Usted es una de las figuras políticas nacionales con mayor potencia interna en el mundo, sólo superada por los dictadores. Es cierto que aún no se le puede endilgar la ofensa de dictadora, pese a su temperamento autoritario: las instituciones republicanas siguen respirando, aunque muy debilitadas. Tampoco se le puede quitar legitimidad a su puesto. Es casi omnipotente. Habla como los dioses. Sus discursos podrían ser material de aprendizaje para los maestros de oratoria. Alterna informaciones eruditas con bromas y preguntas. Puede mantener la atención de su audiencia por varias horas. Es mujer. Es bonita. No es genio pero sí muy inteligente. Está provista de una larga y envidiable experiencia como legisladora. Cursó Derecho. Conoce a fondo una de las provincias más periféricas del país y conoce a fondo el poder central. Tiene mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso. Los gobernadores -sin excepción- se inclinan respetuosos y casi mudos. El Poder Judicial tiembla ante su humor. Hasta los intendentes sembrados desde La Quiaca hasta Ushuaia quieren recibir su ternura. Controla al partido político mayoritario con simples ademanes. Los empresarios se le arrodillan. Los gremialistas le tienen miedo. La prensa independiente u "opositora" mide sus palabras y busca equilibrios para no excederse.
Y paro aquí.
Llenaría este artículo con la pormenorizada descripción de sus cualidades y sus recursos. Pero mi propósito es otro. Explicarle la frustración que sentimos la mitad de los argentinos -cada día somos más- por no desempeñarse usted como la presidenta que podría ser.
No estimo que necesite datos. Puede convocar a quienes desee -pero que no se limiten a regalarle mentirosos elogios- para que le expongan verdades sobre la situación a la que nos arrastra su política. Está mal asesorada, señora. Está mal asesorada por personas que considera leales y visionarias. Pero no tienen las luces de una buena memoria que les recuerde algo simple: sus medidas ya fueron usadas y, tarde o temprano, acaban en el desastre.
Peronistas y antiperonistas elogian el segundo y muy breve gobierno de Juan Perón. Están equivocados. Deberían aprender del último tramo del primer gobierno. En el año 1950 -que recordamos como el Año del Libertador San Martín-, empezó a mostrar fallas el modelo que se había puesto en vigor y que usted ahora conduce. El exceso de controles, la represión a la prensa, el desprecio a la oposición, dividir el pueblo entre leales y contreras, el clientelismo impúdico, la manipulación de los sindicatos, el despilfarro de las reservas y las estatizaciones (que aumentan la burocracia, la ineficiencia y el déficit) nublaron las grandes realizaciones del Perón y Evita de los primeros años. Ese presidente Perón, antes de su caída, comprendió parte de sus errores y volvió a mejorar la situación económica. Lo comprendió mejor al regresar de España, es cierto. Pero sería justo recordar que su mente ágil y pícara supo que debía hacer un giro importante ya antes de 1955. Por eso disminuyó los controles y permitió que los líderes opositores tuvieran acceso a los medios masivos de comunicación. Le reportó extendida gratitud que por primera vez en muchos años hablasen por la cadena nacional políticos como Arturo Frondizi y Solano Lima. Pero más notable fue otra decisión. Se pretende borrarla porque choca con el patrioterismo infantil que intoxica las neuronas argentinas. El presidente Perón negoció nuestro petróleo con la California Petroleum Co. Sabía que necesitaba una caudalosa inversión extranjera. No alcanzaban los vacuos gritos de soberanía ni en su boca. Perón, que había sido proclamado en la casa histórica de Tucumán como Libertador económico de la Argentina, no era un vendepatria. Ese proyecto fue llevado a cabo más adelante por Arturo Frondizi.
Frondizi fue un estadista ejemplar. Tuvo el coraje de poner a un lado concepciones arcaicas y subirse a un genuino tren progresista. Es decir, un progresismo que trae progreso de verdad, no sólo discursos. En brevísimo tiempo consiguió el autoabastecimiento. En otras palabras, consiguió una soberanía económica que no se basaba en agresiones estériles, expropiaciones ni aumento de la desconfianza internacional. Otra de sus medidas estratégicas fue la libertad de enseñanza, que los "progresistas" de entonces condenaron. Estimuló una industrialización acelerada con medidas que daban vértigo, pero que estaban respaldadas por la majestad e independencia del Poder Judicial. La Argentina volvió a recuperar un dinamismo olvidado y convertirse de nuevo en un país relevante y esperanzador.
Usted, señora Presidenta, puede hacer lo mismo e incluso más. Bastaría repasar sus éxitos y fracasos que sólo los ciegos no ven. Le diría que debe comenzar con las tres medidas que tomó el mismo Perón antes de su exilio. Pero puede -y debería- añadir otras. La Argentina que ahora gobierna con todas las plenipotencias no es la de 1955. Desde esa época hasta hoy la decadencia ha sido permanente. Hemos disfrutado breves momentos de recuperación, es cierto, pero no alcanzan. Las toxinas patrioteras, falsamente progresistas, que nunca pueden terminar con la pobreza y embriagan mediante consignas estériles, deben ser atacadas a fondo. Usted lo puede hacer.
Es un buen ejercicio comparar la sociedad con el cuerpo humano. Incluso con la supervivencia de todos los seres vivos. Nos sostiene un equilibrio misterioso. En su caso, señora, es obvio que debe reemplazar la ausencia de tiroides con una medicación. Pero no se podría vivir bien con una pastilla para despertar y otra para dormir, una para tener hambre y otra para estar saciado, una para ingerir líquidos y otra para dejar de beber, una para estar alegre y otra para estar sereno, una para acelerar la actividad hepática y otra para disminuirla. Y así sucesivamente en todos los órdenes de la existencia. Sería peor que la más asfixiante de las prisiones. Sin embargo, es lo que su gobierno pretende hacer con la nación argentina. Control sobre todo, todos y todas. Prisión con guardianes sádicos. Igual que los fascismos clásicos de derecha o izquierda (Mussolini, Hitler, Stalin, Mao, Castro). Guillermo Moreno fue elogiado por usted como el mejor de sus funcionarios porque es un obsesivo del control. Un control que recuerda a los fanáticos de la Inquisición o de la Sharia. ¿No se dio cuenta de que es el hombre más detestado del país, e incluso fuera del país?
También usted anhela controlar los pocos medios de comunicación independientes que aún funcionan pese a la discriminación de la pauta oficial. ¿Para qué? ¿No ganó las elecciones con el 54% de los sufragios pese a esos medios? ¿En qué le han disminuido su poder? Un análisis objetivo -los análisis objetivos son dolorosos- diagnosticaría que la rápida pérdida que ahora sufre su imagen se debe a sus propias acciones, no a los medios de comunicación.
Fíjese, por favor. Las impugnaciones a su enriquecimiento ya quedaron en el pasado. Puede estar tranquila con la fortuna acumulada. ¡Entonces no permita más corrupción! Haga como Dilma Rousseff, que echó a cinco ministros y con esa medida ejemplar puso límites a toda la suciedad que enloda la entera pirámide del Estado. Deje que la Justicia sea independiente. ¡Independiente de verdad! Que juzgue como es debido a Boudou, a Schoklender, a la Fundación de las Madres de Plaza de Mayo, a legisladores, gobernadores, intendentes, legisladores y demás funcionarios que confunden los votos obtenidos con garantías a su impunidad. Que la Corte Suprema deje de parecer un gnomo golpeado, porque ni siquiera ha conseguido reponer el fiscal de Santa Cruz.
¿Le parece que una democracia respetable puede aceptar que grupos de matones enmascarados se vuelquen a la calle, agredan embajadas y hasta hieran a las fuerzas de seguridad? ¿No deberían ser arrestados, desenmascarados y sancionados? ¿Desde cuándo en una democracia se tolera el encubrimiento de la identidad?
¿Le parece que los piquetes tienen derecho a continuar con su diaria diversión de bloquear las rutas para destruir la jornada laboral de centenares de miles de argentinos? ¿No es hora en que su poder, señora Presidenta, hiciera saber que usted gobierna para todos, no para transgresores de pacotilla?
¿No le preocupa el aumento del enojo social? Ha comenzado una guerra de pobres contra pobres. Basta registrar lo que sucede en los medios de transporte. Esto es como un volcán que despierta. ¡Cuidado por ahí!
Sabe mejor que nadie cuántos chanchullos se han cocinado en la privatización y ahora en la nacionalización de YPF. Sabe que el objetivo de su última medida es de corto plazo, para mejorar su imagen mediante las hogueras del patrioterismo y engordar la debilitada caja (si la engorda). Sabe que su gesto se parece al de Galtieri invadiendo las Malvinas y Rodríguez Saá proclamando el default . Ambos fueron aplaudidos. Pero después nadie aceptó haberlos apoyado. ¿Qué espera en el futuro?
Observe cómo se procede en países como Australia o Canadá. Allí no hay Morenos ni Quebrachos ni piquetes ni corruptos en cargos públicos ni subsidios clientelares ni locas medidas de corto plazo. Piénselo. No se recluya en el falso argumento "destituyente". Por ahora la oposición no le hace sombra. Si usted se convirtiera en la presidenta que podría ser, tiene la oportunidad de pasar a la historia como alguien que hizo mucho más que llevarnos al abismo.
© La Nacion.
jueves, 26 de abril de 2012
La presidenta que podría ser por Marcos Aguinis |
miércoles, 25 de abril de 2012
viernes, 20 de abril de 2012
jueves, 19 de abril de 2012
EN LA ARGENTINA SERIA JEFE DE GABINETE, PROFESOR DE EDUCACIÒN DEMOCRATICA Y ASESOR DEL CONGRESO, Y SI SE HACE UN TIEMPO EMBAJADOR EN VENEZUELA
Ex jefe de la ETA se puso la camiseta argentina
En medio de la disputa entre Argentina y España por la expropiación de YPF, el terrorista Félix López de la Calle Gauna se presentó a un juicio con los colores albicelestes. Lo juzgan por el asesinato de tres guardias civiles

Crédito foto: EFE
El conflicto entre los gobiernos de España y Argentina atraviesa todos los límites. Después de que el entrenador del Athletic de Bilbao, Marcelo Bielsa, debiera responder una incómoda pregunta sobre el caso Repsol YPF, ahora un ex jefe de la guerrilla separatista ETA envió un provocador mensaje a las autoridades madrileñas.
López de la Calle, alias "Mobutu", lució este jueves la camiseta de la selección argentina de fútbol durante un juicio por el asesinato de tres guardias civiles en 1980. La casaca albiceleste, visible bajo un forro polar verde, generó indignación en algunos medios españoles, que calificaron el hecho como una "payasada".
"Mobutu" fue entregado temporalmente a las autoridades españolas por Francia, donde cumple una pena de 12 años de prisión, a la que fue condenado en enero de 2010 junto a su mujer, María Mercedes Chivite Berango, alias "Mertxe".
La acusación pide 81 años de prisión contra el guerrillero, acusado de ser uno de los tres activistas de ETA que abrieron fuego, desde un automóvil, contra tres agentes de la Guardia Civil que hablaban con los organizadores de una carrera ciclista, en Salvatierra, en octubre de 1980.
Según las autoridades españolas, "Mobutu" se habría incorporado a las filas del grupo armado en los años setenta, antes de integrar la dirección en 1992. Es sospechoso de haber participado en varios atentados a finales de los años 70 y principios de los 80.
miércoles, 18 de abril de 2012
Al inicio de la semana / Roberto Cachanosky Las tres características de los peores individuos que gobiernan en una autocracia
En "Camino de Servidumbre", Friedrich von Hayek describe por qué los líderes fuertes, que desprecian la democracia republicana, tienen que rodearse de los peores elementos de la sociedad.
Preocupado por la visión que tenían los ingleses acerca del socialismo, y habiendo visto el surgimiento del nazismo, Friedrich Hayek publicó en 1943, estando exiliado en Inglaterra, su famoso libro Camino de Servidumbre, en el que muestra los riesgos de caer en un sistema autoritario cuando se aplica una economía centralizada.
El capítulo 10 de Camino de Servidumbre lleva el título de “Por qué los peores se colocan a la cabeza”, e, inclusive, lo inicia con la famosa frase de Lord Acton: “Todo poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”.
Ahora bien, en el capítulo 10, Hayek tiene varios párrafos muy interesantes sobre por qué los peores llegan a los máximos puestos del poder en un sistema totalitario. En primer lugar el economista austríaco analiza la etapa previa a la supresión de las instituciones democráticas y a la creación de un régimen totalitario. Hayek señala que el procedimiento democrático es más lento en la resolución de los problemas, en tanto que la gente suele reclamar acción por parte del Estado, es por esta diferencia de tiempos en la resolución de los problemas que “el hombre o el partido que parece lo bastante fuerte y resuelto para hacer marchar las cosas es quien ejerce la mayor atracción” Y agrega: “Fuerte, en este sentido, no significa sólo una mayoría numérica…Lo que ésta (la gente) buscará es alguien con tan sólido apoyo que inspire confianza en que podrá lograr todo lo que desee. Entonces surge el nuevo tipo de partido, organizado sobre líneas militares”.
Me detengo un momento en estos párrafos para analizar la actualidad argentina. En rigor, si hoy el kirchnerismo se vanagloria del “vamos por todo” es porque luego de las elecciones de 2011, consideran que el 54% implica haber recibido un cheque en blanco que le ha otorgado la sociedad. Pero Hayek también habla de partidos organizados sobre bases militares. Si uno observa el discurso del kirchnerismo, tiene bastante de esto. El kirchnerismo habla del comercio como una guerra: nos defendemos de la invasión de productos importados. Habla de fusilamiento mediático. De conspiraciones destituyentes y muchos de ellos se consideran “soldados” de la causa. Es decir, tienen un discurso bélico, militarista en términos de que la política no es diálogo sino enfrentamiento. Hay que derrotar al enemigo. Sobre este punto voy a volver más adelante.
Dice Hayek: “la probabilidad de imponer un régimen autoritario a un pueblo entero recae en el líder que primero reúna en derredor suyo a un grupo dispuesto voluntariamente a someterse a aquella disciplina totalitaria que luego impondrá por la fuerza al resto”. Y casi inmediatamente Hayek señala las tres características principales de semejante grupo, y añade que “no lo formen, probablemente, los mejores, sino los peores elementos de la sociedad”.
¿Cuáles son las tres características para que este grupo sea conformado por los peores elementos de la sociedad? En primer lugar, dice el austríaco: “si deseamos un alto grado de uniformidad y semejanza de puntos de vista, tenemos que descender a las regiones de principios morales e intelectuales más bajos, donde prevalecen los más primitivos y comunes instintos y gustos”.
Luego viene “el segundo principio negativo de selección: será capaz de obtener el apoyo de todos los dóciles y crédulos, que no tienen firmes convicciones propias, sino que están dispuestos a aceptar un sistema de valores si se machaca en sus orejas con suficiente fuerza y frecuencia”.
El tercer factor es: “quizás el más importante elemento negativo de la selección para la forja de un cuerpo de seguidores estrechamente coherente y homogéneo. Parece una ley de la naturaleza que le es más fácil a la gente ponerse de acuerdo sobre un programa negativo, sobre el odio al enemigo, sobre la envidia a los que viven mejor, que sobre una tarea positiva. La contraposición del <nosotros> y el <ellos>, parece ser un ingrediente esencial de todo credo que enlace sólidamente a un grupo para la acción común”.
Si recorremos el espinel de los funcionarios del kirchnerismo es bastante difícil, por no decir imposible, encontrar gente con una sólida formación académica, más bien veremos funcionarios con discursos de barricada, con mucho golpe de efecto y poca profundidad de análisis. Esto, siguiendo el razonamiento de Hayek, es obvio porque nadie con una formación intelectual sólida tiende a someterse a los dictados de un líder sin ningún tipo de cuestionamiento. Seguramente mi visión de la economía difiere bastante del pensamiento de Roberto Lavagna, pero debo reconocer que, posiblemente, haya sido el funcionario público de mayor rango intelectual que tuvo el kirchnerismo y por eso duró muy poco en su cargo.
Sobre el segundo punto que hace Hayek, los seguidores sobre los que si se machaca en sus orejas insistentemente están dispuestos a aceptar un sistema de valores, podemos referirnos al staff de aplaudidores que, con fervor, aplauden entusiastamente los discursos de Cristina Fernández y pueden aplaudir un anuncio de suba de retenciones a las exportaciones de carnes como una baja de las mismas en forma indistinta. Lo que dice el líder es palabra santa. No se cuestiona.
Pero es el tercer punto el que mejor describe al kirchnerismo o cristinismo. Esa constante contraposición del “nosotros” o “ellos” al que hace referencia Hayek, es una de las características relevantes del oficialismo, como también lo es el de ponerse de acuerdo en un programa negativo en vez de una tarea positiva. El kirchnerismo tiende a destruir más que a construir. A perseguir en vez de a dialogar. Para ser suave, desprecio por la libertad de expresión, confiscaciones, consumo del stock de capital para financiar el populismo e infinidad de otros ejemplos muestran a una fuerza política más concentrada en un proyecto político negativo que positivo. Agreguemos al enfrentamiento con España por el tema YPF, los conflictos con nuestros socios del MERCOSUR, Malvinas, revolver en forma arbitraria lo ocurrido en los 70, etc. es parte de un discurso que destruye y no construye. Que confronta y no dialoga.
El escaso respeto a las instituciones, ignorar los fallos de la justicia y las arbitrariedades del secretario Moreno, son solo algunos de los métodos que ningún profesional formado en los principios republicanos puede compartir. La gente más capacitada para administrar el país no comparte este tipo de políticas, por lo tanto, termina siendo inevitable que el kirchnerismo solo pueda reclutar gente de mediocre preparación para la cosa pública. El solo hecho de aplaudir discursos sin contenido y obedecer ciegamente los dictados de la presidente determina un perfil muy claro de quienes pueden acompañarla en su “proyecto”.
Y aquí viene el tema de fondo, ese ponerse de acuerdo para destruir en vez de construir solo puede derivar en un creciente deterioro económico, tal cual lo estamos viendo. A su vez, el deterioro económico es, desde mi punto de vista, lo que le quita el respaldo al hombre o partido fuerte como lo denomina Hayek. Dicho en otras palabras, el apoyo político del oficialismo depende de si puede mantener la fiesta de consumo. Si esa fiesta artificial se termina, entonces el partido fuerte pasa a ser débil, salvo que utilice el aparato estatal para coartar las libertades individuales y sostenerse mediante el monopolio de la fuerza, que justamente esto es lo que trata de demostrar Hayek en Camino de Servidumbre.
Dadas las características de organización vertical y militarista del kirchnerismo, que solo se rodea de soldados de la causa para enfrentar a “ellos”, no podemos esperar que seamos gobernados por los mejores, sino por los más mediocres en su formación intelectual. Y un país gobernado por los mediocres, nunca puede ser exitoso. El fracaso llega más tarde o más temprano o, en el peor de los escenarios, la democracia deriva en dictadura para imponer los deseos del líder apoyado en los peores elementos de la sociedad.
martes, 17 de abril de 2012
lunes, 16 de abril de 2012
ARTÍCULO DEL DIARIO ALEMÁN 'BERLINER TAGEBLATT' SOBRE LA ARGENTINA >
La República Argentina es
> un país de gran belleza y digno de muchos interrogantes
> que no son fáciles de responder.
> Se trata de un país
> enigmático y misterioso, contradictorio e impredecible. Los
> argentinos solían ser gente muy culta y consciente de su
> situación, valoraban sus recursos y más de una vez dieron
> al mundo un ejemplo con su profunda cultura y su espíritu
> abierto a todo tipo de diálogo. Cosas que hoy, en pleno
> siglo XXI han desaparecido sin explicación racional alguna.
>
> La vida en la Argentina se
> ha transformado en algo riesgoso y delicado, algo parecido
> al “farwest”.
> La economía no encuentra
> un rumbo creíble y la estabilidad política, hoy una vez
> más, está seriamente comprometida como consecuencia de los
> recientes y sucesivos gobiernos corruptos e indolentes.
> El robo, el vaciamiento del
> Estado a través de las privatizaciones, la inestabilidad
> monetaria, el desmantelamiento de sus sistemas de defensa
> nacional, el muy bajo presupuesto para la educación y la
> salud pública, la emisión desmedida de moneda, el enorme
> déficit fiscal encubierto por el gobierno y las estructuras
> mafiosas que hoy tienen el poder, hacen que no podamos ver
> en la Argentina más que desconfianza y descreimiento. Ha
> dejado ya de ser un país creíble y confiable; su
> contradictoria política exterior (acercamiento
> peligrosamente comprometido con Venezuela , Ecuador , Cuba y
> China ) disgusta sobremanera a aquellos países de la UE que
> hasta no hace mucho albergaban esperanzas de que la
> Argentina fuera un país en serio.
> Ni siquiera los medios de
> comunicación argentinos informan la verdad de lo que está
> aconteciendo: incremento desenfrenado de la inflación, suba
> cada vez mayor de sus monedas referentes (dólar y euro),
> imparable tasa de desocupación y subempleo, ingresos cada
> vez más bajos o estancados en estructuras de paridad
> propias de hace diez o quince años atrás, y ahora la
> enorme crisis productivo-institucional del único sector
> verdaderamente productivo de país: la agricultura.
> Argentina nunca fue un
> país industrial; su única y verdadera fuente de
> subsistencia fue la producción agropecuaria y la
> exportación de productos primarios. El actual gobierno
> argentino no representa ni en sombras los ideales iníciales
> del mítico gobernante de los años ´40, General Perón.
> Los gobernantes actuales
> pertenecen a un reducido grupo de terroristas de ultra
> izquierda muy activos en los años´70 que han instaurado
> hoy en dicho país un modelo autoritario y meramente
> electoralista, basado en la corrupción político-sindical
> que está llevando a este país sudamericano al límite de
> su propia autodestrucción.
> La violencia está latente
> en cada sector que se ve perjudicado por el accionar del
> gobierno de la Sra. Kirchner , es quien domina la
> economía y los grupos sindicales y gremiales que operan de
> forma mafiosa a través de pactos y acuerdos clandestinos
> que perjudican cualquier acción ciudadana.
> Ya es sabido que el
> gobierno de la Sra. Kirchner no llegará a su término y
> será violentamente despojada de su cargo a corto plazo por
> fuerzas civiles integradas por ciudadanos comunes y miembros
> activos del sector agropecuario. Lo más impactante de toda
> esta situación, es que los sectores productivos del agro
> que hoy protestan contra las usurarias y despiadadas
> retenciones, son grupos que están armados, tan armados como
> si fueran paramilitares o guerrillas urbanas y de los
> grandes cordones verdes de las grandes ciudades de ese país
> ( Buenos Aires , Gran Buenos Aires, Córdoba, Rosario , Santa
> Fe, Mendoza y la Patagonia), así como también están
> armados los grupos leales a la familia gobernante, lo cual
> nos hace sospechar que el futuro estallido social que se
> avecina en un corto y mediano plazo entre los argentinos
> será cruento y sangriento.
> Es más que evidente que la
> Argentina deberá enfrentarse a su propia circunstancia,
> algo trágico y devastador, algo que los mismos argentinos
> ignoran porque ni sus propios medios de comunicación se los
> informan. Y no hablamos de golpe de estado ni de dimisión,
> sino de rebelión social y civil de sectores que ya muestran
> cada vez más su comprensible hartazgo e impotencia;
> sectores que en épocas anteriores pertenecían a la clase
> media; sectores que fueron los verdaderamente productivos en
> épocas pasadas y que hoy se encuentran totalmente
> desprotegidos y atacados sin motivo racional alguno.
> Desde la UE observamos con
> preocupación la paulatina y lenta disolución de la
> Argentina y su trágica desaparición (que incluye también
> la ampliación de la zona de exclusión de las Islas
> Malvinas, lo cual produciría la pérdida de importante
> territorio del suelo argentino en la Patagonia , y tal plazo
> venció el 9 de mayo de 2009.).
> De ahora en adelante sólo
> el pueblo argentino tiene en sus manos la decisión de cómo
> afrontar los acontecimientos que vendrán.
> Artículo del diario
> 'Berliner Tageblatt', escrito por Ingeborg Hellige
> Traducido por Jordi Serra,
> Barcelona
miércoles, 4 de abril de 2012
martes, 3 de abril de 2012
interesante para el análisis...... Increíble espectáculo desde un balcón de La Cámpora Por Carlos M. Reymundo Roberts | LA NACION Sábado 24 de marzo de 2012 | Publicado en edición impresa Twitter: @Crroberts

Por suerte, mi columna de hace dos sábados, dedicada a La Cámpora, pegó bien en la agrupación. Les encantó. Sobre todo, la frase del final, cuando dije, en sentido figurado, que desde el balcón de La Cámpora el país se veía espectacular. Uno de esos chicos -28 años, funcionario público, 40 lucas por mes y otras yerbas- se tomó en serio lo del balcón y me invitó a su piso de 200 metros cuadrados en una torre de Puerto Madero. Me convidó whisky, comimos sushi y escuchamos a Fito. Después me llevó al balcón. La vista desde ese piso 23 era increíble.
-¿Qué ves? -me preguntó.
Soy tan torpe que le contesté: "La ciudad".
-No entendés nada -se enojó-. Decir la ciudad es hablar de Macri. Lo que tenés que ver son los mojones de la revolución. No mires el bosque. Mirá los árboles.
La figura me pareció re poética, pero seguía sin entender.
-Mirá allí, a la derecha: el puerto: ¿ves esos miles y miles de containers? Son cargamentos de todo el mundo que tenemos demorados. Es la primera vez que nos plantamos; la primera vez que ejercemos nuestra soberanía y decimos esto sí entra, esto no. ¡Qué grande Moreno!
-Sí -dije-. Qué grande Moreno, aunque vamos a extrañar el Johnnie Walker que estamos tomando y el salmón chileno del sushi que estamos comiendo. Además, sería bueno que dejara pasar remedios, pañales para discapacitados, insumos para que las fábricas no se paren?
Mi amigo no me escuchaba porque estaba buscando otro mojón. Lo encontró.
-¿Qué ves allí, a la izquierda?
-La estación de Once.
-No, no tan a la izquierda: te estaba mostrando el Abasto Shopping. Pero ya que mencionás a Once, dejame decirte que los medios no hacen otra cosa que tirar pálidas. Vos, desde tu diario, deberías dar el ejemplo y dar vuelta la página. En un mes, con la ayuda de Bonadio, nadie se va a acordar del choque. Hablá del futuro, reflotá el proyecto del tren bala.
-¿Tren bala, estás seguro? Yo creo que la gente prefiere chocar a 30 kilómetros por hora. (jajajaa)
Por suerte, no insistió. No insistió con eso, pero sí con lo del shopping.
-Los shoppings antes eran un reducto de ricachones y nosotros los hemos convertido en el templo sagrado del consumo popular. El lema de estos años es: Shopping para Todos.
-Che -le propuse-, ¿no te gustaría otro lema? Ahorro para Todos. No sé, digo, de chicos aprendimos que sin ahorro no vas a ningún lado. Que los países que no ahorran están condenados al fracaso.
-Ay, Carlos. Las elecciones no se ganan con un chanchito, sino con un 48 pulgadas.
Seguimos contemplando la ciudad. A nuestro alrededor se extendía Puerto Madero, fulgurante, fashion , cosmopolita. Me hizo ver que ése era el símbolo de un país que crece. La nueva Argentina.
Me pareció interesante esa perspectiva. Si es el símbolo de la prosperidad, si cuesta hasta 8500 dólares el metro cuadrado, está bien que se haya convertido en un coto del kirchnerismo, el lugar donde tienen departamentos, entre otros, Boudou, Randazzo, chicos de La Cámpora. Ah, y Cristina. La nueva Argentina les pertenece a esos nuevos argentinos.
Me hizo ver también otro monumento al desarrollo. "Ya lo dijo la Presidenta: ese barrio habla por sí solo del extraordinario crecimiento de estos años." Tuvo que ayudarme porque yo no acertaba. "¿Es enorme y no la ves? La Villa 31."
Después me mostró un gran cartel de Aerolíneas Argentinas. "Aerolíneas es nuestra casa", me dijo. Quise saber si les preocupaba que estuviera perdiendo dos millones de dólares por día desde que la maneja La Cámpora. Su respuesta fue una gran lección: "Esa es la típica pregunta reaccionaria de un neoliberal".
Del enojo pasó al buen humor. Señaló el edificio de Gendarmería, en Retiro, y me dijo: "Sonreí y saludá que seguro nos están filmando". (jajaja)
Volvió a mostrar picardía al marcarme, muy cerca de ahí, el casino flotante, de Cristóbal López. "Néstor -recordó, lleno de gratitud- nos enseñó que con el juego no se juega: se recauda."
Le pregunté por la torre en la que vive Boudou y me hizo un chiste malo, pero revelador: "Acaba de mudarse: el piso anterior le quedaba medio Ciccone".
También le pregunté por el edificio de lujo en el que Cristina tiene un departamento de 400 metros cuadrados (que vale 9 millones de pesos) y cinco cocheras. "No sé, lo debe haber donado", dijo.
Me hizo ver otros mojones. La Casa Rosada, el Congreso, el Palacio de Justicia. "¿Qué ves?" Despistado como soy, pensé que hablaba de lo bien iluminados que están. No: era otra cosa. "Ahí reside el poder -me dijo, con tono que se había tornado filosófico-. Vamos por todo. Allí, en la City, está el Banco Central. Acá cerquita, la sede de YPF. Vamos por todo. En Plaza de Mayo, el gobierno porteño. Vamos por todo. En Constitución, Clarín. Allá, La Nacion. Vamos por todo. ¿Lo entendés? Vamos por todo."
Terminó ese recorrido visual tan ilustrativo, terminé mi tercer vaso de etiqueta negra y la última pieza de sushi, me despedí y me eché a caminar. Quería asimilar las lecciones que acababa de recibir. Habría hecho tres cuadras cuando sonó el celular. Era mi amigo. Hablaba en voz baja. "Che -me dijo-, no te señalé el aeropuerto de Ezeiza porque desde acá no se ve. Pero está bueno tenerlo en cuenta por si las cosas no funcionan."








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