En una discusión de café, de aquellas que unen a los hombres de vez en cuando y sirven para que cada uno esboce los conceptos que tiene de otro u otros, a la vez que, a veces con modestia (falsa) y otras con soberbia, cada uno describa sus propias virtudes (no muchas, sino las autoatribuidas), he tenido oportunidad de escuchar a un colega, su opinión sobre las palabras en los escritos judiciales y el modo de redacción; por supuesto que condenando la ironía y desterrando el animus jocandi (animo de broma).- Los escritos deben ser serios y circunspectos- decía a mandíbula batiente y sonoridad de trompeta (instrumento no adjetivo).-
En esas circunstancias, uno valora la importancia de las cuestiones en debate, pone en un platillo de la balanza la amistad y en el otro la furia, en realidad es un tema demasiado importante como para darle la trascendencia de una charla de café.- En todo caso sirve para catalogar la idiosincrasia de cada uno y su adecuación al rol que cumple dentro de la sociedad (en este caso dentro del sistema de administración de justicia), para con ello tomar las debidas previsiones respecto a la saludable costumbre de reír.-
Mark TWAIN decía :"La raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: la risa" y quien soy yo para desmentirle, por el contrario, soy un hincha fanático de tal teoría.- La Risa me ha permitido ejercer la profesión de abogado casi 35 años sin úlcera, con gastritis, pero sin úlcera, lo cual es mucho considerando la larga fila de enemigos que he ido juntando por el camino.-
Pero volviendo al tema que nos ocupa, algunos escritos judicializados (por su incorporación a un expediente) son, por ser suave, algunos un monumento a la ignorancia, otros a la idiotez, otros al ridículo y/o a cualquier adjetivación realista o surrealista que pueda uno endilgar, suponer o imaginar.- De igual modo algunas Resoluciones judiciales, transitan con los mismos adjetivos, pero con la condición de ir a contrapelo del derecho, a veces de la lógica y muchas de ambas.-
Ante la ausencia de aquello que denominamos eufemísticamente "seguridad jurídica", he aprendido que el mejor remedio es la ironía o algunas veces la risa; ya que debemos sostener por fuerza de lo probado, que "del ridículo es el lugar donde nunca se vuelve", aunque mi querida Rioja, sea la excepción que confirma la regla, ya que cuando más estupideces se dicen o se escriben, mayor consideración se consigue de los ¿Gobernantes? y de alguno de los medios, sobre todo de larga historia y mínima contribución al desarrollo social y cultural.-
Por ejemplo, que un avezado Abogado de mediatica fama ofrezca como prueba en una denuncia la indagatoria del denuncia, y que lo mismo haga un Fiscal en su ofrecimiento de pruebas para el juicio plenario, esta , digamos dispersión conceptual, es para algunos, simplemente cuestionable y para otros sencillamente inaceptable, ya que todos sabemos que la indagatoria es el medio de defensa por antonomasia.- Ante semejante herejía, cual es el remedio, el estudio, dirán algunos (claro que burro viejo no aprende), la mala praxis (los diarios no imponen condena, venden), así se agotan las posibilidades, y al final solo queda.....LA RISA.-
Las palabras, bien utilizadas pueden ser una solución, que por lo menos sirvan a quien es aquejado por los males descriptos, que no son todos, de consuelo de haberse reído con la sacramental majestad de los operadores del sistema, o a lo mejor "del sistema de los operadores".- En este realismo mágico todo es posible, lo cierto es, y lo sostengo como siempre, que demasiadas veces en mi dilatada carrera he visto la estupidez exhibida con aires doctorales y el convencimiento de que lo que se dice muchas veces y fuerte, aunque este mal, tiene amplificación inmediata y crea, en todos los ámbitos, no solo dentro del sistema forense, una "caterva" de alcahuetees dispuestos a glosar loas e inventar méritos inexistentes, cuando no, atribuir conocimientos a sujetos cuya consistencia cerebral es pétrea (De un viejo operador (no diré juez o abogado) se decía que el "Señor de la Peña", era una manteca comparado con la dureza de su cerebro, en el caso que lo tuviera), en fin cuanta razón tenia José Ingenieros cuando hablaba de la simulación del talento en la lucha por la vida.-
Mis amigos, criase, la risa es el remedio de los sabios, y abunda, de mala manera, en la cara de los necios ante sus propias miserias y la transmisión que hacen de ellas a los otros o a la sociedad.-
De lo contrario siga el consejo del tango "Las Cuarenta", que suena como himno en nuestra época:"hay que llorar si otros lloran y si la murga se ríe uno se debe reír, no pensar ni equivocado para que si igual se vive y además corres el riesgo que te bauticen gil... ".-
Las palabras no matan, debemos respetarlas como tales, y deben utilizarse de la manera que nos permita comprender mejor nuestras desgracias ciudadanas y las injusticias cotidianas, en fin......LA RISA
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