lunes, 29 de agosto de 2011

UNA ADELANTADA.....

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El 2 de febrero de 1905 nació en San Petersburgo la filósofa y escritora estadounidense (de origen ruso) Alissa Zinovievna Rosenbaum,

más conocida en el mundo de las letras bajo el seudónimo de Ayn Rand.

Ella falleció en marzo de 1982 en New York .
Nunca más oportunas las palabras de la autora de esa magnífica novela que es Atlas Shrugged, traducida al español como “La rebelión de Atlas”,

una suerte de anticipo de lo que nos está pasando a los argentinos...

"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias mas que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada." AYN RAND (1950)

miércoles, 24 de agosto de 2011

AGUAFUERTES AMBIENTALES EL AUTO NOS DECLARÓ LA GUERRA

Padre, ya están aquí...


Monstruos de carne


con gusanos de hierro.


Padre, no tengáis miedo,


decid que no, que yo os espero.


Padre, que están matando la tierra.


Padre, dejad de llorar


que nos han declarado la guerra. 


Joan Manuel Serrat


Nadie puede desconocer o negar la revolución que produjo el advenimiento del automotor, desde sus orígenes hasta la actualidad, tan es así, que las ciudades pensadas para las personas, o el paisaje mismo, con el correr de los años debieron planificarse, modificarse o adaptarse a los caprichos de su majestad el auto.



Quién no se ha sentido atraído en algún momento por este juguete del ingenio humano, que como ninguno nos ofrece libertad y velocidad de desplazamiento, exaltando nuestra individualidad más acendrada, volviéndonos avaros y egoístas.



Ha calado tan hondo o se ha adherido tan íntimamente a nosotros, que hoy por hoy renegar del mismo es prácticamente imposible.



Intentar algún mecanismo de reducción, sería considerado casi un delirio por los defensores a raja tablas del progreso, del crecimiento o de las comodidades y status que el mismo brinda.



Recordemos que la matriz petróleo dependiente en el mundo, sus políticas de dominación y los profundos descalabros ambientales, se justifican casi mayoritariamente por su ligazón a esta tecnología.



Esta invención, que en su momento estuvo al servicio de las personas, se ha convertido hoy, en un tirano cruel, que reclama cada día in crescendo su cuota parte de sacrificios humanos, que a nadie parece preocuparle, mucho menos a los gobiernos y sus funcionarios.



Como en el relato de Frankenstein o las películas de ciencia ficción, la criatura se ha independizado de su creador y lo ha convertido en su esclavo y su víctima.



La reiterativa visión de vehículos destrozados, con hierros retorcidos, cuerpos inertes, llantos y pérdidas desgarradoras, han galvanizado al extremo nuestra sensibilidad y el sentido de alerta.



Convivimos con la muerte evitable, sin inmutarnos.



Tan es así, que nos parece normal y cotidiano, que se exija como obligatorio llevar como accesorio del auto, el botiquín de primeros auxilios y la sábana para tapar piadosamente los cadáveres en caso de eventos dañosos, que seguramente se producirán.



Ello no difiere en mucho con las bolsas negras y medicamentos en las guerras.



Lo expresado es demostrativo de que el accidente, cuyo significado es: suceso imprevisto, elemento que no forma parte de la naturaleza o la esencia de una cosa, haya devenido en una posibilidad natural, no remota y casi siempre producible. Hay certidumbre de la desgracia.



Lo dicho ha llevado que, a instancias de la Organización Mundial de la Salud , el Secretario General de la ONU , en el mes de marzo declarara al 2011, como el comienzo del “Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011- 2020” , a los fines de minimizar sus tétricos saldos.



Sepamos que por año en el mundo, muere la aterradora cantidad de 1.300.000 personas y más de 50 millones de ellas, reciben distintos tipos de heridas, a lo que se debe sumar otra serie de daños colaterales atribuidos directamente a los automotores, como ser afecciones respiratorias y cardiológicas, producto de la contaminación en los centros urbanos, que en algunos casos multiplica hasta por cinco veces los efectos perjudiciales referidos. Es la principal causa de muerte entre los niños y jóvenes de 5 a 29 años.



La sumatoria de todos los conflictos bélicos producidos en el Planeta, no llega ni por lejos a las cifras de bajas mencionadas, ante la indiferencia y complicidad generalizada.



Lo peor, es que todos los pronósticos, de no hacerse algo al respecto, dicen que para el año 2030 estos números podrían duplicarse.



Pese a este genocidio, el mundo se mueve en sintonía con el auto y por ello, no es descabellado afirmar que el mismo se ha convertido casi en una suerte de epidemia maltusiana.



Por su parte los gobiernos en sus distintas competencias, nacionales, estaduales o locales, poco hacen para combatir este flagelo, aunque digan lo contrario.



Es más, no sólo que se rinden incondicionalmente ante las automotrices, sino que celebran como un síntoma de desarrollo el incremento de ventas, atribuyendo todos los males provocados, a la irresponsabilidad conductiva o el consumo de alcohol por parte de algunos conductores. Todo vale, para ocultar que lo que mata es el auto y no la forma de manejo.



No es sencillo combatir este poderoso enemigo, arraigado como pocos en la conciencia social como factor de status y libertad, pero de allí a fomentarlo y congratularlo, hay un largo trecho.



Todos saben que el tren, de cargas o pasajeros, se lleva las palmas por sus ventajas comparativas en términos económicos, de seguridad y ambientales.



Pero vaya paradoja, hasta algunas de las grandes multinacionales de la ecología, que se rasgan las vestiduras ante todo tipo de proceso productivo, se maquillan y hacen lobby a favor de este medio, prohijando el uso de automotores híbridos y eléctricos y reclamando enérgicamente a los Estados la adopción de los mismos, seguramente con el aplauso de las automotrices.



En una actitud hipócrita, no se preguntan de dónde saldrá la energía eléctrica para abastecer esta nueva demanda, o sobre los impactos que generará el aumento de la actividad minera (de la que reniegan) para proveer materiales cada vez más escasos y estratégicos para esta variante tecnológica del transporte individual.



No es suficiente denostar la mega minería, los biocombustibles o la quema de hidrocarburos para salvar el Planeta, sino entendemos que todas esas actividades en la mayoría de los casos son meras subsidiarias de las multinacionales automotrices.



El auto, con motores de combustión interna o eléctrica, siempre producirá las mismas consecuencias dañosas, ya que el origen de los males está en su propia esencia.



Por fortuna, algunos países inteligentes se han dado cuenta de ello y día a día mejoran sus servicios públicos de transporte. En los otros se actúa a contramano del sentido común y de la vida.



Es hora de pensar seriamente en el transporte masivo de calidad y con seguridad, desalentando el uso del individual.



Pero para ello se necesita: decisión, voluntad política y compromiso con la vida, atributos que no siempre abundan en las instituciones públicas, mientras los intereses de las automotrices siguen invadiendo todos los ámbitos de la vida social.



Hoy sería impensable tratar de prohibir el automotor, no obstante debería intentarse establecer un sistema de premios y castigos para los usuarios, vía normas impositivas que desalienten determinados usos, tamaños, cilindradas, cantidades de unidades por núcleo familiar, prácticas, etc.



A la par, se debería trabajar con sensatez y celeridad para ofrecer a los usuarios un sistema de transporte eficiente, económico, racional y sustentable, que privilegie la seguridad, el ambiente, la vida y la calidad de ella, para toda la comunidad y no solo las ganancias e intereses de unos pocos.



Por último, los dejo para que lo piensen y me despido hasta la próxima aguafuertes.



Ricardo Luis Mascheroni



Docente e Investigador Universitario

Testamento del Libertador Gral. Don José de San Martín (Transcripción textual - "El sable del General San Martín", Instituto Nacional Sanmartiniano)

París, 23 de enero de 1844
En el nombre de Dios todo Poderoso a quien conozco como Hacedor del Universo: Digo yo José de San Martín, Generalísimo de la República del Perú, y Fundador de su libertad, Capitán General de la de Chile, y Brigadier General de la confederación Argentina, qe. visto el mal estado de mi salud, declaro por el presente Testamento lo siguiente:

Primero. Dejo pr. Mi absoluta Heredera de mis bienes, havidos y por haver a mi única Hija Mercedes de San Martín actualmente casada con Mariano Balcarce.

2º- Es mi expresa boluntad el que mi Hija suministre a mi Hermana María Elena, una Pensión de Mil - frans. anuales, y a su fallecimiento, se continue pagando a su hija Petronila, una de 250 hasta su muerte, sin qe. pa. asegurar este don qe. hago a mi hermana y Sobrina, sea necesarias otra Hipoteca qe. la confianza qe. me asiste de qe. mi hija y sus herederos cumplirán religiosamente ésta mi boluntad.

3º - El Sable que me a acompañado en toda la Guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de satisfacción, qe. como Argentino he tenido al ver la firmeza con qe. ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los Extranjeros qe. tratan de Umillarla.

4º - Proibo el que se me haga ningún género de Funeral, y desde el lugar en qe falleciere se me conducirá directamente, al Cementerio sin ningún acompañamto, pero si desearía, el que mi Corazón fuese depositado en el de Buenos Ayres.

5º -Declaro no deber ni haver jamás debido nada, a nadie.

6º -Haun qe. es verdad qe. todos mis anelos no han tenido otro objeto qe. el bien de mi Hija amada, debo confesar, que la honrada conducta de esta, y el constante cariño y esmero qe. siempre me ha manifestado, han recompensado con Usura, todos mis esmeros haciendo mi bejez feliz. Yo la ruego continúe con el mismo cuidado y contracción la educación de sus Hijas (a las qe. abrazo con todo mi Corazón) si es qe. a su vez quiere tener la misma feliz suerte qe. yo he tenido; igual encargo hago a su Esposo, cuya honrrades, y hombía de bien no ha desmentido la opinión qe. havía formado de él, lo qe. me garantiza continuará haciendo la felicidad de mi Hija y Nietas.

7º - Todo otro Testamento o Disposición anterior al Presente queda Nulo y sin ningún balor. Hecho en París a Veynte y tres de Enero del año de mil ochocientos quarenta y quatro, y escrito todo el de mi puño y letra.
José de San Martín

Artículo Adicional: Es mi boluntad el qe. el Estandarte que el Bravo Español Dn. Francisco Pizarro tremoló en la Conquista de Perú sea debuelto a esta República (a pesar de ser propiedad mía) siempre que sus Goviernos hallan realizado las Recompensas y honores con qe. me honró su primer Congreso.

lunes, 22 de agosto de 2011

Aprenderás… Por Jorge Luis Borges

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Después de algún tiempo aprenderás la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad. Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni los regalos son promesas...
Aprenderás que con la misma severidad conque juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.
Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles. Aprenderás que es uno mismo quien debe cultivar su propio jardín y decorar su alma, en vez de esperar que alguien le traiga flores.
Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza alta y la mirada al frente, con la gracia de una mujer y no con la tristeza de un niño y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos, y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío. 
Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado. Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas.
Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma. Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.
Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias y que no importa que es lo que tienes, sino a quien tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.
Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian. 
Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos porque nunca estaremos seguros de cuando será la última vez que las veamos.
Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos. Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar. 
Descubrirás qué se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto. Aprenderás que no importa a donde llegaste, sino a donde te diriges. Aprenderás que si no controlas tus actos ellos te controlaran y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuan delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados. Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario enfrentando las consecuencias. .. Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica. 
Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte. Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.
Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones. Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y seria una tragedia si lo creyese, porque le estarás quitando la esperanza. Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho de ser cruel.
Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben como demostrarlo. .. No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.
Si algo he aprendido en la vida, es que la mentira se pone en contra de quien la inventa.

Jorge Luis Borges

viernes, 19 de agosto de 2011

LA SOBERBIA POTENCIADA

LAMEJOR TUMBA, ES VIVIR EN EL RECUERDO DE LA GENTE POR LO QUE HICIMOS, NO POR LA ESPECTACULARIDAD DEL CEMENTO

Tumba de John Fitzgerald Kennedy, Arlington National Cemetery, EEUU:

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Tumba de Mahatma Gandhi, Delhi, India:

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Tumba de Martin Luther King, Jr., Atlanta, EEUU

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Tumba de Sir Winston Churchill, Oxfordshire, Inglaterra

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Tumba de la Madre Teresa , Calcuta, India

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Mausoleo de Nefástor (en construcción), Santa Cruz, Argentina:

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AL FINAL COMERAN DEL MISMO PLATO : EL PERRO EL RATÓN Y EL GATO

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Han pasado las primarias, bah! las viejas internas llevadas a nivel de todos, claro que no todos las ven como son.- Algunos se empeñan en no verlas como un rechazo hacia ellos, otros, montados en un triunfalismo excesivo creen tener agarrado a Dios de los “gobelins” y otros son meros espectadores de la vidriera de un bazar en plena liquidación

Este liquidación en unos se aplica textualmente y en otros en la posibilidad de liquidarnos a todos, pero el mundo sigue girando y el solo sigue corriendo en el horizonte, y de noche, sin dudas todos los gatos son pardos.-

Esta foto, más allá de ser graciosa y de poner en relieve la creatividad de los argentinos, que utilizan la ironía como arma defensiva ante los políticos, no deja de ser un llamado a recordad un viejo apotegma de la praxis que acertadamente señala: “En política no hay amigos ni enemigos permanentes sino intereses concomitantes”, lo que traducido a la lengua criolla es graficado simplemente como :”Los chocos grandes se arreglan y los chocos chicos quedan peleando”.-

Esto es una constante en la Argentina (de América Latina toda), siempre los dirigentes de arreglan y sus seguidores, comunes mortales, siguen peleando.-

Hay que entender, a la hora del reparto, se hace realidad aquello que dice el Martin Fierro, “cada lechón en su teta es la manera de mamar”, y así discurre la vida y la historia.-

Ver a mi amigo Carlos Saúl Menen unido con Kristina, renunciando a los logros que se obtuvieron en su gobierno, es algo que no me gusta,  claro que no es mi cabeza la que esta en juego, sino la de él, así que estimo una realidad insoslayable el titulo de esta letanía.-

Sin embargo, no se puede desconocer que estamos en el umbral de otro periodo K, con sus odios, sus persecuciones la deificación del Asesino Dictador de Fidel Castro, del loco de Chávez, del Dirigente Cocalero Evo y la nueva comandante el Jefe de las FF.AA Milagros Salas, sin olvidarnos de la Bonafini, los Shocklender,   D’Elia, el Vago Pérsico, y el siempre inefable Randazzo, y el mundo va.-

Se ha aplicado una distorsión de la política con mayúscula, retrotrayéndola a la barricada y la diatriba, se ha potencia publicitariamente el luto ante la razón, la diatriba ante los proyectos, se amplifica lo que se dice mal pero suena bien a los oídos sordos de la dadiva y molicie y el mundo va.

En fin esto es visceral, como dice Arturo Pérez Reverte, no racional, si fuera racional estaría abrazado a la estatua de San Martín cantando Cambalache en ritmo de cumbia.-Pero el mundo va

miércoles, 10 de agosto de 2011

La Argentina Insolente

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En mi casa me enseñaron bien.
Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:

Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.
Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.

Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa.

No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.

Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas... Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.

Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”.

Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera.

Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente..

La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo predecible.

El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo.
Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a cumplir.

Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un boludo, si me lo permite decir).

El mundo al cual me arrojaron sin anestesia estaba patas para arriba.
Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer: "la impunidad". ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad.

En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e inmediata. Pero también había piedad.

Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.

Las reglas eran claras. Los castigos eran claros. Así fue en mi casa.
Y así creí que sería en la vida.. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una Tercera Regla no escrita y, como todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado.

Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:

Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.

Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo.

Eso es lo que nos arruinó. LA INSOLENCIA.

Usted puede romper una regla -es su riesgo- pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes.

La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.

El mal de los Argentinos es la insolencia. La insolencia está compuesta de petulancia, descaro y desvergüenza.

La insolencia hace un culto de cuatro principios:

- Pretender saberlo todo
- Tener razón hasta morir
- No escuchar
- Tú me importas sólo si me sirves.

La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación.

La insolencia en mi país logra que los que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que
sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira.

Así nos vamos a quedar sin trabajo todos.
Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.

Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas?

Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría. Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿por qué nos acostumbramos tan fácilmente a los atropellos de los insolentes?

Yo se lo voy a contestar.

PORQUE ES MÁS CÓMODO, y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas.

Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros.

No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un tacho de basura. Si no hay un tacho de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.

Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla.

Si es un automovilista, respete los semáforos y respete los derechos del peatón. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.

Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA.

Yo creo que la insolencia colectiva tiene un solo antídoto, la responsabilidad individual. Creo que la grandeza de una nación comienza por aprender a mantenerla limpia y ordenada.
Si todos somos capaces de hacer esto, seremos capaces de hacer cualquier cosa.

Porque hay que aprender a hacerlo todos los días. Ése es el desafío.
Los insolentes tienen éxito porque son insolentes todos los días, todo el tiempo. Nuestro país está condenado: o aprende a cargar con la disciplina o cargará siempre con el arrepentimiento.

¿A USTED QUÉ LE PARECE?

¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE ?

Espero no haber sido insolente.

En ese caso, disculpe.

Dr. Mario Rosen

El Dr. Mario A. Rosen es médico, educador, escritor. Tiene 63 años. Socio fundador de Escuela de Vida, Columbia Training System, y Dr. Rosen & Asociados. Desde hace 15 años coordina grupos de entrenamiento en Educación Responsable para el Adulto. Ha coordinado estos cursos en Neuquén, Córdoba, Tucumán, Rosario, Santa Fe, Bahía Blanca y en Centro América. Médico residente y Becario en Investigación clínica del Consejo Nacional de Residencias Médicas (UBA). Premio Mezzadra de la Facultad de Ciencias Médicas al mejor trabajo de investigación (UBA). Concurrió a cursos de perfeccionamiento y actualización en conducta humana en EEUU y Europa. Invitado a coordinar cursos de motivación en Amway y Essen Argentina, Dealers de Movicom Bellsouth, EPSA, Alico Seguros, Nature, Laboratorios Parke Davis, Melaleuka Argentina, BASF.

lunes, 8 de agosto de 2011

Kontradicción expuesta Ningún relato, por perfecto que sea, soporta tanta realidad

POR JORGE LANATA

Finalmente, la realidad se peleó con el relato. Tenía que suceder; por eso el doble discurso siempre tambalea en la cornisa: algún día el viento corre el velo y la contradicción se expone. ¿Comenzó con Sergio Schoklender o con la derrota en la Ciudad de Buenos Aires? ¿Fue la irrupción de Miguel Del Sel, el papelón del Inadi o el segundo test de ADN de los Noble Herrera? La misma idea que sobrevolaba fatal, como el destino, se evaporó en un mar de dudas:¿y si Cristina no gana en primera vuelta?

Ni la disciplina ni los dientes apretados pudieron enmudecer los pases de factura: tarde, los intelectuales K advirtieron la “imbecilidad estructural” del aparato de propaganda.

Como única respuesta, la campaña de Filmus pasó del discurso Rosa Luxemburgo al mensaje Hare Krishna, y se llenó de corazones. Tarde, el Gobierno decidió apoyar a José Manuel de la Sota en Córdoba, previendo evitar la escalada, e hizo –y hace aún– todo lo posible por evitar la propia ley de internas obligatorias. ¿Y si sirven para demostrar que Eduardo Duhalde no era tan débil como parecía?

Sucede a veces con los relatores: se compenetran tanto con el relato que terminan creyendo su propia mentira. Entonces creen que el relato es el diagnóstico y actúan en consecuencia.

Y se equivocan. Tanto creyeron en la reconciliación con el campo que no advirtieron la derrota en Santa Fe.

Tanto creyeron en su propio olfato para armar las listas que no pudieron ver que el peronismo es, todavía, superior al kirchnerismo en número e influencia.

Y apareció entonces, referida a octubre, la palabra ballottage. ¿Y si el peronismo termina, en octubre, enfrentando al peronismo? ¿Y si la ideología, los negocios, la oportunidad o el viento que los amontona terminan, en octubre, uniendo a Macri, Duhalde, Rodríguez Saá, De Narváez, Reutemann, Del Sel y Alfonsín?

Hay quienes ya se animan a preguntarse por la teoría del animal herido. ¿Será mejor Cristina con menos poder?

¿O un gobierno más débil será víctima de la exageración? ¿Habrá más proyectos desesperados como el de “Ascenso para todos” o la decisión de Guillermo Moreno de prohibirle vender Clarín a un kiosco del Mercado Central?

La carta de Alberto Fernández a Cristina publicada por La Nación pegó donde más dolía: un ex miembro de la tropa propia los acusaba de fabular. “No hace falta fabular batallas para parecer heroica”, le dijo.

“Con el Grupo Clarín no tuve más relación que la que Néstor Kirchner dispuso que tuviera. Con sus directivos almorcé tantas veces como lo hizo usted (...) Debe saberlo bien, porque todas las comidas fueron en la residencia presidencial de Olivos”. La realidad se imponía, otra vez, sobre el relato.

La carta de Alberto F. citaba declaraciones de Cristina a su biógrafa oficial. El libro La Presidenta, firmado por Sandra Russo, tal vez quede en la historia menor como el último testimonio del relato: un panegírico en el que Cristina aparece como un remedo de Annie, la huerfanita.

“Yo nunca quise ser candidata –le confiesa a 6, 7, Sandra–. Nunca. Ni para presidenta ni para senadora, ni para diputada provincial. Me tuvieron que convencer siempre.”

El vértigo de los acontecimientos lo irá transformando, a poco, en un relato cómico.

Sin velos, el relato expone su contradicción más brutal:
—¿Qué diferencia hay entre los cuatro muertos de Jujuy y Kosteki y Santillán? –se preguntaba el viernes Chiche Gelblung después de comunicarse con un militante de la Corriente Clasista y Combativa en Radio Mitre.
—La señora Bonafini habla de sus hijos. Yo también tengo un hijo. Y no me pagaron por mi trabajo –decía el jueves, en la Plaza de Mayo, uno de los obreros de Sueños Compartidos que se quedó en la calle.
El militante jujeño de la CCC no sólo recordaba los asesinatos de un chico de 17 años y otro de 21 a manos de la policía de un gobernador K; también señaló que sus compañeros desocupados –y ahora desalojados– viven, por mes, con un subsidio oficial de 225 pesos.

Schoklender sigue libre –y dicen que así quedará, porque de otro modo deberían procesar a Bonafini–, mientras la Federal rodea a las Madres en su ronda para que los obreros en protesta no las interrumpan.

Ningún relato, por perfecto que sea, soporta tanta realidad.

martes, 2 de agosto de 2011

Gandhi La vida es un espejo

Le preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles son los factores que destruyen al ser humano. Él respondió así:

La Política sin principios, el Placer sin compromiso, la Riqueza sin trabajo, la Sabiduría sin carácter,los Negocios sin moral, la Ciencia sin humanidad y la Oración sin caridad.

La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable; que las personas están tristes, si estoy triste; que todos me quieren, si yo los quiero.

Que todos son malos, si yo los odio; que hay caras sonrientes, si les sonrío; que hay caras amargas, si estoy amargado; que el mundo está feliz, si yo soy feliz; que la gente es enojona, si yo soy enojón; que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido.

La vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí.

"El que quiera ser amado, que ame".