martes, 29 de junio de 2010

CONCLUSIÒN GENIAL !!! VALE LA PENA LEER

 

El tipo se llama Marc Faber. Es Analista de Inversiones y empresario.
En junio de 2008, cuando el Gobierno Bush estudiaba lanzar un proyecto de ayuda a la economía Americana, Marc Faber escribía en su boletín mensual un comentario con mucho humor:
"El Gobierno Federal está estudiando conceder a cada uno de nosotros una suma de U$$ 600,00.
Si gastamos ese dinero en Walt-Mart, ese dinero va para a China.
Si gastamos en gasolina, va para los árabes.
Si compramos un computador, va para la India.
Si compramos frutas, irá para México, Honduras o Guatemala.
Si compramos un buen auto, irá para a Alemania o Japón.
Y ningún centavo de ese dinero ayudará a la economía americana.
El único medio de mantener ese dinero en USA es gastándolo con Putas o Cerveza, considerando que son los únicos bienes todavía  produ cidos por aquí.
Yo, estoy haciendo mi parte..."
Respuesta de un Argentino igualmente de buen humor:

"Estimado Marc:
Realmente la situación de los Norteamericanos es cada vez peor.
Lamento informarle que la Budweiser fue recientemente comprada por la brasilera AmBev... por lo tanto, le quedan solamente las Putas.
Ahora, si ellas (las Putas), decidieran mandar su dinero a sus hijos, el mismo vendría directamente hacia Buenos Aires, donde existe la mayor concentración de hijos de puta del mundo.

lunes, 14 de junio de 2010

LA PAZ ESTA EN UNO MISMO

 

 

Según cuenta un antiguo relato japonés, un belicoso Samurai desafió en una ocasión a un maestro Zen a que le explicara el concepto de cielo e infierno. Pero el monje respondió con desdén:

- "No eres más que un patán. ¡No puedo perder el tiempo con individuos como tú!".
Herido en lo más profundo de su ser, el Samurai se dejó llevar por la ira, desenvainó su espada y gritó:

- "Podría matarte por tu impertinencia".
- Eso, repuso el monje con calma, "es el infierno".
Desconcertado al percibir la verdad en lo que el maestro le señalaba con respecto a la furia que lo dominaba, el Samurai se serenó, envainó la espada y se inclinó, agradeciendo al monje la lección.
- Y eso, añadió el monje, "es el cielo".

"La paz interior   se halla cuando el que la busca deja de hacerlo,   no por haberla encontrado,   sino por descubrir que siempre estuvo con él y no fuera de él."