viernes, 31 de mayo de 2013

Juan José Sebreli: "La idea de ir por todo es típicamente totalitaria"

El filósofo y sociólogo calificó al kirchnerismo como un "cesarismo plebiscitado". Cuestionó el rol de los intelectuales "militantes"

Juan José Sebreli: "La idea de ir por todo es típicamente totalitaria"

"Con el kirchnerismo, indudablemente, sí". De esa manera contundente, el ensayista y filósofo argentino Juan José Sebreli planteó que el Gobierno se encamina hacia el autoritarismo en caso de que "desaparezca la prensa libre" y la autonomía del poder judicial. Opositor hasta la médula, en su análisis evaluó el rol de los intelectuales y las dificultades para establecer una línea tajante entre izquierda y derecha. Además, cuestionó a la oposición por no contar con un candidato alternativo. Sin embargo, se animó a ser "optimista" de cara a las elecciones legislativas de octubre.

"El kirchernismo y el cristinismo son un cesarismo plebiscitado, un concepto acuñado por (uno de los padres fundadores de la sociología moderna) Max Weber, o un bonapartismo", definió Sebreli, y aseguró que "indudablemente" la Argentina se encamina hacia un autoritarismo de continuar por este sendero.

"Esto avanza, avanza y avanza. Si desaparece la prensa libre y la autonomía del poder judicial, queda poco. Aparte, su ideología es ésa. Por otro lado, es explícito en sus ideólogos, como el caso de Ernesto Laclau. Basta leer La razón populista, donde él dice que tiene que haber un jefe carismático, que se ligue directamente con las masas, sin intermediaciones que, obviamente, sería el Congreso, serían los medios. Eso lo dice Laclau, a quien reivindican los intelectuales kirchneristas. Esto es lo más parecido que hubo al Perón del 45-55", planteó el sociólogo en una entrevista al diario El Cronista.

Y sintetizó: "La idea misma de ir por todo es una idea típicamente totalitaria".

En relación al presente y el contexto electoral, Sebreli sostuvo: "En el presente inmediato, pienso, deseo y creo que es posible, no sé si probable, que Cristina Fernández de Kirchner sea derrotada en las próximas elecciones, con lo cual cambiaría el panorama. Si en estas elecciones no gana Cristina, tampoco va a poder cambiar la Constitución ni continuar en un tercer mandato. En lo inmediato, podríamos ser optimistas".

Con respecto a la oposición, indicó que hoy "no ve a nadie" para las elecciones presidenciales del 2015, pese a que siente respeto por la senadora Elisa Carrió.  "Soy menos optimista porque no veo en la oposición un partido que pueda afrontar una situación tan difícil como lo es la situación argentina actual", ponderó. 

Por otra parte, el sociólogo indicó que "ya no sabemos bien a qué se refiere" la díada política "izquierda" y "derecha", conceptos que tuvieron su origen en la Revolución Francesa.

"Hasta comienzos del Siglo XX -analizó- , todavía uno identificaba a la derecha con el fascismo o con un conservadurismo extremo. Pero, hoy, ninguna derecha reivindica el fascismo. Y la izquierda, a la vez, se identificaba con un movimiento internacionalista, antimilitarista, laico y sus enemigos, en general, eran el ejército y las dictaduras. En la actualidad vemos que, por el contrario, las izquierdas son nacionalistas. El populismo es nacionalista. Es decir, está todo muy confundido. Por eso, me remito a una cita de Felipe González, quien decía que hoy no se puede hablar de izquierda y derecha, sino de democracia y autoritarismo, o de modernidad y una posición antimoderna".

En clara alusión a los intelectuales de la agrupación oficialista Carta Abierta, Sebreli señaló que no se puede mezclar la militancia con el rol de pensar y reflexionar sobre la realidad.

"Un intelectual no debe ser militante. Los intelectuales, en muchas ocasiones, han intentado insertarse en la política. Y les ha ido mal", reflexionó. Y agregó: "Los grandes teóricos políticos que ha habido siempre han hecho su obra después de haber fracasado como políticos. Fue el caso de Nicolás Maquiavelo, fue el caso de Karl Marx, cuya militancia ha sido muy breve y muy frustrada".

miércoles, 29 de mayo de 2013

El hombre olvidado

El hombre olvidado

Adrián Ravier ~ Mayo 29, 2013

Yo, el lápiz de Leonard Read o El uso del conocimiento en la sociedad de Friedrich Hayek se han constituido en clásicos de la literatura económica por su claridad conceptual y su validez universal. “El hombre olvidado” de William Graham Sumner también es un clásico, pero para los lectores de habla hispana es menos conocido. El artículo fue escrito en 1883 y luego publicado por Yale University Press en 1925. Libertas, la revista académica de ESEADE con base en Argentina, lo publicó por primera vez en español en 1997.

Este artículo no intenta ser original en ningún sentido. Sólo intentamos tentar al lector a leer un artículo que entendemos debiera
ser parte de la formación económica y política de todos los jóvenes profesionales y de los hacedores de políticas públicas. Dice el autor:

“La mayoría de los proyectos filantrópicos o humanitarios se ajustan al siguiente esquema: A y B se reúnen para decidir lo que C debe hacer por el bien de D. Todos los esquemas de este tipo están viciados radicalmente, desde el punto de vista sociológico, por el hecho de que a C no se le permite opinar acerca del asunto, y de que su posición, su carácter y sus intereses, así como los efectos que se producirán sobre la sociedad por su conducto, se pasan totalmente por alto. C es lo que yo llamo el Hombre Olvidado.

Consideremos el caso del salario mínimo. Los sindicatos (A) presionan para elevar el salario. El gobierno (B) accede. Los beneficiarios (D) son algunos trabajadores que verán aumentar sus salarios. Sin embargo, un análisis simple de oferta y demanda del mercado laboral nos permite comprender que algunos trabajadores que en ausencia de la legislación hubieran logrado establecer contratos voluntarios de trabajo con los empresarios, por salarios inferior al mínimo establecido, quedan ahora desempleados. Los hombres olvidados (C) son aquellos empresarios y fundamentalmente aquellos trabajadores que en estas circunstancias quedan al margen del trabajo formal.

Veamos otro ejemplo. A es el gobierno americano. B es la Reserva Federal de los Estados Unidos. D son las decenas de empresas americanas que durante la crisis de 2008 eran “demasiado grandes para caer”. ¿Quién es C? Si tomamos en cuenta que A decidió ayudar a D con los planes de estímulo financiados con los impuestos, C son los contribuyentes americanos. Si tomamos en cuenta que B para ayudar a D decidió duplicar la cantidad de dólares que circulaba en el mundo, y tomamos en cuenta que tal decisión reduce el poder adquisitivo de sus tenedores, C son las millones de personas que creían en el dólar como reserva de valor.

No será difícil para el lector extrapolar el análisis a los cientos de casos que día a día publican los diarios en todo el mundo. Cada nueva
legislación que se aprueba tiene un alto porcentaje de posibilidades de haber olvidado a estos hombres.

Por una vez, siquiera, pensemos en él -el hombre olvidado- y consideremos su caso, ya que todos los médicos sociales tienen la
característica de concentrarse sobre algún hombre, o grupo de hombres, cuya situación despierta simpatía y estimula la imaginación, y planifican sus remedios para tratar ese problema en particular. Ignoran totalmente cuál es la fuente de la que deben extraer la
energía que emplean en sus remedios y pasan por alto todos los efectos que éstos producirán sobre los demás miembros de la sociedad, ya que sólo tienen en cuenta los que les interesan. Están dominados por la superstición del gobierno y, olvidando que éste no produce nada en absoluto, pierden de vista lo primero que deberían recordar al hacer cualquier análisis social: que el Estado no puede obtener un céntimo de ningún hombre sin quitárselo a otro, y este último es quien lo ha producido y ahorrado: el Hombre Olvidado.

El mensaje de William está comprendido en la literatura económica e incluso se han logrado importantes avances sobre la cuestión. La Teoría de la Elección Pública, por ejemplo, ha logrado desarrollar modelos que explican que aun cuando los beneficiarios de las políticas gubernamentales sean pocos, éstos pueden lograr que una legislación sea sancionada porque sus intereses están concentrados, mientras que los hombres olvidados, aun cuando sean muchos, están dispersos. Esto lleva a que los grupos de presión (A) convenzan a los legisladores (B) a sancionar leyes a favor de cierto grupos (D), pero nunca consultan a quienes en definitiva pagan por aquellos gastos y que en definitiva representan la mayoría.

La democracia de las mayorías también se ve vulnerada con el logrolling o intercambio de votos, en el sentido que un legislador puede apoyar el proyecto de otro a cambio de que éste último apoye el del primero. Es así como pequeños grupos de presión van logrando aprovecharse de aquel hombre olvidado, el que “pasa de largo y nadie repara en él, porque se ha comportado bien, ha cumplido sus promesas y no ha pedido nada”.

domingo, 26 de mayo de 2013

El 25 de mayo de un país disfuncional

José Benegas ~ Mayo 26, 2013

Pudimos ver el 25 de mayo el significado real de la referencia a una “década ganada” con la que el kirchnerismo define su paso por el poder. La fecha que celebra un acontecimiento nacional se utilizó para un acto partidario con las acostumbradas fantasías y autosobreseimientos que se conocen como “el relato”. Los que ganaron la década saben que los demás la perdimos, por eso que no hicieron otra cosa que convocar a empleados, proveedores y clientes de su sistema y excluirnos a todos los demás.

Demuestran con esa actitud su plena consciencia de que si ganaron la década fue a costa de todos los demás.

Lo que nos muestra el espectáculo que el kirchnerismo nos ofrece al borde del abismo es el rompimiento de vínculos sociales generales. Es la liberación que ellos ven como heroica de toda responsabilidad de ese poder que ostentan derivado de una legalidad que nos debería amparar a todos. Significa dar muerte a la legitimidad en función de la oportunidad que la legitimidad ofreció.

El negocio durará mientras fuera del oficialismo se tenga una visión autoritaria y opresiva de la idea de democracia como poder ilimitado de quien se impuso en las urnas. Si a esta privatización de los fines de la autoridad constituida se le sigue reconociendo justificación por un día en el que se realizaron unas elecciones, asimilando la asunción de un gobierno electo a la unción de un Nerón, entonces habrá que aguantársela o unirse a ellos.

Desde fuera del kirchnerismo se sigue compartiendo la posición de la mujer golpeada que permanece en el hogar en el que se dan las hostilidades. Que se queja y hasta denuncia, pero no cree que sea legítimo romper el pacto que no existe porque ya ha sido roto por el violento. Como el caballo que cree que sigue atado al palenque aunque las riendas estén sueltas.

Gobiernan para ellos y festejan el botín en nuestra cara. Al identificarse con el todo, decretan directamente nuestra inexistencia, pero existimos con toda claridad a la hora de pagar sus fiestas. No quieren deshacerse de nosotros, como el golpeador no tiene interés en deshacerse de su víctima.

Cuando se los critica, se llama a otra forma de convivir o se reclama que no se siga robando ni mintiendo, el aparato estatal tilda al disconforme de enemigo. Es decir nos coloca la supuesta legalidad en un vínculo con ella similar al que John Locke describía como “estado de guerra”.

Es entonces cuando viene la estocada final de esta perversión. Repasemos lo que ha pasado con todos, desde Mirtha Legrand, al campo, Clarín, Blumberg o cualquiera de los demás enemigos señalados del gobierno; esto es la deslegitimación de la víctima y el denunciante por medio de una segunda línea del aparato de propaganda: la de los neutrales que se dicen a sí mismos los serios. Unos que no denuncian al gobierno, por lo tanto tampoco lo padecen, porque denunciarlos sería ser enemigos (dado que las alternativas han sido reducidas a eso) y ellos quieren mostrarse “serios”. Los serios serán el estilete con el que se terminará de asesinar la reputación de los enemigos. No sólo serán atacados por el gobierno, sino también por la seriedad bienpensante, lo que los deja sin posición legítima alguna que puedan exhibir después de haber sido puestos a la parrilla.

El gobierno faccioso y autoritario produce este panorama sumamente patológico: agrede, explica las reacciones como enemistad y obtiene la colaboración de un ejército de tibios que para estar en el medio evitarán las críticas y demostrarán su neutralidad asimilando crítica o el ejercicio de la defensa a una hostilidad y ceguera que sólo cabe asignar al gobierno.

Así pasan de a poco a convertirse en marcados y muertos civiles cada uno de los elegidos, de la mano de los que repiten cosas como “no estoy ni con Clarín ni con el gobierno”, “acá hay una pelea en la que no tengo nada que ver”.

O si no su variante más miserable: “no hay que hacerle el juego a la derecha”, lo que es lo mismo que decir “hay que mentir para que no ganen los otros” o “que no se sepa así podemos seguir siendo de izquierda”. Todos perciben que el poder y su liturgia es un lugar de privilegio y que lo perderán si dejan correr la verdad así como así sin censura o autocensura.

El kirchnerismo es enfermo, pero deja también una sociedad profundamente enferma. Eso es lo que hemos ganado.

jueves, 23 de mayo de 2013

VAMOS POR ALGO…..JEFA

Vamos por algo, Jefa
  POR ALEJANDRO BORENSZTEIN

  Humor político
  19/05/13
  Me da la impresión de que el “Vamos por Todo” no camina, Compañera Jefa.

Yo entiendo que le ponen garra, le ponen onda, son puro corazón, mucha mística, buena musicalización, pero no va.

Ni la 125, ni Fibertel, ni la Rural, ni la ley de medios, ni arruinarlo a Scioli, ni destrozarlo a Macri, ni triturarlo a De la Sota, ni aniquilar el socialismo santafesino.
Fueron contra la Iglesia y les zamparon un Papa por la cabeza, no embocan una cautelar ni disfrazados de mono, ni siquiera pudieron aplicar las multas que Moreno les impuso a los economistas que trabajan para el imperialismo británico y que andan por ahí diciendo que la inflación es un poquito más que el 9%. ¿Usted quería un tope salarial del 17%? Nadie arregla por menos del 24% ¿Querían frenar el dólar? Lo duplicaron en un año ¿Querían congelamiento de precios? Lo único que está congelado en los supermercados son las merlucitas de Granja del Sol. Y para colmo, me huele que la reforma judicial va camino a estrellarse contra la Corte Suprema.

Alguna vez, Compañera Jefa, le dije que poner una Corte en serio iba a terminar siendo un mal negocio para el kirchnerismo. Era preferible una Corte medio trucha y fácil de controlar, que esta Corte prestigiosa que no quiere entrar en razones.
Hasta en eso se nota que el menemismo de Menem era más vivo que el menemismo de ustedes.
Es más, ahora que pienso ni siquiera se pudo cerrar el memorándum con Irán. ¿Se acuerda de eso? Parece que fue hace mil años cuando el Canciller explicaba que íbamos a ir a Teherán a preguntarles a los organizadores del atentado si fueron ellos los que organizaron el atentado. A propósito de Timerman, ¿qué fue de la vida de ese muchacho?
Hace mucho que no lo vemos, ¿lo habrán capturado los iraníes?
Averigüe, Jefa, a ver si todavía lo tomaron de rehén y en la Cancillería se están haciendo los boludos para que no lo devuelvan.
Yo pensé que esta semana nos llevábamos puesto todo y que hoy por Canal 13 transmitíamos, en vivo y en directo desde El Calafate, la ejecución de Lanata. Me lo imaginaba con las manos y los pies atados a cuatro corderitos patagónicos y descuartizado como Tupac Amaru en algún campito de la zona. Podía ser el de Lázaro, el de Muñoz, el de Ulloa o el de algún otro amigo de la casa. En fin, locaciones rurales kirchneristas no nos iban a faltar. Un solo bloque cortito de 15 minutos, y ya después nos quedábamos todos tranquilos viendo los programas de la falange oficialista y disfrutando de la gracia y el talento de Orlando Barone. Pero se ve que algo falló. Cuándo no, con ustedes.
Ahora leí que los domingos van a hacer jugar a Boca o a River a las 21.30 para tapar el programa del Gordo. O sea que el partido va a terminar a las 23.30, que sumados a los 30 o 40 minutos que te hacen quedar en la cancha hasta que salga la hinchada visitante, vamos a salir de la Bombonera a las 00.10 de la madrugada. Es decir que vamos a entrar al estadio un domingo y vamos a salir un lunes, caminando por las oscuras calles de la Boca con los chicos que irán a la cancha con el guardapolvo para después ir directo al colegio.
¿Se les ocurre alguna otra pelotudez más o paramos acá?

El que pensó esto, ¿no será un opositor infiltrado? Le aviso que el primer incidente que suceda no se lo van a poder endosar a nadie.
Por suerte, todavía seguimos jugando solos si no, con el despilfarro de torpeza y autoritarismo que hacemos, ya nos tendrían contra las cuerdas. La oposición sigue lejos de construir algo en serio. Además, el verdadero desafío de la oposición no será vencer al kirchnerismo y sacarlo del poder sino evitar que lo extrañemos.
A mí todo esto me preocupa porque, básicamente, cuando al kirchnerismo las cosas le salen mal se ponen como locos, por lo tanto uno quiere ayudarlos para que todo les vuelva a salir divino y sigamos viviendo felices disfrutando de la década ganada, pese a que está lleno de gorilas que no quieren reconocer los grandes éxitos conseguidos
En principio, se logró algo muy importante: ya todos sabemos cuándo es el inicio del espacio publicitario y cuándo es el fin del espacio publicitario. Un gran paso adelante para la República porque había mucha gente que no se daba cuenta si lo que estaba viendo era una comedia de Adrián Suar o el aviso de un desodorante. Había una gran confusión. En cambio ahora está mucho más claro y todos los argentinos, sin distinciones sociales, sabemos perfectamente lo que estamos mirando: tanto los ricos que arrasan las concesionarias comprando Audi, BMW y Mercedes Benz más baratos que en Alemania porque el gobierno se los subsidia con un dólar a 5 mangos, como los millones de pobres que viajan en el Roca y en el Sarmiento que ya son como los trenes alemanes (de la Alemania de 1945 después de los bombardeos aliados).
Curiosamente en el único lugar donde esto no está claro es en los medios oficiales y paraoficiales.

Cuando “inicia espacio publicitario” aparecen los avisos que muestran lo lindo que es el gobierno con imágenes suyas, del Compañero Jefe, de Alicia, etc. Y cuando viene el “fin del espacio publicitario” empiezan los programas que muestran lo lindo que es el gobierno con imágenes suyas, del Compañero Jefe, de Alicia, etc.

Por ahora, es un poquito confuso pero en cuanto venga la ley de medios y todo se democratice va a andar fenómeno
De todos modos, es evidente que hubo un cambio de paradigma.

Hasta los años 80, los jóvenes soñaban con ser médicos o ingenieros. Luego llegaron los 90 y todos querían ser modelos, estrellas, famosos o yuppies.

En cambio ahora hemos vuelto a las grandes vocaciones populares: todos sueñan con ser jardinero de los Kirchner o chofer de los Kirchner o secretario de los Kirchner.

De hecho, mi hijo menor dice que quiere estudiar medicina pero yo estoy tratando de convencerlo de que aprenda a cortar el pasto y se vaya a vivir al sur.
En fin, llega el 25 de Mayo y se cumplen diez años de kirchnerismo. La famosa década ganada que, considerando la bonanza regional, la catarata de dólares que entraron y los resultados que se ven en la calle, más que una década ganada es una década que está aguantando el empate colgada del travesaño.
Nobleza obliga, feliz cumpleaños para usted y todo el kirchnerismo. Consejito: si van a hacer una torta con velitas, por las dudas no las enciendan. Como viene la mano últimamente, tengo miedo de que se les prenda fuego todo. Felicidades. Que sigan los éxitos.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Venezuela el futuro de Argentina

Venezuela: el futuro argentino

Luis Rosales ~ Mayo 22, 2013

Explotó la bomba y el relato bolivariano se derrumba en pedazos. Las grabaciones presentadas por los diputados de la oposición muestran la gran farsa de la Revolución del Siglo XXI. Se confirma que, muerto Chávez, los bandos en pugna se están literalmente matando y que detrás del actual caos en el que se encuentra sumergida Venezuela se esconde la profunda división y decadencia del régimen.

Los neochavistas argentinos me echaron del canal en que trabaja por mucho menos. Por informar a los argentinos detalles de la salud del comandante ya desahuciado, que ahora nos enteramos eran ventilados por su propio yerno y actual vicepresidente. Dijimos en su momento que en el plan de los Castro para quedarse con Venezuela estaba Maduro y parece que teníamos razón. Los diálogos expuestos entre el periodista estrella del régimen, Mario Silva, y el jefe de la Inteligencia cubana demuestran que los ancianos que gobiernan con mano de hierro desde La Habana consideran al presidente Maduro como una pieza más en su juego de ajedrez internacional.

Exponen además la desconfianza y división entre los dos principales grupos internos que pelean por el control. Reafirmando la idea de que Diosdado Cabello, el líder de la Asamblea Nacional y cabeza de los militares nacionalistas, se opone y conspira contra la enorme influencia cubana en lo alto del poder. La gran incógnita siempre fue si podía existir el chavismo sin Chávez y los problemas que van enfrentando los venezolanos, agravados día a día, van indicando un pronóstico nada optimista. Peleas intestinas y desangrantes, manipulación de la opinión pública, corrupción generalizada, especulación económica destituyente, todos males que Maduro suele adjudicarle a Capriles y los opositores ahora resulta que no son otra cosa que ataques entre las facciones para conseguir el manejo del botín que representa la enorme renta petrolera. La ausencia del líder indiscutido y fundador se nota entre sus seguidores y ya nadie parece poder unir sus piezas.

A estas peleas entre los herederos se le debe sumar la muy frágil legitimidad de origen de las actuales autoridades, cuestionadas por la oposición y la mitad exacta de los votantes, más los desmanejos y el caos económico, que están provocando una situación muy complicada en todo el país. Los líderes y los votantes antichavistas alimentan con esto su bronca y reafirman su decisión por el cambio, mientras que en el seno mismo de las huestes pro gobierno comienza a reinar el descontento y la desazón. La inflación y la escasez de bienes básicos van minando el cepo informativo impresionante construido desde el Palacio de Miraflores y que prácticamente no ofrece voz disidente alguna dentro de la grilla de medios masivos de comunicación. Como siempre, la realidad se va imponiendo sobre las fantasías del relato.

A los argentinos esta situación debe preocuparnos ya que afecta a nuestro principal y casi único país aliado en el concierto internacional, pero además porque preludia nuestro futuro. En Mendoza los viticultores franceses nos enseñaron que entre las viñas conviene plantar rosales, porque se enferman antes de lo mismo. Viendo qué les pasa a aquellas plantas espinosas y floridas uno puede prever que le pasará después a los viñedos. Lamentablemente la historia reciente nos va demostrando que Venezuela es el rosal y la Argentina es la viña. La decisión de Cristina de aplicar a rajatabla el manual del buen chavista nos va conduciendo inexorablemente hacia ese destino. Esperemos que reaccionemos a tiempo antes de que sea demasiado tarde.

TUS DOLARES O LA CARCEL

Tus dólares o la cárcel

Adam Dubove ~ Mayo 22, 2013

El anuncio del blanqueo para aquellos que depositen dólares en el Banco Central y reciban a cambio de ellos un certificado para hacer inversiones inmobiliarias, o un bono para financiar a la confiscada YPF, fue recibido con escepticismo por analistas políticos y económicos. Mucho se habló acerca de que era una gran oportunidad para blanquear dinero proveniente de la corrupción; sin embargo, pocos advirtieron que era una invitación poco feliz del gobierno a los ciudadanos: tus dólares o la cárcel.

A pesar de que parezca un titular exagerado, las alternativas para aquellos que tienen dinero no declarado en el exterior son limitadas. La primera consiste en financiar a YPF a través de los BAADE, con una tasa de retorno del 4% en dólares. La otra opción es  depositar los dólares en el Banco Central y recibir un certificado (CEDIN) para hacer inversiones inmobiliarias. Aquellos que se sientan incómodos (y con razón) en que el gobierno proteja sus dólares, tendrán como alternativa la cárcel o la confiscación. Por lo menos eso es lo que dio a entender Ricardo Echegaray, quien afirmó en la presentación del blanqueo que “a los que no traigan sus dólares los vamos a encontrar”.

Que los análisis sobre el blanqueo hayan pasado de largo la verdadera naturaleza del anuncio, nos alerta sobre ciertos rasgos típicos de los gobiernos autoritarios que han sido incorporados a la normalidad de la vida cotidiana de los argentinos.

No se trata de un hecho aislado. La última semana, en la inauguración de la Universidad Metropolitana de la Educación y el Trabajo, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner admitió que le gustaría tener un “botón antizonzo”. Siendo zonzos, según Fernández de Kirchner, aquellos que “creen en las zonceras que les cuentan todos los días para que sigan siendo zonzos”. Son zonzos, entonces, aquellos que optan por informarse más allá del conglomerado, casi omnipresente, de medios estatales y paraestatales que informan la realidad alternativa en la que vive el kirchnerismo.

En otras palabras, el sueño de Cristina Kirchner se materializaría con la consolidación de un pensamiento uniforme, donde nadie sea “zonzo”, sino que todos crean ciegamente en la grandiosa obra del gobierno actual.

Simultáneamente, continúan las maniobras de la AFIP para perseguir a opositores y periodistas que no le caen bien al gobierno. Esta utilización del organismo recaudador trae reminiscencias de la STASI de Alemania Oriental o la Cheka soviética, cuyo nombre completo (“Comisión Extraordinaria de Todas las Rusias para Combatir la Contrarrevolución, la Especulación y el Abuso de Poder”) seguramente le encantaría al gobierno de CFK. La nueva policía política se encarga de disuadir y atemorizar a los ciudadanos con allanamientos, inspecciones y el inicio de causas contra aquellos que no comulgan con el gobierno.

Vale la pena volver sobre esto ya que, en Estados Unidos, Steven Miller, inspector general del Internal Revenue Service (IRS, la AFIP estadounidense), fue obligado a renunciar por un escándalo que salió a la luz la última semana, en el que se descubrió que esa dependencia dificultaba que organizaciones opositoras al gobierno de Barack Obama recibieran una exención impositiva, y eran interrogadas intrusivamente acerca de sus integrantes y actividades. El escándalo es de tal magnitud que se comenzó a barajar la posibilidad de promover un juicio político a Obama, por su responsabilidad política en el caso.

Mientras tanto, a este tipo de accionar, que es moneda corriente en nuestro país y se encuentra enquistado en las prácticas habituales de la AFIP, se lo justifica y promueve desde los atriles de los actos oficiales. Ningún legislador tuvo el coraje de pedir el juicio político de la jefa del Poder Ejecutivo.

Esta pasividad reinante no es de sorprender. Cualquier intento de que los responsables de abusos paguen sus consecuencias es tildado de golpista o antidemocrático, incluso cuando se trata de herramientas que están incluidas en la Constitución Nacional, como son las interpelaciones a los ministros o el juicio político.

Por sobre todas las cosas, la ausencia de una voz que comience a tratar estos instrumentos constitucionales para limitar el poder se debe a la falta de compromiso de diputados y senadores con los valores de una sociedad libre. Según ellos, los tintes autoritarios del gobierno deben ser respetados porque el 23 de octubre de 2011 una mayoría circunstancial eligió a este gobierno.

Yendo al fondo de la cuestión, la incorporación a la normalidad de los caracteres autoritarios del gobierno ha generado un velo protector para éste. Cada nuevo paso del gobierno “normaliza” el paso anterior. Así se sucedieron confiscaciones, expropiaciones, persecuciones a periodistas y pueblos originarios, restricciones a las importaciones y fuertes limitaciones a la compraventa de moneda extranjera, entre muchas otras. Con cada nueva medida quedaba legitimada, por el olvido, la medida anterior.

La pasividad de la oposición sólo puede explicarse de una manera: no están del todo en desacuerdo con los conceptos que maneja el actual gobierno. Por ejemplo, la idea de “fuga de divisas” implica que hay dinero que se está escapando, pero ¿de quién? No se escapa de sus dueños, quienes saben debajo de qué colchón, en qué caja de seguridad o en qué cuenta en el exterior tienen ese dinero. Si no que se escapa del control del Estado, impidiéndole parasitar también ese dinero. El Estado reclama la tajada que cree que le corresponde. Es que, en realidad, no se escapa nada, sino que está siendo protegido de los saqueadores.

Comprender cuestiones básicas sobre nuestros derechos es fundamental para no dejarnos avasallar, ni siquiera permitiendo que la persona más poderosa de la Argentina considere que es necesario un botón antizonzo, mediante el cual se hable y se escriba únicamente lo que ella quiere.

El futuro no es positivo, a medida que la situación económica comience a ahogar a los ciudadanos y también al gobierno, este tipo de intentos desesperados de hacerse de fondos y de mantener el control de todas las variables, aun de las que no pueden controlar, podrá agravar el estado actual de la libertad en Argentina. Será cuando todo falle que, tal vez y de una vez por todas, Argentina pueda transitar los caminos de una sociedad próspera y justa, basada en el respeto a los derechos individuales.

domingo, 19 de mayo de 2013

LAS IMPORTANCIA DEL PAPEL HIGENICO

El papel higiénico y el socialismo

Carlos Alberto Montaner ~ Mayo 19, 2013

Nicolás Maduro afronta la crisis del papel higiénico. Los venezolanos están indignados. Hay escasez en el país. Han debido importar urgentemente 50 millones de rollos por temor a desórdenes populares. Nadie sabe por dónde puede comenzar una rebelión popular. (Es la primera vez que se va a convocar a las barricadas a una muchedumbre de gentes sentadas).

Yoani Sánchez, que es muy práctica, les ha sugerido que le pidan a Cuba una edición diaria del periódico Granma. Los cubanos hace medio siglo que utilizan el Granma para ese asunto oscuro, solitario y delicado. Nadie toma en serio su contenido, pero todos coinciden en que el continente soluciona un problema generalmente cotidiano.

Es verdad que cuando la tinta tiene demasiado plomo, o cuando la textura es muy áspera, la zona se resiente y pica, pero el régimen lo justifica explicando que es la consecuencia del duro bloqueo de los pérfidos gringos.

Sólo que ésa es una oportunidad magnífica de convertir el revés en victoria. Es entonces cuando cobra todo su significado la heroica consigna revolucionaria: “Lucharemos con las uñas contra el imperialismo yanqui”. (Eso: con las uñas, pero sin pasarse para no hacerse daño).

Seamos justos. Es importante no dejarse llevar por las pasiones. Es cierto que el socialismo ha provocado la escasez de papel higiénico, pero el sistema también atenúa las consecuencias.

Los venezolanos cada vez comerán menos, ergo, lo presumible es que necesiten cantidades decrecientes de ese producto superfluo consumido, fundamentalmente, por la decadente burguesía.

Según los cálculos del Ministerio de Planificación, un sesudo equipo de investigadores dirigido por el señor Jorge Giordani, dada la ingestión, digestión y deyección de fibra prevista para el próximo quinquenio -el socialismo del siglo XXI todo lo prevé y calcula-, es posible que en el 2018 bastará un confeti para que cada venezolano mantenga gloriosamente resplandeciente el orificio de salida.

Pero hay más. Tal vez antes de la llegada de esa fecha, Fidel Castro, si persiste en sus ensayos genéticos, haya resuelto el problema con un hombre nuevo que, además de parecerse al Che en sus valores morales, nacerá con un aparato digestivo modificado para solucionar revolucionariamente ese urticante problema. Ya lo ha advertido jubilosamente: “con patria, pero sin ano”.

¿Por qué faltan en Venezuela el papel higiénico, el pollo, la leche, la harina para arepas, el jabón y así hasta el 21% de los productos habitualmente consumidos por los venezolanos?

Según el señor Maduro (no se sabe si de su propia cosecha o por confesión de algún pajarito delator), se debe a los acaparadores y a los canallas productores que quieren perjudicar su labor para generar la insubordinación popular.

Según la experiencia acumulada a lo largo de un siglo, la culpa está en otra parte: en la planificación y en la asignación artificial de los precios.

Esto se lo advirtió inútilmente Ludwig von Mises a Lenin en 1921 en una serie de artículos, luego reunidos en un libro, titulado Socialismo.

Los burócratas, por muy instruidos que sean, no pueden decidir eficientemente qué, cuánto o cuándo debe y quiere consumir la sociedad.

No hay mejor mecanismo para construir la prosperidad y para abastecer a una sociedad apropiadamente que las decisiones que toma el consumidor soberano con su dinero, indicándoles con sus preferencias al productor y al comerciante lo que debe ofertarle y qué precio está dispuesto a pagar.

Por eso es absurdo decidir arbitrariamente los precios. El precio es el lenguaje que se habla en el mundo del mercado. Mientras más variada y copiosa sea la oferta, menores serán los precios porque la competencia será más intensa.

Si Estados Unidos es hoy una de las economías más “baratas” del planeta es porque existen cuarenta marcas de papel higiénico que tienen que competir en precio y calidad para conquistar las preferencias del consumidor.

Hasta ahora, no existe manera alguna de sustituir eficazmente el libre intercambio productor-comerciante-consumidor, expresado por medio de los precios y la competencia.

Milton Friedman solía decir que si se pusiera al frente del desierto del Sahara a un gobierno planificador, al cabo de pocos años tendría que importar arena. Además del papel higiénico, claro.

jueves, 16 de mayo de 2013

UNA MALA PRACTICA PARLAMENTARIA

 

Eduardo Menem ~ Mayo 16, 2013

Una de las exigencias principales establecidas por los reglamentos parlamentarios para sancionar las leyes es que previamente sean tratadas y estudiadas en las comisiones competentes según la materia a la que se refieren los proyectos. También se requiere que los dictámenes que emitan esas comisiones sean impresos y distribuidos entre todos los integrantes de la Cámara y puestos a observación por un tiempo que el Reglamento de la Cámara de Diputados fija en 7 días hábiles y que ha sido también adoptado por los precedentes parlamentarios en el Senado. También se dispone que los dictámenes sean distribuidos a la prensa.

La exigencia reglamentaria tiene por objetivo que los legisladores conozcan debidamente y fijen posición sobre lo que posteriormente van a debatir en el recinto. En ese sentido el trabajo de las comisiones es fundamental, porque es ahí donde se pueden estudiar con mayor tiempo y profundidad los proyectos, con la asistencia de asesores, especialistas y la participación de entidades y personas vinculadas o interesadas en el tema.

En los casos en que los proyectos no cuentan con el correspondiente dictamen de comisión en las condiciones aludidas, sólo pueden ser tratados en el recinto mediante la decisión de una mayoría calificada de dos tercios de los miembros presentes y siempre que se haya reunido el quórum requerido para sesionar. Esta exigencia obedece al propósito de que antes de ser sancionados como ley los proyectos sean debidamente estudiados, para que las normas sean las que la sociedad realmente necesita.

Si bien no es una práctica nueva, porque también se la ha utilizado anteriormente, en los últimos tiempos se ha hecho habitual que se soslaye la exigencia de los dos tercios recurriendo al procedimiento de convocar a una sesión especial para tratar estos proyectos, sobre todo cuando la mayoría oficialista desea hacer sancionar apresuradamente alguna ley de su interés. No existe ninguna disposición reglamentaria que exima de la aprobación de una mayoría calificada para tratar un proyecto sin dictamen cuando se lo haga en una sesión especial, ya que éstas se convocan para abordar solamente algún o algunos temas en particular, o fuera de los días establecidos por las Cámaras para sesionar.

Esta práctica no solamente viola los reglamentos sino que además perjudica la calidad de las leyes. El ejemplo de la sanción de la ley de medios es elocuente, ya que fue tratada en base a dictámenes de comisión terminados a la madrugada del día en que empezó el tratamiento en el recinto, razón por la cual muchos legisladores tomaron conocimiento de ellos al sentarse en sus bancas. El resultado fue la sanción de una ley desprolija, confusa y con remisiones equivocadas a artículos que no correspondían, lo que motivó que posteriormente se tuviera que enviar una fe de erratas cuando la ley ya se encontraba en tratamiento en el recinto del Senado.

Lo ocurrido recientemente con los proyectos de ley tendientes a “democratizar la justicia”, tratadas apresuradamente, en forma desordenada y en sesiones caóticas, constituye otro claro ejemplo de las dificultades que ocasiona el incumplimiento reglamentario.

Lamentablemente los legisladores de la oposición parecen haber aceptado resignadamente esta práctica pese a que son los principales perjudicados por ella, por lo que es de esperar que reaccionen y se nieguen a convalidar en el futuro esta clara violación reglamentaria.

martes, 14 de mayo de 2013

RECUERDOS DEL FUTURO……

Carlos Mira ~ Mayo 14, 2013

Vamos a suponer por un momento que la sentencia que emitió la presidente en febrero de 2012 en Rosario se cumple de cabo a rabo y el “ir por todose transforma en una realidad.

Vamos a suponer que el gobierno consolida su poder en el Ejecutivo, que sigue usando a su antojo al Congreso, que consigue su anhelada colonización del Poder Judicial, que se queda con el Consejo de la Magistratura, con el Ministerio Público, con todos los órganos de control administrativo, que consigue ahogar a todas las provincias disidentes y tumbar a los intendentes que se retoban.

Supongamos también que se queda con todos los diarios, los canales de televisión, las radios y las revistas de todo el país; que también logra la consagración del Partido Único (cuestión que ha tenido menos prensa hasta ahora pero en la que el gobierno sin duda está empeñado si le prestamos atención a las condiciones que ha puesto en la ley que modificó el sistema de elección de consejeros, en donde sólo pueden presentar los mismos candidatos aquellos partidos que tengan representación en 18 de los 24 distritos electorales) y que logra reformar la Constitución para reelegir eternamente a Cristina. Supongamos, en fin, que tiene todo.

Demos por terminada, en suma, esta lucha sin cuartel y proyectemos un futuro terminado en donde el gobierno ha impuesto su criterio en todo y ya no queda ningún límite por ser derribado. El gobierno es el amo y señor de la vida argentina, la señora de Kirchner impone su voluntad a diestra y siniestra; ella es suprema, no hay nada ni nadie por encima de su persona.

Muchas veces el empaste que genera el fragor de la batalla nubla el horizonte que quedará definido cuando esa lucha termine. Y por esa misma razón uno -y mucho menos los contendientes- no se detiene a pensar cómo serán los contornos prácticos del nuevo escenario. Pero cuando se alcanzan los extremos que estamos viendo hoy y los desequilibrios son tan groseros, las preguntas paradójicamente se simplifican. Se simplifican y se reducen.

Se reducen tanto como hasta quedar limitadas a unas pocas: ¿qué van a hacer con la gente que no piensa como ellos?, ¿qué van a hacer con los que a pesar de no tener jueces, diarios, fiscales, órganos de control, partidos, siguen pensado diferente al kirchnerismo?

Porque resulta una obviedad que exime de aportar toda evidencia que la gente piensa diferente una de la otra y que, más allá de que un eventual gobierno haya copado todos los resortes del poder, esos pensamientos que subyacen en los pliegues más íntimos del cerebro humano son impenetrables, incopables e inasibles por definición. La gente -¡oh sorpresa!- no piensa igual.

Entonces, cuando tengan todo, ¿qué harán con esa gente?, ¿los encarcelarán si  de algún modo manifiestan su descontento o su disidencia?, ¿los harán desaparecer?, ¿los matarán?…

¿Qué harán?, ¿crearán un régimen legal para los propios y otro para los disidentes?, ¿iremos a una especie de apartheid jurídico en donde el que piense diferente no tendrá ni Justicia y al que se le aplicará una ley distinta?, ¿podrá esa gente seguir considerándose “argentina”?, ¿o serán una especie de parias en sus propias fronteras?

Las preguntas no son impertinentes porque no habría tenido sentido haber desalojado de todos los centros de poder a todos los que no pensaban como el kirchnerismo, si después se los va a dejar seguir manifestándose abiertamente en su contra.

¿Para qué, por ejemplo, quedarse con todos los medios periodísticos si los periodistas que no piensen igual que el gobierno van a poder seguir expresándose?, ¿por qué no los dejaron en donde estaban, entonces?

Y si este panorama de silencio y terror fuera efectivamente el que se dibuja en el horizonte, ¿cómo lo implementarán?, ¿dejarán en la calle, sin trabajo, sin vivienda, sin vida, a todos los que tengan puntos de vista disidentes?, ¿condenarán a la inanición, a la muerte civil a los que tengan pensamientos diferentes?, ¿les confiscarán sus propiedades, los meterán presos?

Muchas veces el fanatismo político lleva a decir cosas que luego hay que sostener en los hechos. El ir por todo significa el corrimiento del que antes estaba donde ahora me pongo yo. ¿Y qué hago con él una vez que lo desplacé del lugar en el que ahora reino sin límites?

¿Qué hará la gente desplazada?, ¿se irá?, ¿la dejarán irse?, ¿se morirá de hambre?.

Esa gente es mucha gente. Aun en la mejor elección del kirchnerismo -la de octubre de 2011- la diferencia entre los que pensaron como el gobierno y los que pensaron diferente fue de tan solo 8 puntos,54 a 46. Cuarenta y seis personas en una habitación en donde hay 100 es mucha gente, aun cuando sean algo menos de la mitad. ¿Por ser algo menos de la mitad no tienen derecho a nada?, ¿los 54 les pasarán por encima, les negaran la palabra, el alimento, la libre circulación?

Esa proporción quizás ya no sea, incluso, de esas magnitudes. Es posible que, ahora, los que piensen diferente al kirchnerismo sean más, en términos globales, que los que piensan igual, aun cuando ese pensamiento se halle dividido, a su vez, en más de una visión. ¿Qué ocurriría con la validación “numérica” del “ir por todo” si el kirchnerismo fuera el 37% del próximo electorado y el no-kirchnerismo fuera el 63, aun cuando ese 63 estuviera compuesto por más de un pensamiento?, ¿sería esa “victoria” suficiente fundamento para arrogarse la representación del todo e imponer su voz a los que piensan de modo diferente?, ¿cómo se calificaría un gobierno apoyado en ese caudal electoral que intentará “ir por todo”?, ¿acaso una tiranía de la minoría? Si ya es inadmisible en una democracia y en un Estado de Derecho, la tiranía de la mayoría, ¿cuánto más lo sería la de una minoría?

Parece francamente mentira que estemos hablando en estos términos y que hayamos llegado a estos extremos. Pero es así.

Estamos en los prolegómenos de que empiecen a sucederse estos interrogantes. Una vez que todos los rincones del poder hayan sido ocupados por las fuerzas del gobierno, todas estas preguntas florecerán de inmediato. Y para tener una idea del desarrollo ulterior no hay más que mirar a los regímenes mundiales que, con anterioridad a nosotros, ya han intentado el experimento de imponer un solo pensamiento. La propia Argentina dictatorial pretendió imponerlo en un pasado no muy lejano. Muchos de los que hoy intentan un nuevo  capítulo de la misma extravagancia fueron los que dicen haber sufrido las persecuciones del pasado. ¿Será que no han aprendido de su experiencia o que sólo los anima la revancha?

lunes, 13 de mayo de 2013

NO TE VAYAS CAMPEON…..

No, no te vayas campeón
POR ALEJANDRO BORENSZTEIN
Humor político, Alejandro Borensztein
“Me quiero ir”, dijo el ministro de Economía frente a una periodista griega.
Justo ahora te querés ir, Lorenzino? No papá, ahora quedate, gato. Tenemos el dólar a 9,34, la inflación al 25%, los gremios en pie de guerra, la soja cayendo, el déficit energético subiendo, nadie invierte un sope, las empresas se quieren tomar el buque, no se vende un derpa ni a palos, la presidenta está en llamas ¿y vos te querés ir? No muñeco, qué esperanza… ahora te me quedás acá papá. Como un soldado. Hay que aguantar, macho.
Dicho esto, quiero aclarar que, en el fondo, yo a Lorenzino lo entiendo. Seamos justos. ¿Qué pretendían que hiciera el pobre tipo? ¿Que se ponga a llorar en cámara y a decir que el INDEC es trucho y que la inflación es un escándalo? Olvídense, Moreno lo mata.
Seamos más comprensivos aún y reconozcamos que para el Gobierno es un momento duro. En un minuto pasaron del modelo nacional y popular con matriz productiva e inclusión social, a la Ferrari que se compró Fariña con la guita que Lázaro Báez viene juntando y encanutando vaya uno a saber para quién. En realidad, la frase “vaya uno a saber para quién” bien podría reemplazarse por la frase “para uno que yo sé”. Pero no me quiero meter con ese tema porque está bajo la jurisdicción de Lanata. Allá él. A mí no me interesa, yo miro televisión pública y soy feliz.
Pese a eso, los videos circulan y uno termina viendo todo. Desde la imagen del diputado Sergio Panza (una bestia peluda del PJ disidente que yo recomiendo no invitar a la coronación de Máxima) que le tiró un botellazo al diputado Rossi, hasta la imagen del mismo Rossi gritando desencajado “agarrame que lo mato”, que es lo que gritan los falsos guapos cuando saben que alguno lo va a agarrar antes de comerse una paliza. Y pasando por Lilita, que denunció que los radicales acordaron con el kirchnerismo y que Lorenzetti pactó con la Presidenta. De las otras bestias peludas (Macri, Montenegro y la Metropolitana) mejor ni hablemos. Todo esto para alegría del Gobierno, que ve cómo le explotan los torpedos al submarino opositor en su propia sala de máquinas. Y la alegría de Lázaro Báez y de alguno más que no terminamos de descubrir. Pero de a poquito, que la cosa va queriendo.
También vimos el video de Moreno en la asamblea de Clarín. Histórico. El tipo caminando como un milico, dándole órdenes a un policía que andaba por ahí (mírenlo bien, el cana se lo queda mirando con cara de “¿y vos quién carajo sos?”). De repente le dice a su camarógrafo que estaba grabando todo para mandárselo al Duce: “Fílmame bien a ese” (sólo por el uso del verbo filmar se deschava lo moderno que es Moreno). A esta altura, ya me parece que el tipo está del tomate. Cuando termine el kirchnerismo y se haga el segundo “Nunca Más” por la corrupción, los abusos de poder, la apropiación ilegal del Estado y el autoritarismo, estos videos van a constituir prueba y al Napia le van a dar 99 años!!… y encima quedó pegado Kicillof que estaba sentadito con cara de “¿qué hago yo acá al lado de este facho?”, desesperado por volverse a su casa y ver por HBO la segunda temporada de “Los Báez”, una serie sobre una familia que hace negocios raros a la luz del día y otra que se esconde en las sombras, pero que capítulo a capítulo se va deschavando. Está buena.
Mientras tanto, el gobierno trata de desbaratar todo límite presente o toda persecución futura mediante la reforma judicial. ¿Cómo explicar la reforma judicial en una frase? Así de simple: “¡La Justicia es mía!” dice el Gobierno, igual que Menem cuando en su momento dijo: “¡La Ferrari es mía!!” (la misma Ferrari que ahora Fariña dice que es de él, pero comprada con guita que le choreó a Lázaro, que en realidad no sería de Lázaro sino de… bueno, no sé… habrá que ver HBO esta noche).
¿¿De qué se trata la reforma?? Fácil. La Constitución del 94 (la que se hizo exclusivamente para que Menem pueda ser reelecto, impulsada por casi todos los que ahora critican al Turco, incluida una que yo sé) creó el Consejo de la Magistratura para disminuir la injerencia de los gobiernos en la selección de magistrados. Estaba formado por 20 ñatos elegidos por sus pares académicos, el Congreso y el Poder Ejecutivo.
Una vez que las naves de Marte Ataca fueron derrotadas y los extraterrestres que nos gobernaron durante los 90 (y que nadie conoció ni votó ni apoyó) se escaparon, la entonces Compañera Senadora (ahora Compañera Jefa) presentó un proyecto para desburocratizar el Consejo reduciendo el número de 20 vagos a 13 vagos. (Uno dice vagos porque, si con todo lo que hizo Oyarbide todavía no le dieron una medalla, es porque los tipos no están yendo a laburar). Bien la Jefa ahí, son 7 sueldos menos que el Estado ahorra para gastarlos en obras.
O sea 3,5 para Lázaro Báez y 3,5 para alguien más, que si se llega a demostrar que es quien todos suponemos que es, acá se va a armar un bolonqui que te la voglio dire (ya hablamos de esto, no?).
Ahora, el nuevo proyecto de la Compañera Jefa aumenta los vagos a 19, se eligen por voto popular y los candidatos van a estar en las famosas listas sábana de los partidos políticos. O sea, el partido que gane elige los jueces.
O sea, se viene la tercera, la cuarta y la quinta temporada de “Los Báez” por HBO.
Me huele que la Corte Suprema, en respuesta, está preparando otra serie que se va a llamar “Patapúfete”, que cuando la estrenen, en Olivos van a volar los platos.
A todo esto, el dólar sigue subiendo mientras el Gobierno dice que sólo es un problema estacional porque los argentinos se van a veranear y compran dólares.
Se ve que este año, el verano se extendió hasta mayo.
Ya tocó los 9,34, pero estoy seguro de que en cuanto pase el calorcito y vengan los primeros fríos, va a bajar enseguida (9,15/9,10 calculo yo). Pensar que cuando en enero llegó a 7 todos decían que era una locura. Hoy con 7 mangos, si vas a pedir un verde, te dan un atadito de rúcula. Hace menos de un año, Aníbal Fernández se negaba a vender sus dólares al oficial (4,50) porque el blue estaba llegando a 6. Entonces la Presidenta lo obligó a vender con bonete incluido (a él y a todo el Gabinete). Ninguno te lo va a reconocer, pero en el fondo hoy se quieren matar todos.
En eso estamos. Por eso, y por tantas cosas más, te lo pido Lorenzino: no te vayas, campeón.
No querido, no te vayas que todavía faltan soplar las velitas. No te vayas dejándome toda la ropa tirada, nene. No te vayas, pichón. Si te comés el asado, el chorizo y las fritas, ayudá a levantar los platos, gatito. O, como decía Aldo Camarotta: “No te vayas, que ahora viene lo mejor”.

domingo, 12 de mayo de 2013

 

Andrés Rosler ~ Mayo 12, 2013

Ante la gravedad de las denuncias por corrupción en la función pública, medios afines al Gobierno han decidido adoptar la política de devolver golpe por golpe. A cada acto delictivo que se sospecha ha sido cometido por algún funcionario del Gobierno, la estrategia oficialista consiste en responder con denuncias de actos delictivos que se sospecha fueron cometidos por las corporaciones. Sin embargo, esta estrategia es un arma de doble filo.

En efecto, si bien el kirchnerismo tiene razón en creer que la política es conflicto o polémica, toda polémica, e incluso la guerra misma, es acompañada por un régimen normativo que contiene por lo menos un núcleo de prohibiciones legales. Como nos lo recuerda Hobbes, quien difícilmente era un pacifista, hay ciertas cosas que “ni siquiera en la guerra” se pueden hacer. La idea de una guerra en la que literalmente vale todo es una contradicción en sus términos. Por eso es precisamente que distinguimos la guerra del terrorismo, y sobre todo repudiamos el terrorismo de Estado.

Siguiendo con la metáfora bélica, la comisión de un delito contra la administración pública viene a ser entonces algo así como un crimen de guerra. De ahí que no tenga sentido la estrategia de alegar bíblicamente que nadie puede tirar la primera piedra. Si lo tuviera, podríamos tratar de exculpar un genocidio mediante la comisión de otro. Nadie, sin embargo, compararía razonablemente genocidios, sino que expresaría su más terminante repudio a todo genocidio, sin que importe quién lo cometa. Lo mismo debería aplicarse a los delitos en general. La prohibición penal no depende de sus efectos relativos.

Pero si nos concentráramos en los efectos de los delitos, no habría que olvidar que la corrupción pública, amén de ser cometida por personas que se supone son custodios de la confianza de la sociedad, es un típico delito de cuello blanco, la clase de delito apañado por el sistema a pesar de ser muy perjudicial para la sociedad, particularmente para los sectores más desaventajados, mientras que, tal como nos lo recuerda la criminología crítica, irónicamente delincuentes de muy poca monta van a la cárcel por delitos cuya responsabilidad recae fundamentalmente en la sociedad.

Algunos sospechan de los motivos que inspiran a quienes denuncian la corrupción pública. Sin embargo, no tiene sentido desautorizar la denuncia exclusivamente por sus motivos. Ni los Estados Unidos ni la ex Unión Soviética entraron en guerra con la Alemania nazi por el Holocausto, sino por puro autointerés. ¿Se sigue de ahí entonces que no tenían derecho de entrar en la guerra, o siquiera denunciar los campos de concentración? Tampoco el nazismo podría justificar sus propias atrocidades en términos de las atrocidades soviéticas.

Finalmente, un argumento que se suele invocar en defensa de la corrupción, por extraño que parezca, es que se trata de funcionarios elegidos por la mayoría de los ciudadanos. Sin embargo, la democracia no es un ticket para cometer delitos (y si lo fuera, Macri podría reprimir como y cuando le viniera en gana, con tal de haber ganado las elecciones).

En conclusión, la estrategia de devolver golpe por golpe en lugar de ser una defensa en realidad es un acto de autoincriminación.

miércoles, 8 de mayo de 2013

La independencia judicial atada a la lista sábana

 

Fernando Frávega ~ Mayo 8, 2013

La reforma judicial impulsada por el Poder Ejecutivo avanza en el marco de un trámite exprés y de restringido debate parlamentario.

En su acelerado recorrido, deja tras de sí los rastros de la evidencia que señalan con claridad que el objeto de esa iniciativa se aleja de las preocupaciones del ciudadano común para internarse y focalizarse en los intereses políticos del gobierno nacional, exclusivamente.

En modo alguno se puede reconocer en su motivación y articulado una orientación destinada a facilitar el acceso a la Justicia a los justiciables y, menos aún, a ofrecerles a los ciudadanos más y mejores métodos alternativos de resolución de los conflictos.

La arquitectura de la reforma judicial es de carácter vertical. Su inspiración se agota en la estructuración de un modo de concebir el ejercicio del poder, reflejado en la síntesis de ese pensamiento que, con meridiana claridad, explicitó la diputada del Frente para la Victoria Diana Conti: en la democracia la mayoría gobierna en los tres poderes elegidos por el voto popular”.

No se trata pues de una mejora en la administración de justicia, ni siquiera tal circunstancia está contemplada como subproducto. El propósito central de la reforma se agota en lograr la alineación del Poder Judicial y, con ello, la de todos y cada uno de los jueces. El partido político que, circunstancialmente, detenta la mayoría de votos se considera benefactor de esa parte de un resultado. En razón de ello se entroniza titular del todo y aspira a imprimir al nuevo orden la condición vitalicia. Las disquisiciones sobre el carácter contramayoritario del Poder Judicial, de su función de control y balance del poder, resuenan para los promotores de la reforma judicial como conceptos fuera de moda. Y hasta ilegítimos.

Para lograr ese objetivo de mayor control del poder se ha preferido romper el contrato social. Ante todo, se lo ha hecho dándole la espalda a los justiciables. También incumpliendo palmariamente las prescripciones constitucionales y los pactos internacionales suscriptos por el país. Para ello se pretende hacer decir al ordenamiento jurídico aquello que no dice y transformar a las instituciones de la República en lo que no son y hasta hacerles ejercer funciones contrarias a su propia naturaleza institucional.

Así entonces al impulso de la súbita iniciativa del Poder Ejecutivo, en lo sustantivo, la reforma judicial queda reducida al ya nuevo régimen legal que incorpora una instancia procesal más en los juicios. Lo hace por medio de la creación de cámaras de casación en el ámbito nacional y federal de la Justicia Civil y Comercial; en lo Contencioso Administrativo y del Trabajo y de la Seguridad Social. Esta nueva etapa jurisdiccional está llamada a  ejercer una función correctiva o dilatoria en la resolución de las causas judiciales, según convenga al oficialismo. En suma: agrega más tiempo de duración en la tramitación de los juicios y amarra su resultado a la arbitrariedad explícita del Estado. La concreción de la justicia a la que aspira el ciudadano será un bien cada vez más costoso, dilatado, remoto y contingente. Asimismo, entre otras cosas, la norma olvida para ello el proceso de transferencia de competencias en curso de la Justicia Nacional a la de la ciudad de Buenos Aires. Lo propio ha hecho al sancionar la ley de medidas cautelares en las causas en las que es parte o interviene el Estado nacional, que en realidad restringe a grado extremo su utilización. Lo hace en detrimento de los particulares y a favor del Estado nacional. Las medidas cautelares han sido castradas. Hoy el Senado convertirá en ley el nuevo régimen del Consejo de la Magistratura y Jurado de Enjuiciamiento de la Nación. De tal forma se consumará la politización más absoluta en la composición y funcionamiento de ese órgano constitucional. Lo hará en detrimento del proceso de designación, sanción y remoción de los jueces que, en definitiva, quedará sometido al devenir propio de las listas sábanas en las elecciones generales. Prueba evidente de ello es que a través del proyecto de la ley del Consejo de la Magistratura se introducirían sustanciales modificaciones en la Ley Electoral nacional. A través de ésta iniciativa legal, en una coyuntura que adquiere ribetes épicos, desde el oficialismo se busca nacionalizar las elecciones legislativas de este año.

Hasta el momento, no han obtenido ninguna satisfacción las voces que desde la comunidad jurídica y la sociedad civil advirtieron sobre la preocupación por las múltiples inconsistencias y severas infracciones legales que plantea la reforma judicial. A ellas, se agregó en estos días la observación al país de la relatora especial de las Naciones Unidas sobre la Independencia de los Jueces, Gabriela Knaul, quien sostuvo quela disposición sobre la elección partidaria de los miembros del Consejo de la Magistratura es contraria al artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y a los principios básicos relativos a la independencia de la judicatura”.

La reforma judicial, por su contenido y efectos, ha quedado planteada como un ostensible cambio de régimen de gobierno. Explicita sin tapujos el anhelo de sus mentores y coloca a la sociedad argentina ante la instancia más dramática en términos institucionales vivida por el país desde el retorno a la democracia.

Así entonces, tras la pretensión oficial de un paraíso judicial de impunidad y arbitrariedad, por mayoría, el Congreso, sumiso, otorgó la supremacía del poder público al Ejecutivo nacional.

Con ello los derechos y garantías de la Constitución han sido confiscados y secuestrada la forma representativa, republicana y federal de gobierno. El país, además, quedará más aislado al no adecuarse a los estándares internacionales a los que se comprometió y, asimismo, integran nuestro derecho interno.

Ante la definitoria hora institucional que vive el país, quedamos los individuos enfrentados a nuestras circunstancias, las que nos impone la argentinidad. Así pues: a los abogados les cabe la obligación legal de defender el Estado de Derecho, la Constitución Nacional y los derechos humanos; a los jueces, la de ejercer sin remilgos su magistratura controlando la constitucionalidad de las leyes dictadas; a la oposición la de ser el conductor –inteligente y responsable- de la población, último valladar frente a los arduos capítulos que al relato oficial le restan forzar en la crisis institucional en desarrollo.

Hacia un Consejo menos democrático

 

Sonia Escudero ~ Mayo 8, 2013

Los cambios introducidos al proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura distan de ser meramente cosméticos. Por un lado, los diputados le han “devuelto” a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, cual concesión graciosa, facultades que no le podían ser arrebatadas sin vulnerar la independencia judicial. La oportuna intervención de la Corte logró reservar para sí atribuciones presupuestarias y de superintendencia que el proyecto original trasladaba a un Consejo de la Magistratura que dominará con  seguridad el oficialismo.

Pero se mantienen la ampliación del número de consejeros, su elección popular no proporcional, la pérdida de representatividad de jueces y abogados a quienes corresponde según la Constitución la elección de sus representantes, y la consiguiente politización de este órgano. El partido político que obtenga más votos, aun cuando sea la primera minoría, podrá así suspender a cualquier juez con la mitad más uno de los integrantes del Consejo.

Pero el texto aprobado por Diputados es aún menos democrático que el que obtuvo media sanción en el Senado. Actualmente, para presentar candidatos a Presidente de la Nación y vice, los partidos deben ser reconocidos en al menos cinco distritos electorales. En su nueva versión, la iniciativa exige que los candidatos a consejeros sean presentados en partidos de idéntica denominación con presencia en 18 jurisdicciones. Y esto es exigido a apenas 40 días del vencimiento del plazo para la constitución de alianzas electorales.

Es fácil advertir que, hoy, sólo el Frente para la Victoria está en condiciones de participar de la elección; seguramente se le sumen el radicalismo y algún otro frente o alianza. En cualquier caso, se limitan sensiblemente los derechos políticos de los ciudadanos a elegir y ser elegidos, y se proscribe la participación de los partidos más chicos que, además, no podrán adherir a otras listas de candidatos al Consejo de la Magistratura.

Más consejeros para el partido gobernante (cualquiera sea éste), elegidos por quienes no están habilitados para ello, entre la menor cantidad de candidatos posible. Esa es la nueva fórmula de la “democratización de la Justicia”, que se confirma como un vano recurso retórico para esconder una práctica tendiente a obtener la suma del poder público.

Una reforma con serias violaciones a la Constitución y a tratados internacionales

 

Daniel Sabsay ~ Mayo 8, 2013

Con el atractivo apelativo “Democratización de la Justicia”, la Presidenta de la Nación ha logrado la sanción de seis leyes que modifican el Consejo de la Magistratura, limitan las medidas cautelares contra actos del Estado, crean tres nuevas Cámaras de Casación, y agregan normas relacionadas con la transparencia de los actos del Poder Judicial y el acceso igualitario a la Justicia.

La modificación del Consejo de la Magistratura viola de manera flagrante lo que prevé el artículo 114 de la Constitución. Esto es así pues se dispone la elección por sufragio universal de los representantes de jueces, de abogados, científicos y técnicos. De esta manera se les sustrae a estos sectores la potestad exclusiva de designar a sus representantes. Recordemos que hasta ahora estas designaciones se llevaban a cabo por medio de elecciones organizadas, en cada caso, por los organismos que nuclean a esos sectores. Asimismo, se modifica el régimen de mayorías pasando de la de dos tercios a la mitad más uno de miembros, que permitirá casi seguro al oficialismo de turno el dominio del Consejo. De modo tal que en adelante se recurrirá al mismo mecanismo que para la elección de los integrantes de los poderes políticos. Esto es, a través de la intermediación de los partidos políticos por medio de boletas electorales. Parece que se ha olvidado que el Consejo integra el Poder Judicial y que a sus miembros se les prohíbe toda afiliación partidaria. Tampoco se ha tenido en cuenta que el objetivo que se persiguió con la incorporación en 1994 del Consejo a la Constitución fue precisamente el despolitizar y de “despartidizar” a la Justicia. Hoy con esta modificación se produce lo inverso, convirtiendo a los jueces en candidatos, obligándolos a formar parte de asociaciones partidarias. Ello así, en el futuro ocurrirá algo similar a lo que sucede en el Legislativo, en el que se consiguen las mayorías a través de la disciplina partidaria. El problema es que los asuntos del Poder Judicial refieren a cuestiones de control, de equilibrio en el que están en juego el goce de derechos garantizados en la Constitución y en tratados internacionales. Semejante cambio no puede ser visto sino como un intento de dominar a la Justicia, en detrimento de los intereses de los justiciables.

Este propósito también surge nítido cuando se comprueba el serio debilitamiento de las medidas cautelares interpuestas contra el Estado -por no decir su definitivo aniquilamiento-, en la respectiva ley, como así también con la creación de tres nuevas Cámaras de Casación. En efecto, las nuevas condiciones impuestas para la interposición de esas medidas, la necesidad de notificar al Estado, la suspensión de sus efectos en caso de apelación, entre otras novedades, no hacen sino destrozar su sentido. Se trata de claras garantías frente a la posible omnipotencia de los actos de la autoridad estatal. Tienen como sustento la base del constitucionalismo que tuvo como gran objetivo la construcción de un gobierno limitado para asegurar el pleno goce de los derechos humanos. Sin embargo, la concepción de la Dra. Kirchner pareciera reposar en la presunción de que el Estado, o mejor dicho quienes son sus titulares en cada momento, nunca se equivocan y que por el contrario siempre actúan en beneficio de los intereses de los gobernados.

Los hechos muestran una realidad bien diferente en la que es necesario fortalecer a los gobernados a través de diferentes herramientas procesales que les permitan proteger sus derechos frente a los actos arbitrarios de la autoridad. Gracias a ello se logra detener actos e impedir omisiones que atentan contra el derecho a la vida, a la expresión de las ideas, al ambiente sano, a la protección de los consumidores y usuarios, a la preservación del salario digno, a la movilidad de las jubilaciones, entre muchas otras cuestiones que abarcan otros tantos ámbitos en los que transcurre la existencia humana. La que como se ha puesto de manifiesto recientemente puede llevarse la vida y la salud de las personas.

Las nuevas leyes sumen a la República en una situación de seria gravedad institucional. Ellas adolecen de serias violaciones a la constitución y a tratados internacionales de derechos humanos que tienen jerarquía constitucional. Así lo ha entendido la relatora de Naciones Unidas encargada de velar por la independencia de la Justicia, quien ha urgido al gobierno Argentino a suspender la aplicación de la reforma por transgredir lo establecido en la materia en el Pacto de Naciones Unidas sobre Derechos Civiles y Políticos.

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Daniel Sabsay

Es profesor titular de Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

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