viernes, 10 de junio de 2011

Opinión -Vivienda: López Rega-Bonafini vs. Frondizi-Illia

Por Ernesto Poblet

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Desde 1958 hasta la aparición del camporismo en 1973 todo joven con empleo normal podía acceder a su primer departamento o casita y casi simultáneamente aspirar a comprarse en cuotas su primer Fiat 600 usado.

 

Tras esa marcada calidad de vida su propio standard ascendía y sin darse cuenta fueron creciendo dos novedosos mercados de capitales: la construcción y la industria automotriz en un país recién salido del aberrante sistema de la congelación de alquileres, la importación de combustibles y la más dramática carencia de fuentes energéticas.

Hasta 1957 las fotos de los edificios de Buenos Aires y grandes ciudades del interior gradualmente se empezaban a parecer a los vetustos edificios de La Habana de hoy, las calles permanecían oscuras con apagones programados y proliferaban los automóviles antiguos tras el aguantador "alambrito".

El Estado en su proceso de desarrollo a partir de 1958 comenzó a funcionar como un precursor ascético estructuralmente alejado del clientelismo, los subsidios, la burocracia predominante y como consecuencia de ello muy lejos de la corrupción.

La fórmula de los gobiernos de Frondizi e Illia para resolver el urgente problema de la vivienda -inmediato al caos del congelamiento- se basó en una sencilla ecuación: “Estado precursor-impulsor a través del INPS + empresa privada ejecutora directa de la construcción y elegida por los particulares interesados en su vivienda + consorcio privado de copropietarios o futuros propietarios protagonistas y prácticamente síndicos directos de sus propios intereses”.

Clásico ojo del amo que engorda el ganado. Sería justo también incluir a los regímenes militares de Onganía y Lanusse en este virtuoso mecanismo no sujeto al rigor de derecho administrativo-estatal.

La Anses de la época de Frondizi e Illia se llamaba Instituto Nacional de Previsión Social (INPS) y desde este órgano se creó una Dirección General autónoma y autárquica con el prolongado nombre D.G. de Préstamos Personales y con Garantía Real. Aquellos gobiernos jamás malversaron los fondos de los jubilados en otros menesteres que no fueran estos créditos multiplicadores y generadores de riqueza privada (la verdadera riqueza del pueblo) ultra-garantizados con hipotecas o prendas.

Los jóvenes trabajadores en relación de dependencia podíamos acceder al crédito individualmente para adquirir la vivienda desde antes de la construcción y compra del terreno o también constituyéndonos en consorcio de futuros copropietarios.

La Dirección General aprobaba nuestro proyecto y comenzaba la estimulante aventura de compra del predio, planos, subdivisiones y construcción del edificio ya dividido en la potencial propiedad horizontal y constituida desde el vamos la garantía real.

Se acordaba de antemano un sistema de gravamen hipotecario para garantizar al órgano prestador y el pago automático de las cuotas mediante la afectación de un porcentaje del sueldo. De ese modo los cobros se efectuaban con regularidad, puntualidad y garantías y no había manera de caer los funcionarios en tentaciones de compras de yates o aviones de lujo o cuentas en Suiza con los fondos del sistema.

Obsérvese el protagonismo que asumían los jóvenes y todo interesado en su rol de precoces propietarios cuyo comienzo auguraba una vida productiva, responsable y realmente “progresista” en el mejor de los sentidos. Cada edificio a construir semejaba lo que en nuestra actualidad funciona como una suerte de fideicomiso o el productivo “pool de siembra privado” originado en el agro.

Desde el 25-05-73 el presidente Cámpora y su ministro de Bienestar Social José López Rega, permitieron manipular por la fuerza bruta un Congreso Nacional que se dedicó con métodos de patota a liberar masivamente los delincuentes de las cárceles, a granel, abriendo las puertas indiscriminadamente a presos condenados por una justicia independiente, la cual nunca fue pasible de denuncia alguna por torturas o violación de derechos humanos, por el contrario, sus jueces y auxiliares fueron objeto de sádicos e impunes asesinatos por parte de los terroristas liberados.

Aquel extraño régimen compuesto por un obsecuente dentista responsable de esa anarquía reinante, fue seguido por un peronismo caótico al cual ni el mismo anciano Perón, ya sin fuerzas y moribundo, alcanzó a controlar.

En ese clima enmarañado se implementaron los sistemas colectivistas de la vivienda con el protagonismo excluyente del Estado Burocrático, levantando espantosos monobloques mal terminados y de pésima calidad, con el método pesado de la obra pública sovietizada, acudiendo mafiosamente al sistema de los mayores costos como único “aliviador” de la inflación acechante.

Así lanzaron una política alocada sin previsiones de cloacas y demás servicios. Una vez terminadas las edificaciones de los “planes de viviendas” (si lograban terminarse) procedían a designar los “beneficiarios” al gusto del más crudo clientelismo, prebenda, acomodo, privilegio, dando pie a innumerables actos de corrupción.

Hubo sujetos que se hacían entregar varias “unidades” al mismo tiempo para después revenderlas en medio de un festival de actos ilícitos típicos de la politiquería unida a las grandes burocracias.

Un “beneficiario” difícilmente se siente propietario completo. La falta de pago de cuotas o amortizaciones acudía de inmediato en un sistema donde no hubo ni el mínimo esfuerzo o riesgo, donde todo llegaba desde arriba.

Los inmensos palomares de mal gusto, distribuidos en el Gran Buenos Aires y en otros conurbanos, son un fiel reflejo de los colectivismos masivos y antieconómicos de la época de López Rega, burdamente imitados por las actuales construcciones desreglamentadas y chapuceras, no sólo las del clan Schoklender y su progenitora, también las de Santa Cruz y las empresas afines de los amigos del poder, siempre diestros para el sobreprecio tramposo, titulares de cuanta contratación del estado existe desde 2003 hasta la fecha, con la diferencia que en los últimos tiempos se han presentado problemas inéditos: la desesperante proliferación de las villas miseria, las usurpaciones violentas y la lucha salvaje de los okupas por mejicanear las propiedades construidas contra los que pagaron previamente las cuotas para salvarse del tóxico “ecosistema” del Riachuelo y como última muestra brutal del sistema estatista-corrupto los abusos colosales de Schoklender y su entorno neocamporista.

Volver al sencillo y eficaz sistema de la década del sesenta sólo es posible cambiando radicalmente el régimen de gobierno del vigente atolondrado e imberbe neocamporismo.

En este método socialistoide los protagonistas históricos -además del viejo camporismo- son CFK, De Vido, López, Fatala, Lázaro Báez, Bonafini, etc., quienes no simpatizan con la propiedad privada "de otros" ni se placen en generar nuevos mercados de capitales. Transcurrido medio siglo desde la época de Frondizi e Illia, el capitalismo moderno ofrecería renovados métodos análogos para acceder a la vivienda y evitarle a las familias trabajadoras la coetánea trampa de las villas miseria, los okupas o los cautivos de punteros, opulentos y prepotentes dirigentes de federaciones de tierra y vivienda o campamentos semiocultos de aspirantes a guerrilleros o células activas del terrorismo.

Es mejor el fruto salarial emanado del capital, el cual permite desde el vamos adquirir la casita y el confort con el propio esfuerzo, trabajo y estímulos consecuentes.

Para el acceso al crédito es necesario una estabilidad no inflacionaria ni disfrazada, un clima de confianza, el cumplimiento de normas contratos y plazos, el pleno empleo, la cultura del trabajo y la capacitación, la "decencia" reclamada por Sarmiento.

Todas circunstancias imperantes en aquella década del sesenta, lamentablemente arruinada por los golpistas diseminados afuera y adentro de las fuerzas armadas, componiéndose así las larvas de dos demonios implacables.

Ernesto Poblet
El autor es historiador y abogado. Publicó “Desencuentros en América” OLMO Ediciones
epoblet@fibertel.com.ar

Gentileza para NOTIAR

 

08.06.2011

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