz su cuñada y desde donde se llevaron a su sobrina, a quien no se animó a enfrentar cuando pidió verlo en una prisión de la Armada. Adolfo Donda, a su vez, crió a la hermana mayor de Victoria, y la relación entre las dos mujeres no pudo hasta ahora siquiera empezar a construirse”
En dicha entrevista, Donda expresa con total seguridad, no solo su falta de objetividad, que en ella, como persona es una situación más que comprensible, pero como “representante del pueblo de la Nación Argentina o de una porción del mismo, resulta inadmisible y malsana, ella dice: ““Mi historia –dice ella en el libro– no es solo mía, de Victoria o Alalía, sino que es la historia de la Argentina, una historia de intolerancia, violencia y mentiras que se viven todavía, y que no estará completa hasta que el último de los bebés robados durante la dictadura pueda recuperar su verdadera identidad, hasta que el último de los responsables de aquella barbarie sea juzgado por sus crímenes, hasta que el último de los treinta mil desaparecidos pueda tener un nombre, una historia y una circunstancia de muerte y hasta que el último de sus familiares pueda, al fin, hacer su duelo.”. Lo raro es que no admita que en aquella época, como ahora, la única víctima era y es el pueblo, que tuvo que soportar la guerra por el poder entre Guerrilleros de diversa extracción y militares corruptos y que ha producido un coctel explosivo que obligaron y obligan al pueblo a beber en una cruzada igual a una vendetta mafiosa, solo que, en lugar de armas, usan el poder político desvirtuando el carácter del mismo y su función para el fin del estado que no es otro que:”Lograr el bienestar general”..Que no es lo mismo que el general bienestar o el bienestar de algunos si y otros no, en fin todo es posible en una mala película de Pino, y en la Patria K.
Donda Pérez, representa el lugar a donde los argentinos no debemos llegar, un ejemplo de lo que no debe hacerse, sino miremos a nuestro lado, mientras la Argentina se debate entre el odio y la demagogia K (un proyecto que no es Peronista sino Montonero”), Brasil se ha convertido en una potencia de la mano de varios Presidentes, que no destruyeron lo hecho por sus antecesores, especialmente “LULA” (CON MAYUSCULAS como se merece), Uruguay, que exporta más carne que nosotros (sin que Pepe Múgica tenga que decir que la carne de cerdo es “afrodisiaca”), de Chile ni hablemos….podemos multiplicar los ejemplos.
Por el contrario, cada vez tomamos más el ejemplo de iluminados como el sanguinario tirano Fidel Castro o el Loco desatado de Chávez o del dirigente cocalero Evo, menos mal que no adoptamos la conducta socio eclesiástica de Lugo, el hombre de la “Bragueta rápida”, por eso, así nos va. Nadie habla de los dólares de Santa Cruz, total San Néstor nos protege, nadie habla de la inseguridad por falta de políticas reales de empleo y desarrollo total la dadiva esta al orden del día y perfora las enseñanzas mas sabias sobre la cultura del trabajo y total ser piquetero es una profesión rentable, y si uno se viste de “zurdo”, inmediatamente se convierte en ídolo (otra que Sandro) o si gracias a las boludeces amplificadas que dice toma algo de vuelo mediático, es o Perón o Evita (según el sexo) o en su caso Zulma Lobato.
Discepolo, ¡sos un grande! desde el cielo estás viendo la realidad de tu Cambalache, aunque algunos todavía siguen las enseñanzas de “Las 40”, “y…. si la murga se ríe uno se debe reír, / no pensar ni equivocado/ porque corres el riesgo/ que te bauticen gil”
Cualquier cosa, entren en el facebook de Victoria Donda Pérez, no creerán lo que ven y si lo creen, será nuestro destino de seguir siendo perdedores
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