Desde que José Ingenieros escribiera su no superada obra: “El hombre mediocre”, los políticos
argentinos, en su inmensa mayoría (salvo excepciones) se han puesto en la
difícil tarea de concretar en la práctica, como norma de uso la absoluta
veracidad de los enunciados de dicha obra.-
No obstante estar todo dicho sobre la mediocridad y sus consecuencias, dada
la involución cultural a que nos están sometiendo merced a un relato que
aparece como uno y demuestra ser lo otro, resulta imprescindible dejar sentado
que: EL MERITO COMBATE LA DESIGULADAD
Y EL NEPOTISMO, entre otros males de igual laya.-
Negar la importancia del mérito, es directamente consagrar la mediocridad y
el fracaso como métodos de vida, con la absoluta carga de ignorancia y
servidumbre intelectual que ello trae aparejado.-
Claro que dentro de este panorama, no resulta gratuita la alusión a la
meritocracia de Alberto Fernández, simplemente creo que ensaya una
justificación a su existencia como Presidente formal, tratando de dar, a su
paso aunque sea el triste significado de las palabras huecas.-
Ni Roberto Arlt en su obra “Los siete
locos” habría descripto una ensoñación de tal sentido del absurdo.-
La historia es rica en ejemplos de la mediocridad llevada a las últimas
consecuencias, sin embargo, es del caso citar el caso de Campora, tan similar
al actual, claro que Cristina Fernández no es Perón ni siquiera en la
ideología.- Ya que el General lo tenía al Tío Campora como lo que era: un traidor.-
La simple reivindicación de Campora por la familia Kirchner y el
empoderamiento de los expulsados por Perón y/o sus descendientes, constituye
por sí solo la justificación de la mediocridad adocenada de la izquierda
infiltrada y el apartamiento de humanismo católico en pos de un marxismo en su
vertiente Castro-Chavista.-
A partir de esa realidad, no caben dudas que debe atacarse el mérito de
todos y cada uno de los argentinos, para poder justificar el carnaval de
nombramientos de personajes ajenos al Justicialismo, que no se encuentra ni
mínimamente preparados para el ejercicio de los cargos con los que fueron
recompensados, son por ser benévolos en su definición ANALFABETOS FUNCIONALES.-
Eso si su analfabetismo para el desempeño de los cargos no implica su notoria
militancia ajena al Peronismo, del cual desconocen lo más elemental y para
ellos es solo una cita electoral.-
No digamos, reiterativamente, cuanta verdad tiene “Cambalache”, sino aquel
otro tango, (que Discepolin decía le hubiera gustado escribir), “La Cuarenta “,
con su amarga carga de saber popular y su dosis extrema de aguda realidad con
la que se consagra el descreimiento que supimos conseguir y que sabemos
mantener, veamos:
Aprendí que en esta vida hay que llorar si otros
lloran
y, si la murga se ríe, hay que saberse reír;
no pensar ni equivocado... ¡Para qué, si igual se
vive!
¡Y además corrés el riesgo de que te bauticen gil!
Cuando grité una injusticia, la fuerza me hizo
callar;
la experiencia fue mi amante; el desengaño, mi
amigo...
Toda carta tiene contra y toda contra se da!
Hoy no creo ni en mí mismo. .. Todo es grupo, todo es falso,
y aquél, el que está más alto, es igual a los
demás...
La corrupción, a pesar de ser un fenómeno universal, es más eficaz en un
contexto que en otro, en esta práctica social hay ganadores y perdedores. – Es
que el impacto de la corrupción produce auténticas calamidades desde el punto
de vista económico, político, ético y social, corroyendo las bases mismas de la
convivencia en sociedad.-
Si señores, el cadáver insepulto de José Ingenieros transita por el
espectro político argentino, y la prueba que justifica tal hecho, se produce mediante
el ataque al mérito, además construyendo permanentemente un enemigo y
sosteniendo a quien culpar por las propias incapacidades.-
Por último, siempre los políticos alaban al mediocre, porque se ven
juzgados ante ese espejo, escondiendo su propia mediocridad y falta de méritos
en la figura de los mediocres emblemáticos, en los cuales, de manera
autocomplaciente, encuentran la razón de ser de sus vidas públicas de lastimoso
pasar en los juicios certeros del tiempo y la historia.-
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