domingo, 29 de agosto de 2010

LOS JUECES NO TIENEN LA CULPA

Por

Ricardo Guibourg.

Fuente: Diario La Nación, 25.08.2010.
¿Salideras bancarias? Los jueces tienen la culpa. ¿Violaciones, asesinatos? Los jueces son los responsables. ¿Hay asaltos? ¿El Riachuelo sigue sucio? ¿Las quiebras dejan un tendal de acreedores impagos? ¿El modelo sindical es una fuente de conflictos? Caramba, estos jueces?
En una época, se suponía que los jueces estaban allí para hacer cumplir las leyes. Podía discutirse si un magistrado había apreciado correctamente la prueba (lo que sólo se planteaba entre los litigantes de un caso concreto) o si su interpretación de la ley era la más adecuada (lo que generaba debates más amplios en la prensa especializada), pero las leyes estaban allí, en los códigos, para que cualquiera pudiera comparar la norma con la realidad y determinar si un juez se había apartado groseramente de ella.
Por varias razones históricas, entre las que se cuenta el hastío de muchos frente a acciones u omisiones legislativas que consideraron injustas, esta situación ha cambiado. Se reclama a los jueces que, por encima de la ley, apliquen los principios de justicia. Este reclamo se formula de buena fe, pero entraña una imposibilidad práctica. No porque las sentencias no puedan ser más o menos justas, sino porque los principios, aunque figuren en cláusulas constitucionales y en tratados internacionales, se hallan enunciados de modo tan genérico que, más que "estar ahí", dependen de la apreciación subjetiva de quien las lee e interpreta frente a un caso concreto. ¿Ha de autorizarse el aborto terapéutico para preservar la salud de la madre (y, acaso, también para garantizar la autonomía de la mujer)? ¿Ha de rechazarse, porque la vida del feto debe preservarse antes que nada? Muchos hablan de ponderar (pesar, comparar) los principios en juego, pero nadie ha sido capaz de construir la balanza y el sistema de pesas y medidas que permitan ejercer esa actividad de manera objetiva.
Librado así el derecho a la subjetividad disfrazada de evidencia, la sociedad concede a los jueces un poder mayor que el que ellos pudieran haber reclamado algún día, pero, al mismo tiempo, les pide cuentas desde lugares opuestos, lo que implica que, decida lo que decidiere, el magistrado está condenado de antemano a la crítica, a la denuncia por mal desempeño a manos de la parte vencida y, en los casos más dramáticos, a un verdadero linchamiento mediático.
Voy a hablar de la justicia penal, porque ella es la que acapara los titulares de los diarios. Se hace jurar al juez el fiel cumplimiento de la Constitución y de la ley; el código de procedimientos le ordena preservar el principio de inocencia mientras no haya sentencia definitiva y, como consecuencia de esto, le indica que el procesado debe ser excarcelado durante el proceso, a menos que se den ciertas condiciones concretas que poco tienen que ver con la gravedad del crimen ni con la intensidad de la sospecha de culpabilidad. Otro tanto sucede en el caso de la libertad condicional. Pero, al mismo tiempo, se exige al juez que se constituya en garante de que el imputado, una vez en libertad, no vuelva a cometer otro delito: si lo hace, el juez cumplidor de la ley queda convertido, por un hecho ajeno, en culpable mediato de violaciones y asesinatos. Tal vez se piensa que el magistrado debería llevarse a su casa al presunto delincuente para tenerlo vigilado de cerca, o que, antes siquiera de haberlo condenado, debería asegurarse de que está arrepentido y convertido en un buen padre de familia y ejemplar ciudadano.
La sociedad se debe a sí misma alguna clarificación acerca de la función de los jueces, que no debe ser ilimitada, y de su responsabilidad, que tampoco debe serlo. Si la opinión pública quiere eliminar la excarcelación y la libertad condicional tendrá que reclamar a los legisladores que así lo hagan, y, antes de cumplir este mandato, convendría que los legisladores examinaran a su vez los compromisos asumidos por el estado en materia de derechos humanos y de garantías penales. El Poder Judicial tiene sus problemas -todos lo sabemos, aunque hacemos poco para resolverlos-, pero echar a los jueces el fardo de todo lo que el Legislativo y el Ejecutivo no pueden o no quieren hacer es tan injustificado e inútil como los sacrificios humanos que otrora se hacían para aplacar a los dioses.
© LA NACION
El autor es director de la maestría en Filosofía del Derecho de la UBA

viernes, 20 de agosto de 2010

Fracturas en la aldea intelectual Santiago Kovadloff Para LA NACION Noticias de Opinión: anterior | siguiente Viernes 20 de agosto de 2010 | Publicado en edición impresa FOTO

Fracturas en la aldea intelectual

 

 

 

No diría yo que son cada vez más, pero sí que se me hacen cada vez más evidentes. Me refiero a quienes disocian, sin conflicto y en voz alta, los actos de corrupción en los que abunda el Gobierno, de aquellas iniciativas que despiertan su apoyo. Son músicos y poetas, periodistas y filósofos. Los hay también docentes y psicoanalistas, actores y sociólogos. A muchos los conozco; algunos son muy cercanos. Integran esa franja de la clase media escindida entre quienes se sitúan en la orilla política que mira con entusiasmo la gestión kirchnerista y aquellos que, como yo, ocupan la opuesta.
Si algo reprochan estos amigos y conocidos a quienes no pensamos como ellos es el hecho de colocar, en el centro de nuestro diagnóstico y en la base de nuestra disidencia, lo que no conciben sino como irrelevante cuando no como inexistente. No advertimos o no queremos advertir, se nos dice desde ese sector, que lo fundamental es lo inédito aportado por los Kirchner. Y que, a la luz de lo inédito, lo viejo y usual no sólo es un mal que viene de muy lejos, sino que tiene muy menguada incidencia en el curso innovador que van tomando las cosas, desde el año 2003 en adelante.
Lo nuevo, aseguran ellos, es que este gobierno y el que lo precedió supieron contribuir al despliegue del progresismo en la Argentina. Promovieron con energía su renacimiento. Lo han afianzado. Le han devuelto vitalidad a una izquierda que, desde el peronismo conducido por Néstor Kirchner, restauró los ideales de justicia social. Lo viejo, admiten algunos, subsiste todavía. Hay corrupción, reconocen. Hay delito. Hay prepotencia. Se trata, explican, de una vertiente anacrónica y enancada en lo novedoso, que busca, como puede, recuperar el protagonismo que perdió. No obstante, ninguno de estos rasgos definen, según tales comentaristas, la dirección que la pareja presidencial logró infundir a la política argentina. Corrupción hubo siempre, enfatizan. Y el hecho de que aún persista no significa que su espesor real, en el oficialismo, sea el que la oposición se empeña en atribuirle. Una oposición ensañada, dicen, en obstruir las iniciativas valiosas del Gobierno y desconocer por todos los medios sus aciertos.
Estos amigos y conocidos no dudan de que el progresismo debe asegurarse como sea el curso fluido de su marcha ascendente. Las contradicciones que puedan irrumpir en esa marcha lejos están de afectar su coherencia. Por el contrario: ellas sólo pueden pasar por esenciales e intolerables donde no se aprecia el empuje transformador que las genera. Donde no se quiere ver el sitio periférico que, en verdad, ocupan dentro del proceso de cambio que se está llevando a cabo en la Argentina.
Al confundir lo sustantivo con lo superfluo y convencional, quienes piensan como yo lo hago terminan por obstaculizar, me dicen, el desarrollo de lo necesario y por convertirse, queriéndolo o no, en reaccionarios. Tal es el diagnóstico con que estos amigos y conocidos caracterizan a los adversarios del régimen de turno, al que pronostican, dicho sea de paso, una larga vida en el poder mediante el legítimo mecanismo de las elecciones sucesivas.
¿Cómo no oír en estas voces de hoy las desgastadas consignas redencionales de ayer, reacias a aprender las lecciones que deberían impartirles sus fracasos reiterados y su constante impopularidad? ¿Dónde arraiga la resistencia al cambio? ¿Dónde se denuncia lo ciego y senil o dónde se aspira a presentar como eternamente remozado lo irremediablemente envejecido?
Es cierto: esto vale también para los opositores. Ninguno de ellos llegará a ser lo que debe si no deja de parecerse a lo que fue. Pero, para muchos de nosotros, vale ante todo para el oficialismo. Un oficialismo que no logra enmascarar su vocación autoritaria por más que se empecine en simular que no la tiene.
La indiscutible evidencia de que la crisis del año 2001 desnudó las fragilidades del capitalismo local y contribuyó a profundizar el descrédito de la endeble democracia en que vivimos volvió a cebar los viejos sueños apocalípticos. Son esos mismos sueños los que hoy reflotan, impermeables a las pruebas que arroja la década pasada y, en especial, a las que sembró la trayectoria acomodaticia del peronismo después de que Menem lo liquidó como expresión de una ideología nacional y popular. En su reflorecimiento, esos sueños se empecinan en concebir a los Kirchner como líderes de una tendencia en la que se reconcilian ética social y eficacia política. Son ellos, auguran sus adherentes, quienes han comenzado a desplegar el proceso que sabrá superar el republicanismo insustancial en el que estamos atrapados. Ellos y nadie, sino ellos, son quienes impulsan el advenimiento de una sociedad por fin liberada de sus oligarquías y corporaciones ultra conservadoras, así como de la incidencia de los partidos agusanados que tanto hicieron para que el país no prosperara, desde que se puso fin al último régimen militar. De sus ruinas, se profetiza, nacerá una sociedad más justa y promotora de un intenso protagonismo de los sectores hoy marginados del trabajo y de la educación.
Hay, en suma, un fin supremo y el logro de ese fin valida todos los medios: matonismos a lo D´Elía y Moreno. Oscuridades a lo De Vido. Presiones a lo Moyano. Subestimación implacable del federalismo. Valijas, tragamonedas y diplomacia paralela. Abierta y desenfrenada multiplicación de bienes privados durante el ejercicio de la función pública. Caja y compra de voluntades. Negación de la inseguridad. Desprecio de la política. Autoritarismo o nada.
Corrupción hubo siempre, prosigue adoctrinando la letanía, esta vez en la voz enfática de un profesor de historia con el que llevo años desencontrándome con afecto. Lo que no siempre tuvimos, insiste, fueron dirigentes tan volcados, como ahora lo están los Kirchner, a la causa del pueblo.
No logro disimular mi desconcierto ante esta entusiasta subestimación del delito, la magnitud de la pobreza y la prepotencia. Pero la intransigencia despertada por mi lectura de los hechos recrudece cuando digo que Néstor Kirchner odia la política democráticamente entendida. Que aspira a destruir todos los matices ideológicos que se atrevan a relativizar el alcance de sus propios planteos. Que quiere un parlamento sumiso. Que el pluralismo lo angustia y no sólo lo preocupa. Que únicamente la uniformidad encolumnada detrás suyo lo serena. Que la nueva y próspera aurora con la que sueña exige un dilatado escenario de silencio.
La discrepancia y el hartazgo que solemos provocar los que pensamos de este modo se transforman, por último, en franco rechazo, por parte de mi historiador, cuando le manifiesto que, a mi juicio, los Kirchner nada tienen de auténticos peronistas y sí mucho, por no decir todo, de empresarios del poder. Buscan administrar una estructura vacía de conceptos en la que sólo en minoría subsisten las ideas. Allí se agolpan, en cambio, los gerentes, los subgerentes, los jefes de despacho y una diligente burocracia. Donde ayer importaban ante todo los planes quinquenales y se leía con pasión La comunidad organizada , hoy no se aspira más que a una jugosa rentabilidad personal y a lo sumo corporativa. Lejos de avergonzarlos, el negocio del peronismo entusiasma a los Kirchner y no están dispuestos a dejar que nadie se los arrebate.
Lo fatigo, es evidente. La sensibilidad de mi buen amigo se ahoga en estos planteos, a los que sólo por educación se limita a llamar formalistas. Se incorpora, sin dejar de mirarme severamente. Quiere que advierta tanto su fuerte desacuerdo como su cansancio irremontable. Se niega a que yo pague la cuenta. Mientras lo hace, le digo, abusando ya de su paciencia agotada, que Néstor Kirchner ha sido, en mucho tiempo, el más hábil constructor del hiperpresidencialismo que hoy traba el desarrollo de la República. Cuando me escucha, sonríe. Apoya ambas manos sobre la mesa y repite lentamente, inclinándose hacia mí, la frase que acabo de decir. Pero, al hacerlo, la limpia del pesar con que yo la formulo, y la enuncia con un fervor incontenible. El fervor de quienes estiman como un bien lo que yo, entre tantos otros, considero una tragedia.

lunes, 16 de agosto de 2010

¿No le gusta el país en el que vive? ¡¡Cámbielo usted mismo!! Y si no participa.... ¡NO SE QUEJE!!

¿Encuentra absurdo el robo de camiones de carga y autos, a veces hasta con asesinatos de las personas?

Solución: Exija la factura en todas sus compras. y no compre trucho

¿Usted encuentra absurdo el desorden causado por los vendedores ambulantes?

Solución: Nunca compre nada a ellos. La mayor parte de sus mercaderías son productos robados, falsificados o contrabandeados.

¿Usted encuentra absurdo el enriquecimiento ilícito?

Solución: No lo admire, ni lo practique; repúdielo y no dé mordidas ni pequeñas ni grandes.

¿Usted encuentra absurda la cantidad de mendigos en los semáforos y/o en cada esquina?

Solución: Nunca les dé NADA. Canalice su ayuda solidaria directamente a las instituciones de su confianza. (PERO, SI NO CUMPLE CON LO SEGUNDO, NO SE SIENTA BIEN HACIENDO LO PRIMERO, NO SIRVE PARA JUSTIFICARSE, SEA HONESTO CONSIGO MISMO)

¿Usted encuentra absurdo que las lluvias inunden la ciudad?

Solución: Solamente tire papelitos y basura, EN LOS CANASTOS DE BASURA, barra su vereda y si construye, no eche la basura en las calles

¿Usted encuentra absurdo que haya revendedores de entradas para espectáculos?

Solución: No les compre, aunque eso signifique perderse el evento. Mejor trate de comprar con anticipación

¿Usted encuentra absurdo el tránsito en su ciudad?

Solución: Nunca cierre el paso, respete las normas, estacione en los lugares habilitados, practique la técnica de paso 'uno por uno'.

¿Usted Considera alarmante el índice de criminalidad en este país?

Solución: invierta en ARGENTINA si es empresario; trabaje con calidad si es empleado y ambos paguen sus impuestos. No sea aviador, ni lo permita. ¡Produzca con calidad y pague sueldos de dignidad! Con ello, podrán darles una educación de calidad a sus hijos y evitar la formación de delincuentes. No hay criminal que no salga de una familia.

¿Usted Encuentra terrible el problema de la drogadicción?

Solución: únicamente atienda bien a sus hijos y ni siquiera tendrá que vigilarlos.

SI USTED CONSIDERA QUE NINGUNA DE LAS COSAS ANTERIORES MEJORARÍA EL PAÍS, ENTONCES USTED ES PARTE DEL PROBLEMA Y NO DE LA SOLUCIÓN.

¡PÍENSELO! Y FORME PARTE DE LA SOLUCIÓN , NO DEL PROBLEMA QUE AQUEJA A LA NACIÓN.

LA SOLUCIÓN INICIA CON USTED Y CONMIGO.

Y si no participa....

¡NO SE QUEJE!!

CONDOLEZZA RICE, A HUGO CHAVEZ FRIAS, PAYASO DILETANTE Y ALTER EGO FIDELIANO

Sr. Presidente Chávez:

Había estado esperando mi salida del gobierno, a que transcurriese un tiempo prudencial para enviarle esta misiva. Aunque desde el punto de vista geopolítico sus expresiones desconsideradas contra mi persona fueron deleznables, por lo cual no fueron respondidas oficialmente, no puedo negar que me produjeron malestar. Ningún ser humano puede dejar de molestarse cuando alguien se refiere a él o ella en términos procaces y desconsiderados. En el caso que nos ocupa ello estaba magnificado por el hecho de que: (1) usted era el presidente de un país con el cual mi país tiene relaciones diplomáticas; (2), usted violó el viejo dicho español que reza: “a la mujer, ni con el pétalo de una rosa” y, (3), sus comentarios tenían un componente racista que en mi país es ya definido como “politicamente incorrecto”, pero que usted aún practica con entera impunidad en el suyo.

Se refirió usted a mis escasa cultura y a una pretendida atracción que yo sentiría por usted. En primer lugar, debo decirle que anoche tuve el honor de tocar con la Orquesta Sinfónica de Filadelfia, como solista, el concierto número 20 para piano de Wolfang Amadeus Mozart, K.466 (sabe usted el significado de K.? No lo creo). Soy una de las más destacadas concertistas no-profesionales de los Estados Unidos. Estudié piano al mismo tiempo que me graduaba de politóloga en la Universidad de Denver. Y usted, Sr. Chávez? Me dicen que aparte de haber sido un estudiante mediocre de la Escuela Militar de Venezuela, aparentemente el refugio de quienes no dan la talla en la universidad, usted no tuvo otra educación formal. Parece ser que ello es la razón por la cual insiste en que 8x7=52 y que el hombre llegó al planeta Tierra hace 2000 años. Sin olvidar que su ortografía parece dejar bastante que desear. Sus pomposas citas son cursilonas y con frecuencia inexactas. Fíjese que solo es ahora que le digo esto, ya que jamás le hubiera echado a usted en cara su incultura y patanería, a no haber mediado su agresión a mi persona.

En segundo lugar, no creo que sentiría atracción por alguien como usted. No me refiero a su aspecto físico, el cual ciertamente no es de concurso sino, digamos, simplemente sub-standard. Me refiero a sus maneras, a la pobre calidad de su lenguaje y a la agresividad que muestra hacia el sexo femenino. Estoy informada de su manera de tratar a su ex-esposa, hasta en público, de sus ofertas machistas por televisión acerca de ‘darle lo suyo” y de la violencia que usted utilizó contra las mujeres con quienes tuvo relación en el pasado. Afortunadamente hoy no se le conoce relación con fémina alguna, excepto alguna que otra zalamería ocasional hecha a algún travestís brasileños. Por ello no podría sentir atractivo alguno por alguien que, más bien, me causa repulsión. Tampoco me sentiría muy a gusto con alguno de sus acólitos, llámese Cabello o Istúriz, apenas marginalmente más aceptables.

Usted se mofó de mi nombre, Condoleezza, relacionándolo con condolencias y tristeza. No es tal cosa, Sr. Chávez. Mi nombre es derivado de la expresión musical italiana “con dolcezza”, es decir, con dulzura. Se lo explico porque es evidente que sin esa explicación usted no tendría la menor idea de su verdadero significado. Los idiomas no son su fuerte, como lo recuerdo bien de su intento de insultar al Presidente Bush en una curiosa versión del idioma Inglés, algo que sonaba como “iu ar a donki”.

He tenido la suerte de llegar a los más altos niveles del gobierno de mi país debido a mi formación intelectual. No me hice notoria liderando un golpe de estado sangriento que dejó más de 200 venezolanos muertos, algo de lo cual usted se ha jactado, al decir “yo si estuve en un golpe, echando plomo de verdad”. En mi país generalmente (hay excepciones) la gente intelectualmente sólida entra al gobierno buscando reconocimiento y no tiene necesidad de robar. Entiendo que en regímenes como el suyo, ustedes llegan al poder sin muchas credenciales intelectuales y lo usan para enriquecerse o, como dicen algunos, “para comer completo”. Fíjese que no compartimos filosofías de la vida y que mientras yo toco a Mozart con la Orquesta Sinfónica de Filadelfia usted canta rancheras mexicanas a capella, es decir, a palo seco. Mientras yo doy conferencias en las universidades usted cuenta sus peripecias peristálticas, sus retortijones en un túnel.

Bien,creo haber puesto las cosas en su sitio. Usted ha elegido su camino, junto a los estados forajidos y grupos terroristas y narcotraficantes del planeta. Esa ha sido su decisión. Pero ella lleva consigo responsabilidad indelegable. Usted ha podido ser un discipulo de Mandela y eligió ser un discípulo de Mugabe. Ha podido sentirse orgulloso de Jose Maria Vargas y decidió sentirse orgulloso de Ezequiél Zamora. Usted eligió su camino. Su régimen terminará, como decía T.S. Eliot (un poeta de mi país, Sr. Chávez) acerca del fin del universo: “no con una conmoción sino con un susurro”. No tendrá donde esconderse.

                    CONDOLEZZA RICE

UN REGALO QUE DEMUESTRA LA VERDAD

Si supiera, no sonreiría tanto,

no tiene ni idea, de lo que le regalaron.

Se lo entregaron en la India, lástima que no sabe inglés...

Y otro pequeño detalle, Prensa y Medios de la Rosada no distribuyó esta foto

Vino por el lado de la fábrica en que se lo regalaron…

TODO SE SABE... TODO LLEGA...

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  Traducción:

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EL GENIO DE EINSTEIN EN ALGUNAS ANECDOTAS

Albert Einstein(1879-1955), Premio Nóbel de Física en 1921, gozó de una rapidez mental propia de un genial humorista
*1*
Un periodista le preguntó a Einstein:
- '¿Me puede Ud. explicar la Ley de la Relatividad ?'
Y Einstein le contestó:
- '¿Me puede Ud. explicar cómo se fríe un huevo?'
El periodista lo miró extrañado y le contesta:
- 'Pues, sí, sí que puedo'.
A lo cual Einstein replicó:
- 'Bueno, pues hágalo, pero imaginando que yo no se lo que es un huevo, ni una sartén, ni el aceite, ni el fuego'.
*2*
Durante el nazismo Einstein, a causa de ser judío, debió de soportar una guerra en su contra urdida con el fin de desprestigiar sus investigaciones. Uno de estos intentos se dio cuando se compilaron las opiniones de 100 científicos que contradecían las de Einstein, editadas en un libro llamado 'Cien autores en contra de Einstein'. 
A esto Einstein respondió:
-'¿Por qué cien?. Si estuviese errado haría falta solo uno'.
*3*
En una conferencia que Einstein dio en un Colegio de Francia, el escritor francés Paul Valery le preguntó:
- 'Profesor Einstein, cuando tiene una idea original, ¿qué hace? ¿La anota en un cuaderno o en una hoja suelta?'
A lo que Einstein respondió:
-'Cuando tengo una idea original no se me olvida'.
*4*
Einstein tuvo tres nacionalidades: alemana, suiza y estadounidense. Al final de su vida, un periodista le preguntó que posibles repercusiones habían tenido sobre su fama estos cambios. Einstein respondió:
- 'Si mis teorías hubieran resultado falsas, los estadounidenses dirían que yo era un físico suizo; los suizos que era un científico alemán; y los alemanes que era un astrónomo judío'.
*5*
En 1919, Einstein fue invitado por el inglés lord Haldane a compartir una velada con diferentes personalidades. Entre éstas había un aristócrata muy interesado en los trabajos del físico. Tras una larga conversación, el inglés explicó a Einstein que había perdido recientemente a su mayordomo y que aún no había encontrado un sustituto.
- 'La raya del pantalón la he tenido que hacer yo mismo, y el planchado me ha costado casi dos horas'.
A lo que Einstein comentó:
-'Me lo va a decir a mi. ¿Ve usted estas arrugas de mi pantalón? Pues he tardado casi cinco años en conseguirlas.'
*6*
En una reunión social Marilyn Monroe se cruzó con Albert Einstein y ella le sugirió lo siguiente:
-'Qué dice profesor, ¿deberíamos casarnos y tener un hijo juntos? ¿Se imagina un bebe con mi belleza y su inteligencia?'.
Einstein muy seriamente le respondió:
- 'Desafortunadamente temo que el experimento salga a la inversa y terminemos con un hijo con mi belleza y su inteligencia'.
*7*
Se cuenta que en una reunión social Einstein coincidió con el actor Charles Chaplin. En el transcurso de la conversación, Einstein le dijo a Chaplin:
-'Lo que he admirado siempre de usted es que su arte es universal; todo el mundo le comprende y le admira'. A lo que Chaplin respondió:
-'Lo suyo es mucho más digno de respeto: todo el mundo lo admira y prácticamente nadie lo comprende'.
*8*
Y por último uno de los chistes favoritos que Einstein Relatara en reuniones con políticos y científicos. Se cuenta que en los años 20 cuando Albert Einstein empezaba a ser conocido por su Teoría de la Relatividad , era con frecuencia solicitado por las universidades para dar conferencias. Dado que no le gustaba conducir y sin embargo el coche le resultaba muy cómodo para sus desplazamientos, contrató los servicios de un chofer.  Después de varios días de viaje, Einstein le comentó al chofer lo aburrido que era repetir lo mismo una y otra vez.
- 'Si quiere -le dijo el chofer- lo puedo sustituir por una noche. He oído su conferencia tantas veces que la puedo recitar palabra por palabra.' Einstein estuvo de acuerdo y antes de llegar al siguiente lugar, intercambiaron sus ropas y Einstein se puso al volante.
Llegaron a la sala donde se iba a celebrar la conferencia y como ninguno de los académicos presentes conocía a Einstein, no se descubrió la farsa. El chofer expuso la conferencia que había oído repetir tantas veces a Einstein. Al final, un profesor en la audiencia le hizo una pregunta. El chofer no tenía ni idea de cuál podía ser la respuesta, sin embargo tuvo una chispa de inspiración y le contestó:
- 'La pregunta que me hace es tan sencilla que dejaré que se la responda la persona que se encuentra al final de la sala..., que es mi chofer'.

jueves, 12 de agosto de 2010

EL FUNDAMENTALISMO EN EL PODER ES PELIGROSO

 

Uno puede o no compartir las creencias con el resto de la humanidad, pero lo que debemos mantener a ultranza es el respeto hacia las creencias ajenas, de lo contrario estariamos en una jungla sin leyes de ningùn tipo y sometidos al capricho de los tiranuielos de turno

Contraalmirante Raul F 
Viñas
El contralmirante Raúl F. Viñas a poco de ser nombrado fue redestinado "por fundamentalista" .
Viñas, quien era director de la Escuela de Guerra Naval, iba a hacerse cargo de la dirección de la Escuela Naval Militar, pero en el acto de su ascenso y entrega de sable asistieron sus dos hijos: un sacerdote y una monja.
La Presidente de la Nación, Cristina Fernandez de Kirchner, que asistía al acto, observando la presencia de los hijos del contralmirante, tomó nota de quién se trataba y ordenó un cambio de su destino "por fundamentalista" (es decir, por mostrar su catolicismo reflejado en sus hijos católicos de vida consagrada).
Por el modo en que se produjo el cambio de destino, Viñas pidió su retiro, por haber sido desplazado de la propuesta de director de la Escuela por la ministro de Defensa Nilda Garré a causa de su "profunda e inconveniente formación católica".
(Fuente: Cristo Hoy - Diario El Pregón)

SEXO, TRATA DE PERSONAS E HIPOCRESÍA

“La televisión, amigo Daniel, es el Anticristo y le digo yo, que bastarán tres o cuatro generaciones para que la gente ya no sepa ni tirarse pedos por su cuenta y el ser humano vuelva a la caverna, a la barbarie medieval, y a estados de imbecilidad que ya superó la babosa allá por el pleistoceno. Este mundo no se morirá de una bomba atómica, como dicen los diarios, se morirá de risa, de banalidad, haciendo chiste de todo, y además un chiste malo”. (1)

Los que me conocen saben que vivo de espaldas a los televisores o más precisamente a la televisión.

Casi diría que en mi caso, se ha hecho carne la máxima de Groucho Marx, que expresaba: “La televisión es cultura, en mi casa cada vez que se enciende un televisor, yo abro un libro”.

Este sano vicio, aunque muchos no lo compartan, no deja de tener sus ventajas, por lo menos para mi, ya que me preserva del bombardeo histérico, continuo y perenne de una sociedad de consumo y consumista perversa, donde todo se compra y todo se vende y en la que hasta los seres humanos se transforman en ese obscuro objeto del deseo.

Salvo la venta de órganos o de drogas ilegales, todo está expuesto en el escaparate de los medios de comunicación. Toda oferta factura y toda factura es negocio, aunque la ética, la moral y las buenas costumbres sean arrasadas por la maquinaria economisista publicitaria, que ha hecho del marketing un fin en si mismo.

Pero, mientras estos mecanismos se profundizan, por el otro lado y en una suerte de paradoja de la hipocresía, esas mismas empresas periodísticas, elevan en forma cada vez más recurrente, sus filípicas y catalinarias grandilocuentes tendientes a combatir algunos flagelos sociales cada vez más extendidos, como la trata de blancas o de personas y toda forma de delitos vinculados a la actividad o profesión más vieja del mundo, al decir de muchos.

En tal sentido, podemos apreciar el incremento de los espacios destinados a las opiniones de expertos, opinólogos, entendidos, funcionarios de seguridad, de prevención, funcionarios a secas y las ONGs. especializadas en estos temas, que reclaman decididamente un mayor control y represión de estos ilícitos.

Las preocupaciones parecerían ir in crescendo a la par del exponencial aumento de dicho comercio, en las calles, los paseos, los edificios de apartamentos especializados en este métier y los boock de los hoteles, cuyas oferentes hacen honor a las estrellas que detentan los mismos, sin dejar de mencionar a los otrora night club, whisquerías, cabaret, cabaruto, casi siempre radicados en zonas casi marginales de las ciudades, que han devenido hoy, en casas de masajes, putódromos o putin club, cada vez más cerca de los microcentros urbanos, que nadie parece ver, pero que muchos toleran, hacen negocios o requieren de sus servicios.

Además, los eventos masivos con la profusa concurrencia de “promotoras locales o foráneas” y sobre todo casinos y salas de juegos, que a la luz de la bibliografía existente, parecería que generan a su alrededor verdaderas cadenas de comercialización sexual, llevan a escala industrial, lo que hasta hace unas pocas décadas era casi un cuentapropismo artesanal.

Todo está pensado y planificado para que el natural deseo sexual, propio de nuestras características biológicas, fuera transformado por la magia publicitaria en una obsesión o nueva forma de adicción, con los potenciales riesgos y peligros que ello puede traer aparejado.

Producto de ello, se ha subvertido la poderosa fuerza biológica de la sexualidad, por la competencia sexual y la búsqueda del placer ininterrumpido como realización suprema.

Como bien se dice: Comer para vivir es normal, vivir para comer es riesgoso, lo mismo podemos decir en estos temas.

Las nuevas urgencias, variedades, necesidades y ansiedades de los tiempos modernos de esta dinámica sexual impuesta, requieren de legiones de autómatas y esclavos para satisfacer dichos requerimientos.

Para el reclutamiento de aquellos, se emplean variedades de formas: a veces bastan las promesas económicas de lucro rápido, o el acceso a lugares o trabajos que de otra forma sería imposible llegar, usado en personas cuya escala de valores tiene parámetros distintos de quienes creen en el esfuerzo como forma de superación. No están ausentes tampoco en este sentido todas las formas de violencia conocidas y ejercidas de las maneras más despiadadas, incluido el suministro de drogas, que configuran un atentado a la dignidad humana.

En forma subliminal y no tanto, por lo general el mensaje inserto en los medios resalta la salvación individual, rápida, casi como por arte de magia, por sobre lo colectivo, racional y en base a una cultura del trabajo y el sacrificio.

Veamos algunos ejemplos: Querés ser millonario? Jugá a tal o cuál cosa. Tal desodorante o perfume te permiten tener la mujer o el hombre de tus sueños. Una buena cola, lolas o pectorales hacen más por tu futuro que un estudio, capacitación o sacrificio para superarte.

Monolíticamente esta estrategia apunta a la prostitución social, resaltando los mecanismos del logro individual por encima de cualquier forma de trascendencia comunitaria.

En este sistema, el otro no cuenta, a lo sumo es un rival o un competidor al que hay que vencer, pero nunca un compañero de ruta para la construcción de una sociedad más solidaria.

Hace algún tiempo en un medio de tirada nacional leía: “la trata de blancas como la piratería son delitos mundiales, que tienen convenciones que los reprimen, pero que no han impedido que hayan cobrado fuerza en los últimos años, constituyéndose en una de las más claras formas de violación a la condición de las mujeres y a los derechos humanos.

Noticias como las referidas se repiten en los distintos medios del país, pero si uno acude a los clasificados de todos esos medios, podrá apreciar toda la amplia oferta de cuerpos y atributos femeninos y masculinos en venta como cortes de carnicerías, lo que sin duda constituye en un gran negocio para mucha gente.

No vaya a creer que esta nueva forma de esclavitud, solamente es tolerada o prohijada por los medios gráficos. La televisión descontrolada aporta su cuota de incentivación desproporcionada de la necesidad sexual, en una suerte de apologismo de la prostitución desde sus programas estrellas. Internet también abona en esta dirección.

Ni hablar de los mensajes de telefonía celular, desde los que se puede acceder al Kama sutra, lolas, colas, besos, trans, gay, bisex, posiciones y otras delicias, al alcance de cualquiera y sin límites de edad.

Nada de esto es casualidad, todo está planificado y pensado y obedecen a programas de alienación y distracción social

Tengo la certeza que seguramente no será fácil desarmar todo esa extensa e intrincada red de actores y cómplices de toda laya y niveles, pero no obstante estoy convencido que la hipocresía es uno de los mecanismos que viabiliza el negocio y lo desparrama a todos los sectores sociales, incrementando la línea de abastecimiento de los potenciales clientes y la billetera de los empresarios del rubro.

Muchas veces en las guerras, antes que destruir los regimientos o sus maquinarias bélicas, es más efectivo cortar esas líneas de abastecimientos expresadas en la publicidad desplegada.

Coincidente con lo expresado, el Centro de Derechos Humanos del Comahue (CEDHCO), a través de su Programa Nacional Red Anti-Trata de Personas celebró la decisión del diario " La Mañana de Neuquén", de prohibir la publicación de avisos de comercio sexual.

A su vez resaltó que la medida es un paso importante para prevenir el delito de la trata de personas, el proxenetismo y la promoción de la prostitución y que esta decisión editorial garantiza los derechos humanos al impedir la participación en la "explotación de la prostitución ajena y la esclavitud de seres humanos para la explotación sexual".

Sería de desear que los siempre vigilantes y sensibles dueños de empresas periodísticas, imiten esta loable iniciativa.

Pero, si así no fuera, los legisladores nacionales, provinciales y municipales tienen la oportunidad de seguir este saludable ejemplo de preservación social y dentro de sus competencias, intentar prohibir por vía de las normativas pertinentes las publicidades explícitas o encubiertas que promueven la prostitución y la continuidad de estas conductas.

Por último, si no entendemos que este es un problema de todos, el futuro no se nos puede anunciar venturoso.

Ref: 1.- RUIZ ZAFÓN, Carlos, La Sombra del Viento, Pag. 108, Edit. Planeta, 3ª Edición, Bs. As., 2007.

Ricardo Luis Mascheroni

Docente e Investigador Universitario UNL-Santa Fe

viernes, 6 de agosto de 2010

MARADONA NO HE ENCONTRADO MEJOR COMENTARIO SOBRE MARADONA, ES DE J. BAYLY. DEBERÍA DAR LA VUELTA AL MUNDO y SOBRE TODO, DIFUNDIRSE EN ARGENTINA

Maradona es arrogante, y más que arrogante, ignorante, y más que ignorante, agresivo en su ignorancia. Fue un virtuoso como jugador, pero no es un hombre inteligente, no es siquiera medianamente inteligente. Es un hombre lleno de complejos y resentimientos, un hombre turbado por las bajas pasiones, un enfermo en permanente rehabilitació n, un hombre incapaz de ser humilde y escuchar las críticas y razonar serenamente. Es un hombre endiosado y adulado y por tanto un hombre engañado y mal informado. No posee inteligencia natural para razonar el juego del fútbol, como no posee inteligencia emocional para gobernar y expresar sus pasiones. Ama a sus hijas pero no reconoce a su hijo italiano. Ama y adora a Chávez y a Fidel Castro porque los gringos no le dieron la visa para ir a Disney. Se pelea hasta con su sombra. Está siempre molesto, crispado. Cuando la prensa critica el mal juego de su selección, se enfurece y dice bravuconadas de matón. Cuando clasifica a duras penas al mundial, sale con procacidades: que me la mamen ahora los que me criticaron. Pues ahora ¿quién es el mamón, quién debe mamársela a quién? Porque, por lo visto, quienes criticaron la natural incompetencia de Maradona para ejercer un cargo para el que no daba la talla (el entrenador de fútbol tiene que ser, ante todo, un estratega, y un estratega tiene que ser, ante todo, un hombre inteligente) tenían la razón. Maradona nunca debió ser entrenador de la Argentina porque no está dotado de las mínimas facultades para desempeñar ese cargo.

Es comprensible que sus compatriotas lo amen con desmesura y prescindiendo de toda razón debido a las alegrías que Maradona supo darles como jugador de fútbol; es menos comprensible que ese amor los turbe y enceguezca al punto de no advertir lo que ya en las eliminatorias parecía evidente, y aun antes: que Maradona nunca será un buen entrenador porque si no puede gobernar su vida, sus palabras, sus turbias pasiones, sus odios y complejos y resentimientos, menos podría gobernar a la selección argentina.

El fracaso de la Argentina ante Alemania puso en evidencia esa simple verdad: que el mariscal que comandó al regimiento argentino estaba lastrado por la torpeza, la ineptitud y la arrogancia. Como consecuencia de ello, no eligió a sus mejores hombres, sino a sus mejores amigos. Como consecuencia de ello, Alemania destruyó a un aturdido batallón argentino y humilló a quien se creía Napoleón.