martes, 14 de febrero de 2012

La sangre de MALVINAS aún está fresca y bulle en el corazón de los argentinos de bien

DRA. CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER

Sra. Presidente:

Me tomo la libertad de volver a escribirle, con el objeto de hacerle llegar algunos comentarios y reflexiones sobre sus palabras al reasumir su importantísimo cargo en la Casa Rosada el 25 del corriente. Ante todo, me impactó su aparición con esa horrible cicatriz cicatrizando, en su cuello. Al estupor siguió en mí algo que me hizo cerrar los ojos, una impresión muy fuerte de repulsa. Admiré su audacia, porque siendo usted, como lo manifestó, “esclava de la estética”, exhibir tal trofeo debió resultarle muy duro.

Después me dio lástima y entendí su sacrificio ante la “política”. No sé a qué se refería. Yo, más que a la política, lo atribuiría al “cholulaje”. ¿Tanto la asusta “el qué dirán”?

Ya debería estar por encima de estos chismes. Si usted fue la que sufrió el quirófano, ¿qué le importa lo que digan las malas lenguas opositoras?

Seguro que algún infiltrado de esos se lo aconsejó. Muy valiente su actitud, pero a mi poco entender, de pésimo gusto. Con su perdón…

Pero como se refirió al tan vapuleado tema de la GUERRA DE MALVINAS, debo transmitirle mi pensamiento sobre sus palabras.

Con dolor debo decirle que me ofendió profundamente con sus expresiones y hago extensiva esa ofensa a todos y todas los que de una u otra forma constituimos una gran familia tocada por el dolor y el honor y el orgullo de haber sido protagonistas de una de las acciones más significativas de la Historia Argentina, cual fue la DECISIÓN DE RECUPERAR LAS ISLAS MALVINAS, después de 150 años de oprobiosa usurpación.

La reapertura del Informe Rattenbach es, ciertamente, innecesaria. Cualquier argentino medianamente interesado en el tema MALVINAS conoce tal informe, lo leyó, lo comentó, lo discutió. Incluso no creo que usted lo desconozca y su público aplaudidor o no sabe de qué se trata o son una manga de adulones…

En cuanto a su referencia a la necesidad de la Junta de tapar episodios dolorosos de una guerra fratricida, sórdida, cruel, es, por lo menos, aberrante. Como Comandante en Jefe de las FFAA de la Nación que gobierna, jamás debería menoscabar la grandeza de una GUERRA JUSTA, militar e institucionalmente librada por hombres que, vistiendo el uniforme se su PATRIA, sin otro incentivo que la JUSTICIA y el DEBER, sin ideologías ni fanatismo, dieron de sí lo más precioso: su vida, su sangre, sus amores, sus familias, su futuro…

Dijo al pasar que a los muertos de MALVINAS “se los recuerda y se los homenajea” ¿le parece suficiente? A mi entender, les está diciendo que fueron unos “idiotas útiles” y a sus familias, ¡QUE DIOS LAS AYUDE! ¡Qué distinto, Señora, a como reivindica el dolor, muy respetable por cierto, de las Madres de Plaza de Mayo! Las comparaciones son siempre odiosas, pero ésta, además, es denigrante.

Debió ser más sincera y decir que las FFAA que comanda no tienen ni hondas para tirar piedras, mal que nos pese, y por lo tanto, humildemente pedir al usurpador que negociemos, porque seguro que a ellos les va a ir mejor que a nosotros. Esgrimen la “autodeterminación de sus súbditos” y… listo. Como mostró su cicatriz, así ahora le estamos mostrando al enemigo las heridas purulentas de una ARGENTINA que ni siquiera valora a sus HÉROES. No sé si sabe que el Reino Unido ha decretado por 90 años la apertura de sus secretos de la GUERRA DEL ATLÁNTICO SUR. Son viejos guerreros, no se equivocan. Aprendamos…

Respecto al poco feliz epíteto de “colonialistas”, tómelo como un elogio. Nos comparan con ellos, a nosotros, que nos avergonzamos de haberlos enfrentado. Y los mandan su canciller y su vicepresidente a estudiar historia, a ellos que la escribieron por esos mares del Globo.

Y ellos, todavía nos elevan de categoría reforzando sus defensas, contra nosotros… Realmente debería sentirse orgullosa. Pero le advierto, así como piensa que la RECUPERACIÓN DE MALVINAS fue el manotón de ahogado de un gobierno que se caía y que el pueblo no tuvo nada que ver, el enemigo sabe que los argentinos “no somos empanadas que se comen con la boca abierta” (GRAL. JOSÉ DE SAN MARTÍN) y toma sus recaudos… Para su mejor asesoramiento, le recomiendo la lectura de “LOS CIEN DÍAS”, del ALT. SANDY WOODWARD, y “NO PICNIC”, del BRIGADIER JULIÁN THOMPSON, importantes jefes militares ingleses que pelearon MALVINAS y reconocen el valor y la gallardía del soldado argentino y lo que usted llamó “SUICIDIO” fue la admiración del mundo entero.

Señora, si usted pretende que reneguemos de la GESTA, que nos avergoncemos de las auténticas cicatrices sin cicatrizar, que despilfarremos nuestros recursos, que nos sintamos poderosos porque los indiferentes y traidores de 1982 hoy son convenientemente amigos, está en tremendo error. La sangre de MALVINAS aún está fresca y bulle en el corazón de los argentinos de bien, de los cuales formo parte, y no le permito su ofensa…

¡¡¡AL GRAN PUEBLO ARGENTINO, SALUD!!!

RESPETUOSAMENTE,

María Delicia Rearte de Giachino

DNI 1605228

Mendoza, 29 de enero de 2012

lunes, 13 de febrero de 2012

No hay dinero que alcance en la Argentina K. por JORGE HÉCTOR SANTOS

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Ud. está asistiendo a una nueva etapa del gobierno que hace casi 9 años está instalado en el poder y el que luego de haber administrado una situación económica mundial que favoreció como casi nunca antes a la Argentina, se ha empezando a correr el velo de la deficiente gestión que tuvo y que le hubiese permitido al país encontrarse hoy en una situación muy diferente a la que enfrenta.
Los dólares escasean, las cuentas públicas están en rojo, se ha impuesto un cerrojo a la importaciones, adquirir moneda extranjera está prácticamente prohibido, la inflación oscila en los niveles más altos a nivel mundial, los niveles de pobreza e indigencia están dibujados, los subsidios a la vagancia pululan, la desaceleración de actividad económica se precipita, el retraso de las tarifas de los servicios públicos están en ebullición, la crisis por falta de inversión en energía ha convertido al país en importador de lo que años atrás exportaba, etc.
Este nuevo ciclo está marcado por una etapa que se mostrará con pujante furia a partir de marzo y donde lo económico pondrá al rojo vivo el conflicto social.

El ajuste en curso, hecho por 1era. vez por un gobierno peronista en el poder, se lo está disfrazando con el nombre de sintonía fina. Este artilugio hará padecer y mucho el bolsillo de la clase media. Los incrementos de todo, con quita de subsidios mediante, lastimarán la ya delicada condición de una enorme cantidad de argentinos.
Como el padre económico y político del vicepresidente Amado Boudou, Álvaro Alsogaray, alguna vez dijo “son tiempos de ajustarse el cinturón”. La fiesta K ha llegado a su fin.

Sin embargo, Ud. pierde subsidios, pero al mismo tiempo, Ud. continúa subsidiando con sus mermados ingresos gastos que el gobierno, administrador de sus contribuciones para mantener el estado, le impone sin preguntarle si quiere o no pagar por ellos.

La lista no es corta pero solo enunciaremos para su reflexión algunos de estos egresos que taladran su propia calidad de vida, sacándole recursos de su bolsillo:
Ud. financia la guerra que el gobierno mantiene con el Grupo Clarín. Ejemplo de ello es que con sus impuestos Ud. paga el ‘Fútbol para todos’, el ‘TC para todos’.

Ud. financia la enorme pauta publicitaria oficial que sostiene grupos mediáticos afines al gobierno como el grupo Veintitrés (Szpolski/Matías Garfunkel); Grupo Uno (Vila /Manzano); Canal 9; Electroingeniería S.A. (Del Plata/ 360 TV), etc.

Ud. financia medios del estado empleados como propios por el gobierno como Canal 7; Télam; Radio Nacional.

Ud. financia el enorme déficit de Aerolíneas Argentinas.

Ud. abona un colegio privado para sus hijos cuando en realidad financia la educación pública.

Ud. abona seguridad privada para proteger su vivienda cuando en realidad financia la policía.

Ud., si puede, abona una prepaga médica cuando financia con sus egresos la deficiente salud pública.

Ud. financia con sus impuestos los subsidios a la vagancia que el gobierno distribuye y con los cuales cosecha innumerables cantidad de votos por actuar como papá Noel entre quienes menos pueden.

Ud. financia la enorme cuota de corrupción que existe en todos los estamentos del Estado.

Ud. financia el sueldo de legisladores que por sumisión al Ejecutivo no defienden sus intereses sino su permanencia en el puesto haciendo lo que al administrador del Estado (que es suyo) le agrade o le convenga para sus apetencias políticas.

Ud. financia el sueldo de jueces que imparten justicia de acuerdo con el poder de los inculpados que generalmente están enfrentados con la verdad, lo cual a Ud. lo hace no solo desconfiar de la misma sino vivir en permanente y renovada zozobra.

En síntesis: Ud. financia con impuestos que en su mayoría no regresan a Ud. y por consiguiente su calidad de vida es muy pobre y sus posibilidades de mejorarlas son más que escasas.

Una oportunidad para leer el informe de fin de semana del Instituto para el Desarrollo Social Argentina acerca del boom de empleados públicos que ocurre en días de gasto público desbordado, motivo del intento (aparente) de cortar subsidios, básicamente a la clase media:

"Los servicios que ofrece el Estado a la población dependen decisivamente de la calidad de la gestión de los recursos humanos. Comparado con el sector privado, el Estado argentino se caracteriza por salarios y demás condiciones laborales mucho más atractivas junto con criterios de selección y promoción mucho más discrecionales. Esto promueve la mediocridad y genera condiciones propicias para que los funcionarios usen el empleo público para distribuir favores electorales y personales. Para que el Estado sea un factor de desarrollo social es crucial cambiar esta realidad profesionalizando la gestión del empleo público.

Aun cuando los avances de la tecnología tienden a reducir la necesidad de mano de obra, la mayoría de los servicios que ofrece el Estado se caracteriza por un uso intensivo de trabajo humano. Educación, salud, seguridad, justicia son sectores que ilustran esta particularidad. Este rasgo lleva a que la calidad en la gestión de los servicios del Estado dependa decisivamente de la disponibilidad, capacidad y compromisos de sus empleados. Asimismo, también lleva a que el pago de salarios represente un componente muy importante dentro de las erogaciones públicas.

Inconsistente con la alta relevancia de los recursos humanos para el funcionamiento del Estado, la información disponible sobre empleo público es escasa y fragmentada. Sin perjuicio de ello, se puede aproximar su evolución con los datos del Ministerio de Economía, lo cuales se obtienen de las declaraciones juradas para el pago de cargas sociales a la AFIP del sector público nacional y de las 11 provincias con sistemas previsionales transferidos a la Nación. Esta fuente de información oficial permite identificar las siguientes tendencias:
Entre los años 1997 y 2011 la cantidad de empleados en el sector público nacional pasó de 720 mil a 1,5 millón, es decir una tasa de crecimiento promedio de 5% por año. En el mismo período la población total del país creció a razón del 1% anual.Es decir, la tendencia de largo plazo es que el empleo público crece 5 veces más que la población total.

El fuerte crecimiento del empleo público no constituiría síntoma de un problema si formara parte de una mejora sustantiva de los servicios estatales. Pero las evidencias muestran que es creciente el uso que hace la población de instituciones privadas para acceder a los servicios públicos. Por ejemplo, la cantidad de alumnos en el nivel primario atendidos por escuelas públicas se redujo en los últimos 15 años. En contrapartida, un cuarto de las familias argentinas hacen el esfuerzo para que sus hijos accedan a la educación privada. Procesos análogos se observan con la salud y la seguridad.

Crear más empleo público para producir menos servicios denota muy bajos niveles de productividad. Esto es generado por reglas que promueven la mediocridad y la falta de compromiso, ya que las condiciones de trabajo de los empleados públicos son mucho más favorables que las de los empleados privados.

En el Estado las jornadas de trabajo son más reducidas, el régimen de licencias y feriados más generoso, y las remuneraciones más altas. Según datos del INDEC, el salario promedio registrado en el sector privado en el 3º trimestre del año pasado fue de $5.194. En el sector público, en cambio, la remuneración media fue de $5.846, es decir un 12% más alto. Particularmente notable es que en el sector público nacional el salario promedio llega a los $8.609, es decir un 66% más alto que la media en el sector privado.

Con salarios y demás condiciones laborales mucho más atractivas que las que disfrutan el resto de los trabajadores, la presión para ingresar al Estado es muy intensa. A su vez, como el ingreso al empleo público responde a procedimientos arbitrarios, los funcionarios con poder de decisión están tentados a utilizar el empleo público como mecanismo para retribuir favores partidarios y personales. En suma, fruto de reglas que promueven la mediocridad y el uso del empleo público para fines personales, el Estado tiene más erogaciones y peores resultados.

Es de importancia estratégica cambiar la gestión de los recursos humanos en el Estado. Para ello, se debería adoptar el criterio de que todo ingreso al sector público tiene que estar avalado por una necesidad objetiva, la selección en base a procedimientos transparentes y la permanencia sujeta a evaluación de desempeño. Tan importante como esto es iniciar el proceso para que los salarios y demás condiciones laborales del empleo público converjan a las que prevalecen en el sector privado."

Este mensaje y la lista de suscriptores a quienes es enviado cumple con lo establecido en la la Ley Nº 25.326 Art. 27 Inc. 3 (Ley de "Habeas Data") de la República Argentina.

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PIO BAROJA

Aquella tarde noche del 13 de mayo de 1904 el que sorprendió a todos los presentes fue Pío Baroja.

Porque cuando se estaba hablando de los españoles y de las distintas clases de españoles, el novelista vasco sorprendió a todos y dijo: "La verdad es que en España hay siete clases de españoles... sí, como los siete pecados capitales.

A saber

1) los que no saben;

2) los que no quieren saber;

3) los que odian el saber;

4) los que sufren por no saber;

5) los que aparentan que saben;

6) los que triunfan sin saber, y

7) los que viven gracias a que los demás no saben.

Estos últimos se llaman a sí mismos "políticos" y a veces hasta "intelectuales"

Unamuno y Benito Pérez Galdós aplaudieron a Baroja… Sobre todo por el último punto. O sea que, ayer como hoy, y hoy como ayer, los políticos siempre han sido cerebros que se han aprovechado de la mediocridad de un porcentaje alto de personas.

EL GOBERNADOR DE LA RIOJA ELIGIO LA OPCIÓN DE GENERAR VIOLENCIA

El Sr. Beder Herrera, a cargo del Poder Ejecutivo de La Rioja, y a la cabeza de la estrategia para imponer la Mega minería Metalífera a Cielo Abierto; desconociendo los derechos ciudadanos de la población afectada y la necesidad de obtener la Licencia Social para este tipo de emprendimientos, ha tomado la peor de las decisiones: imponer por la fuerza su voluntad.

Los que tienen acceso a las decisiones del mandatario e interiormente no comparten los justificativos del Sr. Gobernador, han dejado trascender, la estrategia y la decisión que se está desarrollando por órdenes expresas del Poder Ejecutivo.

La decisión es pasar “cueste lo que cueste”, en principio se le ordenó a la justicia de Chilecito sacar la orden judicial de desalojar. No es fácil para los funcionarios, y le están buscando la vuelta para justificarse. Una vez que esté la orden, se enviarán fuerzas policiales desde la capital para hacerla efectiva.

Como la resistencia del pueblo es multitudinaria, ya nadie niega que la decisión del pueblo está tomada: aguantarán en el corte adultos, jóvenes, niños, hasta el final. Esto lo saben los policías de Famatina y Chilecito, incluida la nueva cúpula de la Seccional correspondiente.

Ya se lo han manifestado a sus jefes superiores y también el deseo de no enfrentarse con la gente de su mismo pueblo y la visualización de que ellos lucharán con sus vidas; existiendo así la posibilidad de que haya heridos y lesionados.

Esto se confirma con la licencia otorgada a la mayoría del personal policial residente en Famatina, y el reemplazo por policías de La Capital.

Todo esto fue informado a la justicia y al Poder Ejecutivo, y lamentablemente la decisión es seguir hasta provocar un desborde y heridos; lo cual lo habilitará para solicitar la participación de la Gendarmería, entonces se requerirá fuerzas de los destacamentos de las otras provincias e imponer la fuerza sobre el derecho a manifestar y protestar del pueblo de Famatina.

Toda esta estrategia de llegar a la violencia no tiene justificativos.

En el mismo Convenio entre la Minera OSISKO y la empresa estatal EMSE, en la cláusula Quinta 5.3, dentro de las obligaciones de la empresa estatal dice textualmente lo siguiente “LA EMPRESA por el presente se obliga a prestarle a OSISKO toda la asistencia necesaria en la obtención de la Licencia Social y a comprometer sus mayores esfuerzos y diligencias a fin de obtener dicha Licencia Social en beneficio de OSISKO” (adjuntamos archivo del convenio).

Sin dudas lo convenido y firmado demuestra tres aspectos importantes:

1- Que NO TENIAN la Licencia Social del pueblo de Famatina al momento de firmar el Convenio.

2- Se reconoce que la licencia social nada tiene que ver con la obtención de los votos del Sr. Gobernador en las últimas elecciones.

3- Y que está a la vista que el método del convencimiento no ha funcionado, ni ha logrado doblegar la voluntad de NO otorgar la licencia social; y que el gobierno ha optado por utilizar la fuerza, la intimidación y la violencia para permitir el ingreso de la Compañía Minera OSISKO.

La decisión por la violencia y no permitir la participación de la población, también se ve confirmada sin justificativos, con la negativa a una Consulta Popular Vinculante, un mecanismo democrático que podría usarse como precaución para evitar la violencia, lesionados o la vida de las personas. Algo que hasta las mismas declaraciones del Obispo de La Rioja reclamando esta participación, no generó comentarios y el silencio absoluto del Poder Ejecutivo, de los funcionarios y los medios periodísticos oficialistas.

Los funcionarios y el Sr. Gobernador deberían entender que estos tipos de emprendimientos que afectan la cultura, la economía, el ambiente y la forma de vida de las poblaciones afectadas; se les otorga el derecho de expresar su la Licencia Social. Es más, las mismas empresas se auto exigen la Licencia Social, tal cual lo ha convenido con el gobierno de La Rioja.

Rogamos desde nuestro pueblo que esta lucha no genere violencia, heridos o se cobre la vida de alguna persona. Nada de esto justifica la decisión de un gobernador de no dar participación a un pueblo por decidir mediante su mayoría el futuro de su forma de vida.

Creemos que la responsabilidad, al igual que el poder y la caja económica de nuestra provincia, recae sobre una sola persona: el Sr. Gobernador Luis Beder Herrera.

POR FAVOR ROGAMOS DIFUNDIR

NECESITAMOS EVITAR LA VIOLENCIA SOBRE EL PUEBLO DE FAMATINA

sábado, 11 de febrero de 2012

Diálogo entre Colbert y Mazarino durante el reinado de Luís XIV de Francia, el ‘Rey Sol’ ¡Hace cuatro siglos!

Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que engañar al contribuyente ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello...
Mazarino: Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. ¡Pero el Estado...! ¡Cuando se habla del Estado, eso ya es distinto! No se puede mandar el Estado a prisión. Por lo tanto, el Estado puede continuar
endeudándose. ¡Todos los Estados lo hacen!
Colbert: ¿Ah sí? ¿Usted piensa eso? Con todo, precisamos de dinero, ¿y cómo hemos de obtenerlo si ya creamos todos los impuestos
imaginables?
Mazarino: Se crean otros.
Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.
Mazarino: Es cierto, eso ya no es posible.
Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos?
Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí.
Colbert: Entonces, ¿cómo hemos de hacer?
Mazarino: Colbert, ¡tú piensas como un queso de Gruyere o como un orinal de enfermo! Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres. Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos..., cada vez más..., ¡siempre más! A esos, ¡cuánto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos! ¡Son una reserva inagotable!
¿Te reconoces?

LA OLIGARQUIA.. . Por Carlos M. Reymundo Roberts | LA NACION

En mi condición de liberal y kirchnerista, nada me hace más feliz que tener una Presidenta multimillonaria. Es como la confirmación de que el capitalismo y el progresismo se pueden llevar a las mil maravillas. La señora es un compendio de los dos mundos: acumula riquezas y quiere hacer la revolución. ¡Me encanta!

Cuando se supo que el año pasado había incrementado 27% su patrimonio, y que éste había llegado a los 70 millones de pesos (casi 17 millones de dólares), personalmente sentí una satisfacción profunda, una suerte de reivindicació n. Durante siglos, el peor insulto que la izquierda les propinaba a los dueños de la tierra era llamarlos "terratenientes" . Y ahora resulta que nuestra abanderada nacional y popular no sólo es terrateniente, sino que, si repasamos la lista de sus bienes declarados, también es hotelesteniente, dolaresteniente, pesosteniente, empresasteniente, inmueblesteniente? Y todos felices.

Insisto en que la señora y su familia representan la síntesis de dos cosmovisiones, dos ideologías. La izquierda nunca se ha llevado bien con el capital. Cuando los Kirchner llegaron a la Casa Rosada, en 2003, tenían 7,4 millones de pesos, y desde entonces han multiplicado casi por diez su fortuna. Además de ser un prodigio de administración de los recursos, lograron convertirse en ídolos y referentes de gentes que, como los ex montoneros o las Madres de Plaza de Mayo, normalmente se hubiesen rasgado las vestiduras ante tamaña acumulación de ganancias desde el poder.

Para que se entienda mejor: a Menem (el Menem neoliberal de los 90, no el de ahora, aliado nuestro) sus riquezas lo condenaban; a los Kirchner, los beatifican. En Menem, el dinero era corrupción. En los Kirchner, ahorros.

Yo encuentro, además, innumerables beneficios en tener una Presidenta a la que le sobra la plata. El primero, bastante obvio, es que no tiene que estar preocupándose por si llega o no a fin de mes. En ese sentido, la señora está muy tranquila, creo. El segundo es que una situación económica apretada puede derivar en tentaciones reñidas con la moral. A la Casa Rosada no deberían llegar harapientos que aprovechan su poder para salvarse. El tercero es que presidentes que se manejan bien con el dinero no necesitan ministros de Economía. En otras palabras, un Boudou sólo es posible con un Kirchner.

Algunos podrían pedirme -nunca faltan los que buscan el pelo en la sopa- que les explique cómo se pasa de 7 millones a 70 millones mientras se gobierna un país. Mi respuesta es: no lo sé, pero me lo imagino. Me imagino que tienen un buen administrador, que han tenido suerte con sus inversiones y que no gastan más de la cuenta (incluso, que son un poquitín agarrados).

Otros cuestionan el hecho de que la Presidenta haya dicho hace poco que no hay que apostar al dólar, cuando tiene en plazos fijos más de medio millón de dólares (en pesos tiene menos). Los que critican esto, además de ser malintencionados, demuestran no entender nada: si la señora lo dijo es porque se da cuenta de que ese dinero le hubiese rendido más en otra inversión; que perdió plata por apostar al dólar. Tengamos en cuenta que ella habla como Presidenta, pero también como inversora. Se me ocurre un versito con rima, cosa de que quede grabado: es Presidenta e inversora a toda hora. Pero no pretendo hacer poesía, sino que se entienda su naturaleza.

Otra objeción de estos días ha sido que presentó la declaración jurada de sus bienes sobre el límite del plazo legal, e incluso fuera de él. Qué bárbaro: son impiadosos. ¿No se dan cuenta de lo que se tarda en contar 70 millones de pesos? No digo que no sea agradable sumar porotos, pero la cosa lleva su tiempo.

Por lo demás, todo el mundo sabe que hay millonarios ensimismados, egoístas, que nunca compartirán su fórmula, y hay otros que son todo lo contrario. Entre estos últimos están los Kirchner. Fíjense, si no, que gente sencilla como su chofer Rudy Ulloa o el cajero bancario Lázaro Báez, y muchísimos otros, de la nada construyeron una fortuna. Estoy convencido de que detrás de esa súbita prosperidad ha estado el aliento de Néstor y Cristina, el consejo sabio y, por qué no, hasta un impulso inicial en efectivo.

¿Tendrá algo que ver la riqueza de Cristina con su respaldo electoral? Yo pienso que sí. A los argentinos nos gusta que nos conduzca alguien al que económicamente le va bien. No hay nada más desalentador que un presidente pobretón, porque da la impresión de que nos va a hacer pobretones a todos. A Raúl Alfonsín nunca le sobró un peso, y así terminamos, en la hiperinflación. Las masas han estado con Perón, con Menem, con los Kirchner, toda gente de buen pasar. O con Scioli o los Rodríguez Saá. El General, cuándo no, lo tenía muy claro: la triple P (peronismo, poder y plata) es una fórmula imbatible. Muchos se lo dicen a Macri: lo que le falta es la pata peronista.

Yo deseo que los bienes de la señora sigan creciendo. La quiero bien arriba en el ranking de Forbes . La quiero desahogada y luciendo, como luce, las mejores joyas y relojes, las mejores carteras, la ropa más cara. Estilo Evita. Vamos bien. A este ritmo de multiplicación de su fortuna, con la reelección lo lograremos. Falta poco para que podamos decir: ella era nuestra Presidenta; ahora es nuestra reina..

martes, 10 de enero de 2012

ANTICIPO DE LIBRO SÁLVESE QUIEN PUEDA, PATOLOGÍA DE LA SOCIEDAD ARGENTINA

Una de las razones por las cuales no logramos despegar como nación es porque, contrario a la creencia popular, el argentino es un pueblo poco talentoso. Para comprobarlo, basta con un análisis más científico y menos mitológico. Para empezar, hay que tener en claro que el alto o bajo nivel de la política y la economía de una nación es consecuencia de algo previo y más fundamental: el nivel mental y cultural de su gente. Porque política y economía son productos de la mente, de una cultura e idiosincrasia que es diferente según la sociedad que se trate. En otras palabras: no es lo mismo la política y la economía en manos noruegas y canadienses que en manos argentinas. Latinoamérica y Africa son los dos continentes que albergan las naciones más atrasadas de la humanidad.
Y los argentinos estamos mal rankeados incluso con respecto a varias de ellas, lo que fue corroborado por la última evaluación de la Unesco, donde quedamos superados por uruguayos, costaricenses, cubanos, chilenos y mexicanos. En lectura, los chicos de tercer grado quedaron en séptimo lugar y los de sexto grado, en el octavo en Latinoamérica. Es que jamás se ha dicho a nivel internacional que el argentino sea ‘uno de los pueblos talentosos del mundo’. A lo largo de la era moderna este título le ha correspondido, justificadamente, al pueblo francés, al alemán, al judío, al inglés, al estadounidense y, a partir de los años setenta del siglo XX, al japonés.
El talento se mide científicamente, hay índices para ello, por ejemplo, la cantidad de patentes registradas, adelantos producidos por las empresas de un país, el puesto de sus universidades en los rankings del London Times y la Univ. Jiao Tong, los índices de poder adquisitivo y pobreza de las Naciones Unidas, el ranking Anholt-GFK Roper de Marca País, el grado de facilidad para abrir empresas según el Doing Business del Banco Mundial y la Heritage Foundation, el riesgo país según Standard & Poor`s, los índices de competitividad del Foro Económico Mundial, el de libertad de prensa y derechos políticos de Freedom House, el grado de valores según la World Values Survey Association y el de corrupción de Transparency International. El lugar que ocupa la Argentina en estos rankings es mediocre cuando no lastimoso (no sabemos quienes somos hasta que nos comparamos con otros). A estos índices cabe comparar la cantidad de Premios Nobel. Alemania cuenta con, aproximadamente, 91 Nobel, Inglaterra con 66, Francia 44 y los Estados Unidos con 160. Los judíos, a pesar de no exceder del 0,5% de la población mundial, han ganado 29 premios de 1901 a 1950 y 96 premios de 1950 a 2002. Hungría cuenta con dieciséis premios y Polonia con catorce mientras que la Argentina tiene solamente cinco de los cuales dos son de Paz (políticos); sin embargo, nótese que no hay húngaros ni polacos exclamando por ahí que son un ‘pueblo con recursos humanos maravillosos’.
Tampoco es verdad que los ‘profesionales argentinos sean excelentes’; la ‘fuga de cerebros’ es un mito. Como dijo una científica argentina ‘para hacer ciencia o trabajar en laboratorios de los Estados Unidos y de Europa, el camino más corto es estudiar en sus claustros. En ellos, los extranjeros que dominan son los de origen asiático, que son súper exigentes y competitivos y llegan en números masivos’. Los mejores en el exterior no son, pues, ni argentinos ni latinoamericanos sino asiáticos. Borges tenía en claro que el hombre medio argentino no era talentoso; por el contrario, en su Nota sobre los argentinos le critica su ‘penuria imaginativa’. Y esto no es una novedad, ni algo reciente producto de ‘la decadencia’. Ya Einstein que visitó nuestro país en 1925 se decepcionó de las preguntas que algunos físicos y astrónomos argentinos le hicieron. En su diario de viaje escribió: ‘Me hicieron preguntas científicas muy tontas, de forma que era difícil permanecer serio’. En opinión similar, el dramaturgo español Jacinto Benavente dijo en 1922 que la única palabra que se forma con argentinos es ‘ignorantes’. La creencia de los ‘recursos humanos maravillosos’ ha generado otra muy soberbia: que es un ‘misterio inexplicable’ porque no prosperamos. En efecto, muchos creen que aquí sucede algo especial, mágico, secreto o conspirativo, que hace que las soluciones que aplicaron otras sociedades no sirvan aquí por el grado de complejidad de los problemas argentinos, que lo que sucede aquí sería diferente a lo que ocurre en los demás países subdesarrollados.
El Premio Nobel F.A. Hayek habría dicho que las economías más difíciles de entender son la japonesa y la argentina pero a decir verdad, el sistema perverso de las reglas de juego de nuestra economía se comprende en menos de cinco minutos. Si los argentinos no saben controlar la inflación o la delincuencia es porque simplemente les falta talento y no porque les sobra.
Ya lo dijo Guy Sorman ‘Si eres un economista, la Argentina no es un enigma’. ¿Cómo puede ser entonces que un pueblo con estos mediocres indicadores internacionales –sexto en educación en Latinoamérica– se haya forjado una visión tan equivocada y magna de sí mismo?, ¿en que la fundamenta? Me parece que tres son las razones. La primera es que descendemos, mayoritariamente, de italianos y heredamos de ellos su narcisismo y pasión por las apariencias. En Los italianos, Luigi Barzini dice que ‘Los italianos aman su propia actuación, su propia exhibición... prefieren vivir... en su ambiguo mundo de apariencias, entre reproducciones de papier maché de la realidad (...) En determinado momento, la búsqueda de una segunda realidad en todo lo italiano se convierte en un juego (...) ¿Hasta qué punto el señor A, el célebre político...es un verdadero estadista? ¿En qué medida es el señor B un gran novelista, el señor C un gran actor, el señor D un gran director cinematográfico, el señor E un gran poeta? (...) Unos pocos, quizá no sean más que impostores inteligentes (...) Un italiano considera un deber cultivar tales ilusiones en los demás seres humanos, pero, sobre todo, lo considera un deber con respecto a sí mismo’.
Nótese la descripción ególatra de Barzini sobre sus compatriotas: ‘Los italianos les descubrieron América a los americanos; les enseñaron la poesía, la política y las artimañas del comercio a los ingleses; la ciencia militar a los alemanes; la cocina a los franceses; la representación y la danza del ballet a los rusos; y música a todo el mundo’. Al igual que los argentinos, los italianos también se creen únicos y originales; sin embargo, Italia es uno de los países más problemáticos de Europa Occidental (en especial el Sur). Es que el argentino interpreta su lugar en el mundo a partir de su fisonomía europea –su tez blanca, a veces rubio y de ojos claros– y Buenos Aires, con su arquitectura europea, no se parece en nada al resto de las ciudades latinoamericanas. Pero no advierte que el europeísmo de su capital se debe a que no fue construida por argentinos sino por inmigrantes europeos (en 1914, la población era de unos 7.900.000 de los cuales, aproximadamente, la mitad eran extranjeros).Vivimos, pues, en una ciudad pensada y construida por una cultura superior, la europea, pero el argentino no es un pueblo de cultura superior, solo cree que lo es. La segunda razón es la falacia de la generalización indebida, un tema de la Lógica: se toman de ejemplo veinte profesionales que se destacaron en el extranjero y se generaliza diciendo ‘a todos los profesionales argentinos les va bien en el exterior’, una expresión que más que describir la realidad, la redondea. Una cosa es que haya algunos individuos talentosos, que los hay aquí, pero también en Rusia, la India, Perú, México, Polonia y Turquía y otra muy distinta que seamos un ‘pueblo talentoso’. Además, ¿de qué sirven el talento de unos pocos si no hay capacidad de comprensión en el resto de la sociedad para cosas elementales?
La India y Rusia han producido excelentes matemáticos, científicos, analistas de sistemas, bailarines, atletas olímpicos, escritores y músicos; no obstante, no dejan de ser sociedades subdesarrolladas con todo lo que esto implica. La tercera es que el talento es un concepto sistémico y no una carrera de obstáculos. La nación y sus problemas requieren soluciones sistémicas, no individualistas, carismáticas, ni personalistas. Empero, el argentino promedio cree que talento es ingeniárselas para esquivar los obstáculos que a diario le imponen las perversas reglas de juego de la economía y la política argentina, cuando en verdad es a la inversa: talento es crear un sistema de reglas eficaces, claras, justas y previsibles de manera tal que no haga falta hacer constantes piruetas para sobrevivir. Se sorprende entonces cuando los nórdicos, alemanes o japoneses que trabajan aquí no entienden nuestras necedades y concluye que ‘ellos no son tan rápidos como nosotros’. Estas creencias revelan que una parte de nuestro pueblo aún está detenido en el pensamiento mágico, es decir, aún no ha desarrollado una mirada científica sobre su realidad: el argentino promedio tiene pues, grave dificultad para distinguir las creencias de la realidad.
Las creencias, dice Julián Marías, son interpretaciones de la realidad, son su apariencia, pero no son la realidad. Las creencias que albergamos no las hemos pensado nosotros sino la sociedad, nos fueron transmitidas en el hogar, en la escuela, la universidad, el trabajo, mediante la televisión, los diarios y la opinión pública local. Los hombres no captamos pues, la realidad tal como ella es sino que la vemos a través de un sistema de creencias heredado, de ahí que podemos decir que, en rigor, somos ‘pensados por otros’. Es evidente entonces, a pesar de lo que nos espetaron Einstein y Benavente, que de generación en generación, los argentinos nos hemos estado repitiendo unos a otros, estas creencias delirantes que terminamos por tomarlas como nuestra realidad. Cuando Ortega visitó la Argentina (1929) se dio cuenta de este contagio sociológico y pronunció su famoso consejo: ‘¡Argentinos, a las cosas, a las cosas!’ que se fundamenta en el lema de la filosofía de Husserl, Zu den Sachen selbst! ‘¡a las cosas mismas!’ y significa: argentinos, miren la realidad tal cual ella es y se les presenta en vez de negarla, encubrirla o interpretarla a través de sus creencias; descríbanla objetivamente en vez de explicarla subjetivamente (la descripción es el método de Husserl).
Por eso, el Libro Negro del Psicoanálisis, publicado hace poco en París, sostiene que la Argentina y Francia son los dos países ‘más freudianos del mundo, están ciegos’; o sea, ciegos para ver la realidad en su desnudez. Ahora bien, ¿es tan negativo que no seamos uno de los pueblos talentosos del mundo? En verdad no, pues los talentosos, en cualquier área de la vida, son siempre una minoría. De un total de, aproximadamente, más de 200 naciones, solo alrededor de 25 se pueden considerar talentosas, las que son desarrolladas, (el resto son subdesarrolladas). El problema con el argentino no es pues, que no sea un pueblo creativo y hacedor: no, para nada; el problema serio ‘es que no lo sabe’ (Hernán Fernández Romero). Cualquier argentino promedio acordará que su sociedad es corrupta pero difícilmente admita que a su pueblo le falte talento. Y esta es una de las razones por las cuales el cambio va a ser mucho más difícil aquí que en otros pueblos latinoamericanos de carácter más humilde. ¿Porqué prospera el pueblo chileno, sea con las derechas o las izquierdas? Porque al partir de un ‘complejo de inferioridad’ –con respeto–, tuvo que mirar hacia arriba; seguir el ejemplo de los que triunfaron, en suma, imitar los sistemas de ideas políticas, económicas y valores de sociedades verdaderamente talentosas, como la noruega o la neozelandesa. Ortega con sus dotes de ‘psicólogo’, se da cuenta que este es nuestro ‘talón de Aquiles’, el defecto que nos impedirá convertirnos en una nación próspera y desarrollada. De ahí sus palabras de El hombre a la defensiva (1929), genial ensayo sobre el narcisismo del argentino: ‘...Si de puro mirar el proyecto de nosotros mismos olvidamos que aún no lo hemos cumplido, acabaremos por creernos ya en perfección. Y lo peor de esto no es el error que significa, sino que impide nuestro efectivo progreso, ya que no hay manera más cierta de no mejorar que creerse óptimo...’.
La sobre valoración a que ha conducido nuestra soberbia va hacer, pues, que el afán por volvernos una sociedad mejor, sea una instalación mucho más difícil de alcanzar a los argentinos que al resto de los latinoamericanos. Psicológicamente quien se cree superior, quien carece de autocrítica y suponga que nada tiene que aprender de otro es, precisamente por esta actitud, una clase de sociedad sin porvenir; por el contrario, quien reconoce su mediocridad ya ha dado el primer paso para superarse. En última instancia, el problema radical de los argentinos no es lo que nos pasa, ni lo que otros nos hicieron sino el no reconocer lo que somos.

Diego Wartjes