lunes, 23 de noviembre de 2015

Dos o tres cosas sobre el fin de ciclo

 

Osvaldo Bazán

Por: Osvaldo Bazán

 

Cristina Kirchner durante su último discurso en el Polo Tecnológico. Cristina Kirchner durante su último discurso en el Polo Tecnológico. Crédito: Télam Están enojados, tristes, desorientados.
No entienden cómo no nos damos cuenta de todo lo conseguido en estos doce años.
Están pasándolo mal y no me alegra. En la mayoría de los casos, claro, tampoco soy tan bueno.
Pero hay mucha gente buena, inteligente y querida que lo está pasando mal porque se termina lo que se termina y porque comienza lo que comienza.
Algunos de ellos están acá, sé quiénes son, sé que saben que sé y todo eso.
Y que hicimos lo que pudimos este tiempo para que nada fuera definitivo.
Para no decirnos cosas que estuvieron a punto de explotar.
Están enojados, tristes, desorientados.
No entienden.
Creo -con el derecho que tenemos siempre a equivocarnos- que no nos escucharon en todo este tiempo.
Que no nos tomaron en serio.
Que no les importó.
Pero los avisos estuvieron.
Hace poco alguien querido escribía "deberíamos reconocer que esas cadenas nacionales que tanto nos enamoraban quizás molestaban, habría que reducirlas".
Sí. Molestaban. Molestaban en su intento totalitario de "cuarenta millones de argentinos". Molestaba que desde la cúspide del poder ejecutivo alguien se dirigiera a sus conciudadanos como "abuelito amarrete", "inmobiliario especulador", o que la cultura del trabajo agropecuario fuera "el yuyo ése que crece sólo". Y lo dijimos en su momento. Y no sólo no nos escucharon. Nos humillaron por decirlo.
Decirle a alguien que no está de acuerdo "hacé un partido y ganá las elecciones" era terriblemente antidemocrático -y, como se demostró, temerario-. Abrieron, además, una puerta horrible: cuando el próximo gobierno haga algo que no les gusta y se quejen, habrán habilitado esa respuesta.
Decías "Milani" y te respondían "Te informa Clarín".
Salí a la calle porque mataron a un fiscal y las respuestas de la máxima autoridad del país fue "No tengo pruebas pero tampoco dudas" por facebook. En lugar de escuchar a los que salimos nos dijeron desde "marcha de zombies" hasta -como siempre- facistas.
Y no, no soy facista. Y me enoja un poder que me trata así.
Cuando hablan en nombre de "la cultura" insisten con esa actitud totalitaria. No queridos, no representan a "la cultura". No son tanto. No somos tan poco.
Pero haberse creído ser todo implicó que no escucharan.
No aceptaron una sola crítica.
En cuestiones más personales, no sentí la inclusión.
Me sentí expulsado de la marcha del orgullo a la que iba desde que estoy en Buenos Aires, siempre sin máscara. Era díficl cuando 100 tipos te gritan "Hijo de puta, hijo de Magnetto" en el escenario en el que había estado por casi diez años.
Me sentí expulsado cuando hice, como siempre, una nota periodística con tres fuentes y por publicarla tuve que aguantar que desde un medio estatal, cinco cuervos de los que no me voy a olvidar, me llevaron mintiendo a la picota pública, juzgaron mi carrera y lo único que tengo, mi credibilidad. Replicado, claro, en los medios paraestatales.
Los que me putearon en la puerta del Hotel Intercontinental de Mendoza, en una estación de Servicio en Colón -Entre Ríos- o a una cuadra de mi casa, en Corrientes y Gallo no contribuyeron para que me sintiera incluído.
¿Mi pecado antipatria?
Ser periodista de espectáculos en un medio designado por el Estado como enemigo. No estar de acuerdo. Decir públicamente que no estaba de acuerdo.
Ese fue mi pecado antipatria.

Algunas de estas cosas las conté públicamente y, lamentablemente, muchos amigos y conocidos de los que ahora están enojados, tristes y desorientados no se solidarizaron. No deploraron la actitud porque todo se referenció y justificó en nombre de un modelo que para mí siempre fue mentiroso, pero ése ni siquiera es el tema.

En treinta años de periodismo nunca me había pasado como me pasó una mañana en una radio FM con Nico Wiñaski que vinieran a decirnos "Acá tenés toda la libertad del mundo para criticar, si querés, a Macri. Pero nada más, porque la radio está floja de papeles y no vamos a hacer enojar al gobierno".
Me pasó a mí, le pasó a decenas de amigos y conocidos.
Como también a otros de golpe y más allá de sus valores profesionales, les aparecieron casas en countries y viajes por el mundo.
Nunca nos había ocurrido desde la vuelta a la democracia que criticar al gobierno se convirtiera en un acto de traición a la patria.
¿Saben qué?
No lo es.
No lo era antes, no lo fue en estos doce años y no lo será desde el 11 de diciembre.
Están enojados, tristes, desorientados.
Lo siento mucho si no entendieron desde el primer día que 678 era ilegal y, sí, facista. El Estado no puede de ninguna manera tener un programa en donde se denigre a cualquiera que los critique. Y lo tuvo. Y lo aplaudieron. Y llenaron de plata estatal a un grupo de gente que se dedicó a destrozar a cualquiera que pensara diferente, sin posibilidad de defensa. Un mediático juicio sumario estatal. Lo defendieron y no entendieron que lo pasamos mal.
Estaban de fiesta.
Y el ruido de la fiesta no los dejó escuchar.
Y me gustaría poder no ser tan literal pero la noche que estaban saqueando y matándose entre argentinos en Tucumán, Cristina bailaba en Casa Rosada. Les molestaba hasta que nos quejáramos de eso.
Pero mientras estaban de fiesta algunos de nosotros decíamos "no es una fiesta".
La respuesta era "armá un partido, ganá las elecciones".
Están enojados, tristes, desorientados.
Tan mal como bien estoy yo.
He abierto la ventana para que se vaya toda la porquería que recibí en estos años.
Sí, para mí el que termina el próximo 10 de diciembre es el peor gobierno de la democracia desde el 10 de diciembre de 1983.
Peor que Menem, sí.
Porque Menem no mintió sus ideas más horribles, no pervirtió el sentido de las palabras.
Siempre supimos quién era, dónde estaba parado, qué pensaba.
Creo de verdad que viene un país mejor.
Puedo estar equivocándome muchísimo y no sería tan grave.
Todo lo que ahora pasa es responsabilidad de quienes en doce años no escucharon.
Dicen -ni siquiera me interesa si con razón o no- cosas horribles del candidato que pregona el cambio de esto que hay.
Y esas cosas, horribles, no cambian a nadie la idea que tenemos que peor que lo que pasó, no va a ser.
Imagínense cómo la pasamos mientras ustedes no escuchaban y repetían "si no te gusta, armá un partido y ganá las elecciones".
Ocurrió eso.
Se trata de la democracia.
Hoy ganás, hoy perdés.
Siempre tenés que escuchar.
Y siempre, siempre, podés hablar.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Gane o pierda, el peronismo deberá renovarse

Por: Julio Bárbaro

Lindo tema para un día de elecciones el futuro del peronismo, más cuando un candidato dice ser heredero de nuestra historia y el otro aclara que está libre al menos de ese pecado.

Es bueno recordar que el peronismo vive a partir de la vigencia de la rebeldía que enfrentó a todos los que intentaron quedarse con su nombre sin respetar sus ideas. Los sellos son eso, sellos, no implican nada más. A la muerte del General, quedó como presidenta su esposa, Isabel, que cuando le fueron a comunicar a Perón que esa era la fórmula decidida por el Congreso les respondió, “Señores, al nepotismo se lo combate hasta en el África”. Tardaron una semana en convencerlo de que aceptara a Isabel como vice.

Al poco tiempo de asumir Isabel -y distorsionar casi todas las políticas-, treinta diputados fundamos el “Grupo de trabajo” para enfrentar a las deformaciones ideológicas. No fue fácil, la mayoría seguía oficialista, acompañado como siempre de algunos sindicalistas que nunca entendieron demasiado. Le hicimos juicio político a Lopez Rega -pensemos que en todas estas patriadas los compañeros de la guerrilla nos consideraban pobres reformistas; ellos imaginaban que el poder estaba en la boca del fusil, habían tomado distancia asesinando a Rucci y siendo expulsados de la Plaza.

Esos “imberbes” nunca entendieron nada de política, y aun hoy nos deben una autocrítica y un respeto ya que su vigencia es fruto de haberse acercado al peronismo, y no como intentan deformar, el peronismo tiene deuda con ellos. El peronismo es un partido de los trabajadores que nunca necesitaron de una vanguardia supuestamente iluminada.

Cuando triunfó Raúl Alfonsín salimos a construir la renovación, el viejo sello partidario estaba en manos de Saadi, hombre proclive a negociar con los restos de la guerrilla. Es la renovación la que nos permite recuperar la vigencia y el poder, y luego, con la traición ideológica de Menem, surge otra lucha, que en su final acompañan los Kirchner, para recuperar el pensamiento y la mística.

Los Kirchner nunca fueron parte de pretensiones ideológicas, solo buscaron el poder en su expresión más impune, y esa es la marca que queda de su paso por la política. Nunca acompañaron las luchas por los derechos humanos en los momentos donde hacerlo implicaba riesgo y compromiso, ni durante la Dictadura ni en sus años de gobernar Santa Cruz. Privatizaron desde el Banco Provincial hasta cumplir un papel imprescindible en la privatización de YPF que les aportó fondos que todavía no sabemos si tuvieron destino provincial o personal, y se apropiaron de la obra pública como nadie lo hizo antes. Sumaron restos de antiguos marxismos junto a los más impunes ambiciosos del enriquecimiento sin límite. Dejaron al peronismo en peor situación y crisis que el mismo Menem, que sin duda fue más frívolo pero menos perverso.

El peronismo es la historia del ingreso de los humildes a la vida política, es el recuerdo de la recuperación de la dignidad del pueblo. Como toda ideología exitosa, fue usurpada por cuanto ambicioso anduvo cerca, y está reducida hoy a un simple recuerdo que da votos. Pero el kirchnerismo está agotado y deja tras sí una mezcla absurda de sentimientos y una división siniestra entre sus fanáticos y los que ejercemos nuestro derecho a pensar distinto, los que reivindicamos sentirnos libres de opinar. El fanatismo siempre expresa las convicciones de los que no soportan la duda, forjan el dogma por el miedo a pensar. En el dogma la memoria sustituye a la razón.

Los negocios se comieron a los sueños, Perón volvió para abrazarse con Balbín, los Kirchner se asumen herederos de los “imberbes” expulsados de la Plaza. Una derecha económica con una izquierda extraviada, rara mezcla que nos deja en el peor de los mundos.

El peronismo sigue vivo, apenas respira en el seno del oficialismo en las personas de Urtubey y Randazzo, y por afuera se sostiene con fuerza en Massa y De la Sota, que hace rato salieron a enfrentar a esta secta que intenta usufructuar nuestros votos mientras desprecia el legado de nuestro Jefe.

Los peronistas, al menos muchos de ellos, preferimos votar a un centro-derecha que nos respeta antes que a una ambición desmedida e impune que intenta utilizarnos. Si lo pensamos bien, era más difícil perder la provincia de Buenos Aires que ganarla, pero los caprichos cuando no encuentran límites suelen terminar en derrotas.

La centro-izquierda tenía grandes posibilidades de ser la opción electoral, pero terminó dividido entre demasiados candidatos y pocas ideas. Viene el tiempo de una centro-derecha que se afirma en la democracia, esa que los kirchneristas despreciaban como limitación burguesa.  Al peronismo, si logramos sacarlo del pantano en el que lo deja el kirchnerismo que se retira, le queda el espacio del centro.

Gane quien gane hoy, estaremos saliendo del kirchnerismo, un autoritarismo con sueños de eternidad e impunidad. Gane quien gane, sin duda estaremos mejor.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Los juicios pendientes por lesa humanidad

 

Nicolás Márquez

Por: Nicolás Márquez

Todo indica que en breve la Argentina recuperará la democracia republicana; por consiguiente, es de esperarse una normalización institucional y un funcionamiento ajustado a derecho en los distintos poderes del Estado. Sobre todo en el Judicial, que ha sido protagonista de arbitrariedades y prevaricaciones sistemáticas a lo largo de todo el régimen que inaugurara Néstor Kirchner promediando el año 2003.

El punto clímax de este funcionamiento anómalo probablemente se haya dado en el marco del Poder Judicial, fundamentalmente en lo relativo a los paródicos juicios denominados de "lesa humanidad". Es decir, juicios impulsados contra miembros de las Fuerzas Armadas (a lo que encima les han sumado civiles) con motivo de la represión antiterrorista llevada a cabo durante los violentos años setenta. En efecto, esas persecuciones pretendidamente judiciales se vienen impulsando a instancias no del derecho ni del debido proceso, sino de la orden política dictada oportunamente desde el del Poder Ejecutivo Nacional en el 2003.

El crimen de lesa humanidad, conforme lo define el artículo 7 del Estatuto de Roma suscrito en 1998 e incorporado por la Argentina en el año 2001 (y cuya normativa es aplicable sólo a los hechos acontecidos con posterioridad a la incorporación de dicho estatuto en la legislación local) es el "ataque generalizado o sistemático contra una población civil". Se precia: "Por ataque contra una población civil se entenderá una línea de conducta que implique la comisión múltiple de actos contra una población civil, de conformidad con la política de un Estado o de una organización".

Nos interesa traer a comento dichas definiciones, puesto que desde que Néstor Kirchner ocupó el sillón de Rivadavia realizó un golpe de Estado a la Corte Suprema de Justicia al derrocar a cuatro de los siete jueces del cuerpo (es decir, el 57,2% de sus miembros), a fin de obtener una mayoría de facto e ilegítima con base en nombramientos de magistrados colocados por la ventana y, con ello, dar curso a la innoble cacería de militares y civiles (muchos de ellos octogenarios). Estos son acusados a la marchanta de haber actuado en la guerra antisubversiva, cuya represión se intensificó no a partir de marzo de 1976, sino de febrero de 1975, cuando el actual partido gobernante (a la sazón, capitaneado por Isabel Perón) ordenó a las Fuerzas Armadas mediante decretos sucesivos "aniquilar el accionar de los elementos subversivos" (Decretos 2770/771/772).

Si bien este conflicto armado culminó a fin de los años setenta y luego fue superado legalmente por indultos y normativas de pacificación (como las leyes de obediencia debida y punto final) emitidas en tiempos democráticos y avaladas en cuanto a su constitucionalidad por la Corte Suprema de Justicia (tanto durante la Presidencia de Raúl Alfonsín como en la de Carlos Menem y la del propio Fernando de la Rúa), la posterior corte de facto que irregularmente impuso Néstor Kirchner para perseguir ilegalmente a los militares ordenó desoír no sólo toda esa legislación, las sentencias y la jurisprudencia, sino vulnerar además los siguientes principios jurídicos reconocidos expresa y deliberadamente por nuestra Constitución Nacional. A saber, principio de cosa juzgada, principio de irretroactividad de la ley penal, principio de ley penal más benigna, principio de juez natural, principio de ne bis in idem (derechos previstos, entre otros artículos, por el 18 de la Constitución Nacional), además de los consabidos principios de prescripción previstos de sobra en la legislación penal vigente y en los tratados internacionales a los que nuestro país suscribe (tal el caso de la mismísima Convención Americana Sobre Derechos Humanos en su artículo noveno).

Pues bien, a partir de la imposición de esta Corte Judicial artificial, el aparato del Estado, por medio de sus dependientes y sus obedientes jueces federales (de los cuales el kirchnerismo nombró a más de la mitad durante su reinado), comenzó a perseguir injustamente y a sabiendas (es decir, incurriendo en prevaricato) a cuanto "genocida" presunto se le cruzara. La persecución fue llevada a cabo por estos indecorosos magistrados con el evidente objetivo de cuidar sus cargos, sus ascensos y otras especulaciones crematísticas o políticas.

Luego, este ataque sistemático y generalizado a la población octogenaria llevado adelante por esta embestida política a partir del año 2003 se encargó de encarcelar a más de dos mil personas (a pesar de que sólo 289 de los detenidos fueron condenados en este lapso), de los cuales 324 murieron en cautiverio (cantidad superior a los condenados) por expreso abandono de persona por parte de muchas de las autoridades judiciales que, por acción u omisión, incumplieron con sus deberes de funcionario público, ya que estos, no contentos con ordenar injustas detenciones, ni siquiera osaron otorgarles a sus secuestrados el pertinente arresto domiciliario. En su lugar, hacinaron a sus víctimas en cárceles manifiestamente inadaptadas para contener internos de edad avanzada, teniendo en cuenta que para el Código Penal Argentino el arresto domiciliario (previsto en su artículo 10) resulta operativo toda vez que el imputado supere los 70 años de edad: el promedio de edad de los dos mil presos a los que nos estamos refiriendo supera los 75 años (a los que hay que descontarles los 324 que fueron asesinados por el sistema).

Como el grueso de estos oficinistas que fungen de magistrados en la desacreditada burocracia judicial responden a un sistema político que les bajó órdenes específicas de violentar elementales principios constitucionales en el marco de este ataque sistemático y generalizado contra víctimas vulnerables que mueren a diario, urge imperiosamente que, al restaurarse y rescatarse el Estado de derecho a partir de diciembre del corriente, se lleven adelante todas las acusaciones e imputaciones habidas contra jueces, fiscales y funcionarios de todas las jerarquías que hayan participado directa o colateralmente en esta agresión física y moral contra quienes fueron primero mal encarcelados y posteriormente abandonados o apaleados por el arbitrario andamiaje estatal.

Proveer de conformidad será un esperado acto de justicia.

El autor es abogado e historiador. Su último libro se titula Perón, el fetiche de las masas. Biografía de un dictador (Prólogo de Rosendo Fraga). Unión Editorial. 2015.

jueves, 29 de octubre de 2015

Adiós, señora

impecable, de Jorge Asís.

Ya es todo cuesta abajo, señora.
Lentamente, sus días se van llenado de últimas ocasiones y actos de clausura, y la expectativa se convierte en nostalgia.
Es natural, a todos nos pasará en algún momento. 
Cualquiera podría darse por satisfecho en su lugar; ha llegado a lo más alto de su carrera política, y ha acumulado las dos cosas que más quiso en el mundo: poder y dinero. Sería el tiempo indicado para retirarse, descansar y tal vez escribir unas memorias que muchos comprarían y mentirían haber leído.
Pero usted no es así, ¿verdad? No, claro que no. Usted detestará cada minuto.
Al principio los cambios serán groseramente evidentes. A partir del 11 de diciembre, ya no dispondrá de los bienes del Estado para su uso personal, deberá procurarse su propios juguetes, desplazarse a nivel del suelo y pagar por lo que compre. No podrá contarle a millones de personas los falsos detalles de su vida imaginaria, ni proyectar en un auditorio obligado sus frustraciones patológicas y los resentimientos que han moldeado su carácter como el impiadoso cincel de un escultor perverso.
Pero superará eso, señora. La mente humana es maravillosa para adaptarse a variaciones traumáticas. Superamos divorcios, mudanzas, muertes y catástrofes de todo tipo. Incluso superamos gobiernos desastrosos.
Los que son realmente difíciles de prevenir por insisdiosos y sutiles son los pequeños detalles que marcan la decadencia. Es como la juventud, señora, que se pierde en forma tan gradual e inevitable que no nos damos cuenta hasta que un día la imagen que nos devuelve el espejo nos resulta ajena, extraña y ominosa.
Y usted, acostumbrada a ser el centro, conocerá la periferia.
Un día alguien se dará cuenta de que ya no es necesario mantenerla informada de todo.
Un día alguien la hará esperar en el teléfono.
Un día alguien la recibirá con indisimulable fastidio.
Un día, señora, notará que aquella forma de relacionarse con las personas basada en el temor como remedo deforme del respeto, ya no es efectiva. Cosa curiosa el respeto, se obtiene más cuando más se entrega, y usted no ha entregado nada, nunca.
Aquellos a quienes usted ha ofendido, humillado y agraviado en el ascenso, se presentarán a cobrar sus cuentas en la caída.
Porque las lealtades alquiladas no son perennes, señora. Sus propietarios simplemente cambian de inquilino. Cual multitudes de Pedros, la negarán tres veces, o quinientas, si éso dictan las conveniencias del momento. Usted sabe mejor que nadie cómo es eso.
El poder se escurre entre sus manos ahora mismo, señora, y no se detendrá.
Soñará, claro, con un futuro regreso, y tal vez esa esperanza la mantenga a flote por un tiempo.
Pero cuando el periodismo voluble comience a ignorarla, cuando ya no alcance su primer nombre para identificarla en la nota de relleno de una página perdida, sentirá la mordida del miedo.
Ya no será "la Jefa". Será "la vieja". "¿Y ahora que quiere la vieja?" comenzará a escucharse en tono irritado ante cada llamado, cada pregunta, cada exigencia.
Su enfermizo deseo de trascendencia será aplastado en este país donde cada gobernante llega a su puesto con delirios fundacionales.
Cualquier cosa que haya hecho, cualquier legado que pretendiera dejar podrá ser borrado con una firma, con las manos levantadas de los mismos que hasta ayer le juraban fidelidad hasta la muerte.
Usted no será un mito, señora, porque los mitos se construyen a lo largo de los años con la contribución deliberada y constante de muchas personas motivadas por el respeto o la conveniencia. Descartado el respeto, sólo quedará la conveniencia, y rápidamente usted se convertirá en alguien inconveniente.
Quizás entonces se aferre a otra fantasía, la de fundar una dinastía. Pero ¡ay!, los herederos no parecen estar a la altura.
Usted ha cometido un terrible error en su vida, señora: no ha tenido amigos. Y le pesará, porque el refugio de los afectos está reservado a las personas buenas. 
Le quedará, si acaso, la familia, suponiendo que sean capaces de soportar su creciente amargura.
Sé que está obsesionada por cómo la recordará la posteridad. 
Lo mejor sería que la olvidara del todo, señora.
Porque de otra manera, la única huella que dejará su paso por esta vida, será una nota marginal en la Historia Universal de Fracasos, la Corrupción y la Mentira , con olor a narco-tráfico
.
Adiós, señora.; que disfrute todo lo que le robó al pueblo Argentino, tanto usted como Néstor... y nosotros trataremos de erradicar la droga que les metió a nuestros hijos y nietos ( su hijo inclusive).

lunes, 26 de octubre de 2015

Se va un Gobierno que sembró la división

POR JULIKO BARBARO EN INFOBAE

 

Julio Bárbaro

Por: Julio Bárbaro

El socialismo difícilmente se logre con los bienes que tanto se ambicionan, pero con gran facilidad se accede a ese reparto justiciero cuando de culpas se trata. Para todo nacional que se sienta por encima de la media, para tantos que se asumen parte integrante de la vanguardia esclarecida, para todos ellos, las culpas de nuestros fracasos son, sin duda, culpa del pueblo que siempre vota a los peores. Una parte le echa la culpa al peronismo, otra a la falta de educación de los votantes. Así fue en el cincuenta y cinco cuando derrocaron a Domingo Perón, convencidos de que era un obstáculo para la democracia.

Luego hicieron lo mismo con Arturo Frondizi y más tarde con Arturo Illia —siempre pensando que caminaban hacia la democracia y la libertad—, hasta que, sin necesidad de visitar al psicólogo, instalaron a Juan Carlos Onganía para siempre, seguros de que la culpa era de los votantes. Once años para terminar asumiendo, con Onganía, que no soportaban la democracia y después hasta el setenta y tres, para permitir el regreso de Perón en un clima imposible de manejar. Perón nos dejó el abrazo con Ricardo Balbín y muchas otras señales de un futuro sin enemigos.

Después de la muerte del general, ganaron los duros, el golpe provocó el genocidio; con el genocidio desaparecieron los militares para siempre, pero nos dejaron una absurda guerrilla que nunca entendió nada y sin embargo sobrevivió con un inmerecido prestigio. Ese recuerdo usurpó el kirchnerismo para inventar su modelo. Ese recuerdo, para mi gusto, se retira con la Presidente, sea quien fuere el que gane.

No tenemos clase dirigente en ninguno de los rubros que existen: ni en la política, ni en el deporte, ni mucho menos en el empresariado. Una dirigencia se establece cuando hay quienes prefieren pensar más en todos que en ellos mismos, en los intereses del conjunto más que en los propios. Eso es una dirigencia y, en una sociedad capitalista, es complicado arribar a instituciones fuertes si los ricos —los dueños del dinero— no caen en la cuenta de que el valor de sus bienes está ligado a la solidez de las instituciones. En eso el kirchnerismo les dio una dura lección, quizá no demasiado dura, ya que nuestros ricos son excesivamente pobres en dignidad y casi todos se agacharon para que no les peguen.

Para mi gusto, el Gobierno que ya se va tuvo sólo tres obstáculos que le impidieron convertirnos en Venezuela. En primer lugar, algunos sindicalistas —muy pocos, pero decididos—, con Hugo Moyano a la cabeza, ahí tuvieron que detener el aparato de degradar a todos para instalar alcahuetes propios. Ese grupo de sindicalistas, donde también acompañó Luis Barrionuevo y Julio Piumato, salvó la dignidad del sindicalismo peronista. Los otros restantes hicieron el triste papel al que ya nos tienen acostumbrados, siempre con alguna excusa para explicar la agachada.

Héctor Magnetto, el tan cuestionado dueño de Clarín, encabezó una resistencia que acompañaron pocos, por ejemplo La Nación y el grupo de América Televisión, y también Canal 26. A los demás, los compraron o los acallaron, pero los volvieron a todos oficialistas. La ley de medios fue un aporte del estalinismo que sólo sirvió para degradar a la sociedad.

Y la Suprema Corte, con dignidad supo detener los avances de los miserables que en nombre del delito intentaban desplegar las hordas de Justicia legítima.

Los nombro a todos, ya que algunos distraídos creen que todo da igual y que como dignos quedaron pocos, los indignos tienen derecho al veto. Ese proceso se acaba cualquiera sea el resultado electoral. El kirchnerismo, como todo personalismo autoritario, no deja herederos, sólo se ve obligado a elegir sobrevivientes que escaparon a sus designios. Cualquiera sea el resultado, ingresaremos a una sociedad más normal, a una sociedad donde nadie se sienta superior ni dueño del modelo, ni sandeces por el estilo. Se va un Gobierno que en lo esencial sembró división en la sociedad, y ya en ese rubro no encontraron seguidores.

Voy a votar en contra del oficialismo, pero quiero dejar en claro que considero que su candidato Daniel Scioli es —lejos— mucho mejor que la Presidente, que, para bien de todos, se retira. Lo expreso con cierto humor, pero asumo que me resulta muy agradable. Ahora nos encontramos con los oficialistas en los programas de televisión y además me saludan. Se bajaron de la enfermedad de imaginar que sólo quedarían los medios de ellos y así ahora, saludando, ingresan a la democracia, aceptan que el que opina distinto no es el mal o las corporaciones o el imperialismo, sino tan sólo eso, alguien que tiene derecho a pensar distinto.

El kirchnerismo que se retira es sectario, corrupto y agresivo; aun su mismo candidato a Presidente es bastante diferente en cuanto a la colección de defectos y agresiones. Ignoro cómo será el resultado, pero siento que todo va a mejor

lunes, 19 de octubre de 2015

Las Víctimas del Terrorismo en Argentina: desaparecidos sociales

 

Victoria Villarroel, presidenta y vocera del CELTYV (Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas), presentó el PROYECTO VÍCTIMAS que denuncia las miles de víctimas del terrorismo no reconocidas que se sucedieron en las décadas del 70 y 80 en la República Argentina.
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"El PROYECTO VÍCTIMAS se originó en el año 2008, como una iniciativa de la Asociación Civil CELTYV. El objetivo era identificar y defender los derechos de las miles de víctimas del terrorismo que nunca fueron reconocidas, así como sus nombres, historias de vida, los daños que han sufrido y las organizaciones responsables de estos ataques.
El resultado de esta investigación, que hoy se está presentando, demuestra que son alrededor de 60.000 las personas afectadas, de las cuales 18.331 son víctimas (físicas y jurídicas) directas que sufrieron desde pérdidas de sus bienes, agresiones, lesiones físicas o presiones psíquicas de diverso tenor, llegando hasta el fallecimiento. El número crece exponencialmente al incorporar el grupo familiar de la víctima directa, que también se ve afectado y victimizado, según el estándar internacional. Todas estas víctimas han sido excluidas de las políticas gubernamentales en los últimos 28 años de democracia.
Concretamente, y luego de 3 años de profunda investigación, hoy se puede saber que del total de víctimas (físicas y jurídicas) directas:
11.512 civiles y no combatientes inocentes fueron afectados
4.513 son las empresas privadas que han sido damnificadas
2.306 fueron oficinas estatales
Si clasificamos por daño sufrido, llegamos a la siguiente información:
1.355 son los muertos que hasta hoy se conocen con nombre y apellido
2.735 son los heridos
842 los secuestrados
Hubo 600 copamientos (cuarteles, comisarías, universidades, fábricas, etc.)
1.303 personas fueron privadas ilegítimamente de su libertad
5.120 sufrieron ataques con bombas
2.285 víctimas sufrieron robos
3.840 los que padecieron atentados sin explosivos
245 fueron extorsionados, amenazados y con daño colateral.
Son 18.331 las víctimas físicas y jurídicas directas que ha dejado el terrorismo en nuestro país y que aún no han sido reconocidas por el Estado.
El Proyecto consta de dos etapas: la primera es la que responde a los datos que hoy se presentan y que demuestra que el Estado desconoce y niega la existencia de estas personas afectadas, de sus derechos o el de sus familiares a peticionar por su reconocimien-to. En una segunda etapa, se requerirá la participación del Estado Nacional para verificar la información que se incluye en el proyecto.
La CONADEP, creada por el ex presidente Raúl Alfonsín en 1983 para investigar las violaciones a los derechos humanos sucedidos durante el gobierno 'de facto', sólo recibió denuncias por violaciones de los agentes estatales. Sus conclusiones permitieron otorgarle el goce de los Derechos a la Verdad, la Justicia y la Reparación, exclusivamente a aquellos que habían sufrido crímenes o abusos por parte del Estado; así se generó un caso único de discriminación en el mundo, donde se reparó a los perpetradores y se les negó los derechos a sus propias víctimas. Estas circunstancias se agravaron con la caída de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, porque incrementaron el reconocimiento de los derechos únicamente a los autores de los hechos que damnificaron a las víctimas inocentes.
Pese a un intento de otorgar los mismos derechos para las víctimas del terrorismo, el paso del tiempo movió al olvido la obligación gubernamental de investigar y reparar las violaciones de derechos humanos cometidos por las organizaciones armadas (1). Por ello, la iniciativa del CELTYV cubre el vacío que dejó el Estado y busca establecer cuántas y quiénes son las víctimas inocentes afectadas.
Con el apoyo de voluntarios se investigó material en bibliotecas, hemerotecas, revistas de época, publicaciones y luego se lo cruzó con la información que se difundía en los diarios más importantes de la época (La Nación, Clarín, La Prensa, Crónica. Se analizaron más de 16.000 ediciones de dichos diarios).
El Proyecto requerirá de una etapa posterior para la contrastación de esta información, que deberá ser aportada por el Estado, permitiendo la apertura de los archivos obrantes en organismos oficiales que puedan contar con documentación respecto de los atentados terroristas y sus consecuencias en la población civil inocente y no combatiente.
El PROYECTO VÍCTIMAS demandó tres años de minuciosa investigación; se logró armar el legajo de cada fallecido así como del resto de los afectados para concluir en una base única categorizada como miembros de la población civil y/o no combatiente.
Los números reflejan datos duros, inéditos para la gran mayoría y que aspiramos contribuyan a armar la 'otra parte de la historia' que ha sido, hasta el momento, desconocida por los gobiernos. Las víctimas inocentes del terrorismo permanecen sin reconocimiento, sin reparación, transformándolos en 'personas sin derechos', 'desprotegidos por la ley', en 'desaparecidos sociales', producto de una falta de justicia.
Estas víctimas inocentes materializan el bien jurídico que toda legislación doméstica e internacional protege en primera instancia y por sobre todas las cosas. A ellas las vimos reflejadas en los atentados a las torres gemelas de Nueva York, en el tren de Atocha en Madrid, en el metro de Londres, en el edificio de la Amia y hace muy poco en Oslo. Todos los gobiernos del mundo acuden en su ayuda, buscan ejercer la justicia con los responsables, las reparan las honran y las cuidan. Sin embargo en la Argentina permanecen sin reparación, ocultadas, y hasta estigmatizadas, a punto tal que se les han rechazado las acciones judiciales intentadas por algunos afectados desde hace 35 años para buscar una reparación y las causas impulsadas por el CELTYV están inmovilizadas en un mar de chicanas jurídicas".
Finalmente reclamó que "el Estado finalice con la discriminación entre víctimas, y llame a la creación de una Comisión por la Verdad integrada por personas de probada imparcialidad y se convoque a la memoria pública".
Asimismo solicitó "la incorporación de todo el arco político, organizaciones civiles, privadas, sindicales, ONG de derechos humanos internacionalmente reconocidas, para que fijen su posición sobre estas víctimas. No hay excusas para continuar negándoles el goce de los derechos humanos a las víctimas inocentes, acrecentando las violaciones a los DDHH realizadas primero por las organizaciones terroristas y luego por el olvido y la indiferencia estatal".
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(1) Aclaración de Termidorianos para lectores no argentinos.
"Organizaciones Armadas" alude a las organizaciones terroristas de izquierda que entre 1969 y 1979 desataron una Guerra Revolucionaria con el objetivo de llegar a construir un Ejército Guerrillero Regular que permitiera aniquilar a las Fuerzas Armadas del Estado, tomar el poder y proclamar una República Argentina Socialista con dictadura de partido único. Combinando el modelo marxista-leninista clásico, con el 'estilo' de la Cuba castro-guevarista.
El PROYECTO VÍCTIMAS fue presentado por la Dra. Victoria Villarroel el 18 de agosto de 2011 en el Centro Cultural Borges -Auditorio Astor Piazzolla- de la ciudad de Buenos Aires.
Fuente:
PolíticayDesarrollo.com.ar
31.08.2011

Publicado por Coordinador en 21:02

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Adios …Señora

No se quien es el autor, pero esta buenísimo, aunque el adjetivo de señora a veces queda demasiado holgado, pero eso es cuestión de opiniones, lo cierto es que hay un dicho que sostiene :”Doctora se hace, señora se nace”, en este caso ni lo uno ni lo otro, por lo menos en lo que a pruebas se refiere…

Ya es todo cuesta abajo, señora.
Lentamente, sus días se van llenado de últimas ocasiones y actos de clausura, y la expectativa se convierte en nostalgia.
Es natural, a todos nos pasará en algún momento.
Cualquiera podría darse por satisfecho en su lugar, ha llegado a lo más alto de su carrera política, y ha acumulado las dos cosas que más quiso en el mundo: poder y dinero. Sería el tiempo indicado para retirarse, descansar y tal vez escribir unas memorias que muchos comprarían y mentirían haber leído.
Pero usted no es así, ¿verdad? No, claro que no. Usted detestará cada minuto.
Al principio los cambios serán groseramente evidentes. A partir del 11 de diciembre, ya no dispondrá de los bienes del Estado para su uso personal, deberá procurarse su propios juguetes, desplazarse a nivel del suelo y pagar por lo que compre. No podrá contarle a millones de personas los falsos detalles de su vida imaginaria, ni proyectar en un auditorio obligado sus frustraciones patológicas y los resentimientos que han moldeado su carácter como el impiadoso cincel de un escultor perverso.
Pero superará eso, señora. La mente humana es maravillosa para adaptarse a variaciones traumáticas. Superamos divorcios, mudanzas, muertes y catástrofes de todo tipo. Incluso superamos gobiernos desastrosos.
Los que son realmente difíciles de prevenir por insisdiosos y sutiles son los pequeños detalles que marcan la decadencia. Es como la juventud, señora, que se pierde en forma tan gradual e inevitable que no nos damos cuenta hasta que un día la imagen que nos devuelve el espejo nos resulta ajena, extraña y ominosa.
Y usted, acostumbrada a ser el centro, conocerá la periferia.
Un día alguien se dará cuenta de que ya no es necesario mantenerla informada de todo.
Un día alguien la hará esperar en el teléfono.
Un día alguien la recibirá con indisimulable fastidio.
Un día, señora, notará que aquella forma de relacionarse con las personas basada en el temor como remedo deforme del respeto, ya no es efectiva. Cosa curiosa el respeto, se obtiene más cuando más se entrega, y usted no ha entregado nada, nunca.
Aquellos a quienes usted ha ofendido, humillado y agraviado en el ascenso, se presentarán a cobrar sus cuentas en la caída.
Porque las lealtades alquiladas no son perennes, señora. Sus propietarios simplemente cambian de inquilino. Cual multitudes de Pedros, la negarán tres veces, o quinientas, si eso dictan las conveniencias del momento. Usted sabe mejor que nadie cómo es eso.
El poder se escurre entre sus manos ahora mismo, señora, y no se detendrá.
Soñará, claro, con un futuro regreso, y tal vez esa esperanza la mantenga a flote por un tiempo.
Pero cuando el periodismo voluble comience a ignorarla, cuando ya no alcance su primer nombre para identificarla en la nota de relleno de una página perdida, sentirá la mordida del miedo.
Ya no será "la Jefa". Será "la vieja". "¿Y ahora que quiere la vieja?" comenzará a escucharse en tono irritado ante cada llamado, cada pregunta, cada exigencia.
Su enfermizo deseo de trascendencia será aplastado en este país donde cada gobernante llega a su puesto con delirios fundacionales.
Cualquier cosa que haya hecho, cualquier legado que pretendiera dejar podrá ser borrado con una firma, con las manos levantadas de los mismos que hasta ayer le juraban fidelidad hasta la muerte.
Usted no será un mito, señora, porque los mitos se construyen a lo largo de los años con la contribución deliberada y constante de muchas personas motivadas por el respeto o la conveniencia. Descartado el respeto, sólo quedará la conveniencia, y rápidamente usted se convertirá en alguien inconveniente.
Quizás entonces se aferre a otra fantasía, la de fundar una dinastía. Pero ¡ay!, los herederos no parecen estar a la altura.
Usted ha cometido un terrible error en su vida, señora: no ha tenido amigos. Y le pesará, porque el refugio de los afectos está reservado a las personas buenas.
Le quedará, si acaso, la familia, suponiendo que sean capaces de soportar su creciente amargura.
Sé que está obsesionada por cómo la recordará la posteridad.
Lo mejor sería que la olvidara del todo, señora.
Porque de otra manera, la única huella que dejará su paso por esta vida, será una nota marginal en la Historia Universal del Fracaso.
Adiós, señora.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Domingo 13 de septiembre, 2015 La política como sistema prebendario

Julio Bárbaro

Por: Julio Bárbaro

Hay una etapa del ejercicio del poder donde la corrupción ocupa el lugar de lo casual, de lo excepcional. La estructura aísla al corrupto como la parte enferma de esa sociedad. Luego, la evolución puede eliminar o multiplicar los datos y los ejemplos de quienes utilizan el Estado para su propio beneficio. Finalmente, en los gobiernos que se enamoran del uso y la ocupación del poder -siempre- el enriquecimiento de sus miembros se va convirtiendo en parte esencial de la ambición por permanecer.

La razón que define al gobierno se puede componer de pensadores políticos signados por la voluntad de mejorar la sociedad o por ambiciosos impunes que manejan la corrupción intentando evitar el riesgo de ser alcanzados por la Justicia. Desde el retorno de la democracia, la figura del operador político fue expulsando al político de vocación: el negocio se impuso a las ideas. El personalismo eliminó al partido, el obsecuente expulsó al disidente, el coimero se impuso al soñador. La lealtad al poder de turno fue una manera de seleccionar a los peores, el coimero fue elegido por su necesidad de oficialismo al servicio de su impunidad. La corrupción se ocupó de expulsar la disidencia, robar estuvo permitido para evitar y superar el pecado de criticar.

Dicen compartir ideas, pensamientos, pasados, cuando lo que realmente comparten son los beneficios del poder y los termina uniendo la complicidad. Están los que se enriquecen sin límites, esos vendrían a ser los triunfadores, los jefes. Están también los que se acomodan ellos y logran ir acomodando a parientes y amigos; esos ocupan el lugar de la degradación del militante. En los tiempos de militantes, trabajábamos en lo privado y aportábamos a la política. Eso duró años y nos templó en la lucha. Luego el Estado amontona empleados y funcionarios y convirtió a la política en una forma de evitar las inclemencias de la realidad. Por fuera del Estado, la miseria impone sus reglas, la corrupción no la resuelve, se conforma con negarla en la contabilidad. Los funcionarios no ocultan su ascenso social: algunos lo lucen como si fueran fruto de sus logros, de su talento o de su suerte; otros lo ocultan o al menos lo convierten en festejos privados. Donde ayer hubo coincidencia en las ideas, hoy el factor que los une es la simple complicidad.

Asombra el hecho de que acusen a los que pensamos distinto de estar pagados por el mal, las corporaciones y el imperialismo. Siguiendo con la nefasta teoría de que no puede haber dos demonios, si ellos ocupan el espacio del bien, quedamos el resto ocupando las prebendas del mal. Como la dictadura era genocida, cosa que nadie discute, la guerrilla terminaba siendo lúcida, cosa que sólo ellos pueden intentar sostener. La violencia fue un error del pasado; la obsecuencia al poder de turno parece en muchos casos convertirse en la manera de resolver las equivocaciones del ayer. En ambos casos somos parte de una generación que fue más lo que dañó a la sociedad que lo que la ayudó. Los daños son duras marcas en la integración social, marcas cuya responsabilidad compartimos con la enfermiza ambición de los adoradores del mercado. Los extremismos nos hicieron retroceder. Entre la violencia de una izquierda que no podría jamás imponer el socialismo y se termina conformando con degradar el capitalismo y la impunidad de un liberalismo económico que cree que sólo la ambición es el motor de la historia; entre estas dos demencias se debate nuestra frustración.

Antes, las mesas de los bares y restaurantes nos convocaban para compartir ideas. Ahora, uno ya ni los ve, eligen lugares más elegantes y solitarios, prefieren hoteles para extranjeros ricos donde se encuentran para hablar de negocios. Los empresarios expresan que la corrupción es solo por el exceso de los retornos exigidos, como si la ética ocupara el lugar del porcentaje, pero no imaginan un gobierno sin ellos. En rigor, mientras el dinero sea lo más importante, ellos tienen la seguridad de poder imponer su ley.

Concebir al dinero como la esencia del poder implica siempre ingresar al mundo del atraso. Una sociedad que no tiene una clase dirigente, entendida como un sector decidido a pensar el país más allá de sus propios intereses, es una sociedad que cae fácilmente en la tentación del personalismo que sustituye a las instituciones. Eso es el kirchnerismo, un simple sistema prebendario donde la lealtad al poder de turno sustituye las obligaciones que imponen la ley y las instituciones. Perón decía que sólo la organización vence al tiempo y al número; lo planteaba para que con él se terminara el personalismo. Son tan ortodoxos que prefieren heredar a Stalin. Cosas de los ortodoxos.

lunes, 10 de agosto de 2015

La garrocha no paga | Malos resultados para los exmassistas que volvieron al FPV

PERFIL.COM
Política

Fueron casi todas derrotas para los intendentes que abandonaron a Massa. Giustozzi, Otacehé y Guzmán, los más perjudicados. Los resultados.

Zúccaro ganó con lo justo. En cambio Giustozzi y Guzmán perdieron sin atenuantes.

Zúccaro ganó con lo justo. En cambio Giustozzi y Guzmán perdieron sin atenuantes. | Foto: Dyn

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Volver no aseguraba el triunfo. Lo sabían pero igualmente se arriesgaron. Y a casi todos les fue muy mal. Los intendentes delFrente Renovador queabandonaron a Sergio Massapara volver al kirchnerismo no obtuvieron los resultados esperados y en su mayoría perdieron la interna del Frente Para la Victoria (FPV).
Darío Giustozzi. Fue el primercandidato a gobernador de Sergio Massa. Sin embargo pegó el portazo y descalificó a su anterior aliado a menos de 24 horas de haber cambiado de bando. En la interna de Almirante Brown enfrentó a Mariano Cascallares, jefe del bloque de concejales del distrito. Cayó 61 a 38.
Sandro Guzmán. En Escobar, el intendente decidió volver al kirchnerismo y se batió en la interna electoral frente a Ariel Sujarchuk, que plasmó una alianza con Jorge "Acero" Cali. Aunque desistió poco antes de comenzar la contienda.
Raúl Othacehé. En Merlo, el intendente que gobierno el distrito desde 1991 perdió frente a Gustavo Menéndez que se había ido del massismo tras su llegada y, cuando Othacehé volvió a las filas K, decidió enfrentarlo en interna. Fue el batacazo de la jornada. ¿El resultado final? 56 a 47.

Gabriel Katopodis. En San Martín el exmassista volvió a las filas K y enfrentó a Hernán Letcher y Alejandro Phatourus. Podrá jugar en octubre en nombre de Daniel Scioli.

Húmberto Zúccaro. El intendente de Pilar fue uno de los últimos en volver al kirchnerismo con la intención de no tener interna frente a José Molina. En una campaña cargada de hechos violentos, todo parecía indicar que se le escapaba el triunfo, aunque al final de la contienda, logró dar vuelta el resultado y ganó por 152 votos.

G Plus

miércoles, 5 de agosto de 2015

¿Quo vadis, Universidad?

Hablo del pensamiento inverso, de la izquierda lunática, de esa izquierda que algún día
tendrá que dar explicaciones a la historia por haber traicionado los valores de la libertad.

por Pilar Rahola *

¿Qué le ocurre a nuestras Universidades? ¿Aún son el templo de la inteligencia, o se han convertido en un conspicuo reducto de la imbecilidad ilustrada? Y perdonen el supuesto oxímoron de estos dos substantivos, pero sabemos desde que el mundo es mundo que tener un título universitario y haber leído cuatro libros, no significa tener una cabeza bien amueblada. Muy al contrario, la historia está llena de grandes letrados que han construido edificios intelectuales que se caían con el movimiento de un simple naipe.
Este no es un artículo de historia, pero si hacemos un breve repaso de algunos grandes nombres, cuya categoría intelectual no les impidió tener una baja categoría ideológica (e incluso moral), la lista da miedo. Premios Nobel que han defendido a brutales dictadores de izquierdas, líderes de opinión que hace dos días daban la mano a Gadaffi, líderes sociales que se paseaban por Irán como si fuera el paraíso de la libertad, y por el camino de la confusión de conceptos, intelectuales, periodistas, escritores, políticos y el tutti quantti de la izquierda más ruidosa aplaudiendo las locuras de Chávez. Muchos de ellos, gentes de universidad, cuyas lecturas no han sido aprovechadas para la claridad del pensamiento.
¿Qué le ocurre a la izquierda? Y, por ende, ¿qué le ocurre a esa izquierda enquistada en los púlpitos universitarios, convertida en gurú de ideas caducas, cuyo romanticismo revolucionario es tan kitsch como irresponsable?
Profesores, catedráticos, líderes estudiantiles contaminan cerebros juveniles ávidos de ideas románticas. Por supuesto que la Universidad debe ser el territorio natural del pensamiento crítico. Y por supuesto que debe caminar vis a vis con las ideas de progreso. Pero no hablo de pensamiento crítico, ni de progreso. Muy al contrario, hablo de lobos dogmáticos que venden ideas reaccionarias, disfrazados de corderos progresistas. Hablo del pensamiento inverso, de la izquierda lunática, de esa izquierda que algún día tendrá que dar explicaciones a la historia por haber traicionado los valores de la libertad.
El artículo parte, por supuesto, del último ejemplo de esta inversión de valores: el premio que la Universidad de la Plata ha otorgado recientemente a Hugo Chávez. Según el veredicto, premian a Chávez por su defensa a favor de la libertad de expresión, y ante la noticia, una no sabe si se trata de una broma al estilo de las que gastaba Orson Welles con la invasión de los marcianos, si se tomaron unas copas y el veredicto fue al final de la fiesta o si les gusta tomar el pelo al personal porque se aburren en las aulas. ¡Premio libertad de expresión a este autarca que ha cerrado medios de comunicación, persigue a disidentes, a opositores y a periodistas, que ha pervertido las reglas de juego democráticas y que aspira a ser el pequeño Napoleón de Latinoamérica! ¿Cómo se puede traicionar tan alegremente la definición básica de la palabra "libertad"?
Se puede, y ahí está la Universidad de la Plata para demostrarlo. Sugiero, para continuar la broma, que el año próximo le den el mismo premio a Mahmoud Ahmadinejad. Es un buen amigo de Chávez.
La cuestión, sin embargo, deja de ser una broma cuando la alucinante anécdota de este premio se convierte en la categoría de una forma de hacer y pensar que, en nombre de las libertades, el progresismo y la revolución, esconde un gran edificio de pensamiento totalitario. Seamos claros. La extrema izquierda es a la libertad lo mismo que la extrema derecha: su enemigo. Y la diferencia entre militar en un grupo de skin heads con el cerebro lleno de vacuidad intolerante, y hacerlo en un grupo de extrema izquierda lleno de dogmas de fe que justifican atrocidades, abusos y dictaduras, es la misma diferencia que hay entre una manzana y una poma, que en mi lengua, el catalán, significa una manzana: es decir, ninguna.
Quizás hay que empezar a hablar claro. Ni todos los que hablan de libertad, aman la libertad, ni todos los que se erigen en líderes sociales presentan valores éticos, ni todos los políticos que aseguran defender al pueblo, son de fiar.
A diferencia de la derecha, que es estigmatizada cuando pisa los territorios perversos del extremismo y se convierte en un monstruo, la izquierda goza de mucha más impunidad y atraviesa y pisotea esa delicada frontera de valores sin que nadie la envíe al infierno. Aún hoy los grandes dictadores de izquierdas son venerados en los pósters de nuestros jóvenes gracias al buen hacer de los caducos revolucionarios de antaño. Cuyas barbaridades, por cierto, sembraron de cadáveres las tierras del mundo. ¿O solo mataron los Pinochet y los Videla? ¿O no mataron los Castro y los Stalin? ¿O eran héroes los tipos que tomaban una pistola, se paseaban por una calle de Buenos Aires y disparaban al primer pobre policía que encontraban, quizás un joven emigrante de tierras pobres, con un sueldo de nada y un miedo de todo, y lo mataban en nombre de su causa impuesta a fuego?
Perdonen la insolencia pero entre un dictador y un terrorista no encuentro otra diferencia que la que propia de las dos caras de la moneda. Eso lo aprendimos hace tiempo en España, con ETA. Pero decirlo en Argentina es extraño, porque ustedes aún no han hecho los deberes con la memoria trágica del terrorismo. Solo lloran a un lado de las víctimas. Las otras, desgraciadamente, son ninguneadas, despreciadas y olvidadas. Como si aquellos que tomaron pistolas, mataron personas y querían imponer una dictadura comunista, fueran libertadores. Como si las víctimas fueran culpables de su asesinato. ¡¡Qué inversión de valores, asesinar impunemente en nombre de la libertad de los pueblos!
De eso hablamos, de eso, de una civilización basada en la Carta de Derechos Humanos y que si ha sido violentada y pisoteada en nombre del fascismo, tambien lo ha sido en nombre de la izquierda reaccionaria. De ahí que el premio de la Universidad de la Plata sea más trágico que cómico. Y no porque no provoque una hilaridad cósmica, sino porque es la punta del iceberg del pensamiento inverso. Ese que dice defender el progreso, y avala a los peores reaccionarios de izquierdas. Ese que dice defender la opinión libre, y premia a los que imponen dogmas, consignas y pensamiento único. Ese que dice amar la libertad, y la traiciona con diurnidad y alevosía. ¿Quo vadis, Universidad? Hacia dónde va no lo sé, pero desde luego a menudo no circula ni por los caminos del compromiso moral, ni por los senderos de la inteligencia.
* La autora recibió el premio Derechos Humanos, 2011 de UN Watch

martes, 14 de julio de 2015

La fría blancura de las sonrisas (electorales)

Ha pasado el fragor de la contienda electoral pergeñada por el popular Tío Lucho (Luis Beder Herrera), ha sido ungidos votos más votos menos los que tomaran la posta del virreinato Bederista, una SAPEM desprolijamente armada para saquear el Estado Provincial y prohijar una “nueva sangre” de rasgos genéticos decididamente mediocre, carente de la mística necesaria en la praxis política y esencialmente volcados al latrocinio sin pausa alguna.-

Pero detrás han quedado los afiches, pintadas, panfletos, etc. que ya azotados por el clima nos siguen mostrando desde la premura de su vejez las frías sonrisas de la porcelana dentaria de los candidatos, preñadas de promesas, aseguradoras de talentos autoproclamados y auto asignados ( a lo sumo por sus cómplices y asociados), que nos siguen indicando que Fulano Sabe, que Mengano Puede, que Zutanido es Gardel y Perón amalgamados como síntesis perfecta del buen político.- Las sonrisas enlazadas con las vanas promesas electorales nos auguran la continuidad de un programa de gobierno que nunca existió, que en la Nación es netamente antiperonista y ha destruido el aparato productivo del país, que ha generado un enfrentamiento social como nunca se vio en la historia argentina y ha encumbrado a los violentos de ayer como héroes románticos, en lugar de asignar a cada uno de ellos la responsabilidad ante la ley.-

Claro las sonrisas pretenden decirlo todo y a la vez ocultar todo, sobre todo las historia de cada uno de ellos, por eso es menester hacernos desde la democracia y espíritu republicano algunas preguntas, ya reconocer las respuestas que nos da esa historia reciente.-

El 99.9 por ciento de los candidatos expectables, electos y no electos, son o han sido funcionarios algunos de ellos mucho tiempo, en las mas variadas áreas, importantes o de relleno, y su obra esta a la vista, entonces la primera pregunta es “¿porque ahora podrán y antes no pudieron?, a veces la respuesta es incomoda.-

Hace un tiempo atrás en los setenta, el Partido Militar gestó un candidato el Superministro del Gobierno Militar, el Brigadier Ezequiel Martínez, y aparte de su sonrisa el slogan informaba que era el “Presidente Joven que quiere y puede”, a lo que el humorista político y gran amigo Jorge Abelardo Ramos contesto con acidez propia de la izquierda nacional, “Cuando estuvo, quiso y no pudo o pudo y no quiso?.- Como se ve han cambiado los tiempos y las situaciones siguen siendo iguales, los heridos los mismos y por los mismos conceptos de pertenencia a determinado régimen áulico o de caza deportiva, o en fin otros mas o menos confesables o inconfesables motivos.-

Pero justo es reconocer que las sonrisas no piensan, los afiches no actúan y las promesas no son actos de gobierno, es el momento donde mueren las palabras y cobra vigente aquel dicho de Perón “Hechos son amores y no buenas razones”.- Entonces comienza la verdadera realidad, la que no construimos desde el voluntarismo ni desde la publicidad y que fortalece o derriba políticos.-

Entonces comienza el momento de la verdad sobre lo que debe hacerse, de lo que puede hacerse, del talento o no para su realización.-

Cuando acaba el tiempo de sonrisas comienza el tiempo de gobernar, pero uno se pregunta, como descreído que es, ¿esas sonrisas han sido suficientes?,¿lo son ahora ?, el tiempo lo dira y nosotros lo sufriremos

 

JUAN CARLOS PAGOTTO

viernes, 3 de julio de 2015

"Al crear la Triple A, Perón eligió reprimir desde la ilegalidad”

Silvia Mercado

Por: Silvia Mercado smercado@infobae.com

Sergio Bufano y Lucrecia Teixidó, autores de un nuevo libro que revela la relación y las responsabilidades del tres veces presidente con el accionar de ese grupo parapolicial, visitaron los estudios de InfobaeTV

Pocas cosas más incómodas para la izquierda en la Argentina que aceptar la responsabilidad del ex presidente Juan Domingo Perón en la represión ilegal durante su último gobierno. "Les cuesta aceptar que volvió a la Argentina a eliminarlos", dicen Sergio Bufano y Lucrecia Teixidó, autores de un libro imprescindible, "Perón y la Triple A. Las 20 advertencias a Montoneros". En el juzgado de Norberto Oyharbide se viene tramitando la causa que se inició en 1984, cuando se libró pedido de captura contra Rodolfo Almirón, a quien se le adjudicaron los asesinatos del diputado Rodolfo Ortega Peña, el ex subjefe de la Policía Bonaerense, Julio Troxler, el del abogado marxista Silvio Frondizi y del padre Carlos Mugica, entre más 700 crímenes atribuidos a esta organización.

Para los expertos, se trata de una de esas causas que no tienen solución penal, más destinadas a transformarse en material para la escritura de libros, que condenas o absoluciones. Entre tantos testimonios, Oyarbide tomó la declaración de Nacha Guevara, Horacio Guaraní, Luis Brandoni, Martha Bianchi y Norman Briski, todos amenazados por la organización paramilitar, que debieron exiliarse intempestivamente, porque nadie se animaba a darles trabajo en la Argentina. Sus testimonios son inquietantes, no sólo porque las persecuciones continuaron en España, como lo experimentó Briski, sino en la Argentina aún después del golpe militar, como se lo contó al juez el cantante Guaraní, quien sufrió en forma personal la continuidad de las amenazas contra sí mismo.

¿Por qué un libro sobre la Triple A?

Primero, la represión no empezó con el golpe militar de marzo de 1976, sino el 20 de junio de 1973, cuando Perón aterriza en la Argentina, en Ezeiza. Segundo, el concepto de desaparecido tampoco es de la dictadura, sino que en época de Perón se producen las primeras desapariciones. Por otra parte, todo el armado de la Triple A fue obra del entonces presidente de la Nación, ya que los cinco principales miembros de la Triple A fueron nombrados por decreto con la firma de Perón.

Ustedes dicen que hubo intentos de ocultar que Perón fue el responsable de esta organización paramilitar.

Efectivamente, el relato dice que la Triple A la empezó José López Rega, cuando Perón ya había muerto. Y eso no es así. Si nos tomamos el trabajo de ver los discursos de Perón durante ese tiempo, las declaraciones en los medios, y los hechos de violencia de esa época, vemos que hay una espiral creciente, que se inicia incluso anteriormente, con otras organizaciones de derecha paraoficiales. Es cierto que cuando él llega, convoca a la pacificación a todos los partidos políticos, y algunos aceptan pacificar los ánimos, pero ni la izquierda ni la derecha aceptaron ese llamado a la pacificación. Quizás, si las organizaciones hubieran abandonado las armas, hubiera sido otra la historia. Perón tiene una intención, pero a los pocos días, él mismo comienza una política sistemática de represión y un arreglo con las dictaduras que lo rodeaban. Otra parte del relato es que la Operación Cóndor comenzó con Videla, y no es así. En febrero del 74 se reúnen todas las dictaduras en Buenos Aires, donde empieza esa política represiva regional.

¿A qué atribuyen esa negativa a ver lo que de verdad pasó, la responsabilidad de Perón en la represión ilegal?

Es muy difícil para un peronista honesto, gente que luchó por la vuelta de Perón, asimilar que vino a eliminarlos, a matarlos ilegalmente. El tenía todos los instrumentos que la Constitución le otorgaba, tenía la policía, el ejército, pero elige la ilegalidad.

Perón en el exilio, incluso, siempre juega con ese margen de legalidad e ilegalidad, donde advierte siempre, y lo justifica.

Ustedes fueron militantes, cuenten su experiencia en esa época.

De la parte de los militantes que utilizábamos la violencia, está claro que nosotros éramos antidemocráticos. Para nosotros, era un paso de características "burguesas" que había que superar rápidamente, para pasar a la etapa revolucionaria. Uno tiene que reconocer que ni la izquierda marxista, ni los Montoneros ayudamos a que Perón pudiera llevar a cabo un proyecto.

¿Por qué Perón elige la ilegalidad?

Ya la había elegido en España, cuando alienta a los grupos armados, particularmente a Montoneros, lo matan a Aramburu, toman los cuarteles, y él lo impulsaba. Y estando acá, cree que el mejor camino era la ilegalidad. El mejor ejemplo es (el gobernador cordobés) Ricardo Obregón Cano, un hombre absolutamente leal y muy buena persona. Si Perón levantaba el teléfono y le decía que no estaba de acuerdo con lo que estaba pasando (en relación a su estrecha relación con los Montoneros), se resolvía todo. Pero Perón eligió mandarle a la Triple A, darle un golpe de estado en la provincia con la Policía Federal y eliminar a toda la izquierda sindical.

¿Por qué la Triple A también persiguió a Nacha Guevara y tantos artistas?

Porque se suponía que como Nacha Guevara era irreverente, se creía que era de izquierda, había que acallarla. Lo que la derecha quería era una sociedad sin nada que tuviera que funcionar con la izquierda y el progresismo, que no existiera una obra como Jesucristo SuperStar, eran personas sectarias, absolutamente intolerantes.

Yo creo que hubo un período de época que fomentaba un profundo anticomunismo, caracterizado por la violencia y los extremos, donde en el peronismo había algo paradójico, tanto la izquierda como la derecha hablaba de traidores e infliltrados, también Perón.

¿Qué saben de la causa que está en el juzgado de Oyarbide sobre la Triple A?

El mucho no se ocupó. Supongo que no quiere tirarse contra el sindicalismo actual, como el caso de Hugo Moyano, que actuó en la Juventud Sindical Peronista en Mar del Plata. Pero para un juez en un gobierno peronista, es muy difícil llamar a juzgar a los sindicalistas peronistas que participaron en esa represión ilegal.

domingo, 28 de junio de 2015

"Este gobierno permanentemente corre el paradigma jurídico"

 

Claudia Peiró

Por: Claudia Peiró cpeiro@infobae.com

Dos especialistas de Usina de Justicia explicaron cómo las bondades del nuevo Código Procesal Penal quedan desvirtuadas por una implementación que profundiza la injerencia del poder político en los tribunales

En el último encuentro del foro Usina de Justicia, Marcelo Romero y Ricardo Sáenz expusieron las peculiaridades de la aplicación del llamado sistema acusatorio, en dos realidades temporal y jurisdiccionalmente diferentes: la provincia de Buenos Aires, donde esta reforma tuvo lugar bajo la gobernación de Eduardo Duhalde, y la de la Nación, cuyo Código Procesal Penal está en vísperas de iniciar ese tránsito.

La primera conclusión que cabe sacar –tras escuchar a los especialistas- es que, una vez más, una idea positiva, una reforma necesaria, es desvirtuada por una metodología de aplicación que revela una finalidad diferente a la enunciada.

Así como el lema de la educación inclusiva esconde una política que está llevando a la degradación de la escuela pública; así como la redistribución del ingreso ha sido la excusa para el clientelismo; o la necesaria nueva ley de medios, una herramienta para intentar controlar a la prensa; ahora, la reforma del Código Procesal Penal (CPP) tiene por objeto primero y principal no la búsqueda de una justicia más eficiente sino su partidización para garantizar la impunidad del poder político.

"La reforma del CPP se inscribe en un proceso de un gobierno que toma conciencia de que no será eterno - afirmó Ricardo Sáenz, fiscal ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal -; al no poder reformar la Constitución para imponer la reelección indefinida, el Gobierno lanza varias maniobras". Entre ellas enumeró la llamada "democratización" de la justicia, en 2013, cuando se pretendía votar a los consejeros de la magistratura junto con los diputados y el intento de reformar el Código Penal - maniobra desmontada por la intervención de un precandidato presidencial-.

"Cuando no pudieron avanzar por el lado de los jueces, vinieron por el lado de los fiscales"

También mencionó el envío del pliego de Roberto Carlés a la Corte, la ofensiva contra el juez supremo Carlos Fayt, el nombramiento de un juez afín en el juzgado electoral de La Plata, el aplazamiento del fallo sobre el Memorándum de la AMIA y el fin de la subrogancia de Luis Cabral, entre otros.

"Cuando no pudieron avanzar por el lado de los jueces, vinieron por el lado de los fiscales", dijo Sáenz, en referencia a la reforma del CPP, que introduce el sistema acusatorio. "Un sistema acusatorio con el que estamos de acuerdo porque es el más indicado, pero al gobierno no le interesa lo que dice el código; de lo que se trata es de nombrar gente y lo están haciendo todos los días".

Con las leyes para la aplicación del CPP, el Gobierno buscó esencialmente darle amplios poderes al Ministerio Público Fiscal hoy encabezado por la procuradora Alejandra Gils Carbó, que ya nombró 16 fiscales subrogantes para la Cámara Federal, hoy frenados por una cautelar.

"Pero cada vez que paran es para tomar impulso", advirtió Sáenz. Primero fue la reglamentación y luego la implementación del CPP. "Lo que yo creí que no se iban a animar a hacer, lo hicieron. Este Gobierno permanentemente corre el paradigma jurídico", afirma.

"Que el Estado pueda elegir al fiscal después del hecho, lesiona el interés del ciudadano, no del fiscal"

"La gracia está en la asignación de los casos", dice. Están violando la garantía del juez natural, es decir, que antes del hecho ya debe estar establecido cuál será el magistrado actuante. "Que el Estado pueda elegir al fiscal después del hecho, no lesiona el interés del fiscal, sino el del ciudadano".

Este es uno de los aspectos en los que el Gobierno más avanza en un sentido violatorio de las garantías constitucionales: la asignación de casos. Como lo explicó el fiscal Sáenz, el oficialismo dividió el país en distrito y creó el cargo de fiscal coordinador de distrito, que es designado por la Procuradora por dos años y es ese funcionario el que presenta un plan o un mecanismo para la asignación de los casos, que puede ser por turnos o por el sistema que se le ocurra. En concreto, dice Sáenz, "el fiscal coordinador puede asignar una causa a cualquier fiscal".

La reglamentación del nuevo CPP impulsada por el Gobierno también establece que el Procurador designa a los miembros del jurado para los concursos y prevé la creación de procuradurías especializadas –"para blanquear las que ya creó Gils Carbó"(1), aclara Sáenz-.

LEER MÁS: Es ley la aplicación del nuevo Código Procesal Penal

El sistema bonaerense

En la provincia de Buenos Aries, el sistema acusatorio rige desde fines de los 90, cuando el entonces gobernador Eduardo Duhalde promovió una amplia reforma de la justicia que incluyó un nuevo CPP y también un nuevo Código de Ejecución Penal.

El sistema acusatorio delimita claramente los roles, explicó Marcelo Romero, fiscal del Departamento Judicial La Plata. Antes los jueces penales hacían todo: investigación, instrucción, sentencia. Y el fiscal hacía muy poco. Con el nuevo sistema, la investigación penal preparatoria está a cargo del fiscal que trabaja con la policía.

"El sistema acusatorio es el que más se adapta a nuestra Constitución"

Aquí Romero señaló una deficiencia del sistema, porque, al no haberse creado una Policía Judicial como auxiliar de los fiscales, el control real en el terreno lo tiene la policía bonaerense. "Ella es la que da origen a las estadísticas, que son oficiales, pero con un lenguaje pícaro se desnaturalizan los números reales: por ejemplo, un muerto con cinco tiros en la espalda es homicidio o muerte dudosa según como se labre el acta policial", explica Romero.

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"Lo positivo es que el sistema acusatorio es el que más se adapta a nuestra Constitución –sostiene el fiscal-. En cuanto a una de las objeciones que se formula a este sistema, dijo: "¿Quita poder a los jueces? Los fiscales podemos investigar e instruir la causa, pero toda excepción a las garantías constitucionales, como detención provisoria, allanamiento de domicilio, interceptación de comunicaciones y otras, es resorte de los jueces. El fiscal pide una medida, pero el juez la puede rechazar. El juez no es aliado del fiscal, es juez. Y los jueces de garantía controlan el accionar tanto de fiscales como de los demás jueces".

Los principales escollos para que este sistema derive en un mejor funcionamiento de la justicia es por un lado la insuficiencia de medios y por el otro los vaivenes políticos en una provincia que pasó de la "mano dura" que propiciaba Carlos Ruckauf al abolicionismo a la Zaffaroni, pasando por la reforma de León Arslanian. "Esto deja a los fiscales a la deriva", señaló Romero.

"Tenemos una jefa de fiscales, pero no tiene la militancia descarada de Gils Carbó"

"Si bien en la provincia tenemos una jefa de fiscales [María del Carmen Falbo] no tiene la militancia descarada de Gisl Carbó –dice Romero-; es bastante más independiente, pero también está sometida a vaivenes ya que es una designación política".

El departamento La Plata tiene dos millones de habitantes. Una sola fiscalía puede llegar a manejar 30.000 causas. En quince días ingresan entre 1000 y 1500 causas. Por temor a Asuntos Internos, la policía tramita todas las denuncias y al no existir una justicia de menor cuantía, todo va a parar a las fiscalías.

Romero asegura que hay una buena policía científica –"jamás harían lo que se ve en el video del allanamiento al departamento de Alberto Nisman", sostiene-, cooperación de Gendarmería y contralor por parte de los organismos de Derechos Humanos. "Me parece bien que controlen; lo que no me parece bien es que la Procuración les tenga terror, ya que sus presentaciones a veces tienen fundamento pero otras veces son políticas".

En cuanto a la injerencia del poder político, "las suspicacias quedan reducidas a una fiscalía, objetada por la mayoría de los fiscales, llamada Unidad Funcional de Investigaciones Complejas –dice Romero-, o sea, las que convienen al Estado, las causas de corrupción; pero no tenemos las presiones que hay a nivel federal". Por lo general, el mecanismo al que se apela es el del apartamento de la causa, aclara.

Agenda judicial 2016

Consultados acerca de qué cambios se debería impulsar bajo una nueva administración para poner coto a la intromisión del poder de turno en la justicia, y para un óptimo funcionamiento del sistema acusatorio, ambos fiscales coincidieron en un punteo que incluye:

Una nueva ley de Ministerio Público (Procuración)

La creación de una Policía Judicial, tanto en el ámbito provincial como nacional, como auxiliar de los fiscales.

Asignación de causas por sorteo.

Nueva ley de subrogancias, para nombramientos menos arbitrarios que los que habilita la reciente reglamentación.

(1) Procuraduría Adjunta de Narcocriminalidad (Procunar), la Procuraduría sobre Violencia Institucional (Procuvin), la Procuraduría sobre Trata de Personas y la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), entre otras.

miércoles, 24 de junio de 2015

El copamiento del peronismo vegetal

Un analisis imperdible de la destrucciòn del Peronismo por Jorge Asis, qie em perdone pero lo publico

Por: Mundo Asís

 

Escribe Oberdán Rocamora, redactor estrella.

Como el final del ciclo del cristinismo (que a lo mejor se extiende), se extiende el final del peronismo vegetal (que se transforma sin dramatismo).
Hasta aquí -junio de 2015- el instrumento electoral, el Partido Justicialista, no registró el menor brote de reacción interior. Apenas un par de desprendimientos. En Córdoba, San Luis, La Pampa, Buenos Aires.
Pero los peronistas mayoritarios siguen adentro. Se ajustan a la patología del kirchnerismo. Y suscribieron, sin pudor, como si fueran documentos, los memorándums redactados por el antiperonista más célebre que los conduce. Carlos Zannini, El Cenador.
Pese a sus desastres seriales, en 2015 puede triunfar la versión cristinista, con el sorpresivo blend Scioli-Zannini. A partir de 2016 es el turno de la sumisión. La transformación total.
Lo que no lograron los Montoneros, con el entrismo trágico de los setenta, lo consigue Zannini en la segunda década del dos mil. Con el paraguas de La Doctora. A golpes de caja y de versos. Para el peronismo complaciente que se disuelve en la colonización servida. Demasiado fácil, sin violencia ni resistencias. Sin sangre.

Con la columna vertebral del Partido Justicialista, y adornado por los sellos buscapinas, el Frente para la Victoria hoy se encuentra copado estratégicamente por La Cámpora. La Agencia de Colocaciones. Conjunción de treintones ambiciosamente inmaduros. Combinan el pragmatismo de los cargos con la aceptable épica “del proyecto”. Planifican quedarse, con lo que queda del país exangüe, en los próximos ocho, a más tardar doce años. En tres elecciones, para decirlo en términos democráticamente institucionales. Cuando dejen de reproducirse los folclóricos seguidores de Gioja, de Béder o de Fellner. Cuando se diluyan por el envejecimiento cultural los minigobernadores del conurbano, que aún resultan sustanciales por la numerología electoral.

La Doctora los aprueba, como si les perdonara la vida. Mantiene inalterable su gran objetivo. Ganar.
La derrota, en la Argentina, es un defecto. Un error nada honroso. Aunque el error hoy lo cometa La Doctora misma, que cuenta con una enorme ventaja. La persistencia en el error de los opositores. Les imposibilita explotar las vulnerabilidades que el gobierno les ofrece, en mesa de saldos.

El peso de la ausencia presente

La supuesta jefatura de la Agencia le pertenece a Máximo, “en el nombre del hijo”.
En realidad la orienta el ascendente Zannini. Clavel instalado en la solapa presidencial de Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol. Y conduce La Doctora, que se destaca por el peso de la ausencia presente. No figura en las postulaciones y se ufana por no ser candidata a nada. Ni siquiera para la invención impúdica del Parlasur. Prefiere tomarse un respiro previsible. Con el objetivo de volver pronto hacia lo que nunca en realidad deja. El poder.
En la práctica, la estrategia lanzada el 27 de abril de 2011 funcionó a la perfección. En el estadio colmado de Vélez Sarsfield. Sin recurrir a la desplazada base sindical, ni al aparato tradicional de los minigobernadores. Apoyada en la exitosa infiltración de los incondicionales que iban a acompañarla a la fantasía de “ir por todo”. Con el germen consolidado de La Cámpora, compartido con los buscapinas complementarios de Unidos y Organizados.
Hoy los peronistas, los vegetales en transformación, se dejan conducir por Zannini y La Doctora. Son oportunamente útiles para cobijar a los tripulantes copadores. A los “chicos” que generacionalmente maduran, mientras aguardan, sin grave ansiedad, la instancia de suplirlos. Para desplazarlos hacia el geriátrico de los recuerdos.

Mascarones

Lucen hoy los mascarones. Frutillas de torta.
Scioli concreta el sueño de ser el candidato presidencial. Doblega, con su paciencia sistemática, a La Doctora (aunque le estampe el clavel de Zannini).
Una jugada rápida que no supo entender Florencio Randazzo, El Loco. Utilizado, aquí, como un cubierto descartable, de plástico, como en la clase turista de los aviones.
Randazzo -al decir de Arturo Jauretche- se encontraba “absolutamente enfermo de importancia personal”. Cometió el error de tomarse con excesiva seriedad.
Al rechazar la postulación para Buenos Aires, El Loco motivó que La Doctora debiera recurrir a otros mascarones de proa peronistas. Como Aníbal, El Neo Corach. Hoy apunta hacia la Provincia Inviable (aunque le estampen el clavelito de Sabbatella, El Psicobolche II, detestado por los minigobernadores bonaerenses que soportaron sus “colectoras”, y hoy elevado como consecuencia de la guerra contra el Grupo Clarín).
El otro mascarón es Domínguez, El Lindo Julián. Aquí se reitera la peripecia de Scioli, en 2007, junto al infortunado Balestrini (que se recupera y tal vez lea estas líneas). El Lindo Julián lleva a Fernando Espinoza, El Trabado, caudillo peronista de La Matanza. Como Balestrini.

Poderes

Si los números favorecen la precariedad del armado, además del Ejecutivo, el cristinismo podrá controlar parsimoniosamente el Senado. A través de la experiencia penosa que Zannini arrastra desde Santa Cruz. Pero también Diputados. Pese a las dificultades expresivas de De Pedro, El Wado, camporista de confianza e inspirado. Signado para aplicar el compulsivo trasvasamiento generacional.
Con el Legislativo y el Ejecutivo en la bolsa, en adelante a La Doctora le resultará más accesible emprender el debilitamiento definitivo del Poder Judicial. Para transformarlo en un podercito complementario, que no se entrometa en las ceremonias de condenación del delito cultural. El despojo que signó los primeros siete años de recaudación centralizada que carga el kirchnerismo.
Es la antesala de una ofensiva que Jorge Lorenzetti, según nuestras fuentes, espera. Con la mirada parece expresar: “Pobres, no saben lo que hacen”.

Escasa vocación por la resistencia

Entonces el peronismo vegetal es copado sin inconvenientes por La Cámpora transformadora.
En gran parte, es por la escasa vocación por la resistencia que caracterizó a los dirigentes peronistas con alguna iniciativa. Los que no toleraron la terapia intensiva del cristinismo.
Son los que prefirieron emanciparse “por afuera”. Por creer en la imposibilidad de pelearla “por adentro”. Les dejaron el espacio ancho y libre, servido, a merced.
Abandonaron la cancha grande del peronismo para jugar más tranquilos en los potreritos personales. Con la pedantería de presentarse, por si no bastara, como los verdaderos peronistas. O más grave aún, como peronistas disidentes.
Aquí se destacan valiosos dirigentes de distintas provincias que no alcanzaron a entenderse siquiera para generar un proyecto común. José Manuel De la Sota, El Cuarto Hombre, de Córdoba, o Adolfo Rodríguez Saa, El Padre de la Puntanidad, su par del Estado Libre Asociado de San Luis. Sin haber planteado la batalla por adentro, ambos insinúan sus participaciones “por afuera”.
Y en el caso de De la Sota, actúa junto a Sergio Massa, El Renovador de la Permanencia, el tercero en la concordia. Es quien podría haber planteado la pugna interna por su significativa potencia en la Provincia Inviable. Pero Massa armó su poderosa franja para vencer en 2013 al gobierno arbitrariamente inteligente que después, con paulatina perversidad, se dedicó a depilarlo.  A la cera negra. Los minigobernadores que lo fortalecieron lo debilitaron después, con el regreso al cuerpo principal. Donde La Doctora, a través de sus secretarios, suele recibir a los descarriados.

En El error como motor de la historia, Maldonado-Kohen consignó que Argentina no está para quien acierte más. Está para quien se equivoque menos.
Con la designación de Zannini como vice de Scioli, La Doctora se equivoca más, incluso, de lo que se equivocó con Boudou.
La respuesta política está alojada en la insuficiente propuesta de Macri, que es la única alternativa de superación. Pero sobre todo influye la respuesta social del mercado. O en las rutas donde se aguarda la presencia protestona de los chacareros agotados. O en el estancamiento de los inversores externos que buscan posiciones y en el inmovilismo de los canuteros internos. Los que no van a mover, por carencia de confianza, ni una moneda. Son seres normales que sospechan que, a través de los claveles provocadores de la vocación por asegurar la continuidad en el error, la Argentina marcha, invariablemente, hacia la misericordia, definitiva y declinante.

domingo, 21 de junio de 2015

TODO PARA LA FAMILIA….los demás son japoneses…

 

Muchos han contemplado azorados las listas que presentó el FPV Riojano, y la verdad es que no alcanzo a entender el porque, si estaba a la vista, la única sorpresa es la comprobación del limite exacto de la caída de Ricardo Quintela, hasta ayer un referente con la rebeldía llevada al martirio en contra de su amigo y socio político Luis Beder Herrera, el popular Tío Lucho.-

Pero aquel apotegma que sostiene que en política no hay ni amigos ni enemigos permanentes sino intereses concurrentes o divergentes, queda acreditado con la lista del CPV Riojano.-

Debe notarse que digo Frente para la Victoria y no Peronismo o Justicialismo, ya que son cosas completamente distintas y el armado nacional es prueba evidente de la ideología marxista del Kirchnerismo, al estilo Castro Chavista, con ellos de patrones una corte de alcahuetes y el pueblo de súbditos, ecuación simple, sencilla y que le ha dado muy buenos resultados a una gran cantidad de delincuentes disfrazados de progres y con una amplitud de bolsillos verdaderamente sorprendente u envidiable.-

Hoy hemos descubierto la inmensidad política de Gabriela Pedrali y el arte de ser candidata pro imposición negocial del cónyuge, y con ello la verdadera esencia del liderazgo Quintelista, todo para la familia, que los de afuera por amigos que sean son japoneses …

La verdad es que me duele, ya que Ricardo Quintela es una persona querible, un pésimo conductor,  y acá queda demostrado en el negocio del hoy con posibilidades de mañana si Tío Lucho es funcionario del gobernado de Scjioli y el abandono de ser una opción de mañana, seria, responsable y creíble, mi amigo ha pasado a ser un puntero de FPV, destino que evito su hasta ayer protector Florencio Chantazzo en un rapto de dignidad que lo hace por lo menos persona.-

Es triste, los alcahuetes deben estar preparando la huida hacia los bolsillos de Tío Lucho en la esperanza de que sus mandatarios ganen la elección y se acuerden de aquellos quintelistas, opción que siempre fue buena y muchos saltarines lo han demostrado, basta el ejemplo del cabrito.es que al final se hace realidad el refrán popular que establece con absoluta certeza “Al final comerán del mismo –plato comerán en el mismo plato el perro el ratón y el gato”

Todo el poder a los conspiradores y a los más leales

 

Julio Bárbaro

Por: Julio Bárbaro

Se me ocurre que a Scioli le pegaron duro, le impusieron a uno de los peores personajes del kirchnerismo, un intrigante, un encargado de impedir que la Justicia ilumine los negocios del poder.  Nunca tuve el disgusto de hablar con él, pertenece a esa estirpe de los oscuros que no nos quieren, les parece que los que decimos lo que pensamos no merecemos respeto. No le interesa ni la política ni mucho menos el peronismo, el poder es otra cosa, la ideología, solo un instrumento al servicio de la ambición. Un jefe de la especie de los conspiradores, de los que viven del poder sin decir jamás lo que piensan ni  opinan. Eso es para nosotros, los jetones según ellos, ellos son el poder real, que es oscuro siempre, mucho más en una sociedad como la nuestra.

En el retorno de la democracia volví a ser diputado, y pude observar la aparición de un nuevo personaje de la política, “el operador”, ser oscuro que maneja desde atrás, que no se muestra, que considera que lo importante es imponerse  a los que si salen a la luz, a los miembros del poder formal. Ese personaje menor fue el responsable de sacarse de encima al Procurador en Santa Cruz, ese que la Suprema Corte ordenó  reponer dos veces sin que ellos se dieran por enterados.

El kirchnerismo llevó adelante su capacidad de destrucción de las instituciones a partir del triunfo que les entregó una mayoría absoluta. Con ese número le impusieron su ley al resto de la sociedad. Esas leyes donde se intentaba instalar instituciones al servicio del autoritarismo, esa absurda imitación de Venezuela, esa idea de que toda limitación a la libertad podía ser justificada desde la revolución, ese grotesco fue fruto, entre otros,  de la mente oscura de Zannini.

En Santa Fe, más allá del papelón de festejar triunfos dudosos como si al festejarlo los convirtieran en definitivos, hubo tres fuerzas y ellas pueden ser la muestra del futuro político. Un centro-izquierda socialista, un centro-derecha con el Pro, y un peronismo de centro. Un peronismo que se recupera sin recibir la visita presidencial, al revés de Rio Negro, donde mucho apoyo y cadena oficial llevaron a la derrota hasta a un par de encuestadores. Pichetto pagó  su obsecuencia con un triste final.

Nunca un gobierno había llevado a los senadores y diputados a este punto de degradación, nunca tantos se habían dejado arrastrar por las órdenes de un poder sin límites, nunca sus miembros habían dejado al Parlamento tan al borde de no poder ni siquiera justificar la razón de su misma existencia.

Se va Pichetto y viene Zannini, se me ocurre que el peronismo comenzará a tomar distancia del kirchnerismo, al menos los que tienen ideas y algunos votos, o al menos los pocos que todavía guardan alguna noción de aquello que llamamos dignidad.

Zannini es el articulador de todo lo que se maneja al borde de lo institucional, por afuera de las normas y de las reglas, ese manejo oscuro que se impone desde el poder cuando este engendra su propia impunidad.  No hay partidos, tampoco interesa, los sustituyen por grupos, por sectas, como La Cámpora o Carta Abierta, espacios donde el poder del Estado sirve como continente y la obsecuencia que aplaude al poder de turno se disfraza de pretendida ideología.

La Presidenta acomoda todo para asegurar su continuidad en el poder, y la vigencia permanente de la impunidad. Siembran el miedo a los que sentimos que no soportamos que sigan gobernando, miedo a que se imponga este autoritarismo mediocre y enfermizo, que dice ser de izquierda o progresista, e insiste con  el cuento de “los grupos monopólicos”.

Scioli aparentaba distinto, estando solo era o parecía ser otra cosa, pero pareciera que esto de jugar al obediente le fue limando sus diferencias con la desmesura de los kirchneristas. Los duros sirven para parasitar el poder de los dialoguistas.

La Presidenta sacó en el pasado muchos votos con su cara al lado de la de Boudou, ahora no tiene ese margen, necesita que el segundo, el Vice, le aporte las seguridades que necesita. Y Macri se inclina por Michetti, que hace poco lo enfrentó acompañado de otros ministros.

Muchos hablaron del final de la relación, ahora deben callar. Nos guste o no, el Pro se organiza con un respeto interno que les permite no caer en el autoritarismo. Para algunos, los autoritarios, esto sería un gesto de debilidad. Pienso que es muy distinto, esa supuesta derecha se muestra capaz de contener la diferencia, la otra versión, la autoritaria, termino repudiada en todo el mundo.

El poder quedó solo en manos de los operadores, las ideas ocupan tan solo el lugar de justificadoras de la ambición. La política agoniza a la par de la sociedad, los más sensibles sienten miedo, los otros imaginan que todo sigue igual. Daniel Scioli está entre ellos. Me parece que se equivoca.