Por
Juan Carlos Pagotto
Hoy se asiste al festival de la sinrazón, y muchos de aquellos que fueron funcionales a un sistema político engañoso, se han topado con la realidad de bruces y la misma se les ha plantado frente a sus rostros azorados como estentóreo reproche de lo que se debió hacer y no hicieron.-
Ha cobrado un nuevo impulso en su agonía brutal la concepción ideológica de un régimen que ha destruido los cimientos mismos de la sociedad, implantando un sistema de disgregación y conflictividad nunca visto en nuestro país y tributario de las ensoñaciones tiránicas del asesino Fidel Castro y su discípulo predilecto Chávez Frías.- El derecho ha pasado a ser una mera cuestión referencial solo para la protección de los acólitos del régimen y muchos jueces en los custodios de ese sistema de perversiones jurídicas, entre ellas, quizás la más importante es la inflación penal y la degradación del proceso penal a una simple cuestión de represión de un Estado Policiaco con direccionalidad preferencial a los díscolos que no se allanan o someten a la majestad de la señora, sus delfines y noveles yuppies de méritos auto asignados y prominentes billeteras.-
Hoy los permisivos de ayer, vuelven sus miradas a la historia más recientes y algunos, con espíritu de autocritica, recuerdan el paso de ser un poder independiente del estado a una agencia dependiente del ejecutivo y con ello la perdida de la legitimidad como función esencial (Por más que algunos todavía convencidos de la eternidad del régimen y de su impunidad ante las tropelías en contra del sistema jurídico se autodenominen “legítimos”).-
Sin dudas, el proceso penal como nunca se ha convertido en el arma del gobierno para el control político de la sociedad.- Los que ejercen el poder en este auto declamado Estado de Derecho no son clientes del sistema penal, son sus mentones o en el mejor de los casos espectadores privilegiados de la danza de condenas a la oposición.- Pero gran parte de la culpa la tienen los jueces que so pretexto de imitar al delincuente de Garzón Valdez renunciaron al derecho para convertirse en ejecutores de una política totalitaria que se amparaba en una unilateral promoción de los derechos humanos selectivos ideológicamente.- La utilización indebida del proceso penal, el olvido de los principios elementales del derecho penal y la administración de justicia militante no es una cuestión gratuita, que vaya a pasar así nomas, por el contrario corroe las entrañas mismas del sistema republicano y destruye la confianza de la sociedad, que descubre con sorpresa que, aquel poder en el cual podía guarnecerse y defender sus derechos es solo una mera ilusión utópica y que en realidad solo sirve como un elemento más de una política totalitaria que no tiene en cuenta a nadie que no pertenezca a la grey castro chavista marxistoide.- Y de esta manera se escribió una nueva historia con héroes inventados sobre el esqueleto de los violentos de ayer hoy disfrazados de héroes románticos y de los alcahuetes de siempre que, obsecuencia mediante, aplauden el desastre para cobrarse las sobras.-
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