martes, 18 de agosto de 2020

DEMOCRACIA HOY

DEMOCRACIA HOY

Por Juan Carlos Pagotto.

            A los argentinos todavía se nos aparecen por las noches los fantasmas del pasado reciente.- Son aquellas visiones que quedan de la tragedia diaria, persistente e inconmovible,  y generamos, como excusa inútil,  la sensación de que todo está ocurriendo como tenía  y tiene que ocurrir, que se va a resolver   por lo mejor en el mejor de los mundos posibles.- Hoy volvemos  la vista atrás y se ve el fondo del abismo que se va bordeando,  se oyen los gritos de terror;  se examinan las conductas, se juzgan los heroísmos, las insensateces, las cobardías y los odios nuestros de cada día.- Tenemos  el diario escalofrío de que todo vuelve a empezar (la inflación es algo que ha vuelto a nosotros, los escándalos, la corrupción, la grieta, las mentiras permanentes de un relato construido para justificar la mascarada política y glorificar la violencia de unos y condenar la de otros, etc. y la Pandemia).- Tenemos, aunque no lo reconocemos, la certidumbre del vacío y la impotencia.- Sin embargo, estamos dispuestos para otro turno electoral que esperamos nos permita comenzar a ver el amanecer y porque no? Quizás remontar vuelo.- Claro que todos esos seres que ahora están aparentemente amansados, aletargados y entregados a la rutina mesiánica de considerarse los dueños de la razón, van a volver a la vida y a repotenciar su actividad (a pesar de todo y como si no hubiera pasado nada y todo fuera un mundo ideal).-  Son nuestra clase política (los jóvenes turcos; el pensamiento en acción, los camporistas, los cambiantes de amarillo o de otro color, los profetas del odio, los dinosaurios sobrevivientes de la caída del muro de Berlín, y toda una nutrida  caterva de personajes fanáticos, negados del voto y constructores de la nostalgia Trosko-Castro Chavista, etc.).-  No tenemos otra, no hemos sabido generar otra, y pasarán muchos años antes de que surja una nueva generación ponderada y sabia. Si cuaja, si se forma, si la dejan.-

El internismo que se ha asentado en los partidos políticos, es la piedra de toque que nos señala el abismo, no permite ver lo que pasa; y la democracia va, dañada y herida pero va, dando tumbos y tratando de no asfixiarse en el mar de estupideces que día a día proponen los capataces del gobierno de turno, vulgares tiranuelos surgidos de una patología verónica  que ataca la democracia y la constitucionalidad,  y los opositores declamados prebendaríos algunos, acomodaticios otros, negacionistas por el simple hecho de la comodidad o ausencia de pensamiento, etc.-  El daño es grave porque la democracia como se la practica hoy (un sistema de partidos con poco militantes, pero con extensión de puestos y disciplina seca de votos) debe ser mantenida por todos, es el trabajo de nuestra clase política y escasamente el nuestro, si falla esa clase política, falla la democracia.-

Debemos, por tanto, esclarecer algo de lo que ha pasado y pasa en nuestra democracia: En primer lugar, hay una configuración de lucha entre regímenes con ausencia de dialogo serio y fanatismos sobrevaluados en lo ideológico y liberados en los privilegios de la clase política. es lo que viene movilizando la opinión pública desde hace pocos años.- El nuevo régimen no es enteramente independiente del antiguo; las nuevas clases se educaron en ellos, y al mismo tiempo contra ellos.- Se formaron una idea del poder y de cómo asumirlo o representarlo; y creyeron que en esa forma podían verter alguno de sus idealismos, pour la galerie mientras su realidad se mueve por otro costado y alejado de la gente de a pie, eso si siempre en nombre del pueblo.-  Al mismo tiempo, la vieja clase, la que medró en el proceso, y en cada gobierno posterior, se ha elaborado para sí misma un vocabulario y una imagen para representar los nuevos papeles, apoyándose en la escasa o nula memorial colectiva y reciclándose como ilustres salvadores, impolutos y con capacidades que nunca les fueron atribuidas, mucho menos reconocidas Todo esto crea una confusión notable.-

            La nueva clase en el poder se ha hecho muy numerosa, en muchos casos diríamos familiar, sobrevolando la imagen de Papá Doc y su presidencia hereditaria.- Ha tenido que acudir a cubrir concejalías, intendencias, asesorías, directorios, ministerios, secretarias, subsecretarias, y una infinidad de burocracia estatal de libre disposición.- Los cargos están por encima de sus medios; muchos han surgido como “buenos chicos”, gente de confiar.- A otros se les han supuesto méritos simplemente porque antes no les dejaron demostrarlos.- El idealismo de aula y comité se da de bruces con la realidad.- Al mismo tiempo se han constituido en generación, y han tomado los términos de   contemporaneidad con un lenguaje incompresible para justificar su amplitud de pensamiento y pertenencia a un progresismo constante )claro que personal)  como valores absolutos, y con ello tratan de disimular su mediocridad acomodaticia, su columna vertebral gelatinosa y genuflexa.- Agazapados en sus despachos pueden dar buenos resultados; pero cuando se toca al ataque y tienen que luchar a cuerpo descubierto, no dan la medida aunque se pone de manifiesto, con el daño consiguiente, su destino bastardo y sin otra legitimación que la obsecuencia y la simulación de talento.- Es que este tiempo es implacable: está lleno de cámaras, de micrófonos, de bolígrafos, y cualquier cosa que se diga, sobre todo si se dice mal, tiene una amplificación superpotenciada inmediata y de una vastedad abrumadora.- La consciencia hipercrítica de la sociedad, que se ha agudizado en los años de dictadura y de las continuas crisis que se sucede sin solución de continuidad; estaba contenida por el miedo, la esperanza y en permanente engaño de soluciones mágicas, subsidios y pauperización económica e intelectual, ahora se ha liberado y se exagera.-

            En un país en donde la disciplina de voto se considera como un mérito en lugar de como una torsión (o extorsión) de consciencia, la disciplina militante amplía este concepto; como la militancia no da la ciencia infusa y como la conversión o mutación experimentada por los jefes partidarios no son necesariamente hechos de ingeniería genética, ni de clonación, estos pequeños propagandistas de la fe, ante su incapacidad de generar hechos políticos relevantes y beneficiosos han tenido que tomar de  sus mentores ideológicos la uniformidad de la consigna, los modos de actuación organizativa y hasta el vocabulario y las actitudes públicas.-

            Y es así, que, en esta nuestra democracia muchos han alcanzado el cenit de la grandeza del despropósito y del disparate.-  En todo este asunto, no saben ver más allá de una verdad muy simple: que se cometen errores, dejándose flancos débiles, y que hay que atacar, aun cuando el gobernante sea el propio partido (no señalar, ni criticar).- Les ciega la sangre y la codicia; y la naturaleza del proceso político tal y como está planteado , así es que el reflejo de trinchera, de consejo de guerra, de asamblea permanente, de barricada, de aula, de clandestinidad, puede más que cualquier instinto.-

            Y así las cosas caminamos hacia el futuro que decimos merecer y si es sin esfuerzo mejor todavía, con las mismas torpezas y otras nuevas que vamos adquiriendo en la ruta, los mismos gestos adustos, la misma hostilidad congénita, y el mismo optimismo insensato.- Por encima de ello está esta democracia que supimos conseguir, el futuro que debemos construir y la pregunta que brota siempre a flor de labios ¿PODREMOS?.-

            Estos pensamientos no son originales, nada en este mundo lo es, pero seguramente muchos argentinos (los riojanos entre ellos) piensan de igual forma ,tienen la misma incertidumbre y los mismos temores.-

 

La Rioja 18 de agosto de 2020

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