miércoles, 30 de enero de 2013

Carta de amor a mi amada presidenta Cristina

Carta de amor a mi amada presidenta Cristina

Después de tanto criticarte, me he dado cuenta de algo: el intelectual José Pablo Feinmann estuvo en lo correcto cuando dijo que los hombres argentinos… no es que no estemos de acuerdo contigo, sino que estamos enamorados de ti, debido a que eres una mujer hermosa y brillante; inalcanzable para seres tan corrientes y mediocres como yo.

El señor Feinmann parece haber leído mi inconsciente a la perfección. Desde aquel día del pasado noviembre, cuando tu amigo expresó estas sabias palabras, y tras un largo periodo de meditación, me he dado cuenta de que yo proyectaba mi amor en fuertes críticas hacia ti solo por despecho, pues, como bien dijo José, eres tan inalcanzable para mí como Scarlett Johansson, Natalie Portman y otras tantas mujeres bellas. Por esta razón, he decidido dejar todo eso a un lado y expresarte todo mi amor con esta simple carta.

Oh, Cristina, mi dulce y exitosa abogada, mi amor crece por ti como la inflación, como el precio del dólar paralelo y como tu patrimonio.

Oh, Cristina, mi arquitecta egipcia, eres tan bella que pareces obra tuya.

Olvida lo que dicen de ti, solo lo hacen porque eres una piedra preciosa, un diamante inalcanzable para ellos, como el anillo de tu juez amigo Oyarbide. Que Dios le siga dando causas para que seas libre como un pájaro, como una mariposa o como tu vice Boudou.

Oh, Cristina, deseo que nos desconectemos de todo y pasemos unas veladas románticas en tu lujoso hotel del sur. Ese es mi mayor deseo, y es tan fuerte que nadie podrá retenerlo, como si fueran importaciones, ni ponerle un cepo, como a la compra de moneda extranjera.

Oh, Cristina, mi amada reina de las expropiaciones, puedes expropiarme a mí también, soy todo tuyo. Ven con tu secretario de Comercio Moreno y con tu recaudador de impuestos Echegaray, que me expropien, que me expriman hasta el último centavo. Yo no valgo nada como individuo sin tu amor.

Podrán embargar la fragata Libertad, pero nunca embargarán mi amor por ti. Podrán hundir el buque Santísima Trinidad, pero nunca podrán hundir lo que yo siento por ti, que siempre estará allí y nunca fallará, como los trenes de nuestras queridas tierras.

Oh, Cristina, tu hermosura y tu ternura han logrado que me enamore de ti; pero eres demasiado para mí y me siento inseguro, como caminando de noche por Buenos Aires.

Oh, Cristina, qué ser tan solidario eres. Pero yo no necesito tu Plan Trabajar, amada mía; me conformo con un Plan Enamorar. O déjame ser uno de tus aplaudidores, esos que tienen el placer de verte y escucharte a cambio de unos billetes. Yo solo quiero tu amor. Aplaudiré con más vigor que ellos cualquier oración que salga de tu boca, y reiré con más fuerza cuando humilles a cualquier opositor.

Oh, Cristina, te demostraré mi amor por Cadena Nacional, esa que a ti tanto te gusta usar; o esperaré a que se apruebe la Ley de Medios para gritarle al mundo por cualquier canal de radio o televisión. Oh, sí, todos lo sabrán.

Oh, Cristina, por ti me transformaré en un ser salvaje, como tu compinche D’Elía, y seré capaz de golpear a quien se interponga en tu camino o en nuestro amor. Seré tan violento como Hebe y amenazaré a todo juez que no cumpla con tu mandato cuasi divino. Porque todos debemos temerle a Dios, pero a ti también, que eres una maravilla enviada por el Señor.

Oh, Cristina, pídeme lo que quieras y lo haré por ti. Si quieres puedo recibir valijas venezolanas en el aeropuerto, esconder bolsas con dinero en mi baño, encontrarle un trabajo a tu hijo Máximo para que pueda mantener su humilde hogar de 2 millones y medio de dólares o acompañarla a tu hija a Nueva York.

Oh, Cristina, tanto amor me lleva a celarte, no puedo evitarlo. Tu vice Amado Boudou es todo un galán, un músico que posee un lujoso departamento en el exclusivo barrio de Puerto Madero. ¿Cómo puedo competir con eso? Y tú lo proteges de todas las causas en su contra.

Dime qué puedo hacer para que no me rechaces. ¿Unirme a La Cámpora? Juro que cantaré y bailaré por ti en cada acto, y ocuparé un lugar en alguna empresa expropiada. ¿Tengo que amenazar con fundir alguna empresa, como tu viceministro Kicillof? Fundiré cualquier compañía que digas, amada mía.

Oh, Cristina, no sabes cuánto deseo tenerte a mi lado. No me avergüenzo en lo más mínimo. Por ello publico esta carta, y no necesito que el INDEC esconda ningún detalle de mi amor por ti.

Diga lo que diga la Constitución, serás re-reelegida en mi corazón.
Fuente: Libertad Digital

Share on FacebookTweet ThisShare on Google PlusPin ThisEmail This

ROMA NO PAGA TRAIDORES. VIRIATO

 

TODO UN EJEMPLO DE LA HISTORIA, ESA HISTORIA QUE SE OLVIDA Y QUE POR LO TANTO SE REPITE UNA Y OTRA VEZ

 

Viriato (muerto en 139 a. C. y con fecha de nacimiento indeterminada) fue el principal caudillo de la tribu lusitana que hizo frente a la expansión de Roma en el territorio comprendido entre el Duero y el Guadiana, incluyendo aproximadamente lo que hoy es parte de la provincia de Zamora, casi toda la provincia de Salamanca, el territorio occidental de la provincia de Ávila (incluyendo su capital), Extremadura, el occidente de la provincia de Toledo (hasta la zona de Talavera de la Reina, las llamadas Antiguas Tierras de Talavera) y, por último, y sobre todo Portugal (salvo la región entre el Miño y el Duero).
Los romanos llegaron a un acuerdo con Viriato tras muchos años de luchas. A pesar del acuerdo, los romanos querían desembarazarse de Viriato, y por eso, en el año 138 A. C, sobornaron a los ursonenses Audax, Ditalcos y Minuros para que lo asesinaran. Al volver a su campamento, lo mataron mientras dormía. Luego fueron al campamento romano a cobrar la recompensa, pero el cónsul Quinto Servilio Cepión, hermano y sucesor de Serviliano, se la negó con las siguientes palabras: «Roma traditoribus non praemiat», esto es, "Roma no paga a traidores".
Aunque quizá la célebre frase no sea más que una invención posterior, recoge perfectamente el sentir de la versión tradicional, que conocemos por Apiano, Eutropio, Orosio y Suidas, que sostienen que los romanos contestaron que ellos nunca habían aprobado que un jefe muriese a manos de sus propios soldados. Es posible, no obstante, que esta versión fuera dada con bastante posterioridad a los hechos ocurridos para tratar de ocultar la vergüenza que les producía ser responsables de acciones semejantes.
En su muerte Viriato recibió del ejército un magnífico funeral, prueba del influjo de su personalidad entre sus congéneres, pues bajo su mandato no hubo motines ni disensiones que pudieran provocar crisis internas.Dice la tradición que los restos de Viriato fueron trasladados a Cuenca donde fue incinerado sobre el Tormo Alto de la "ciudad encantada"

lunes, 28 de enero de 2013

Nuestra Señora del Kalafate y Puerto Madero y su KREDO:

 

Es infalible en casos de enriquecimiento ilícito, estadísticas truchas del INDEC, egos, inmoralidades, “sensaciones de inseguridad”, tiroides falso positivos, sintonía fina , tarjetas y dolares…

ATT000011

LOS QUE DESEEN UNA ESTAMPITA PODRAN ADQUIRIRLA POR 10.00 PESITOS QUE SERAN DESCONTADOS DE SU TARJETA SUBE..

miércoles, 2 de enero de 2013

CHAVEZ, EL DICTADOR EN LA HORA DE SU MUERTE, LA DESPEDIDA DE SU EX ESPOSA

Impresionante, profunda despedida de Nancy Iriarte Díaz a su ex esposo Hugo Chávez, publicada en uno de los periódicos venezolanos de mayor circulación “El Universal”. La publicamos para equilibrar la balanza y demostrar que no todos son alabanzas en torno al dictador venezolano, que perece.

“Algunas consideraciones sobre tu muerte: No quiero que te marches de esta vida sin antes despedirnos, porque has hecho un mal inmenso a mucha gente, has arruinado a familias enteras, has obligado a legiones de compatriotas a emigrar a otras tierras, has vestido de luto a incontables hogares, a los que creías tus enemigos los perseguiste sin cuartel, los encerraste en ergástulas que no lo merece ni un animal, los insultaste, los humillaste, te burlaste de ellos, no solo porque te creías poderoso, sino inmortal… porque el fin de los tiempos no era contigo.

Pero llegó tu turno, los plazos se acaban, el término de tu contrato llega a su fin, tu “ciclo vital” se apaga poco a poco y no de la mejor manera; probablemente morirás en una cama, rodeado de tu familia, asustada, porque va a tener que rendir cuentas una vez que des tu último aliento, te vas de esta vida lleno de angustia y de miedo, allí van a estar los curas a quienes perseguiste e insultaste, los representantes de esa Iglesia que ultrajaste a placer, claro que te van a dar la extremaunción y los santos óleos, no una, sino muchas veces, pero tú y ellos saben que no servirá de nada, es solo para calmar el pánico que hace presa a tu alma ante el momento que todo lo define.

Mueres enfermo, padeciendo el desahucio, las complicaciones inmunológicas, los terribles efectos secundarios de las curas que prometieron alargar tu vida, tus órganos se van apagando uno a uno, tus facultades van perdiendo el brillo que las caracterizaba, tus líquidos y efluvios son colectados en bolsas plásticas con ese hedor a muerte que tanto te repugna.

Dime si en este momento, antes de que te apliquen una nueva inyección para calmar los dolores insoportables que padeces, vale la pena que me digas que no te pueden quitar lo bailado, ¡ah! los viajes por el mundo, los maravillosos palacios que te recibieron, las paradas militares en tu honor, las limousines, los títulos honorarios, los pisos de los hoteles cinco estrellas, las fastuosas cenas de Estado… dime ahora que vomitas la papilla de auyama que te tratan de dar las enfermeras, si era de eso de lo que se trataba la vida, pues ese brillo y el oropel ya no están entre los monitores y máquinas de resucitamiento que te rodean, esas marchas y aplausos ahora son tonos y alarmas de sensores que regulan tus signos vitales que se hacen más débiles.

¿Puedes escuchar al pueblo de tu país afuera de tu cuarto?… debe ser tu imaginación o los efectos de la morfina, no estás en tu patria, estas en otro lado, muy lejos, entre gente que no conoces… sí, estás muriendo en tu propio exilio, entre una banda de pilluelos a quienes les has tratado de entregar tu propio país, tus últimos momentos los pasarás entre chulos y estafadores, entre tu corte de aduladores que solo te muestran afecto porque les dabas dinero y poder, todos te miran preocupados y con rabia, nunca dejaste que ninguno de ellos pudiera tener la oportunidad de sucederte, ahora los dejas al descampado y tu país al borde de una guerra, ¿Era eso lo que querías? ¿Fue esa tu misión en esta vida? Olvídate del cuento de los pobres, ahora hay más pobres que cuando llegaste al poder, olvídate de justicia e igualdad cuando prácticamente le entregaste el país a una fuerza extranjera que ahora tendremos de desalojar a la fuerza y a costas de más vidas.

Tengo la leve impresión que ahora sabes que te equivocaste, creíste en un cuento de camino y te creíste revolucionario, y por ser revolucionario… inmortal, convocaste a tu lado a los muertos, a tus héroes, a esos fantasmas que también creíste con vida, a Bolívar, al Che, a Fidel, al Marx que nunca conociste y que recomendabas su lectura… el andar con muertos te llevó a la magia y a los babalaos, te metiste a jurungar tumbas, y a ofrendarle a una corte de demonios y malos espíritus que ahora te acompañan… ¿Sientes su presencia en el cuarto? Vienen a cobrar, a recoger lo único que tenía valor en tu vida y que tan malamente apostaste por la oscuridad y el mal, tu alma.

Bueno, me despido, solo quería que supieras que pasarás a la historia como un traidor y un cobarde, que no rectificaste cuando pudiste, te dejaste llevar por tu soberbia, por tus ideales, por tu ideología renunciando a los más preciado, a tu libertad y a la libertad de los otros, y la libertad nos hace humanos.

El Socialismo solo funciona en dos lugares: en el Cielo, donde no lo necesitan, y en el Infierno, donde ya lo tienen”

Nancy Iriarte Díaz