martes, 7 de abril de 2009

DECLARACIÓN DE LA A.A.P.D.P.P. “AL DESCONOCER LA INDEPENDENCIA DE LOS JUECES SE PONE EN PELIGRO LA REPÚBLICA”.

 

Estamos asistiendo a un momento de la vida político-institucional de la República en el que algunas acciones de gobierno se han traducido en concretos intentos de supervisar y avasallar la actividad de jueces y en desborde del poder de turno y de los grupos económicos-mediáticos que desde hace años vienen poniendo en jaque las instituciones consagradas por la Constitución Nacional.-

Es muy serio y muy grave para la salud de la República el respeto irrestricto de las disposiciones de su Carta Magna y, en especial, en lo referente a la función que asigna a los magistrados del Poder Judicial. Es que se trata de la jurisdicción como labor de velar por su vigencia y de corregir, consecuentemente, desviaciones, excesos y violaciones a las disposiciones de un ordenamiento jurídico que pretende realizar los más altos valores de la sociedad.-

En tal sentido, son los jueces quienes deben -a pesar de las vicisitudes por las que atraviese una sociedad- sentar y hacer respetar los mandatos constitucionales porque en ello radica la esencia misma de la República, porque de ese modo es del único posible en que se tendrán en cuenta los niveles de dignidad alcanzados por el hombre a través de los tiempos, de la sangre y del horror.-

Esto es realmente indiscutible a partir de la Revolución Francesa y de los principios de la Constitución norteamericana, fuentes de nuestra propia Constitución Nacional y reflejo y contenido de las aspiraciones más elevadas de una comunidad que pretende organizarse sobre los valores más trascendentes a la vida del hombre. Eso es una constitución y de ella deriva todo un sistema concatenado de normativas de derecho que, al mismo tiempo, siempre retornan a sus principios y disposiciones.

En ese camino, los jueces son la reserva última con que cuentan los miembros de la sociedad que reclaman porque dichos principios de convivencia sean reales y concretos en la vida cotidiana. Si ellos no estuvieran y si no respondieran a su triple exigencia de ser competentes, imparciales e independientes del poder político de turno, en lugar de convivencia en paz tendríamos la ley de la selva con su violencia y su justicia por mano propia como forma desviada de resolver los conflictos entre los habitantes.-

Esto parecía ya ser una etapa superada pero resulta que, es gravemente cada vez más frecuente, que el poder político tanto a nivel nacional como en muchas provincias avanza sobre las esfera de la función jurisdiccional cada vez que sus decisiones no le complacen o no convienen a sus apetencias y que pretenda imponer a los magistrados que la cumplen -especialmente, a través del arma de la amenaza de enjuiciamiento y destitución- el dictado de resoluciones dirigidas a satisfacer sus intereses sectoriales antes que a la vigencia de un orden jurídico acorde con la Constitución Nacional.-

Se ha olvidado que ya desde el Preámbulo nuestra Ley Fundamental explicita sus fines tales como -entre otros de similar relevancia- los de “…afianzar la justicia, consolidar la paz interior… y asegurar los beneficios de la libertad…”. Y todo ello a través de la vigencia y supremacía de la normativa que ella misma impone sustentada en el pacto fundacional que ella significa y conlleva.-

En ese camino, es necesario recordar que, por mandato del art. 109, el Presidente de la República -como máximo magistrado del Poder Ejecutivo, lo que significa que, a partir de allí, todos los restantes funcionarios del sistema- tiene vedado introducirse en cuestiones judiciales. En consecuencia, las funciones del Poder Ejecutivo y del Poder Judicial están estrictamente separadas lo que, a su vez, también se determina entre las de este último y las del Poder Legislativo. Es que la organización institucional establece las tres funciones básicas de administrar, legislar y juzgar como exclusivas y excluyentes de los respectivos Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial sin permitir que los funcionarios de uno realicen las de los otros.-

Esto no pretende ser una clase de Derecho Constitucional básico sino provocar una suerte de reflexión severa y profunda sobre una realidad que hoy es más que llamativa, verdaderamente preocupante. Asistimos a la intromisión de los poderes públicos en el terreno de la función de administrar justicia que es, bueno es reiterarlo, exclusiva y excluyente de los magistrados del Poder Judicial. Y esta suerte de corriente política se exhibe con descaro y sin tapujos, como demostración de un ejercicio del poder desbordado y sin pretensión de mostrarse siquiera como respetuoso del orden jurídico. Para ello, son patéticas las pretendidas justificaciones que se ensayan desde que todas exhiben el autoritarismo y la falta de observancia de los límites que impone la propia Constitución Nacional. Hemos llegado a un punto en que se censura -y se lleva a enjuiciamiento- a los jueces POR APLICAR LA LEY VIGENTE. Y decimos que es gravísimo porque se lo hace en nombre de una sociedad a la que se confunde con total intención de que no sea soberana colocándosela en una falsa disyuntiva entre vigencia y aplicación de las garantías individuales de la Constitución y caos, delincuencia y sufrimiento de las consecuencias del delito.-

Impunidad no; persecución penal cuando corresponda pero con respeto de garantías individuales.-

Sin embargo, ese mensaje siniestro en contra de estas últimas es moneda común y corriente en el lenguaje cotidiano de los políticos y también de un ejercicio de la prensa que no se preocupa, en general, por divulgar el paradigma de la paz y la convivencia social debido. Se tilda de “garantistas”, con verdadera actitud peyorativa, a quienes sostenemos en toda situación la vigencia de la Constitución Nacional y el respeto de los límites logrados a través de siglos de lucha por alcanzar niveles de dignidad del hombre: no es posible -sin incurrir en abuso del poder y arbitrariedad- pretender una persecución penal de cualquier forma y contenido pues la República exige respeto irrestricto a las garantías individuales.-

Y es curioso que una sociedad que, como la nuestra, ha sufrido la inequidad y el horror causado por los gobernantes de facto y que se ha prometido el “NUNCA MAS” como reafirmación de su pacto de convivencia en paz, sea la misma que ahora soporte y asista pasivamente a la creciente ola de presión sobre los jueces que sufren verdaderas amenazas sobre la continuación en sus cargos y funciones solamente porque aplican las garantías individuales a los imputados de procesos penales en los cuales EL DESBORDE Y LA VIOLACION CONSTITUCIONAL SON COMUNES Y CORRIENTES.

Para eso están los jueces y también para recordar que -si de algo queremos diferenciarnos los argentinos que hemos sufrido los efectos de las dictaduras militares- es de la barbarie, del ejercicio del poder sin garantías, en fin, de parecernos a los torturadores y a los violadores del Estado de Derecho. Si obligamos a los magistrados a que se pronuncien justificando dilaciones indebidas que constituyen violaciones constitucionales, entonces estaremos prohijando que la República se transforme en un país autoritario y sin ley, que retorne a ese pasado bochornoso al que nunca debimos haber llegado y al que no queremos volver.-

Y esto es así cuando se pretende llevar a enjuiciamiento a algunos de los más distinguidos y calificados magistrados de la Nación cuya falta habría consistido en aplicar las garantías individuales de la Constitución Nacional a personas sometidas a proceso a quienes -más allá de los sentimientos personales que seguramente podamos compartir a partir de los actos que se les reprochan- debemos someter a juicio oral y público y dictarles la sentencia que corresponda en Derecho. Si así no lo hacemos, pues deberemos asumir que nos estaremos pareciendo a ellos.

En este punto, poco importa si se trata del imputado de los peores delitos de lesa humanidad o de un simple sospechoso por delito común pues a todos ellos deben respetárseles -como estándar de validez de la decisión judicial que recaiga a su respecto- la libertad, el debido proceso, la inviolabilidad de la defensa en juicio, el estado de inocencia y todas las demás garantías individuales como la del derecho a ser juzgado sin dilaciones indebidas y dentro de un plazo razonable cuando está en estado de privación de la libertad (Arts. 18, 33 y 75 inc. 22 de la Constitución Nacional).-

Si, en lugar de ello, presionamos a los jueces para que no apliquen la Constitución y la ley vigentes y resuelvan que en la República Argentina las prisiones preventivas pueden durar más allá de un plazo razonable, mucho más allá de éste tal como se verifica en los casos concretos que nos motivan a escribir estas líneas, entonces estaremos efectivizando las conductas reprochables que describe con tanta perfección la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el brillante fallo “Verbitsky” del año 2006.-

Aún se está a tiempo, provoquemos la reflexión y rectifiquemos el erróneo camino tomado por algunos políticos. Respetar la función jurisdiccional y defender a los magistrados que la ejercen, especialmente, desde los otros poderes del Estado es hacer docencia constitucional hacia la sociedad y trabajar por la vigencia de un ordenamiento jurídico que la ampara contra el despotismo y nos asegura, más allá de las crisis de coyuntura, antes o después, la paz y la Justicia.-

Carlos A. CHIARA DÍAZ
Oscar PANDOLFI
Marcelo MÓNACO
Héctor GRANILLO FERNÁNDEZ
- ASOCIACIÓN ARGENTINA DE PROFESORES DE DERECHO PROCESAL PENAL -

viernes, 3 de abril de 2009

En su nuevo libro, ¡Pobre Patria mía!, el ensayista analiza con preocupación el presente político de la Argentina

"La única política es la del soborno""Los Kirchner se encaminan a un Waterloo", advierte Aguinis Foto: LA NACION   /   Fabián Marelli

Carmen María Ramos
Para LA NACION

"Lo que quiero escribir es tan fuerte y tan claro que debo escupirlo. Me acosa la furia y quisiera estar sereno."

Hay indignación en Marcos Aguinis y se nota desde la primera línea de ¡Pobre Patria mía! , título con que apela al lamento final de Manuel Belgrano para expresar la congoja que le produce al autor este presente difícil e incierto de una Argentina que duele, entristece, lastima.

Con estilo ágil, eléctrico y visceral, que el propio autor identifica con el panfleto, el ensayista y psicoanalista admite que escribe desde la bronca, una bronca que se ha vuelto generalizada y casi permanente. "Debemos hacer algo, porque la Argentina merece otro destino", reclama.

Y dispara fuertes críticas al Gobierno. Dice que "la única política de Estado que funciona es la del soborno" y que "si existieran seguridad jurídica y respeto por la propiedad la crisis económica mundial habría sido una oportunidad brillante para la Argentina".

Aguinis es autor de otros títulos también dedicados a nuestro particular devenir, como El atroz encanto de ser argentinos (I y II) y Un país de novela. Su último libro, sostiene en una entrevista con LA NACION, es el resultado del coraje de atreverse a ver la dolorosa verdad de un acelerado deterioro que se profundizó en 2008. Se muestra, así, convencido de que "los Kirchner se encaminan a un Waterloo".

-Hasta marzo de 2008, cuando se inicia el conflicto con el campo, muchos creyeron que la Argentina estaba bien encaminada. ¿Por qué todo se descompuso de manera tan abrupta?

-Hace mucho tiempo que el país cambió sus tres pilares de oro -la cultura del trabajo, del esfuerzo y la decencia- por la mendicidad, el facilismo y la corrupción. Veníamos arrastrando una creciente ola de enfrentamientos estériles, inseguridad jurídica, deterioro de las instituciones, decadencia educativa, ausencia de políticas de Estado y el dramático déficit de una mirada estratégica sobre hacia dónde encaminar a la Argentina en los próximos años. En medio de esto estalla la guerra Gobierno-campo y encuentra a la sociedad conducida por quienes no entienden que la inclusión social y equidad en la distribución del ingreso no se alcanzarán ni por asomo con intereses mezquinos, demagogia e inercia social cómplice.

-¿A qué atribuye la imposibilidad de encontrar salidas superadoras?

-La democracia argentina se ha convertido en un autocracia gobernada por una sola persona que, para colmo, no conoce lo que significa la productividad, ya que toda su vida y su flamante fortuna personal estuvieron ligadas a la especulación financiera. Bloquear la productividad del campo significa la ruina de todos los actores ligados al sector. Es algo criminal, y todo porque los Kirchner quieren sacarle al campo para distribuirlo según sus conveniencias electorales. Lo perverso de un régimen como el que tenemos ahora es que necesita de la pobreza y la ignorancia para perpetuarse.

-¿Esto no lo comprenden los legisladores que se alinean automáticamente con el Gobierno?

-Aquí la única política de Estado que funciona es la del soborno. El dinero de todos es usado para favorecer el poder de la autocracia. El autócrata que nos gobierna tiene la psicología del tirano. Generalmente los tiranos no sólo generan enormes prejuicios, sino que terminan autodestruyéndose. Sólo así podemos entender que Kirchner se deje llevar por un capricho enceguecedor que le impide encontrar soluciones inteligentes, viables. En ninguna democracia el oficialismo ha dejado nunca de conversar y de escuchar a la oposición.

-¿Cree que ello es factible?

-El problema es que Kirchner padece de una suerte de esclerosis psicológica que lo aísla del mundo. En cuanto a Cristina, nos vendió una imagen falsa, de independencia, de capacidad, de vuelo propio. Pero no existe tal cosa. Es totalmente dependiente del marido y está atacada de anuncitis. Miente sin pudor al anunciar cosas que nunca se concretarán, como fue el caso de los hospitales y tantos otros. Sus desplantes son mezcla de soberbia, ignorancia y elementos histeroides que explican su obsesión por la apariencia y por sobreactuar sus dificultades de género. Nos hace quedar pésimo y su imagen en caída arrastra a todos los argentinos. Lo digo con total convencimiento: yo creo que los Kirchner se encaminan a un Waterloo.

-Los dirigentes surgen de la sociedad y el problema viene de arrastre. ¿Hasta dónde remontaría los orígenes de la decadencia?

-Durante muchos años la Argentina se fue infectando de populismo, de colectivismo, de pseudoprogresismo, y dejó de lado el sabio rumbo que había establecido la Constitución de 1853/60. Esa Constitución se juró cuando la Argentina era el país más desértico y miserable de toda América latina y en 50 años nos convirtió en el país más alfabetizado y culto de América latina.

-Pero después sobrevino la revolución de 1930.

-Antes del golpe de 1930 -todo golpe tiene un período de incubación- empezó el deterioro, influido por ideas estatizantes, colectivistas y finalmente totalitarias. El camino ascendente y democrático que la Argentina había empezado gracias al Acuerdo de San Nicolás y la Constitución se obstruyó hacia fines de la década de 1920. El golpe de 1930 fue la profanación extrema de la ley. Luego siguieron otros, cada vez más insolentes, y una profanación institucional incesante. Eso derivó en una confusión ideológica que hizo que la gente no supiera hacia dónde orientarse ni a quién apoyar.

-¿Cómo se sale de esto?

-Con una larga batalla en el campo de las ideas. Mi esperanza se orienta hacia los beneficios de las paradojas. Los grandes males que este matrimonio le está infligiendo al país pueden paradójicamente generar un consenso general de que debemos unirnos en pos de algunos puntos clave: calidad institucional, independencia de los poderes, políticas educativas y sanitarias, de defensa y de seguridad.

-¿Eso es posible?

-Ojalá pudiera firmarse un nuevo Acuerdo de San Nicolás, una suerte de pacto de honor para cumplir un consenso legislativo en temas de fondo para los dos años que faltan hasta 2011. En las próximas elecciones tenemos que apuntar a conseguir un congreso nuevo, independiente, lúcido, comprometido a restablecer la calidad institucional y efectuar los controles que una auténtica democracia debe ejercer sobre el Poder Ejecutivo. La Presidenta debe seguir hasta 2011 bajo estas nuevas condiciones, que, incluso, la ayudarían a gobernar mejor.

El personaje

MARCOS AGUINIS
Novelista y ensayista

  • Profesión: médico y escritor.
  • Edad: 74 años
  • Nacido en: Córdoba
  • Por su novela La cruz invertida ganó en 1970 el Premio Planeta de España. Aguinis es uno de los principales best sellers de la Argentina. Sus obras más importantes son Un país de novela , Refugiados. Crónica de un palestino , Elogio de la culpa , La gesta del marrano y El atroz encanto de ser argentinos , entre otras.

jueves, 2 de abril de 2009

EL SABER POPULAR, QUE SE POTENCIA EN INTERNET

merece la pena leerse hasta la letra chiquita!!!!!!!!!

No se salva nadie!!!! "y en un mismo lodo todos manoseados" ...

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UNA DESCRIPCIÓN NUESTRA, ¿ES AJUSTADA A LA REALIDAD?, QUE CADA UNO LO DECIDA EN CONCIENCIA

ARTÍCULO DEL DIARIO ALEMÁN

'BERLINER TAGEBLATT' SOBRE LA ARGENTINA (*)

La República Argentina es un país de gran belleza y digno de muchos  interrogantes que no son fáciles de responder.

Se trata de un país enigmático y misterioso, contradictorio e impredecible.. Los argentinos solían ser gente muy culta y conscientes de su situación, valoraban sus recursos y más de una vez dieron al mundo un ejemplo con su profunda cultura y su espíritu abierto a todo tipo de diálogo. Cosas que hoy, en pleno siglo XXI han desaparecido sin explicación racional alguna. La vida en la Argentina se ha transformado en algo riesgoso y delicado, algo parecido al 'farwest'. La economía no encuentra un rumbo creíble y la estabilidad política, hoy una vez más, está seriamente comprometida como consecuencia de los recientes y sucesivos gobiernos corruptos e indolentes..

El robo, el vaciamiento del Estado a través de las privatizaciones, la inestabilidad monetaria, el desmantelamiento de sus sistemas de defensa nacional, el muy bajo presupuesto para la educación y la salud pública, la emisión desmedida de moneda, el enorme déficit fiscal encubierto por el gobierno y las estructuras mafiosas que hoy tienen el poder, hacen que no podamos ver en la Argentina más que desconfianza y descreimiento. Ha dejado ya de ser un país creíble y confiable; su contradictoria  política exterior (acercamiento peligrosamente comprometido con Venezuela , Ecuador , Cuba y China) disgusta sobremanera a aquellos países de la UE que hasta no hace mucho albergaban esperanzas de que la Argentina sería un país en serio.

Ni siquiera los medios de comunicación argentinos informan la verdad de lo que está aconteciendo: incremento desenfrenado de la inflación, suba cada vez mayor de sus monedas referentes (dólar y euro), imparable tasa de desocupación y subempleo, ingresos cada  vez más bajos o estancados en estructuras de paridad propias de hace diez o quince años atrás, y ahora la enorme crisis productivo-institucional del único sector verdaderamente productivo de país: la agricultura.

Argentina nunca fue un país industrial; su única y verdadera fuente de subsistencia fue la producción agropecuaria y la exportación de productos primarios..  

Los gobernantes actuales pertenecen a un reducido grupo de terroristas de ultra izquierda muy activos en los años´70 que han instaurado hoy en dicho país un modelo autoritario y meramente electoralista, basado en la corrupción político-sindical que está llevando a este país sudamericano al límite de su propia autodestrucción. La violencia está latente en cada sector que se ve perjudicado por el accionar del gobierno de la Sra. Kirchner y su marido, el ex - presidente que oficia de Primer Ministro de facto, es quien domina la economía y los grupos sindicales y gremiales que operan de forma mafiosa a través de pactos y acuerdos clandestinos que perjudican  cualquier acción ciudadana.

Ya es sabido que el gobierno de la Sra. Kirchner no llegará a su término y será violentamente despojada de su cargo a corto plazo por  fuerzas civiles integradas por ciudadanos comunes y miembros activos del sector agropecuario. Lo más impactante de toda esta situación, es que los sectores productivos del agro que hoy protestan contra las usurarias y despiadadas retenciones, son grupos que están armados, tan armados como si fueran paramilitares o guerrillas urbanas y de los grandes cordones verdes de las grandes ciudades de ese país (Buenos Aires, Gran Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Santa Fe, Mendoza y la Patagonia), así como también están armados los grupos leales a la familia gobernante, lo cual nos hace sospechar que el futuro estallido social que se avecina en un corto y mediano plazo entre los argentinos será cruento y sangriento.

Es más que evidente que la Argentina deberá enfrentarse a su propia circunstancia, algo trágico y devastador, algo que los mismos  argentinos ignoran porque ni sus propios medios de comunicación se los informan. Y no hablamos de golpe de estado ni de dimisión,  sino de rebelión social y civil de sectores que ya muestran cada vez más su comprensible hartazgo e impotencia; sectores que en épocas anteriores pertenecían a la clase media; sectores que fueron los verdaderamente productivos en épocas pasadas y que hoy se encuentran totalmente desprotegidos y atacados sin motivo racional alguno.

Desde la UE observamos con preocupación la paulatina y lenta disolución de la Argentina y su trágica desaparición (que incluye también  la ampliación de la zona de exclusión de las Islas Malvinas, lo cual produciría la pérdida de importante territorio del suelo argentino en la  Patagonia, y tal plazo vence el 9 de mayo de 2009.).

De ahora en adelante sólo el pueblo argentino tiene en sus manos la decisión de cómo afrontar los acontecimientos que vendrán.

(*)(Artículo del diario

'Berliner Tageblatt', escrito por Ingeborg Hellige )

Traducido por Jordi Serra,

Barcelona

martes, 31 de marzo de 2009

LA VERDAD SE MANIFIESTA DE DIVERSAS FORMAS

Resulta raro en la Argentina Cholula de hoy, donde lo que se dice, tiene amplificación inmediata, sobre todo si se dice mal, donde existe en los centros de Poder (llámese Capital Federal y Capitales de Provincia) una disciplina seca de obediencia hacia las aberraciones de los gobernantes (siempre los actuales por supuesto), que alguien escriba una carta de este tenor, que justo es que sea leída y conocida por la mayor cantidad de genta posible.-

Sra.. Cristina Fernández de Kirchner:

Le escribo estas líneas en relación a los comentarios realizados por Ud.. a medios periodísticos hace horas y en los cuales aseguró que la investigación de su eventual falta de título universitario era parte de una 'campaña sucia', latiguillo harto conocido en el mundo político-periodístico cuando un funcionario se queda sin palabras para defender una postura determinada.

Debe saber usted, Sra.. Fernández (como gusta que la llamen), que estoy lejos del partidismo de las agrupaciones políticas y que he denunciado a candidatos y funcionarios de toda extracción a través de las virtuales páginas de mi periódico digital:- Tribuna de periodistas, lo cual ha provocado la enojada reacción de no pocos de ellos.

Dicho esto, Sra.. Fernández, y despojando de toda suspicacia al asunto, le hago saber que su comentario no satisface -ni mi necesidad, ni la de la sociedad- por saber si es usted abogada o no.

Persisten las dudas sobre la (vergonzosamente) enmendada 'ficha de entrega' de titulo presentada por la Universidad Nacional de La Plata y siguen sin aparecer personas que recuerden que usted  haya cursado estudios desde 1976 hasta 1979 en esa misma casa de estudios.

No he encontrado, asimismo, algún documento que haya sido firmado por usted en estos casi treinta años como 'abogada'. Menos aún, alguno que mencione su eventual matrícula profesional.

Por otro lado, Sra.. Fernández, permanecen en pie las contradicciones en las que usted ha incurrido al hablar de sus años de estudiante en La Plata y en su propio sitio oficial de Internet se omite decir si usted se recibió finalmente y, en tal caso, en qué año lo hizo.

Le recuerdo que, dependiendo el interlocutor con quien usted hable, gusta decir que inició sus estudios en 1972 o 1974 indistintamente. Por caso, mientras su página de Internet asegura que usted inició sus estudios en 1974, la propia universidad de La Plata jura -a través de la cuestionada ficha de entrega de título- que lo hizo en 1972.

Podría mencionarle, Sra.. Fernández, muchas otras contradicciones, pero no vienen al caso, ya que usted cree que todo se reduce a algo tan miserable como una 'campaña sucia' de mi parte.

Debo admitir que me asombra semejante acusación ya que he concurrido a la justicia para que se investigue este hecho y he pedido ser querellante en la causa judicial pertinente, algo que no suele ser común en las 'campañas sucias' vernáculas.Yo entiendo su enojo, Sra.. Fernández, por el hecho de que la denuncia por el título ha llegado más lejos de lo esperable, pero debo comentarle que eso es exclusiva responsabilidad suya y no irresponsabilidad  mía.

Yo he pedido hablar con usted en más de una oportunidad para aclarar este tema, pero Ud.. tiene esa terrible costumbre de no dar entrevistas.

Asimismo, le he hecho saber que en caso de no aclarar el tema, recurriría a la Justicia y tampoco me dio bolilla. ¿Qué se supone que debía hacer?.

Póngase en mi lugar Sra.. Fernández, Ud.. de pronto es periodista y observa que el principal candidato presidencial a disputar las elecciones nacionales es sospechado de 'usurpación de títulos y honores', nada menos que un delito penal. ¿Qué haría usted?.

Seguramente lo mismo que yo: pedir comprobación a la Universidad, al Ministerio de Educación y al mismísimo sospechado de usurpación. Y cuando no obtuviera respuesta en ningún lado -sumado a la aparición de un documento elocuentemente borroneado- iría Ud.. a la Justicia a hacer la denuncia pertinente, esperando que se esclareciera la cuestión.

No ha habido, Sra.. Fernández, una acción 'lineal e inmediata' contra usted como Ud.. cree, sino todo lo contrario: se ha intentado todo lo humanamente posible para llegar a develar este tema durante muchos meses, tiempo en el cual sólo he escuchado mentiras y ocultamientos por parte de los funcionarios consultados. Y créame que este no es un tema menor como para tolerar semejante maltrato.

Si Ud.. cree que hay una campaña en su contra, le recomiendo ir a la justicia y denunciarlo, tal cual he hecho yo con el tema de su título universitario, de lo contrario sus palabras sólo suenan a meras 'excusas'.

Ha perdido, Sra.. Fernández, una hermosa oportunidad de tapar la boca de los periodistas que desconfían de su titulación mucho antes de que el tema llegara a la Justicia. Como bien suele decir el Dr.. Fabián Bergenfeld -quien me patrocina y la denuncia junto a mí- Ud.. podría haber enviado a cualquier empleado a su cargo a mostrar su certificado analítico a los medios. Hubiera sido más que suficiente.

Pero no lo hizo y, peor aún, no parece querer hacerlo hasta el momento. Ud... desmiente lo publicado por mí, pero no basta con su palabra. Menos aún proviniendo de una persona que ha mentido insistente y descaradamente a la sociedad sobre cuestiones de interés público como, por ejemplo, las mediciones del INDEC y la inseguridad.

Ud.. aún no ha demostrado, Sra.. Fernández, que es abogada y le recuerdo que ha sido su propio círculo el que ha arengado públicamente por 'usurpación de título' a personas de la talla de Juan Carlos Blumberg y Jorge Telerman.    ***(¿el gobernador Das Neves también, no?)

Por otro lado, no es menor el hecho de que los primeros comentarios respecto a su falta de 'titulación' haya provenido de importantes fuentes de Casa de Gobierno, lo cual echa por tierra cualquier tipo de suspicacia y especulación.

Finalmente, Sra.. Fernández, le comento que tiene Ud.. una ventaja insuperable, le ha tocado la suerte de vivir en un país en el que cual los periodistas son permeables a las presiones del poder político -generalmente por dinero- y esto provoca que nadie indague sobre los temas que deberían abordarse realmente.

Si fuera yo el hombre de prensa por Ud.. elegido para entrevistarla, no dudaría en interrogarla sobre los fondos de Santa Cruz, las valijas de Southern Winds y, obviamente, los detalles de su titulo universitario..

La saludo respetuosamente y le agradezco que haya elegido a 'certeros' medios de comunicación para responder a mis requerimientos, aunque le comento que esto no hacía falta. Simplemente con responder el fax que envié en su momento a su Secretaría privada era suficiente.

    Atentamente. Christian Sanz

PD: Nos vemos en la Justicia.

'Cuando la Patria esta en peligro, todo es licito menos dejarla perecer',

Fdo.. José de San Martín

martes, 24 de marzo de 2009

Esto es lo que dispuso Alejandro Magno para su funeral

1.- Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.

2.- Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba; y

3.- Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos..

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.

Alejandro le explicó:

1 - Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.

2 - Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.

3 - Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo.

Agrego: … El tiempo, es el tesoro más valioso que tenemos porque es limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo.

Al morir nada material te llevas, te llevaras las buenas acciones que supiste realizar.

Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida.

El mejor regalo que le puedes dar a alguien, ... es tu tiempo.



jueves, 12 de marzo de 2009

LA ORACIÓN QUE CAUSÓ CONTROVERSIA...

Oración de apertura en el senado de Kansas
Tal vez quieras leer esta oración que fue hecha en Kansas en la sesión de inauguración de la 'Kansas House of Representatives. '
Parece que esta oración molestó a algunas personas...
Cuando se le pidió al pastor Joe Wright que hiciera oración de apertura en el senado de Kansas , todo el mundo esperaba una oración ordinaria, pero esto no es lo que ellos escucharon:
-Señor, venimos delante de Ti este día, para pedirte perdón y para pedir Tu dirección.
-Sabemos que Tu Palabra dice: 'Maldición a aquellos que llaman bien lo que está mal' y es exactamente lo que hemos hecho..

-Hemos perdido el equilibrio espiritual y hemos cambiado nuestros valores.
-Hemos explotado al pobre y hemos llamado a eso 'suerte'.

-Hemos recompensado la pereza y la hemos llamado 'ayuda social'.

-Hemos matado a nuestros hijos que aún no han nacido y lo hemos llamado ''la libre elección'

-Hemos sido negligentes al disciplinar a nuestros hijos y lo hemos llamado ''desarrollar su autoestima'

-Hemos abusado del poder y hemos llamado a eso: 'política'
-Hemos codiciado los bienes de nuestro vecino y a eso lo hemos llamado 'tener ambición'
-Hemos contaminado las ondas de radio y televisión con mucha grosería y porno-grafía y lo hemos llamado 'libertad de expresión'
-Hemos ridiculizado los valores establecidos desde hace mucho tiempo por nuestros ancestros y a esto lo hemos llamado 'obsoleto y pasado'

-Oh Dios, mira en lo profundo de nuestros corazones; purifícanos y líbranos de nuestros pecados.
Amén.

La reacción fue inmediata. Un parlamentario abandonó la sala durante la oración. Tres más criticaron la oración del pastor calificando la oración como 'un mensaje de intolerancia' '
Durante las seis semanas siguientes, la iglesia 'Central Christian Church' donde trabaja el pastor Wright recibió más de 5000 llamadas telefónicas de las cuales sólo 47 fueron desfavorables.
Esta iglesia recibe ahora peticiones del mundo entero, la India , África, Asia para que el pastor Wright ore por ellos.
EL comentarista Paul Harvey difundió esta ora-ción en su emisión de radio 'y ha recibido una acogida mucho mas favorable por esta emisión, que por cualquier otra.
Con la ayuda de Dios, quisiéramos que esta oración se derrame sobre nuestra nación, por tanta semejanza con lo que está ocurriendo en Argentina y en el resto de Amé-rica Latina y que nazca en nuestros corazones el deseo de llegar a ser una ''nación bajo la mirada de Dios'
Si puedes hacerlo, envía esta oración a tus amigos; en un lapso de 30 días el mundo entero lo habrá leído.
Si no tenemos el valor de mantenernos firmes en nuestras convicciones, entonces caeremos delante de cualquier otro argumento, o enemigo.