jueves, 29 de octubre de 2015

Adiós, señora

impecable, de Jorge Asís.

Ya es todo cuesta abajo, señora.
Lentamente, sus días se van llenado de últimas ocasiones y actos de clausura, y la expectativa se convierte en nostalgia.
Es natural, a todos nos pasará en algún momento. 
Cualquiera podría darse por satisfecho en su lugar; ha llegado a lo más alto de su carrera política, y ha acumulado las dos cosas que más quiso en el mundo: poder y dinero. Sería el tiempo indicado para retirarse, descansar y tal vez escribir unas memorias que muchos comprarían y mentirían haber leído.
Pero usted no es así, ¿verdad? No, claro que no. Usted detestará cada minuto.
Al principio los cambios serán groseramente evidentes. A partir del 11 de diciembre, ya no dispondrá de los bienes del Estado para su uso personal, deberá procurarse su propios juguetes, desplazarse a nivel del suelo y pagar por lo que compre. No podrá contarle a millones de personas los falsos detalles de su vida imaginaria, ni proyectar en un auditorio obligado sus frustraciones patológicas y los resentimientos que han moldeado su carácter como el impiadoso cincel de un escultor perverso.
Pero superará eso, señora. La mente humana es maravillosa para adaptarse a variaciones traumáticas. Superamos divorcios, mudanzas, muertes y catástrofes de todo tipo. Incluso superamos gobiernos desastrosos.
Los que son realmente difíciles de prevenir por insisdiosos y sutiles son los pequeños detalles que marcan la decadencia. Es como la juventud, señora, que se pierde en forma tan gradual e inevitable que no nos damos cuenta hasta que un día la imagen que nos devuelve el espejo nos resulta ajena, extraña y ominosa.
Y usted, acostumbrada a ser el centro, conocerá la periferia.
Un día alguien se dará cuenta de que ya no es necesario mantenerla informada de todo.
Un día alguien la hará esperar en el teléfono.
Un día alguien la recibirá con indisimulable fastidio.
Un día, señora, notará que aquella forma de relacionarse con las personas basada en el temor como remedo deforme del respeto, ya no es efectiva. Cosa curiosa el respeto, se obtiene más cuando más se entrega, y usted no ha entregado nada, nunca.
Aquellos a quienes usted ha ofendido, humillado y agraviado en el ascenso, se presentarán a cobrar sus cuentas en la caída.
Porque las lealtades alquiladas no son perennes, señora. Sus propietarios simplemente cambian de inquilino. Cual multitudes de Pedros, la negarán tres veces, o quinientas, si éso dictan las conveniencias del momento. Usted sabe mejor que nadie cómo es eso.
El poder se escurre entre sus manos ahora mismo, señora, y no se detendrá.
Soñará, claro, con un futuro regreso, y tal vez esa esperanza la mantenga a flote por un tiempo.
Pero cuando el periodismo voluble comience a ignorarla, cuando ya no alcance su primer nombre para identificarla en la nota de relleno de una página perdida, sentirá la mordida del miedo.
Ya no será "la Jefa". Será "la vieja". "¿Y ahora que quiere la vieja?" comenzará a escucharse en tono irritado ante cada llamado, cada pregunta, cada exigencia.
Su enfermizo deseo de trascendencia será aplastado en este país donde cada gobernante llega a su puesto con delirios fundacionales.
Cualquier cosa que haya hecho, cualquier legado que pretendiera dejar podrá ser borrado con una firma, con las manos levantadas de los mismos que hasta ayer le juraban fidelidad hasta la muerte.
Usted no será un mito, señora, porque los mitos se construyen a lo largo de los años con la contribución deliberada y constante de muchas personas motivadas por el respeto o la conveniencia. Descartado el respeto, sólo quedará la conveniencia, y rápidamente usted se convertirá en alguien inconveniente.
Quizás entonces se aferre a otra fantasía, la de fundar una dinastía. Pero ¡ay!, los herederos no parecen estar a la altura.
Usted ha cometido un terrible error en su vida, señora: no ha tenido amigos. Y le pesará, porque el refugio de los afectos está reservado a las personas buenas. 
Le quedará, si acaso, la familia, suponiendo que sean capaces de soportar su creciente amargura.
Sé que está obsesionada por cómo la recordará la posteridad. 
Lo mejor sería que la olvidara del todo, señora.
Porque de otra manera, la única huella que dejará su paso por esta vida, será una nota marginal en la Historia Universal de Fracasos, la Corrupción y la Mentira , con olor a narco-tráfico
.
Adiós, señora.; que disfrute todo lo que le robó al pueblo Argentino, tanto usted como Néstor... y nosotros trataremos de erradicar la droga que les metió a nuestros hijos y nietos ( su hijo inclusive).

lunes, 26 de octubre de 2015

Se va un Gobierno que sembró la división

POR JULIKO BARBARO EN INFOBAE

 

Julio Bárbaro

Por: Julio Bárbaro

El socialismo difícilmente se logre con los bienes que tanto se ambicionan, pero con gran facilidad se accede a ese reparto justiciero cuando de culpas se trata. Para todo nacional que se sienta por encima de la media, para tantos que se asumen parte integrante de la vanguardia esclarecida, para todos ellos, las culpas de nuestros fracasos son, sin duda, culpa del pueblo que siempre vota a los peores. Una parte le echa la culpa al peronismo, otra a la falta de educación de los votantes. Así fue en el cincuenta y cinco cuando derrocaron a Domingo Perón, convencidos de que era un obstáculo para la democracia.

Luego hicieron lo mismo con Arturo Frondizi y más tarde con Arturo Illia —siempre pensando que caminaban hacia la democracia y la libertad—, hasta que, sin necesidad de visitar al psicólogo, instalaron a Juan Carlos Onganía para siempre, seguros de que la culpa era de los votantes. Once años para terminar asumiendo, con Onganía, que no soportaban la democracia y después hasta el setenta y tres, para permitir el regreso de Perón en un clima imposible de manejar. Perón nos dejó el abrazo con Ricardo Balbín y muchas otras señales de un futuro sin enemigos.

Después de la muerte del general, ganaron los duros, el golpe provocó el genocidio; con el genocidio desaparecieron los militares para siempre, pero nos dejaron una absurda guerrilla que nunca entendió nada y sin embargo sobrevivió con un inmerecido prestigio. Ese recuerdo usurpó el kirchnerismo para inventar su modelo. Ese recuerdo, para mi gusto, se retira con la Presidente, sea quien fuere el que gane.

No tenemos clase dirigente en ninguno de los rubros que existen: ni en la política, ni en el deporte, ni mucho menos en el empresariado. Una dirigencia se establece cuando hay quienes prefieren pensar más en todos que en ellos mismos, en los intereses del conjunto más que en los propios. Eso es una dirigencia y, en una sociedad capitalista, es complicado arribar a instituciones fuertes si los ricos —los dueños del dinero— no caen en la cuenta de que el valor de sus bienes está ligado a la solidez de las instituciones. En eso el kirchnerismo les dio una dura lección, quizá no demasiado dura, ya que nuestros ricos son excesivamente pobres en dignidad y casi todos se agacharon para que no les peguen.

Para mi gusto, el Gobierno que ya se va tuvo sólo tres obstáculos que le impidieron convertirnos en Venezuela. En primer lugar, algunos sindicalistas —muy pocos, pero decididos—, con Hugo Moyano a la cabeza, ahí tuvieron que detener el aparato de degradar a todos para instalar alcahuetes propios. Ese grupo de sindicalistas, donde también acompañó Luis Barrionuevo y Julio Piumato, salvó la dignidad del sindicalismo peronista. Los otros restantes hicieron el triste papel al que ya nos tienen acostumbrados, siempre con alguna excusa para explicar la agachada.

Héctor Magnetto, el tan cuestionado dueño de Clarín, encabezó una resistencia que acompañaron pocos, por ejemplo La Nación y el grupo de América Televisión, y también Canal 26. A los demás, los compraron o los acallaron, pero los volvieron a todos oficialistas. La ley de medios fue un aporte del estalinismo que sólo sirvió para degradar a la sociedad.

Y la Suprema Corte, con dignidad supo detener los avances de los miserables que en nombre del delito intentaban desplegar las hordas de Justicia legítima.

Los nombro a todos, ya que algunos distraídos creen que todo da igual y que como dignos quedaron pocos, los indignos tienen derecho al veto. Ese proceso se acaba cualquiera sea el resultado electoral. El kirchnerismo, como todo personalismo autoritario, no deja herederos, sólo se ve obligado a elegir sobrevivientes que escaparon a sus designios. Cualquiera sea el resultado, ingresaremos a una sociedad más normal, a una sociedad donde nadie se sienta superior ni dueño del modelo, ni sandeces por el estilo. Se va un Gobierno que en lo esencial sembró división en la sociedad, y ya en ese rubro no encontraron seguidores.

Voy a votar en contra del oficialismo, pero quiero dejar en claro que considero que su candidato Daniel Scioli es —lejos— mucho mejor que la Presidente, que, para bien de todos, se retira. Lo expreso con cierto humor, pero asumo que me resulta muy agradable. Ahora nos encontramos con los oficialistas en los programas de televisión y además me saludan. Se bajaron de la enfermedad de imaginar que sólo quedarían los medios de ellos y así ahora, saludando, ingresan a la democracia, aceptan que el que opina distinto no es el mal o las corporaciones o el imperialismo, sino tan sólo eso, alguien que tiene derecho a pensar distinto.

El kirchnerismo que se retira es sectario, corrupto y agresivo; aun su mismo candidato a Presidente es bastante diferente en cuanto a la colección de defectos y agresiones. Ignoro cómo será el resultado, pero siento que todo va a mejor

lunes, 19 de octubre de 2015

Las Víctimas del Terrorismo en Argentina: desaparecidos sociales

 

Victoria Villarroel, presidenta y vocera del CELTYV (Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas), presentó el PROYECTO VÍCTIMAS que denuncia las miles de víctimas del terrorismo no reconocidas que se sucedieron en las décadas del 70 y 80 en la República Argentina.
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"El PROYECTO VÍCTIMAS se originó en el año 2008, como una iniciativa de la Asociación Civil CELTYV. El objetivo era identificar y defender los derechos de las miles de víctimas del terrorismo que nunca fueron reconocidas, así como sus nombres, historias de vida, los daños que han sufrido y las organizaciones responsables de estos ataques.
El resultado de esta investigación, que hoy se está presentando, demuestra que son alrededor de 60.000 las personas afectadas, de las cuales 18.331 son víctimas (físicas y jurídicas) directas que sufrieron desde pérdidas de sus bienes, agresiones, lesiones físicas o presiones psíquicas de diverso tenor, llegando hasta el fallecimiento. El número crece exponencialmente al incorporar el grupo familiar de la víctima directa, que también se ve afectado y victimizado, según el estándar internacional. Todas estas víctimas han sido excluidas de las políticas gubernamentales en los últimos 28 años de democracia.
Concretamente, y luego de 3 años de profunda investigación, hoy se puede saber que del total de víctimas (físicas y jurídicas) directas:
11.512 civiles y no combatientes inocentes fueron afectados
4.513 son las empresas privadas que han sido damnificadas
2.306 fueron oficinas estatales
Si clasificamos por daño sufrido, llegamos a la siguiente información:
1.355 son los muertos que hasta hoy se conocen con nombre y apellido
2.735 son los heridos
842 los secuestrados
Hubo 600 copamientos (cuarteles, comisarías, universidades, fábricas, etc.)
1.303 personas fueron privadas ilegítimamente de su libertad
5.120 sufrieron ataques con bombas
2.285 víctimas sufrieron robos
3.840 los que padecieron atentados sin explosivos
245 fueron extorsionados, amenazados y con daño colateral.
Son 18.331 las víctimas físicas y jurídicas directas que ha dejado el terrorismo en nuestro país y que aún no han sido reconocidas por el Estado.
El Proyecto consta de dos etapas: la primera es la que responde a los datos que hoy se presentan y que demuestra que el Estado desconoce y niega la existencia de estas personas afectadas, de sus derechos o el de sus familiares a peticionar por su reconocimien-to. En una segunda etapa, se requerirá la participación del Estado Nacional para verificar la información que se incluye en el proyecto.
La CONADEP, creada por el ex presidente Raúl Alfonsín en 1983 para investigar las violaciones a los derechos humanos sucedidos durante el gobierno 'de facto', sólo recibió denuncias por violaciones de los agentes estatales. Sus conclusiones permitieron otorgarle el goce de los Derechos a la Verdad, la Justicia y la Reparación, exclusivamente a aquellos que habían sufrido crímenes o abusos por parte del Estado; así se generó un caso único de discriminación en el mundo, donde se reparó a los perpetradores y se les negó los derechos a sus propias víctimas. Estas circunstancias se agravaron con la caída de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, porque incrementaron el reconocimiento de los derechos únicamente a los autores de los hechos que damnificaron a las víctimas inocentes.
Pese a un intento de otorgar los mismos derechos para las víctimas del terrorismo, el paso del tiempo movió al olvido la obligación gubernamental de investigar y reparar las violaciones de derechos humanos cometidos por las organizaciones armadas (1). Por ello, la iniciativa del CELTYV cubre el vacío que dejó el Estado y busca establecer cuántas y quiénes son las víctimas inocentes afectadas.
Con el apoyo de voluntarios se investigó material en bibliotecas, hemerotecas, revistas de época, publicaciones y luego se lo cruzó con la información que se difundía en los diarios más importantes de la época (La Nación, Clarín, La Prensa, Crónica. Se analizaron más de 16.000 ediciones de dichos diarios).
El Proyecto requerirá de una etapa posterior para la contrastación de esta información, que deberá ser aportada por el Estado, permitiendo la apertura de los archivos obrantes en organismos oficiales que puedan contar con documentación respecto de los atentados terroristas y sus consecuencias en la población civil inocente y no combatiente.
El PROYECTO VÍCTIMAS demandó tres años de minuciosa investigación; se logró armar el legajo de cada fallecido así como del resto de los afectados para concluir en una base única categorizada como miembros de la población civil y/o no combatiente.
Los números reflejan datos duros, inéditos para la gran mayoría y que aspiramos contribuyan a armar la 'otra parte de la historia' que ha sido, hasta el momento, desconocida por los gobiernos. Las víctimas inocentes del terrorismo permanecen sin reconocimiento, sin reparación, transformándolos en 'personas sin derechos', 'desprotegidos por la ley', en 'desaparecidos sociales', producto de una falta de justicia.
Estas víctimas inocentes materializan el bien jurídico que toda legislación doméstica e internacional protege en primera instancia y por sobre todas las cosas. A ellas las vimos reflejadas en los atentados a las torres gemelas de Nueva York, en el tren de Atocha en Madrid, en el metro de Londres, en el edificio de la Amia y hace muy poco en Oslo. Todos los gobiernos del mundo acuden en su ayuda, buscan ejercer la justicia con los responsables, las reparan las honran y las cuidan. Sin embargo en la Argentina permanecen sin reparación, ocultadas, y hasta estigmatizadas, a punto tal que se les han rechazado las acciones judiciales intentadas por algunos afectados desde hace 35 años para buscar una reparación y las causas impulsadas por el CELTYV están inmovilizadas en un mar de chicanas jurídicas".
Finalmente reclamó que "el Estado finalice con la discriminación entre víctimas, y llame a la creación de una Comisión por la Verdad integrada por personas de probada imparcialidad y se convoque a la memoria pública".
Asimismo solicitó "la incorporación de todo el arco político, organizaciones civiles, privadas, sindicales, ONG de derechos humanos internacionalmente reconocidas, para que fijen su posición sobre estas víctimas. No hay excusas para continuar negándoles el goce de los derechos humanos a las víctimas inocentes, acrecentando las violaciones a los DDHH realizadas primero por las organizaciones terroristas y luego por el olvido y la indiferencia estatal".
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(1) Aclaración de Termidorianos para lectores no argentinos.
"Organizaciones Armadas" alude a las organizaciones terroristas de izquierda que entre 1969 y 1979 desataron una Guerra Revolucionaria con el objetivo de llegar a construir un Ejército Guerrillero Regular que permitiera aniquilar a las Fuerzas Armadas del Estado, tomar el poder y proclamar una República Argentina Socialista con dictadura de partido único. Combinando el modelo marxista-leninista clásico, con el 'estilo' de la Cuba castro-guevarista.
El PROYECTO VÍCTIMAS fue presentado por la Dra. Victoria Villarroel el 18 de agosto de 2011 en el Centro Cultural Borges -Auditorio Astor Piazzolla- de la ciudad de Buenos Aires.
Fuente:
PolíticayDesarrollo.com.ar
31.08.2011

Publicado por Coordinador en 21:02