jueves, 6 de junio de 2013

Hoy las reservas pueden comprar menos que en la Guerra de Malvinas

 

Daniel Sticco ~ Junio 6, 2013

La ausencia de un modelo económico sustentable no sólo llevó a cambiar el relato de que “no se trata de un modelo económico sino de un proyecto de país nacional y popular”, sino también a provocar una inquietante pérdida de capacidad de cobertura de la economía.

Hay que remontarse a más de 30 años atrás, cuando la Argentina todavía estaba dominada por gobiernos de facto, para encontrar coeficientes de capacidad de compra de importaciones con las reservas en divisas del Banco Central más bajos que los que se registran en estos tiempos.

Se sabe que las naciones desarrolladas y abiertas al mundo no necesitan acumular activos externos para enfrentar crisis externas, porque mantienen una alta dosis de crédito internacional, tanto comercial, como de organismos de crédito multilateral y de las propias multinacionales.

Pero ese no es el caso de la Argentina, que es el único país que tiene que poner trabas a la fuga de capitales, cuando el mundo emergente enfrenta el fenómeno inverso, para evitar una indeseada apreciación de sus monedas y pérdida de competitividad.

A ese cuadro se llega por la concurrencia de diversas factores, como el descuido de las inversiones en infraestructura, en particular energética, a tono con los objetivos de crecimiento del consumo interno; el manejo del tipo de cambio como ancla contra la inflación; el desaliento a las exportaciones con retenciones y trabas a la producción con insumos importados; la resistencia a salir del escenario de default con el Club de París y la política de desendeudamiento con reservas antes que con recursos genuinos, como sería el ahorro del sector público.

De ahí la reacción del mercado financiero y cambiario, que a partir del cepo anunciado a fines de octubre de 2011 e intensificado a lo largo de 2012 reactivó el segmento paralelo de divisas.

Ya he explicado en este espacio que el tipo de cambio que predomina en el segmento en negro no surge de un capricho del mercado y del afán desestabilizador de un puñado de operadores avezados, sino que se nutre de una clásica relación de convertibilidad entre los pasivos monetarios del Banco Central y las reservas en divisas de ese organismo.

La validez de ese ejercicio se verificó tanto en el pico de escalada del dólar libre a más de 10 pesos por dólar a comienzos de mayo, como ahora que descendió a menos de 9 a partir de una batería de acciones de mercado abierto por parte de la autoridad monetaria: licitaciones de letras, venta de divisas al contado y compras a futuro, remate de títulos públicos dolarizados por parte de la Anses y del Banco Nación, entre otras diversas herramientas que se usaron el último mes.

Pero esas prácticas monetarias de manual caen en saco roto si no van acompañadas por una sana política fiscal, esto es que el ritmo de aumento de los gastos totales de la administración pública sea inferior al de los ingresos, de modo de contribuir a generar primero el equilibrio del resultado final y luego a la obtención de recursos genuinos para poder cancelar la deuda, en particular la constituida en moneda extranjera.

Eso es lo que ha ocurrido en los últimos años, cuando se decidió abusar de la caja del Banco Central como principal fuente de financiamiento del déficit fiscal y también del pago de deudas con reservas. De ahí la carrera al cielo que adquiriera en los últimos doce meses la cotización del dólar libre.

Movimientos de pinzas
Es así que al tiempo en que se aleja la paridad cambiaria de parámetros de estabilidad también se achica la capacidad de compra de las reservas de divisas, denotando que uno es consecuencia del otro.

La razón es simple. Mientras la posición de dólares de la autoridad monetaria se acumula, principalmente de la mano del saldo positivo del intercambio de bienes y servicios con el resto del mundo, se diluye con cada pago de vencimiento de deuda en moneda extranjera, por la insuficiencia de la caja fiscal y por las crecientes necesidades de importaciones energéticas que provocó el haber desatendido las inversiones en infraestructura.

Sea en forma bruta (reservas divididas el último mes de importaciones), como luego de hacer ajustes contables (reservas excedentes que surge de restar los encajes en dólares y el saldo neto de los instrumentos de regulación monetaria), la capacidad de compras externas de las reservas se devaluó hasta niveles inquietantes en la actualidad: un semestre en el primer caso y apenas 2,4 meses en el segundo.

El cuadro resulta aún peor si se descuentan los préstamos de corto plazo de organismos multilaterales o algún Banco Central, como el de Francia, los cuales equivalen a poco más de medio mes de importaciones.

Vivir con lo nuestro
Una bandera que se ha levantado tras la crisis de 2001 y 2002 fue la de cortar las ataduras con el resto del mundo. Primero en materia de endeudamiento, a partir de la cancelación de la deuda con el FMI, no tanto para mostrar las fortalezas de las nuevas finanzas de la Argentina, sino para prescindir de la auditoría anual que debe aceptar cada país miembro y evitar recomendaciones indeseadas de política económica. Y después, en materia comercial, al privilegiar el consumo sobre las exportaciones y la inversión.

Sin embargo, el severo debilitamiento de las cuentas públicas y de la balanza comercial con el resto del mundo pusieron claramente de manifiesto que esa estrategia no ha resultado exitosa, pese a que se insiste con no abandonarla, por temor al costo político que implicaría.

Sin embargo, quienes así piensan no sólo parecen no inquietarse por la acelerada vulnerabilidad externa, sino que no llegan a medir las consecuencias de postergar un ajuste, porque cuanto más tarde se decida más traumático será para la población en su conjunto.

No se trata de alentar la devaluación del peso sino de los costos de producción, vía eliminación de retenciones a la par de extinción de los subsidios a la producción; tomar a cuenta de IVA y Ganancias los aportes patronales sobre la nómina salarial y abrirse al mundo para abaratar el costo del dinero, entre otras medidas que deberá adoptar un equipo idóneo y creíble por los agentes económicos.

La recomendación que ideara Aldo Ferrer en 1983 de “vivir con lo nuestro”, que se adoptara como bandera desde hace una década, llevó inexorablemente a “vivir con lo puesto” como diría Abel Viglione, porque esa estrategia es sostenible mientras existan reservas, pero se desvanece cuando esas previsiones se consumen.

Eso es lo que ha ocurrido con la infraestructura energética, vial, portuaria, ferroviaria y también en materia ganadera.

Es natural que así sea, porque un país, como una familia, no tiene capacidad para la autosuficiencia, en particular en condiciones de eficiencia, más aún cuando se enferma uno de sus miembros y el máximo responsable se resiste en acudir al especialista que está fuera de la casa en busca de la cura que lo pueda volver a poner de pie.

Una teoría sobre la corrupción

 

Carlos Mira ~ Junio 6, 2013

Estudios realizados por el departamento de sociología de la Universidad de Belgrano entregan una radiografía interesante de la aproximación que la sociedad argentina tiene hacia la corrupción. El estudio adquiere mayor relevancia cuando se compara esas reacciones con lo que ocurre en la región.

Aparentemente el umbral de aceptación de la corrupción pública en el país es muy alto en términos regionales, incomparable con lo que ocurre con países como Uruguay y Chile.

El caso brasileño es distinto: allí también existen altos niveles de corrupción pública y una convivencia con la reacción social más amplia de lo que ocurre en Chile y Uruguay pero más baja de los que acontece en Argentina. Recientemente la presidente Rousseff despidió a varios funcionarios -ministros entre ellos- que había heredado de la administración de Lula y lo hizo sin miramientos ni lealtades políticas. Las medidas fueron bien recibidas por la sociedad.

Aquí en Argentina, hasta ahora al menos, el gobierno se ha inclinado por proteger a los funcionarios y allegados acusados de corrupción y, sospechosamente, lanzó un blanqueo de dinero sucio justo en el momento en que arreciaban las denuncias públicas sobre lavado de dólares provenientes de los sobreprecios de la obra pública contratada por empresarios amigos del matrimonio presidencial.

El blanqueo es en sí mismo un método bastante afín a los fenómenos de corrupción pública y a la relación del poder del Estado con actividades ilícitas como el tráfico de drogas y el el de armas. Por eso es utilizado en varios países del mundo y no es una exclusividad de la Argentina.

Sin embargo, probablemente por razones culturales y también fortuitas, el impacto retroalimentador que tiene en el país es distinto de los que sucede en otras partes. Por ejemplo, en los EEUU han existido sospechas e investigaciones sobre corrupción y entongue entre el poder y sectores económicos que han sido vinculados con blanqueos ocasionales. Sin embargo el nivel de corrupción cotidiana es mínimo y el umbral de aceptación de la sociedad a los hechos corruptos es extremadamente bajo. Además la libertad que tiene la prensa para hacer investigaciones es absoluta. Los corruptos existen pero se exponen a ser descubiertos. Cuando eso ocurre el escarnio público es insalvable.

El referido estudio intenta elaborar una teoría acerca de por qué puede ocurrir eso, según las diferencias de las sociedades, y llega a una conclusión interesante que incluso podría explicar ese diferente impacto social, por ejemplo entre EEUU y la Argentina.

Esa tesis tiene que ver con la morfología social que amalgama (o no) a un conjunto social determinado. En general, los países fuertemente inmigrados (EEUU, Argentina, Australia, Canadá, Brasil, Uruguay) tienen una base cultural del “sálvese quien pueda”. Llegados a unas tierras desconocidas, los inmigrantes tratan justamente de sobrevivir en un proceso que tienen que combinar la adaptación con el progreso (o al menos con la subsistencia).

En ese estado, es muy diferente el output que se obtiene del comportamiento inmigrante según el país de destino tenga un orden jurídico fuertemente arraigado o, por el contrario, laxo. En los primeros se observa un proceso de mimetización muy alto y en un período muy corto de los inmigrantes a su nueva cultura: la propia generación inmigrada se siente “nacional” de su país adoptivo al poco tiempo de llegar. En los segundos, en donde el orden jurídico es muy inestable y las reglas se cambian muy a menudo, los inmigrantes profundizan su sensación de aislamiento y tratan de sobrevivir como pueden siendo altamente permeables para realizar o permitir actos corruptos si de ellos les surge un beneficio inmediato.

Es interesante en este punto la relación de la corrupción con la situación económica. Esa tendencia a tolerar la corrupción contra un beneficio económico inmediato explicaría por qué algunos países -el típico caso de la Argentina- hacen le “vista gorda” a la corrupción cuando las cosas económicamente “van bien” y reaccionan cuando “van mal”.

En los países de cultura inmigrante y ordenes jurídicos laxos no logra conectarse la corrupción con el atraso o incluso con la muerte: el beneficio inmediato tapa lo que ocurre a mediano y largo plazo. En la Argentina esa cuestión parece haber cobrado alguna conciencia con la tragedia de Once en donde amplias franjas de la sociedad parecieron advertir la estrecha relación que hay entre la corrupción y las carencias de infraestructura que, a la postre, matan gente.

Como quiera que sea, es evidente que nuestro país por las razones que explica el estudio o por otras, ha sido el escenario de una combinación malsana entre las tendencias universales a la corrupción y factores culturales endógenos que se han combinado para que el producto obtenido sea lo que vemos espasmódicamente en el ajetreado escenario político nacional

Carlos Mira

Abogado y periodista

Tinelli, Lanata y el club de los subestimados

 

Luis Novaresio ~ Junio 6, 2013

La decisión de adelantar el “caliente” partido River-Independiente a la hora de la siesta dominguera es acertada. No hay dudas. Tampoco está tan mal que San Lorenzo-Argentinos se postergue para llevarlo fuera de los horarios en los que los comunes mortales trabajan un lunes. Sin embargo, ninguna de las dos decisiones responde a una política en serio de abordar los problemas de fondo: en el país del fútbol por antonomasia, la inseguridad no es una sensación sino una realidad acuciante y cualquier cosa sirve para intentar juntar dos votos más en los comicios que se nos vienen encima.

El sentido común primó por sobre el desprecio y el rencor por el rating hacia un programa de televisión que denuncia evidente corrupción, cuando el verdadero ministro de Seguridad Sergio Berni (¿no es hora ya de hablar de ministros “legales” y ministros “blue”?) le hizo entender al Poder Ejecutivo nacional que era un disparate para la vida terminar un partido a la medianoche siendo que la angustia de los que aman a su camiseta podrían quedar sometida a los mercenarios de la violencia. No se puede no celebrar ese gesto de sensatez a pesar de que algunos, con convicciones de cruzados, postulen vomitar a los que con templanza buscan términos medios. Es raro y de gran pobreza transitar una etapa de la realidad en donde no sólo el fin justifica los medios sino que la vida y la seguridad de la comunidad son un medio más,  parecido a la conveniencia electoral, en la balanza de las prioridades de algunos funcionarios. Sin embargo, haría falta dar un paso más: reconocer que el gobierno, el dueño del monopolio de la fuerza pública, no puede -o no quiere- enfrentar  la inseguridad que rodea al fútbol y entretiene a la tribuna con gambetas de color.  Jugar en estos términos con el reloj de un espectáculo público creyendo que la luz solar es la mejor aliada para combatir la violencia es asumir con todas las letras la impotencia para controlar de base esa misma  violencia.

“Acomodarle” el horario al club de Marcelo Tinelli se parece, por contraposición, a lo hecho con Jorge Lanata. A uno, calmarlo para que deje de enviar mensajes irónicos calificando (con sabor infeliz viniendo de un tipo de enorme creatividad) como “fútbol para desocupados” la convocatoria a jugar a las 4 de la tarde. Al otro, para restarle audiencia, tapando el sol de la demanda de muchos para saber si hay corrupción con la mano pequeña del programador de partidos que descubrió, ¡al final del campeonato!, que Boca, River, Independiente y los grandes clubes dan rating en la noche del domingo. A Tinelli para que no espante votantes. A Lanata para que no congregue opositores.

La gran duda es saber si estos dos gestos, tan visibles, tan obvios, sirven para obnubilar el entendimiento de los que votan. Porque de esto se trata: ¡son las elecciones, estúpido!, podría adecuarse un viejo dicho de ex presidente Clinton. Colecta electoral, de un lado y del otro, a cualquier precio.

Si es verdad que los ciudadanos de a pie creemos que hay menos violencia porque un River-Independiente se juega a la luz del día, si se mueve un horario porque el hombre más célebre y de trascendencia de la tele revolea dos twits venenosos, si creemos que el rating de un programa de televisión importa más que un fiscal que denuncia ante hechos concretos y no por videos pensados para el show mediático, entonces el problema no lo tendrá el que pergeña estas iniciativas sino el que se lo permite, se lo avala y no lo recuerda a la hora de las instituciones. Esos somos nosotros.  Sólo hay dos opciones. O nos subestiman porque no ven la realidad y creen que pueden dibujar situaciones, relatos y sus consecuencias o nos subestiman porque somos sujetos pasibles de subestimación. Y en ese último caso, buena parte de la realidad, nos la tendremos merecida.

EL PORQUE DE LAS BERMUDAS

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son así

para evitar esto

BERMUDAS

OTRRA DE LOS K Y VAN….

Designan a Cecilia Nahón como embajadora en Estados Unidos en lugar de Argüello

Se trata de una allegada a Kicillof y esposa de un gerente de Aerolíneas Argentinas; el embajador saliente pasará a representar a la Argentina ante Portugal Perdón....!!! ¿Hay Diplomáticos de Carrera?
La funcionaria CAMPORISTA, allegada a Axel Kicillof, el nuevo "bebote" de la Presidente, y nombrada Embajadora argentina en los EEUU por Decreto 16/2013 del 10 de enero último, concurrió el sábado 25 de mayo al acto que se realizaba en una escuela argentina en Washington.
El acto era en conmemoración de la gesta de mayo. En el acto, se izó la bandera argentina, se cantó el himno y los niños realizaron diferentes representaciones. Antes de finallizar el acto, se anunció la presencia de la Embajadora argentina y su deseo de saludar al auditorio.

Saludó refiriéndose a los 203 años de la Primera Junta de Gobierno Patrio, agregando: "Además vamos a recordar los 10 años de la asunción de "él" y los 10 años de gobierno K en la Argentina".

Fue entonces cuando el padre de uno de los alumnos se puso de pie y con un fuerte vozarrón en el mejor idioma castellano le manifestó "ANDATE A LA PUTA QUE TE PARIÓ" y tomando a su hijo, se retiró.
Otros padres, comenzaron a silbar e insultar a la funcionaria kirchnerista a la vez que le gritaban que no hablara de política en la escuela.
La poco diplomática embajadora, Sra. Nahón, cuya presencia solo sirvió para empañar el festejo patrio, se retiró silenciosamente. ¿No es delictivo que permanentemente nos avergüencen? ¿Qué se nombren los funcionarios a dedo?
Luego del papelón de la embajadora, se retiró la bandera de ceremonia, ya sin música y terminó el festejo patrio.

_________________
“Cuando se haya cometido delito por la ejecución de una orden del servicio, el superior que la hubiere dado será el único responsable, y sólo será considerado cómplice el inferior, cuando éste se hubiere excedido en el cumplimiento de dicha orden”.

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CASAS INSOLITAS

Cómo rayos se les ocurrió?...¿Tal vez porque están rayados?.

Respira hondo y mira hacia abajo ...

# 1
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¿NO QUIERES VISITANTES?
SÓLO DESENGANCHA EL CABLE.

# 2
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LA MAYORÍA DE LA GENTE
UTILIZA ÁRBOLES COMO CORTAVIENTOS...


                              # 3
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IMAGÍNATE EL PÁNICO
SI OYES QUE UNA RAMA HACE "CRACK ..."


#
4
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¡¡¡¿CÓMO HICIERON PARA

LLEVAR EL COCHE HASTA AHÍ?!!!


                           # 5
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LARGO ASCENSO...
¡¡¡DESPUÉS DE UN DÍA DE TRABAJO ...!!!


#
6
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ARBOL ABAJO ...
FLORES ARRIBA....

¡¡¡HAY GENTE MUY RARA !!!


                                  # 7
ATT00007477

NO QUISIERA ESTAR ALLÍ DURANTE LA EPOCA DE LOS HURACANES.


# 8
ATT00008788

¿UN PEQUEÑO PROBLEMA DE HUMEDAD

EN TU CASA ...?


#
9

HE OÍDO DE GENTE A LOS QUE LE GUSTA LOS PUENTES
PERO ESTO ...


ATT00009999

¡¡¡ESTO ES OTRA COSA!!!

#
10
ATT0001021010

MEJOR HABLAR CON AL GORE... SOBRE EL

CALENTAMIENTO GLOBAL.

Los chinos tienen un refrán que dice algo así como:

"Cuando alguien comparte contigo algo de valor,

tienes la obligación de compartirlo tú con los demás..."

¡¡¡YO ACABO DE HACERLO!!!

Saludos...

A 50 años de asumir Frondizi el gobierno de la Nación, 20 citas tomadas textualmente del discurso inaugural del ex Presidente:

1. Gobernar sin enconos ni prejuicios.
"Es necesario sellar definitivamente el reencuentro de los argentinos; eliminar los motivos de encono, los pretextos de revancha y los últimos vestigios de persecución.
Debemos extirpar de raíz el odio. El pasado queda a nuestras espaldas.
No nos volveremos a remover las culpas ni a deslindar responsabilidades"

2. No usar la Casa Rosada para hacer política de partido.
"Gobernaré para todos los argentinos. Abandono toda tarea partidista y declaro solemnemente que desde la Casa de Gobierno no se hará política de partido. Debemos terminar con el sectarismo y la intolerancia.
El Poder Ejecutivo promoverá reuniones y consultas con los partidos políticos, con dirigentes del trabajo y la producción, con hombres de ciencia, técnicos y profesionales".

3. Terminar con el clientelismo.
"Quienes asumen hoy el gobierno, a todo lo largo del país, deben saber que fueron elegidos para desempeñar un servicio a la Nación; no para gozar de las ventajas del poder ni extenderlas a las personas de su relación familiar o política".

4. Abstenerse de toda medida discrecional.
"Las atribuciones económicas del Ejecutivo no serán ejercitadas arbitrariamente.
Los programas de acción y las medidas prácticas se elaborarán previa consulta con los sectores que puedan aportar un conocimiento directo de la realidad, al que no tiene siempre acceso el funcionario público".

5. Respetar celosamente la división de poderes.
"La Constitución regula sabiamente las funciones y atribuciones de cada poder, reservando el veredicto final al pueblo entero, que lo pronuncia a través del comicio limpio".

6. No olvidar que libertad y orden son cara y cruz de la misma moneda.
"Garantizaremos la más absoluta libertad y aseguraremos el orden, con total firmeza y energía.
El derecho crea responsabilidades; cada uno debe sacrificar algo de sí para no interferir en el derecho ajeno".

7. Garantizar la seguridad jurídica.
"El progreso económico requiere un orden jurídico y una justicia independiente, que proteja a los ciudadanos contra los excesos del poder administrador.
El quebrantamiento de la seguridad jurídica origina incertidumbre y promueve inestabilidad".

8 .Tener presente que, sin previsibilidad, no hay inversión.
"Los cambios de orientación oficial desalientan a las empresas, que no se atreven a trazar planes para el futuro si no es seguro que las condiciones tomadas como punto de partida se han de mantener en el plazo previsto. Si no hay previsión, tampoco hay inversiones; y sin ellas, declina el bienestar de la población".

9. Ofrecer estadísticas oficiales verdaderas e irrefutable.
"El Poder Ejecutivo ofrecerá al país un balance e inventario completo de la situación económica.
Queremos que el país sepa dónde está, para apreciar mejor la magnitud del esfuerzo que debe realizar".

10. Promover sistemas de capitalización y ahorro.
"La capacidad de ahorro local es todavía insuficiente para financiar el ritmo de progreso que el país necesita.
En tales condiciones, es necesario recurrir al capital extranjero, aplicándolo a inversiones productivas.
Sin embargo, el mayor aporte a la capitalización del país deberá provenir del esfuerzo y del ahorro nacional".

11. Fortalecer el mercado de capitales.
"El Estado adoptará todas las medidas que sean necesarias a fin de que el mercado de valores sea una importante fuente de recursos para la expansión de las empresas nacionales".

12. Asegurar el autoabastecimiento de energía.
"Alcanzaremos el autoabastecimiento energético, basado en la explotación de los yacimientos de petróleo y carbón, y en la utilización de la potencia hidroeléctrica.
Esa riqueza potencial debe convertirse en una realidad al servicio del progreso y el bienestar".

13. No olvidar que el agro es factor de progreso técnico y social.
"La promoción de una pujante industria será hecha dentro del cuadro de integración económica que constituye la clave de nuestro desarrollo nacional. Ese desarrollo permitirá tecnificar y mecanizar las tareas rurales, diversificar la producción e incorporar a la vida del hombre de campo todas las ventajas de la civilización".

14. Permitir la libre competencia.
"El Estado tiene una función supletoria. Garantizaremos la libre competencia, y facilitaremos la función creadora de la iniciativa privada.
El Estado no debe suplir la acción de los particulares donde éstos puedan desenvolverse eficazmente.
El gobierno tiene los resortes para encauzar la acción privada en el sentido más favorable al bienestar general".

15. No más estatizaciones.
"No produciremos nuevas estatizaciones, puesto que los graves problemas económicos que afronta el país no se resolverán transfiriendo actividades del sector privado al sector público".

16. No más confiscaciones.
"La práctica de la confiscación debe desaparecer de la vida política argentina.
Las confiscaciones que se han hecho, bajo distintos pretextos y apariencias, han contribuido siempre a crear un clima de incertidumbre e inseguridad, incompatible con el concepto de país civilizado".

17. Promover el federalismo económico.
"Las nuevas industrias que se instalen tenderán, en su emplazamiento geográfico, al fomento de las economías regionales y a la creación de centros productivos en el interior del país, basados en el aprovechamiento de los recursos locales".

18. Combatir la inflación con productividad, no con controles.
"El forcejeo entre precios y salarios es consecuencia de la legítima resistencia de los distintos sectores de la población a aceptar un decrecimiento de su nivel de ingresos.
Buscaremos el equilibrio en una economía de abundancia, en la que cada aumento de salarios signifique una conquista real y efectiva del trabajador en el goce de mayores bienes".

19. No redistribuir pobreza.
"Aumentaremos la producción y posibilitaremos su más equitativa distribución. Un aumento de la riqueza que no aproveche a toda la población, no es un bien socialmente apreciable. Una distribución de riqueza que desaliente el esfuerzo productivo concluye por empobrecer a todos".

20. Convocar a una epopeya económica y social.
"Nos aguarda una inmensa tarea. Tenemos que librar una lucha sin cuartel contra el atraso, el estancamiento, el desánimo y la desesperanza. Tenemos que extirpar hasta sus raíces la ignorancia, la miseria, la enfermedad y el miedo al futuro. Tenemos que aplicar toda nuestra fuerza y toda nuestra inteligencia para levantar al país y lanzarlo hacia adelante. Habrá que construir puentes, diques caminos, oleoductos, usinas y fábricas sobre toda la República.
Habrá que volcar tractores, equipos electrógenos, talleres y máquinas agrícolas sobre todos los campos. Tendremos que multiplicar los camiones, los vagones y las locomotoras. Las alas argentinas surcarán todos los cielos y la bandera de la patria flameará sobre todo los mares como una mensajera del progreso.
Tendremos que movilizar todas nuestras energías y todos nuestros recursos. Nadie debe esperar que todo provenga del gobierno. El Poder Ejecutivo cumplirá su parte, prestando la ayuda que sea necesaria y estimulando la acción de las fuerzas creadoras, que residen únicamente en el seno del pueblo. Pero esta es una tarea común. Tenemos que vencer, porque esta lucha sin cuartel la hemos de librar en nombre de la justicia y de la libertad".

ARTURO FRONDIZI

CITA  DE  MARCO  TULIO  CICERON

"El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota.
La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado."

Año 55 a .C.

Nota: el valor de la soja... hoy AYUDARlA a  hacerlo  posible

REFLEXION FINAL:

La diferencia entre un "Estadista" y un "Politico convencional " es que mientras  el Estadista gestiona con visión estratégica pensando en "las próximas generaciones"... el político convencional lo hace con la vista puesta en las "próximas elecciones"

miércoles, 5 de junio de 2013

Diez años de buena política pero mala economía

 

Iván Carrino ~ Junio 5, 2013

En su reciente libro Living Economics, Peter Boetkke cuenta que existe una tensión histórica entre la buena política y la buena economía.

La buena política consiste en ganar elecciones. El empresario político busca continuamente “asegurar votos y contribuciones económicas para su campaña” prometiendo a cambio beneficios para determinados grupos concentrados. Por otro lado, como los períodos presidenciales son acotados, existe una tendencia a hacer que esos beneficios aparezcan lo más rápidamente posible.

Esta buena política, la de ganar elecciones y mirar el corto plazo, sin embargo, entra en conflicto con la buena economía, que advierte que si se violan ciertos principios esenciales, las iniciativas públicas consiguen resultados exactamente opuestos a los buscados.

El 25 de mayo se cumplieron 10 años de kirchnerismo y este conflicto se ha hecho patente. La economía de los Kirchner se subordinó a la necesidad política de ganar elecciones. Con el objetivo de “sacarnos del infierno” bajando el desempleo y los niveles de pobreza, el gobierno desempolvó las enseñanzas de Keynes y puso al Estado a liderar la reactivación.

El objetivo del empleo, en el corto plazo al menos, se logró. La desocupación se redujo desde el 17% en 2003 hasta el 7,2%, el año pasado.

Sin embargo, esto se consiguió con una política de subsidio a la demanda (ya que se partió del erróneo supuesto de que a las crisis las provoca la gente que no quiere gastar) alimentada por el increíble aumento del 450% del gasto público medido en dólares en estos 10 años.

El problema es que, hasta en las mejores familias, los gastos hay que pagarlos y el Estado sólo puede conseguir fondos para ello de tres formas. Los impuestos, la deuda pública y la emisión monetaria.

Cerrada la puerta del financiamiento internacional luego del default de 2001 y dada la sana impopularidad de subir los impuestos, el gobierno acudió nuevamente a la emisión monetaria.

Las consecuencias son por todos conocidas. Una inflación record a nivel mundial, el dibujo de las estadísticas públicas y el consecuente ocultamiento de la vergonzosa cifra de pobreza que afecta al 27% de la población y al 39% de la población menor de 18 años.

Ahora bien, como el gobierno ignora la buena economía, no ha dado ninguna respuesta satisfactoria a los problemas derivados de su propio desborde (inflación, dólar, caída de la competitividad) y sólo reaccionó con regulaciones que no hicieron otra cosa que dañar aún más las actividades económicas.

En consecuencia, la última cifra de desempleo mostró un preocupante avance hasta el 7,9%.

Como se observa, la buena política que hace 10 años nos prometió combatir la pobreza y el desempleo, hoy logra que, por ignorar la buena economía, éstos vuelvan a ser los temas que nos preocupan.

En la medida en que ser un político exitoso implique mirar el corto plazo, estamos condenados a crecer rapidísimo para luego estrolarnos. Esperemos que para los próximos 10 años, buena economía y buena política se den la mano así los argentinos podremos, de una vez por todas, soñar en grande.

UNA DECADA DE POLITICA EXTERIOR KIRCHNERISTA

Marcelo Montes ~ Junio 5, 2013

La política pública “menos pública” de todas, la política exterior, particularmente la de un país emergente como Argentina, tiene algunos objetivos (a veces explícitos, otras veces no) que dependen de cada gobierno. Inserción internacional, con cierta dosis de autonomía, mayor seguridad fronteriza, cierta previsibilidad, reputación e imagen respetable por parte del resto de los estados.

Puede adquirir un carácter más pro comercial o, incluso, menos. A menudo, la política exterior está centralizada en un órgano del Ejecutivo, que suele ser la Cancillería o el Ministerio de Relaciones Exteriores, con recursos, normativas, personal profesional a cargo como también embajadores y funcionarios políticos de alto nivel.

En el caso argentino, hitos de la era democrática como la paz con Chile o el Mercosur pudieron enterrar las décadas de aislamiento que se “coronaron” con el fiasco de Malvinas. Sin embargo, la incoherencia entre las “relaciones carnales” con Estados Unidos y el default de la deuda externa y los alineamientos tan especiales con el ALBA, opacaron aquellas iniciativas de los años ochenta y parte de los noventa. Estos desvíos permanentes no pudieron haber resultado peor. Argentina carece de una reputación creíble a nivel internacional, no accede a crédito y sólo está globalizada en términos del comercio exterior de la soja y algunos cereales, con China. Ha retrocedido en todas sus relaciones exteriores. Atraviesa una mala relación con Brasil, coopera en algunos planos con Estados Unidos pero éste ha bajado notoriamente su perfil en el país, hemos perdido mercados en Europa y ni siquiera con América Latina hemos podido construir una relación sólida y homogénea. En términos de seguridad, el país posee fronteras permeables a flagelos como el narcotráfico y en materia de defensa, desde hace mucho tiempo, sus tres fuerzas armadas están desmanteladas, en todo sentido.

Esta realidad de neoaislacionismo, que se agrava al tratarse de un país distanciado físicamente del mundo en 10.000 o más kilómetros, es el producto de una improvisación rayana con la ausencia de una política pública exterior. Un discurso vanamente nacionalista con la causa Malvinas o acuerdos extemporáneos con países como Irán, un verdadero “paria” en el tablero internacional, confundiendo en ambos casos lo doméstico con lo externo, no alcanzan a ocultar esta falencia.

Acciones externas que ni siquiera están concentradas en la figura del canciller Héctor Timermann sino en la figura de la presidenta y repartidas entre diferentes ministerios, incluso en agencias dependientes de aquéllos, como el INTA.

Si bien en el plano opositor poco se habla de esta política exterior, porque en un país aislado sólo lo doméstico es tema de discusión, habrá que tomar conciencia de que si Argentina quiere volver al mundo de alguna forma, tendrá que revertir dramáticamente estos resultados y para ello deberán prepararse los dirigentes rodeados de equipos técnicos y con vocación global que aspiran a ocupar el poder en el post kirchnerismo.

domingo, 2 de junio de 2013

AGUAFUERTES AMBIENTALES PARA EL DÍA MUNDIAL DEL AMBIENTE EL ENEMIGO ESTÁ EN NOSOTROS

Cualquier atorrante de mi barrio, en torno a esta conmemoración, diría: “estamos en 2013 y el pescado sin vender”, y tendría razón, ya que han transcurrido más de 40 años desde su institucionalización y pese a toda la maraña discursiva, recordatorios, proclamas, apelaciones, leyes y demás yerbas, cada día nos acercamos más al borde del abismo.

Es más, si reflotáramos las prédicas ambientalistas escritas desde la década del ’60 hasta nuestros días, veríamos que poco ha cambiado desde lo literal, salvo referencias a algunos procesos, técnicas u obras novedosas, que no alcanzan para desnaturalizar el sentido primigenio de cada planteo.

En paralelo a ese transcurrir, el estado sanitario del Planeta ha ido y va en franca y acelerada declinación.

No obstante lo afirmado, de necios sería y además injusto, no reconocer que en todo este tiempo, la participación, la militancia y la percepción social sobre la crisis ambiental creció, en forma más que considerable, afortunadamente, lo que ha provocado cambios legales e institucionales en la gestión del ambiente.

Pese a ello, y en estos tiempos sobre todo, con más preocupación, interés, información y compromiso social, en el balance general, la columna del debe, sigue engrosando peligrosa e incomprensiblemente.

Cómo entender y en consecuencia explicar este desfasaje, que muestra, que a la par que existe una mayor comprensión y conocimiento sobre la problemática, las soluciones se hacen cada vez más ilusorias o se licuan en una maraña de normas jurídicas, administrativas, exhortaciones, apelaciones, congresos, convenciones, jornadas, que más allá de la corrección de sus planteamientos, poco aportan en dicha dirección, mientras los tiempos se acortan para plasmar alternativas al status quo depredador y agresivo en el que nos hallamos inmersos.

Ha sido una constante hasta ahora, que la mayoría de las denuncias u oposiciones efectuadas, imputan la responsabilidad en la crisis a: países, gobiernos, corporaciones, empresas y los sospechosos de siempre en el plano internacional o local, que sin dudas la tienen y más.

Pero…, y esto no es fácil de dilucidar, creo que ingenuamente se soslaya, la responsabilidad de los pueblos en los procesos históricos y sociales en los que se han visto inmersos o en que les tocó actuar y a los cuales se han amoldado.

Me parece, por lo menos en el terreno hipotético, que Alemania como nación, no fue inocente de Hitler, como los italianos no lo fueron de Mussolini, los norteamericanos de Reagan y de tantos otros, o los argentinos de Menem u otras gestiones de nuestra historia.

Es verdad también, que muchos o pocos, se resistieron a estos regímenes, pero las grandes mayorías en esos países y otros, dieron su aquiescencia a los mismos, convalidando y legitimando sus locuras y perversidades.

Por qué no pensar que en determinados contextos históricos o circunstancias, los pueblos también actúan irreflexivamente, como manadas en estampida y nada los detiene en su avance hacia el precipicio.

Eso que, las mayorías nunca se equivocan, es demasiado absoluto y terminante y a lo largo de la historia ha conducido a infinidad de pueblos al borde de la desaparición o su aniquilamiento.

Creo modestamente que en muchos casos, el hombre común, el ciudadano de a pie; hora a hora, día a día, año a año, alimenta este sistema de destrucción masiva, brindando su adhesión y otorgando licencia social, para que estos procesos nefastos se consoliden y se reproduzcan sin solución de continuidad.

Quienes defienden la vida, vienen alertando de formas variadas y precisas sobre la genocida contaminación ambiental, pero poco o casi nada se analiza o se explaya sobre una forma de contaminación más preocupante, que es la de las conciencias, cooptada por el paradigma del consumo irracional y el tener, como factores de elevación y éxito social.

Ante de que cualquiera me salte a la yugular por lo expuesto, quiero dejar expresamente sentado, que no pretendo poner en un pie de igualdad a víctimas y victimarios, que los hay, ni menos afirmar todos somos responsables, porque cuando se dice eso, nadie lo es.

Los seres humanos se adaptan a su medio y actúan por acción u omisión de acuerdo con pautas que pueden o no gustarnos, pero que las mayorías no cuestionan, y por ello creo, que la tiranía del progreso y sus secuelas, no les cae del todo mal. Ahí nace el gran problema y para el cual no logramos vislumbrar las soluciones factibles y sobre todo posibles.

Los graves problemas ambientales, no son solamente de naturaleza material o económica, sino que además tienen su raíz profunda en lo psicológico, lo moral, lo político, atravesado todo ello por un individualismo malsano y la pérdida de valores en torno a la trascendencia como sociedad con objetivos comunes.

El “primero yo” o el “sálvese quien pueda”, ha cobrado nuevos bríos y la affectio societatis, por una razón u otra pierde cohesión y la generosidad se resiente.

En su aislamiento, muchas personas, van a los casinos, toman ansiolíticos, se compran una mascota o consumen irracionalmente lo que pueden, sean comidas, autos o marcas y retroalimentan el círculo vicioso del deterioro global.

Como afirmaba “El Principito”, “lo esencial es invisible a los ojos”, y ante la carencia de ello, nos cargamos de baratijas y chucherías para suplir ese vacío.

El mundo feliz que se anuncia desde la mercadotecnia o la feria de la alegría de tener un millón de amigos en las perversas redes sociales, nos adormece o nos apabulla, y gana lugar la pereza mental para pensar en serio, más allá de lo declamativo, un mundo distinto, en el que todos tengan cabida e igualdad.

Descontaminar las mentes e inyectarle aire fresco, no es tarea sencilla, sobre todo cuando no estamos dispuestos a asumir nuestras cuotas partes de culpas en el desastre.

Un pensamiento de Gandhi, que viene al caso, expresaba: Para liberar a la India, tenemos que pelear contra los ingleses, también contra los hindúes, pero la verdadera pelea es contra nosotros mismos.

Lamentablemente en nuestra marcha quijotesca por un ambiente sano, peleamos a diario contras las multinacionales depredadoras en todas sus variedades, interpelamos a los gobiernos locales, provinciales o nacional, pero cuando descendemos al último escalón de la lucha, nuestro ímpetu guerrero comienza a declinar.

En estos tiempos, el obscuro objeto del deseo, que desvela a casi todos, se encarna en el automotor y la enfermiza relación con él, puede servir para poner luz a lo expuesto, haciendo algunas deducciones interesantes y no por eso menos preocupantes.

Para muchos en la sociedad, él, es el rey y centro de nuestros anhelos, es la llave que nos permite ser más rápidos, furiosos y exitosos y el nivel de ventas así lo estaría indicando, ya que en 2012 en el país, se han vendido cerca de un millón de autos, totalizando una cifra mayor a cien mil millones de pesos ($ 100.000.000.000.-), que más allá de lo económico, agrava el colapso vial, la contaminación urbana y sobre todo el tema de la accidentología.

Lamentablemente se ha creado una cultura del uso irracional del mismo. Años atrás, al salir el hombre se ponía el saco y la mujer agarraba la cartera, ahora ambos se ponen el auto.

Al margen de la inversión inicial, este chiche, demanda cada día más minería degradante, justificando para su alimentación más hidrocarburos, incluidos los provenientes del denostado fracking y los biocombustibles y para darles de dormir se gastan más metros cuadrados cubiertos que los que se necesitan para paliar el déficit de vivienda nacional.

A los habitantes urbanos, nos comprenden las generales de la ley, que expresa la siguiente cita: "Las civilizaciones desarrollaron el imperialismo, en parte debido a la propia naturaleza de las ciudades. Obviamente, las ciudades son concentraciones de población: son lugares que deben importar desde el campo las necesidades materiales de dicha concentración. Esto significa que el Mundo Natural debe ser subyugado, exprimido y explotado según el interés de la ciudad." "El estilo de vida conocido Civilización Occidental está en una senda mortal para la que su propia cultura carece de respuestas viables."(1)

Si a lo expuesto agregamos, el delirante uso de telefonía celular, internet y entre otras pocas delicias tecnológicas de la modernidad, el panorama se complica.

Como homo urbanus que somos, me da la impresión que, más que contribuir a la solución, somos parte del problema y que miramos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el propio.

Los dejo para que lo piensen y me despido hasta la próxima aguafuertes.

Ricardo Luis Mascheroni

Docente universitario

Ref: 1.- Hau de no sau nee (pueblo que construye, Confederación Iroquesa), Mensaje al Mundo Occidental, Mutantia, N° 24, 1987.

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