lunes, 13 de febrero de 2012

No hay dinero que alcance en la Argentina K. por JORGE HÉCTOR SANTOS

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Ud. está asistiendo a una nueva etapa del gobierno que hace casi 9 años está instalado en el poder y el que luego de haber administrado una situación económica mundial que favoreció como casi nunca antes a la Argentina, se ha empezando a correr el velo de la deficiente gestión que tuvo y que le hubiese permitido al país encontrarse hoy en una situación muy diferente a la que enfrenta.
Los dólares escasean, las cuentas públicas están en rojo, se ha impuesto un cerrojo a la importaciones, adquirir moneda extranjera está prácticamente prohibido, la inflación oscila en los niveles más altos a nivel mundial, los niveles de pobreza e indigencia están dibujados, los subsidios a la vagancia pululan, la desaceleración de actividad económica se precipita, el retraso de las tarifas de los servicios públicos están en ebullición, la crisis por falta de inversión en energía ha convertido al país en importador de lo que años atrás exportaba, etc.
Este nuevo ciclo está marcado por una etapa que se mostrará con pujante furia a partir de marzo y donde lo económico pondrá al rojo vivo el conflicto social.

El ajuste en curso, hecho por 1era. vez por un gobierno peronista en el poder, se lo está disfrazando con el nombre de sintonía fina. Este artilugio hará padecer y mucho el bolsillo de la clase media. Los incrementos de todo, con quita de subsidios mediante, lastimarán la ya delicada condición de una enorme cantidad de argentinos.
Como el padre económico y político del vicepresidente Amado Boudou, Álvaro Alsogaray, alguna vez dijo “son tiempos de ajustarse el cinturón”. La fiesta K ha llegado a su fin.

Sin embargo, Ud. pierde subsidios, pero al mismo tiempo, Ud. continúa subsidiando con sus mermados ingresos gastos que el gobierno, administrador de sus contribuciones para mantener el estado, le impone sin preguntarle si quiere o no pagar por ellos.

La lista no es corta pero solo enunciaremos para su reflexión algunos de estos egresos que taladran su propia calidad de vida, sacándole recursos de su bolsillo:
Ud. financia la guerra que el gobierno mantiene con el Grupo Clarín. Ejemplo de ello es que con sus impuestos Ud. paga el ‘Fútbol para todos’, el ‘TC para todos’.

Ud. financia la enorme pauta publicitaria oficial que sostiene grupos mediáticos afines al gobierno como el grupo Veintitrés (Szpolski/Matías Garfunkel); Grupo Uno (Vila /Manzano); Canal 9; Electroingeniería S.A. (Del Plata/ 360 TV), etc.

Ud. financia medios del estado empleados como propios por el gobierno como Canal 7; Télam; Radio Nacional.

Ud. financia el enorme déficit de Aerolíneas Argentinas.

Ud. abona un colegio privado para sus hijos cuando en realidad financia la educación pública.

Ud. abona seguridad privada para proteger su vivienda cuando en realidad financia la policía.

Ud., si puede, abona una prepaga médica cuando financia con sus egresos la deficiente salud pública.

Ud. financia con sus impuestos los subsidios a la vagancia que el gobierno distribuye y con los cuales cosecha innumerables cantidad de votos por actuar como papá Noel entre quienes menos pueden.

Ud. financia la enorme cuota de corrupción que existe en todos los estamentos del Estado.

Ud. financia el sueldo de legisladores que por sumisión al Ejecutivo no defienden sus intereses sino su permanencia en el puesto haciendo lo que al administrador del Estado (que es suyo) le agrade o le convenga para sus apetencias políticas.

Ud. financia el sueldo de jueces que imparten justicia de acuerdo con el poder de los inculpados que generalmente están enfrentados con la verdad, lo cual a Ud. lo hace no solo desconfiar de la misma sino vivir en permanente y renovada zozobra.

En síntesis: Ud. financia con impuestos que en su mayoría no regresan a Ud. y por consiguiente su calidad de vida es muy pobre y sus posibilidades de mejorarlas son más que escasas.

Una oportunidad para leer el informe de fin de semana del Instituto para el Desarrollo Social Argentina acerca del boom de empleados públicos que ocurre en días de gasto público desbordado, motivo del intento (aparente) de cortar subsidios, básicamente a la clase media:

"Los servicios que ofrece el Estado a la población dependen decisivamente de la calidad de la gestión de los recursos humanos. Comparado con el sector privado, el Estado argentino se caracteriza por salarios y demás condiciones laborales mucho más atractivas junto con criterios de selección y promoción mucho más discrecionales. Esto promueve la mediocridad y genera condiciones propicias para que los funcionarios usen el empleo público para distribuir favores electorales y personales. Para que el Estado sea un factor de desarrollo social es crucial cambiar esta realidad profesionalizando la gestión del empleo público.

Aun cuando los avances de la tecnología tienden a reducir la necesidad de mano de obra, la mayoría de los servicios que ofrece el Estado se caracteriza por un uso intensivo de trabajo humano. Educación, salud, seguridad, justicia son sectores que ilustran esta particularidad. Este rasgo lleva a que la calidad en la gestión de los servicios del Estado dependa decisivamente de la disponibilidad, capacidad y compromisos de sus empleados. Asimismo, también lleva a que el pago de salarios represente un componente muy importante dentro de las erogaciones públicas.

Inconsistente con la alta relevancia de los recursos humanos para el funcionamiento del Estado, la información disponible sobre empleo público es escasa y fragmentada. Sin perjuicio de ello, se puede aproximar su evolución con los datos del Ministerio de Economía, lo cuales se obtienen de las declaraciones juradas para el pago de cargas sociales a la AFIP del sector público nacional y de las 11 provincias con sistemas previsionales transferidos a la Nación. Esta fuente de información oficial permite identificar las siguientes tendencias:
Entre los años 1997 y 2011 la cantidad de empleados en el sector público nacional pasó de 720 mil a 1,5 millón, es decir una tasa de crecimiento promedio de 5% por año. En el mismo período la población total del país creció a razón del 1% anual.Es decir, la tendencia de largo plazo es que el empleo público crece 5 veces más que la población total.

El fuerte crecimiento del empleo público no constituiría síntoma de un problema si formara parte de una mejora sustantiva de los servicios estatales. Pero las evidencias muestran que es creciente el uso que hace la población de instituciones privadas para acceder a los servicios públicos. Por ejemplo, la cantidad de alumnos en el nivel primario atendidos por escuelas públicas se redujo en los últimos 15 años. En contrapartida, un cuarto de las familias argentinas hacen el esfuerzo para que sus hijos accedan a la educación privada. Procesos análogos se observan con la salud y la seguridad.

Crear más empleo público para producir menos servicios denota muy bajos niveles de productividad. Esto es generado por reglas que promueven la mediocridad y la falta de compromiso, ya que las condiciones de trabajo de los empleados públicos son mucho más favorables que las de los empleados privados.

En el Estado las jornadas de trabajo son más reducidas, el régimen de licencias y feriados más generoso, y las remuneraciones más altas. Según datos del INDEC, el salario promedio registrado en el sector privado en el 3º trimestre del año pasado fue de $5.194. En el sector público, en cambio, la remuneración media fue de $5.846, es decir un 12% más alto. Particularmente notable es que en el sector público nacional el salario promedio llega a los $8.609, es decir un 66% más alto que la media en el sector privado.

Con salarios y demás condiciones laborales mucho más atractivas que las que disfrutan el resto de los trabajadores, la presión para ingresar al Estado es muy intensa. A su vez, como el ingreso al empleo público responde a procedimientos arbitrarios, los funcionarios con poder de decisión están tentados a utilizar el empleo público como mecanismo para retribuir favores partidarios y personales. En suma, fruto de reglas que promueven la mediocridad y el uso del empleo público para fines personales, el Estado tiene más erogaciones y peores resultados.

Es de importancia estratégica cambiar la gestión de los recursos humanos en el Estado. Para ello, se debería adoptar el criterio de que todo ingreso al sector público tiene que estar avalado por una necesidad objetiva, la selección en base a procedimientos transparentes y la permanencia sujeta a evaluación de desempeño. Tan importante como esto es iniciar el proceso para que los salarios y demás condiciones laborales del empleo público converjan a las que prevalecen en el sector privado."

Este mensaje y la lista de suscriptores a quienes es enviado cumple con lo establecido en la la Ley Nº 25.326 Art. 27 Inc. 3 (Ley de "Habeas Data") de la República Argentina.

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