martes, 14 de julio de 2015

La fría blancura de las sonrisas (electorales)

Ha pasado el fragor de la contienda electoral pergeñada por el popular Tío Lucho (Luis Beder Herrera), ha sido ungidos votos más votos menos los que tomaran la posta del virreinato Bederista, una SAPEM desprolijamente armada para saquear el Estado Provincial y prohijar una “nueva sangre” de rasgos genéticos decididamente mediocre, carente de la mística necesaria en la praxis política y esencialmente volcados al latrocinio sin pausa alguna.-

Pero detrás han quedado los afiches, pintadas, panfletos, etc. que ya azotados por el clima nos siguen mostrando desde la premura de su vejez las frías sonrisas de la porcelana dentaria de los candidatos, preñadas de promesas, aseguradoras de talentos autoproclamados y auto asignados ( a lo sumo por sus cómplices y asociados), que nos siguen indicando que Fulano Sabe, que Mengano Puede, que Zutanido es Gardel y Perón amalgamados como síntesis perfecta del buen político.- Las sonrisas enlazadas con las vanas promesas electorales nos auguran la continuidad de un programa de gobierno que nunca existió, que en la Nación es netamente antiperonista y ha destruido el aparato productivo del país, que ha generado un enfrentamiento social como nunca se vio en la historia argentina y ha encumbrado a los violentos de ayer como héroes románticos, en lugar de asignar a cada uno de ellos la responsabilidad ante la ley.-

Claro las sonrisas pretenden decirlo todo y a la vez ocultar todo, sobre todo las historia de cada uno de ellos, por eso es menester hacernos desde la democracia y espíritu republicano algunas preguntas, ya reconocer las respuestas que nos da esa historia reciente.-

El 99.9 por ciento de los candidatos expectables, electos y no electos, son o han sido funcionarios algunos de ellos mucho tiempo, en las mas variadas áreas, importantes o de relleno, y su obra esta a la vista, entonces la primera pregunta es “¿porque ahora podrán y antes no pudieron?, a veces la respuesta es incomoda.-

Hace un tiempo atrás en los setenta, el Partido Militar gestó un candidato el Superministro del Gobierno Militar, el Brigadier Ezequiel Martínez, y aparte de su sonrisa el slogan informaba que era el “Presidente Joven que quiere y puede”, a lo que el humorista político y gran amigo Jorge Abelardo Ramos contesto con acidez propia de la izquierda nacional, “Cuando estuvo, quiso y no pudo o pudo y no quiso?.- Como se ve han cambiado los tiempos y las situaciones siguen siendo iguales, los heridos los mismos y por los mismos conceptos de pertenencia a determinado régimen áulico o de caza deportiva, o en fin otros mas o menos confesables o inconfesables motivos.-

Pero justo es reconocer que las sonrisas no piensan, los afiches no actúan y las promesas no son actos de gobierno, es el momento donde mueren las palabras y cobra vigente aquel dicho de Perón “Hechos son amores y no buenas razones”.- Entonces comienza la verdadera realidad, la que no construimos desde el voluntarismo ni desde la publicidad y que fortalece o derriba políticos.-

Entonces comienza el momento de la verdad sobre lo que debe hacerse, de lo que puede hacerse, del talento o no para su realización.-

Cuando acaba el tiempo de sonrisas comienza el tiempo de gobernar, pero uno se pregunta, como descreído que es, ¿esas sonrisas han sido suficientes?,¿lo son ahora ?, el tiempo lo dira y nosotros lo sufriremos

 

JUAN CARLOS PAGOTTO

viernes, 3 de julio de 2015

"Al crear la Triple A, Perón eligió reprimir desde la ilegalidad”

Silvia Mercado

Por: Silvia Mercado smercado@infobae.com

Sergio Bufano y Lucrecia Teixidó, autores de un nuevo libro que revela la relación y las responsabilidades del tres veces presidente con el accionar de ese grupo parapolicial, visitaron los estudios de InfobaeTV

Pocas cosas más incómodas para la izquierda en la Argentina que aceptar la responsabilidad del ex presidente Juan Domingo Perón en la represión ilegal durante su último gobierno. "Les cuesta aceptar que volvió a la Argentina a eliminarlos", dicen Sergio Bufano y Lucrecia Teixidó, autores de un libro imprescindible, "Perón y la Triple A. Las 20 advertencias a Montoneros". En el juzgado de Norberto Oyharbide se viene tramitando la causa que se inició en 1984, cuando se libró pedido de captura contra Rodolfo Almirón, a quien se le adjudicaron los asesinatos del diputado Rodolfo Ortega Peña, el ex subjefe de la Policía Bonaerense, Julio Troxler, el del abogado marxista Silvio Frondizi y del padre Carlos Mugica, entre más 700 crímenes atribuidos a esta organización.

Para los expertos, se trata de una de esas causas que no tienen solución penal, más destinadas a transformarse en material para la escritura de libros, que condenas o absoluciones. Entre tantos testimonios, Oyarbide tomó la declaración de Nacha Guevara, Horacio Guaraní, Luis Brandoni, Martha Bianchi y Norman Briski, todos amenazados por la organización paramilitar, que debieron exiliarse intempestivamente, porque nadie se animaba a darles trabajo en la Argentina. Sus testimonios son inquietantes, no sólo porque las persecuciones continuaron en España, como lo experimentó Briski, sino en la Argentina aún después del golpe militar, como se lo contó al juez el cantante Guaraní, quien sufrió en forma personal la continuidad de las amenazas contra sí mismo.

¿Por qué un libro sobre la Triple A?

Primero, la represión no empezó con el golpe militar de marzo de 1976, sino el 20 de junio de 1973, cuando Perón aterriza en la Argentina, en Ezeiza. Segundo, el concepto de desaparecido tampoco es de la dictadura, sino que en época de Perón se producen las primeras desapariciones. Por otra parte, todo el armado de la Triple A fue obra del entonces presidente de la Nación, ya que los cinco principales miembros de la Triple A fueron nombrados por decreto con la firma de Perón.

Ustedes dicen que hubo intentos de ocultar que Perón fue el responsable de esta organización paramilitar.

Efectivamente, el relato dice que la Triple A la empezó José López Rega, cuando Perón ya había muerto. Y eso no es así. Si nos tomamos el trabajo de ver los discursos de Perón durante ese tiempo, las declaraciones en los medios, y los hechos de violencia de esa época, vemos que hay una espiral creciente, que se inicia incluso anteriormente, con otras organizaciones de derecha paraoficiales. Es cierto que cuando él llega, convoca a la pacificación a todos los partidos políticos, y algunos aceptan pacificar los ánimos, pero ni la izquierda ni la derecha aceptaron ese llamado a la pacificación. Quizás, si las organizaciones hubieran abandonado las armas, hubiera sido otra la historia. Perón tiene una intención, pero a los pocos días, él mismo comienza una política sistemática de represión y un arreglo con las dictaduras que lo rodeaban. Otra parte del relato es que la Operación Cóndor comenzó con Videla, y no es así. En febrero del 74 se reúnen todas las dictaduras en Buenos Aires, donde empieza esa política represiva regional.

¿A qué atribuyen esa negativa a ver lo que de verdad pasó, la responsabilidad de Perón en la represión ilegal?

Es muy difícil para un peronista honesto, gente que luchó por la vuelta de Perón, asimilar que vino a eliminarlos, a matarlos ilegalmente. El tenía todos los instrumentos que la Constitución le otorgaba, tenía la policía, el ejército, pero elige la ilegalidad.

Perón en el exilio, incluso, siempre juega con ese margen de legalidad e ilegalidad, donde advierte siempre, y lo justifica.

Ustedes fueron militantes, cuenten su experiencia en esa época.

De la parte de los militantes que utilizábamos la violencia, está claro que nosotros éramos antidemocráticos. Para nosotros, era un paso de características "burguesas" que había que superar rápidamente, para pasar a la etapa revolucionaria. Uno tiene que reconocer que ni la izquierda marxista, ni los Montoneros ayudamos a que Perón pudiera llevar a cabo un proyecto.

¿Por qué Perón elige la ilegalidad?

Ya la había elegido en España, cuando alienta a los grupos armados, particularmente a Montoneros, lo matan a Aramburu, toman los cuarteles, y él lo impulsaba. Y estando acá, cree que el mejor camino era la ilegalidad. El mejor ejemplo es (el gobernador cordobés) Ricardo Obregón Cano, un hombre absolutamente leal y muy buena persona. Si Perón levantaba el teléfono y le decía que no estaba de acuerdo con lo que estaba pasando (en relación a su estrecha relación con los Montoneros), se resolvía todo. Pero Perón eligió mandarle a la Triple A, darle un golpe de estado en la provincia con la Policía Federal y eliminar a toda la izquierda sindical.

¿Por qué la Triple A también persiguió a Nacha Guevara y tantos artistas?

Porque se suponía que como Nacha Guevara era irreverente, se creía que era de izquierda, había que acallarla. Lo que la derecha quería era una sociedad sin nada que tuviera que funcionar con la izquierda y el progresismo, que no existiera una obra como Jesucristo SuperStar, eran personas sectarias, absolutamente intolerantes.

Yo creo que hubo un período de época que fomentaba un profundo anticomunismo, caracterizado por la violencia y los extremos, donde en el peronismo había algo paradójico, tanto la izquierda como la derecha hablaba de traidores e infliltrados, también Perón.

¿Qué saben de la causa que está en el juzgado de Oyarbide sobre la Triple A?

El mucho no se ocupó. Supongo que no quiere tirarse contra el sindicalismo actual, como el caso de Hugo Moyano, que actuó en la Juventud Sindical Peronista en Mar del Plata. Pero para un juez en un gobierno peronista, es muy difícil llamar a juzgar a los sindicalistas peronistas que participaron en esa represión ilegal.